Las raíces más singulares de España
FUENTE: publico.es
La biodiversidad española es una de las más ricas de Europa. Es también una de las más sorprendentes. Los árboles, en concreto, son una buena muestra de esa belleza y ese afán de supervivencia. Hace seis años un grupo de siete especialistas se propuso hacer un completo censo de las maravillas arbóreas españolas. Ahora, tras bucear en viejos inventarios del antiguo ICONA y en catálogos de comunidades autónomas, realizar numerosas visitas y recibir la colaboración altruista de muchos aficionados, han logrado reunir en un catálogo a más de 3.500 árboles singulares.
La presidenta de la ONG ecologista que impulsó la iniciativa (Bosques sin Fronteras), Susana Domínguez, explica que para calificar a cada árbol de singular se tuvo en cuenta su altura, perímetro, edad, rareza en la forma, así como su leyenda o historia. Con los datos del inventario forestal, se obtuvieron los rangos medios de dimensiones de cada especie (con sus características de tamaño propias). Los ejemplares que superaban los máximos se consideraron singulares.
Los pinos, hayas o robles son los árboles autóctonos más altos, pero destaca también la Palmera de Ingenio, en Gran Canaria (36 metros), o el Laurel Canario de La Gomera (33 metros). En perímetro, los castaños y olivos se llevan las medallas, aunque los más gruesos son el Drago de Icod (16,4 metros) y el Viñátigo de La Gomera (15,7 metros); para rodearlos hacen falta 10 personas.
Los centenarios
En edad, el tejo de Rascafría (Madrid), con más de 1.400 años, es el abuelo de España; casi duplica la edad de sabinas, olivos, castaños y encinas que superan los ocho centenarios. Algunas de estas joyas, las más longevas, vivieron las guerras de Reconquista frente a los árabes; otras, más jóvenes, asistieron a los enfrentamientos de la Independencia de principios del siglo XIX.
Todas las comunidades autónomas tienen sus árboles singulares y sus especies autóctonas. En el Norte, los bosques se han talado menos y los árboles han crecido menos. En Galicia, por ejemplo, hay más árboles legendarios, pero de menores dimensiones. En Castilla y León las talas para crear pastos han dejado árboles solitarios que destacan en el horizonte. Por su parte, en las comunidades del sur peninsular, al tener un clima más benigno, los ejemplares tienen más tiempo para crecer y alcanzan mayor altura. Madrid tiene muchos ejemplares (293) porque, pese a ser una comunidad pequeña, ha contado con muchos más estudios.
La mayor sorpresa que se llevó la presidenta de Bosques sin Fronteras durante el estudio se produjo durante la búsqueda de uno de los olivos más longevos y con mayor perímetro del mundo. “En un inventario de ICONA de 1973 aparecía recogido un olivo en Ibiza de 10,5 metros de perímetro y fuimos a comprobarlo”, rememora. Viajaron a Ibiza y tras seis horas de búsqueda por una finca privada, cuando ya creían que el árbol habría muerto o habría sido talado, vieron una llamativa copa de olivo.
“El árbol estaba completamente abandonado, rodeado de ramas secas que impedían ver su tronco, que apareció, impresionante, cuando lo limpiamos”, recuerda. Para conocer la edad exacta del olivo midieron sus anillos, pero esta especie los tiene muy irregulares y pueden dar lugar a fechas erróneas, así que analizaron sus aceitunas, una variedad tan antigua que ya ni se utiliza ni se conoce hoy día. Se estima que tienen unos 800 años.
Entre los árboles de formas más extraordinarias, Domínguez se queda con la Sabina de El Hierro, que abatida por los vientos “parece tumbarse derrengada”.
Más de 400 encinas singulares
De los más de 3.500 individuos endémicos singulares, 439 son encinas (Quercus ilex). Parece lógico, es el árbol por excelencia de España, el más representado y el que más superficie ocupa. Les siguen por presencia los pinos (400), sobre todo Pinus pinae (143); robles (357); castaños (Castanea sativa, 152); olmos (Ulmus minor, 146); tejos (Taxus baccata, 140) y chopos (Populus sp., 111). Todos y cada uno de ellos tiene una historia y forman parte viva del Patrimonio Natural del país.
