Un modelo informático indica dónde hay que buscar la materia oscura del universo
FUENTE: abc.es
El universo en que vivimos no es, ni mucho menos, lo que parece a simple vista. De hecho, todo lo que se puede observar al levantar los ojos al cielo, aunque sea a través de los más poderosos telescopios, no es sino una parte (y muy pequeña) de lo que el universo es en realidad.
Todas las galaxias que podemos ver, todas las estrellas, todos los planetas (incluido el nuestro y todo lo que contiene) están hechos de un tipo de materia que, quizá porque es la que nos rodea, conocemos como «ordinaria». Es la materia atómica y sus «piezas» (en forma de partículas de varias clases) dan la cara desde hace décadas en los experimentos que los físicos realizan con sus grandes aceleradores.
Pero no nos engañemos. Si sumamos toda la materia ordinaria que podemos ver, desde aquí hasta los confines mismos del universo, a más de 13.000 millones de años luz de distancia, no tendremos más que un exiguo 4 por ciento del total. El resto (el 96 por ciento) está formado por otro tipo de materia de la que apenas sabemos nada (y que suma otro 22 por ciento) y por una misteriosa forma de energía aún más misteriosa y desconocida (y que da cuenta del 74 por ciento restante). Sigue leyendo