Los sonidos del mundo
FUENTE: nortecastilla.es
Cuando se piensa en la exposición de un museo normalmente la gente imagina elementos visuales o, como mucho, elementos interactivos. Sin embargo, esas características no son sirven para definir a la nueva muestra que se exhibe de manera temporal en el Museo de la Ciencia de Valladolid: ‘Escucha el Universo. Una exposición cómoda’. Se trata de un homenaje al sentido del oído y, para qué negarlo, también al tacto, ya que los visitantes podrán disfrutar de esta peculiar exposición sentados en unos grandes y cómodos sofás.
Más de una cuarentena de sonidos -41 en concreto-, divididos en cuatro bloques, completan la exposición: ‘Cosmos’, ‘Tierra’, ‘Vida’ y ‘Civilización’. En cada uno de esos apartados hay diferentes sonidos que cualquier ser humano puede escuchar en la vida diaria, como la sirena de una ambulancia o el crujido de una patata frita; otros que sólo podría escucharlos con aparatos especiales o prestando muchísima atención, como el latido del corazón de un feto en el útero o el sonido de un glaciar derritiéndose, y algunos prácticamente imposibles de imaginar, como una explosión solar o el ruido que se usa para torturar.
La exposición, que se podrá visitar hasta el 27 de enero del año que viene, la inauguró ayer el director del museo, José Antonio Gil Verona; la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, Mercedes Cantalapiedra, y la directora de exposiciones del museo y comisaria de la muestra, Victoria Toro. Cantalapiedra explicó que la exhibición ha sido producida gracias a la mitad de la recaudación del concierto ‘Valladolid Latino’ por parte del Ayuntamiento.
Gil Verona, destacó que la muestra «ha sido ideada, producida y desarrollada por el equipo menos numeroso de las fundaciones municipales». «Es una exposición ideada para todos los públicos; para adultos, para niños, para expertos en ciencia o no», argumentó Gil Verona.
También anunció que la propuesta ha tenido tanto éxito que «algunas ciudades de España y Portugal ya han solicitado acogerla, por lo que viajará la labor del museo y el nombre de Valladolid». Victoria Toro añadió a este hecho que se trata de una «exposición universal y por eso interesa a todo el mundo, porque no tiene ningún rasgo identificativo de una ciudad o país en concreto».
No es para menos porque la idea es original donde las haya. Diversos sofás, cómodos, suaves y coloridos, se reparten por la sala provistos de dos pares de cascos cada uno, una lámpara con luz tenue y un pequeño cartel informativo sobre el sonido que se escucha en ese lugar. Además, en las paredes cuelgan paneles didácticos donde aparecen explicaciones relacionadas con los sonidos que se escuchan. El visitante sólo tiene que sentarse, ponerse los auriculares, cerrar los ojos y e imaginar la imagen de una tormenta en Saturno, de una persona que realiza una llamada telefónica desde el Everest, de un elefante imitando el motor de un camión o el primer instrumento musical, una flauta de hace 45.000 años. ‘Escucha el Universo. Una exposición cómoda’, es una manera diferente y divertida de ira al museo.
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