Una superpantalla permite al cerebro aprender de otra manera
FUENTE: tendencias21.net
Ayuda a “traducir” conceptos científicos complejos en imágenes tridimensionales
Una superpantalla de 9 megapixels de resolución ha sido desarrollada por ingenieros informáticos de la Universidad de Tufts. Además de su tamaño, aproximadamente 4,5 por 2,5 metros, esta tecnología visual incorpora dos proyectores y dispositivos hápticos que facilitan la creación de ambientes virtuales. La combinación de estos elementos permitirá a científicos de diferentes disciplinas traducir conceptos abstractos en imágenes muy precisas. Asimismo, según sus creadores, sus usuarios podrán tocar y sumergirse en la imagen proyectada. Matemáticos, físicos o médicos ya están usando esta superpantalla en proyectos concretos
Ingenieros informáticos del Centro para la Visualización Científica, con sede en la Universidad de Tufts, han desarrollado una pantalla de visualización que permite a los investigadores de campos diversos traducir los conceptos científicos más complejos y abstractos en imágenes tridimensionales muy precisas que otros sistemas de visualización no pueden crear.
Según informa la citada universidad a través de EurekAlert, la nueva pantalla, que mide aproximadamente 4,5 por 2,5 metros, ofrece una combinación de posibilidades muy avanzadas que podrán explotar programas educacionales de disciplinas muy diversas, desde matemáticas, física, ingeniería e incluso arte dramático o danza. Los usuarios, según sus creadores, podrán manipular, simular, tocar y, literalmente, sumergirse en la imagen de una manera nunca vista hasta ahora.
La visualización nace de un concepto ancestral (corroborado, por cierto, por la ciencia cognitiva): una imagen vale más que mil palabras. El cerebro humano tiene una enorme capacidad, muchas veces infrautilizada, para procesar imágenes. Una parte importante de los procesos cerebrales son visuales y la tecnología visual lo que hace es poner a trabajar esa capacidad innata.
“El cerebro absorbe un montón de información cuando ésta se le presenta en forma de imágenes en lugar de en forma de datos en un ordenador”, comenta Robert Jacob, que es coautor de esta investigación, en un comunicado de la Facultad de Ingeniería de la citada universidad. “De esta manera los investigadores y los estudiantes pueden reconocer algo más rápidamente y comprender cosas respecto a algunos datos”.
La visualización se usa sobre todo en ramas científicas, pero la gran novedad de “VisWall”, como han bautizado a la pantalla, es que ofrece capacidades poco usuales, combinando características que no se suelen encontrar en un mismo dispositivo.
La mayor parte de los sistemas de proyección usan varios proyectores al mismo tiempo o múltiples pantallas para visualizar las imágenes. La tecnología de Tufts es una única pantalla de 9 megapixels con dos proyectores que genera imágenes y animaciones de una enorme resolución, incluso tridimensionales, que aparecen más “pulidas” y sin uniones. Asimismo, utiliza la proyección posterior con el fin de aumentar la cantidad de detalles que son visibles. Las imágenes revelan detalles que serían imperceptibles en una pantalla con menos pixels de resolución.
Ver y tocar
Asimismo, el sistema combina el sentido del tacto con el de la vista gracias a dispositivos hápticos (todo aquello que se refiere al sentido del tacto) que transmiten varios niveles de resistencia cuando el usuario toca algún objeto gráfico en la pantalla. Esto permite crear ambientes virtuales, como un cuerpo humano para simulaciones quirúrgicas, que pueden ser manipulados y transformados.
Profesores de Tufts ya están usando la “superpantalla” en algunos proyectos. Así, el profesor de matemáticas Boris Hasselblatt hizo un descubrimiento curioso mientras veía el modelo matemático de las poblaciones de mariposas que fluctuaban en generaciones sucesivas.
Visualizando los datos de población de mariposa en una pantalla tan grande, este matemático pudo detectar anomalías imposibles de percibir en pantallas convencionales: rastros ligerísimos de líneas curvas que indicaban irregularidades en la variación de la población. Las líneas se extendían por áreas diferentes del modelo y después convergían en un punto distinto. Durante 20 años, ha mirado imágenes más pequeñas de este modelo clásico pero nunca había podido reconocer esa convergencia.
