Cuando la noche es el enemigo
FUENTE: nortecastilla.es
Dar vueltas envuelto en las sábanas, levantarse en medio de la noche y acabar enfrente de la televisión o paseando arriba y abajo por el pasillo son actividades que muchos mayores de 60 años se ven obligados a realizar. Porque los pequeños problemas para conciliar el sueño pueden agravarse con el envejecimiento y el paso de los años.
A la dificultad para estar profundamente dormido se suman otros problemas, como el síndrome de la pierna inquieta, los movimientos periódicos de los brazos o las apneas del sueño. Todo ello hace que muchas personas mayores pasen mucho tiempo en la cama, pero no consigan descansar lo suficiente como para afrontar con las fuerzas necesarias el nuevo día. Hay que tener en cuenta que los niños y los adolescentes tienen la necesidad de descansar más horas que los adultos. Y que a partir de los 65 años, las horas de sueño se reducen.
De todas formas, cada persona debe saber cuánto tiempo necesita dormir. A unos les bastará con cinco y otros necesitarán nueve. Según diversos estudios, las personas mayores se van a dormir más temprano, pero también se levantan antes de lo normal y duermen una siesta más larga. También existen diferencias por sexos, ya que, con la edad, los hombres tardan más en dormirse y se despiertan más que las mujeres. Eso sí, en ambos casos aumenta la duración del sueño liviano y se reduce la duración del sueño más pesado. Por eso, tratar de dormir se puede convertir en una pesadilla y la llegada de la noche se termina viendo con más agobio que tranquilidad.
Ejercicio
El estilo de vida que se lleve tiene mucho que ver con los problemas para conciliar el sueño. Llevar una alimentación demasiado rica en grasas y una vida sedentaria favorece la aparición de problemas a partir de los 60 años. El ejercicio físico, caminar o andar en bicicleta, ayuda, y cenar de una forma ligera contribuye a que dormir resulte un poco más sencillo.
No se puede olvidar que la falta de sueño de algunas personas mayores puede deberse a diversas dolencias crónicas. La diabetes, la artritis o las enfermedades pulmonares son algunas de las causantes del insomnio en los mayores de 60 años.
Por todo ello, si se tienen dificultades para dormir no se debe estar en la cama más de veinte minutos, ya que se empeorará la situación. Una vez transcurrido ese periodo de tiempo, hay que levantarse e irse a otra habitación. Sólo habrá que regresar a la cama cuando se vuelva a notar somnolencia. Todo ello para conseguir que la noche sea la peor enemiga del sueño y el descanso.
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