La «fábrica» europea de neutrones
FUENTE: fys.es
Los más potentes microscopios permiten «ver» en cualquier superficie hasta un detalle equiparable a la escala del átomo, pero no penetran en la estructura de la materia. Para ello es necesario «bombardear» los objetos con rayos X, o gamma, que al emitir radiación o energía intensas alteran o dañan las estructuras a estudio. Esto lo solucionan los neutrones, cuyos haces son capaces de penetrar en la materia y «atravesarla» sin producir daños al no ser emisores de grandes cantidades de energía.
Cuando salen, diversos parámetros como sus índices de absorción y de refracción, entre otros, nos descifran los secretos más íntimos de cualquier objeto a escala atómica y hasta subatómica. Pueden mostrarnos las propiedades de una estructura cristalina y predecir sus respuestas ante diversas exigencias, o revelarnos cómo trabaja un fluido en el interior de un motor, o la composición más adecuada para un jabón, y ello sin mencionar todo un abanico de posibles aplicaciones en el campo de la sanidad… en fin, que un buen haz de neutrones sirve para casi todo. Empecemos por el neutrón, pues.
Es la partícula que forma, junto con los protones, el núcleo de los átomos. Carece de carga eléctrica y su masa es comparable a la del protón. El núcleo atómico es la materia prima de la que obtener neutrones, y la forma más sencilla y económica para «fabricarlos» es por espalación, una técnica que permite fragmentar los núcleos de los átomos por el bombardeo de otras partículas incidentes. Todo empieza con un átomo de hidrógeno, es decir, un protón. Por medio de un acelerador de partículas se le lanza contra un blanco constituido por átomos de un metal pesado. Al colisionar, éstos desprenden neutrones. Los haces de neutrones son canalizados y dirigidos por medio de imanes a través de tubos, hasta llegar a diversos instrumentos medidores, en los que se realizan los ensayos o experimentos buscados. En la actualidad, existen en el mundo dos grandes «fábricas» o Fuentes de Neutrones por Espalación (ESS, por sus siglas en inglés).
Una se halla en Tokaimura (Japón) y la otra en Oak Ridge (EE.UU.), y ninguna de ellas, pese a su potencia, alcanza el rendimiento de la «fábrica» de neutrones instalada en el Reino Unido, cerca de Oxford. Se trata de la fuente de neutrones Isis. Pese a no contar con la capacidad de producción de las otras dos, sí dispone de un arma que la hace invencible por el momento: veinte instrumentos de medición, que muy pronto serán veintisiete.
Y es que los neutrones no se pueden enlatar para ser utilizados en otro lugar, ni en el futuro, ya que su vida media no sobrepasa los 15 minutos. Deben ser usados sobre el terreno, en la propia instalación. Por ello, la eficacia de una ESS no sólo depende de su capacidad para producir un elevado número de neutrones, sino también del número y versatilidad del instrumental de medición instalado en la propia «fábrica» de neutrones.
La UE decidió en su día dotarse de una Fuente Europea de Neutrones por Espalación, y tres son las candidaturas para albergar esta instalación científica puntera. Se trata del proyecto sueco, cuya sede estaría en la localidad de Lund; la propuesta húngara, con sede en Debrecen, no lejos de Budapest, y la candidatura española para instalar la ESS europea en Bilbao, en el parque tecnológico de Zamudio.
Informe de evaluación
Una vez que los tres proyectos han superado la evaluación realizada por el Foro Estratégico Europeo para las Infraestructuras de Investigación (ESFRI), que deberá emitir su informe definitivo a finales de octubre, aunque ya ha adelantado que las tres candidaturas cumplen con los requisitos exigidos, llega la hora de buscar apoyos y financiación para ver quién se lleva al gato al agua. Es decir, llega la hora de la diplomacia. Y vaya por delante que quedan varias incógnitas por despejar.
La primera es que se desconoce la fecha en que las autoridades europeas se decantarán por una u otra, aunque se especula con que pudiera adoptarse una decisión el próximo 9 de diciembre, en el marco de la V Conferencia Europea sobre Infraestructuras de Investigación. Pero dados los tiempos de crisis económica que corren, la principal de las incógnitas es si los socios de la UE se atreverán a dar el banderazo de salida para construir una infraestructura tan costosa. De hecho, existe la posibilidad de que ni siquiera prospere la iniciativa hasta que lleguen tiempos mejores.
Mientras que el proyecto sueco afirma contar con el respaldo de los países de su entorno -Dinamarca, Noruega, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania-, que correrían hasta con el 50 por ciento de su financiación, la candidatura española ha cerrado un acuerdo con la húngara, sin renunciar a la sede vizcaína, para dinamizar el proceso de adjudicación.
Berlín, Paris y Londres
Pero dado que el proyecto español es el más caro de los tres, pues su presupuesto ronda los 1.300 millones de euros, a España le urge recabar el respaldo de los tres grandes de la UE: Alemania, Francia y el Reino Unido. Y más que el apoyo moral, el económico, puesto que si los gobiernos central y vasco se comprometen a financiar casi el 30 por ciento del total, unos 375 millones de euros, necesitaríamos que cada uno de los grandes aportase entre un 15 y un 20 por ciento de los costes. Y que participasen en la misma proporción de los beneficios, claro está. El proyecto español es el más caro, pero también el más completo y el que propone una ESS con mayor potencia. Tanto que necesitaría de 75 megavatios, asegurados por las tres plantas de ciclo combinado y la central térmica existentes en su zona de influencia. Los evaluadores europeos consideran que el plan financiero de la candidatura española es el más riguroso de los tres.
El plazo de ejecución de la ESS europea del parque tecnológico de Zamudio sería de diez años, hasta la instalación y puesta en servicio de la fuente de neutrones y los instrumentos de medición asociados. Generaría 600 puestos de trabajo fijos y sería utilizado por cerca de 4.000 científicos cada año. Las previsiones sobre su impacto económico contemplan la creación de unas 200 empresas asociadas y más de 6.000 puestos de trabajo indirectos.
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