Crecer más o resistir mejor las enfermedades, el dilema de los vegetales

FUENTE: solociencia.com

Un equipo de científicos ha profundizado en un dilema evolutivo: Cuando hay pocos agentes infecciosos en el entorno, las plantas más resistentes a las enfermedades crecen con más lentitud y son menos competitivas que sus parientes menos resistentes.
Los individuos de una misma especie vegetal a menudo difieren grandemente en su capacidad de resistencia a los patógenos: mientras que un rosal sucumbe a la infección bacteriana, su vecino puede estar prosperando felizmente.
Una hoja de Arabidopsis infectada. (Foto: Jürgen Berger)El grupo de Detlef Weigel del Instituto Max Planck para la Biología del Desarrollo en Alemania ha investigado la validez de una explicación para este fenómeno común. Su conclusión es que la resistencia a enfermedades puede acarrear costes elevados que se traducen en una merma de otras cualidades. Las plantas especialmente resistentes de la especie Arabidopsis thaliana producen hojas en menor cantidad y más pequeñas, y tienen una desventaja competitiva en ausencia de agentes infecciosos. ¿Qué es mejor, invertir en la resistencia a las enfermedades o en la biomasa? La respuesta a esta crucial pregunta depende mucho de las circunstancias imprevisibles a las que una planta puede enfrentarse. Por eso, coexisten en la naturaleza tanto plantas grandes pero vulnerables como plantas pequeñas pero bien protegidas.
En el transcurso de la evolución, las plantas han desarrollado muchas maneras de defenderse contra los enemigos. Algunas producen ingredientes de olor o sabor nauseabundos, otras desarrollan espinas, y también están las que poseen una respuesta inmunitaria particularmente efectiva ante virus y bacterias. Cuando la presión selectiva es lo bastante fuerte, sólo los individuos mejor protegidos sobreviven. Pero, dado que coexisten presiones selectivas muy diversas, los vegetales varían enormemente en su capacidad para defenderse de agentes infecciosos, y esto es cierto no sólo para las diferentes especies, sino también para los miembros de la misma especie.
El grupo de Detlef Weigel ha rastreado una variante del gen ACD6, constatando que hace a las plantas resistentes a los patógenos, pero al mismo tiempo ralentiza la producción de hojas y limita el tamaño máximo que pueden alcanzar éstas, de modo que dichas plantas son siempre de menor tamaño que las que no tienen esta variante, con las desventajas que acarrea esa menor tasa de crecimiento. Sin embargo, en cuanto son atacadas, las plantas con la variante especial ACD6 están en una situación mucho más ventajosa que las plantas con la versión estándar.

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