Buitres africanos conquistan Europa
FUENTE: publico.es
La presencia de ejemplares de aves carroñeras africanas en zonas del sur peninsular evidencia el temido avance del desierto hacia el norte
Observatorio de aves en el mirador de Cazalla, una impresionante atalaya sobre Tarifa (Cádiz) desde donde se domina como en pocos lugares el estrecho de Gibraltar. El lugar es un ir y venir de aves de todas las especies dispuestas a enfrentarse a la difícil tarea de cruzar los 14 kilómetros de mar que separan Europa de África. Entre todo ese desordenado aviario dos grandes pájaros encienden las alertas del ornitólogo Juan Sagardía. Para la mayoría son dos buitres más entre cientos, pero su ojo experimentado los distingue al instante: son buitres moteados, propios de la sabana africana. Y lo que resulta aún más extraño, no se van a África, vienen de allí.
¿Se habrían escapado de algún zoológico? “Eso se pensó cuando se vio el primero, hace ahora 16 años”, reconoce el presidente de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Bird Life), Eduardo de Juana. Pero, desde entonces, las observaciones de esta carroñera, fiel compañera de leones y hienas, son cada día más frecuentes en la península Ibérica, donde ya ha sido vista en más de una treintena de ocasiones. “Han llegado de África y vienen para quedarse”, confirma De Juana.
“Acabarán criando”
De hecho ya han intentado criar. En el Tajo Internacional, entre España y Portugal, un ejemplar de esta exótica especie se puso este año a incubar en una colonia de buitre leonado, aunque con toda lógica no sacó adelante pollo alguno. Su compañero pertenecía a la especie ibérica y los híbridos no funcionan demasiado bien en la naturaleza. Pero, como afirma categórico el experto José Luis Copete, “más pronto o más tarde acabarán criando”.
¿Cómo ha llegado hasta aquí una especie básicamente sedentaria, cuyas colonias más cercanas se encuentran a 2.500 kilómetros de distancia, en el lejano Senegal? Lógicamente volando, la capacidad más desarrollada por este gran buitre, récord indiscutible en el mundo natural en cuanto a altura de vuelo. Pero no vino solo. Llegó siguiendo en su vagabundeo por los dos continentes a nuestro buitre leonado, cada vez más aficionado a cruzar el estrecho de Gibraltar e internarse en el continente negro.
Según los últimos datos de SEO/Bird Life, cada año dan el salto hacia África más de 5.000 buitres españoles. Muchos se quedan por el norte, donde el veneno y la caza prácticamente han extinguido a esta necrófaga, pero algunos, los más aventureros, han logrado cruzar el duro desierto del Sáhara y entrar en el paraíso de las aves carroñeras, el Sahel.
Así lo confirma Ricard Gutiérrez, autor hace cuatro años del primer estudio serio sobre esta extraña llegada. En su opinión, “la irrupción se debe tanto a la buena salud de las poblaciones africanas atlánticas de ese buitre, como a una mejor salud de nuestras poblaciones de leonado, de las que Cádiz es una de las principales reservas mundiales”. Serían por lo tanto estos cada vez más numerosos buitres españoles con ganas de ver mundo los que, en su retorno a Europa, arrastrarían a los africanos, especialmente ejemplares jóvenes de comportamiento errático.
Sin embargo, Gutiérrez no descarta que detrás de esta colonización también existan razones de peso, como cambios radicales en sus zonas habituales, cada vez más pobres y áridas, que estarían empujando a los buitres africanos a buscar un futuro mejor en el norte. Algo que le parece “exagerado” al responsable para Europa del Vulture Study Group, Álvaro Camiña.
Más pragmático, en su opinión el aumento de las observaciones de buitre moteado podría deberse tan sólo al cada vez mayor número de ornitólogos que hay en España escudriñando los cielos.
No vienen solos
Tras la sorpresa inicial, los ornitólogos han ido acostumbrándose a la presencia ya casi habitual del buitre moteado en España. Pero, pulverizando todos los pronósticos, el año pasado apareció por vez primera un nuevo personaje: el alimoche sombrío. Un pequeño buitre propio igualmente de la sabana africana, visto en Tarifa comiendo carroña. Y este otoño, nuevamente en Cádiz, ha hecho su entrada triunfal otra necrófaga con la que nadie contaba: el buitre dorsiblanco, acólito inseparable de gacelas y leopardos.
Los expertos interpretan la aparición inédita de las tres carroñeras africanas en Europa como una clara evidencia más del temido avance del desierto hacia el norte. Y no es la única prueba. Hay más y todas con plumas.
El actual cambio climático está favoreciendo la colonización peninsular del elanio azul, una espectacular rapaz de mediano tamaño inexistente hace medio siglo y ahora presente en prácticamente todas las regiones españolas. También de otras especies propias del vecino continente como el corredor sahariano, nuevo nidificante en Almería, o las recientes colonias de charrán bengalí en el Delta del Ebro.
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