Cirugía virtual
La VisWall está siendo de gran ayuda también a la profesora de ingeniería mecánica Carolina Cao. Su finalidad es desarrollar un sistema de cirugía laparoscópica en el que un simulador informático en tres dimensiones permite practicar “tocando” y viendo.
Hasta ahora, ella y su equipo han desarrollado un software que permite a los usuarios eliminar un tumor en una simulación. Con el dispositivo háptico de la VisWall, el usuario de esta cirugía virtual obtiene un feedback, una sensación de respuesta, cuando toca una superficie dura, como un tumor o un hueso.
Cao, que es directora del programa de factores humanos en la Escuela de Ingeniería de Tufts, espera desarrollar un software que, unido al nuevo dispositivo de visualización, permita simular procesos más complicados, como una operación de corazón.
La alta resolución y la capacidad de incluir imágenes tridimensionales de VisWall le serán de gran ayuda. “Es fácil de imaginar la diferencia entre simular un ambiente virtual en una pantalla de ordenador o en una “pared” de visualización”, comenta Cao. “Por eso, una visualización a gran escala nos proporciona la capacidad de crear una experiencia de inmersión más rica”.
Beneficios parecidos obtiene el físico Austin Napier. Su trabajo en el campo de las físicas alta energía se basa en parte en la capacidad para procesar grandes cantidades de datos de organizaciones como el CERN, el laboratorio de física de partículas más grande del mundo. La VisWall le permitirá visualizar en una única pantalla lo que de otra manera requeriría varios ordenadores.
Una nueva tecnología permitirá turbinas eólicas en mar abierto
FUENTE: tendencias21.net
Podrán instalarse a 30 kilómetros de la costa y ser competitivas con otras fuentes de energía
Una nueva tecnología permitirá que las turbinas de energía eólica puedan ser instaladas en mar abierto, a 32 kilómetros de la costa, donde la profundidad de las aguas superan los 20 metros, según la propuesta de diferentes empresas del sector, que aseguran que el sistema no disparará el precio del kilovatio/hora y será competitivo con otras fuentes de energía. El mercado de las centrales eólicas en el mar podría alcanzar los 40.000 megavatios en 2020, la suficiente energía para abastecer a 30 millones de hogares en los Estados Unidos, ya que los recursos de viento en mar abierto en la costa atlántica y pacífica de los Estados Unidos excede la generación eléctrica del conjunto de la industria energética del país.
Las empresas que desarrollan centrales eólicas en el mar querrían, idealmente, que sus molinos de viento estuvieran situados a 32 kilómetros de la costa, donde los vientos soplan con más fuerza y durante más tiempo. Esta situación ideal no se puede cumplir: instalar turbinas en aguas con más de 20 metros de profundidad es muy costoso. Ahora, una nueva tecnología posibilita que las turbinas flotantes puedan ser instaladas en mar abierto con menos coste.
Algunas empresas están dando pasos para probar sistemas ya usados en las pesadas plataformas petrolíferas o de gas instaladas en la costa. En diciembre del año pasado, la empresa alemana Blue H Technologies probó la primera turbina flotante en la costa sur de Italia. El mes pasado, anunció que tenía planeado instalar un turbina adicional en la costa de Massachussets, Estados Unidos, y que barajaba la posibilidad de iniciar la construcción de una central eólica en la costa italiana el año que viene. Algo parecido está haciendo SWAY, con sede en Bergen, Noruega, que tiene pensado levantar un prototipo de turbina eólica flotante en 2010.
El interés por instalar turbinas eólicas lejos de la costa tiene su sentido. Según un análisis del Departamento de Energía de los Estados Unidos, General Electric y el Massachussets Technology Collaborative, los recursos de viento en mar abierto en la costa atlántica y pacífica de los Estados Unidos excede la generación eléctrica del conjunto de la industria energética de los Estados Unidos.
Mercado potencial
El éxito de las turbinas flotantes puede ser la puerta para explotar este enorme potencial. Las centrales instaladas en Dinamarca o Alemania sufren de lo mismo: limitaciones en el equipamiento marino para su construcción. La semana pasada, la consultora Emerging Energy Research anunció que, según sus cálculos, el mercado de las centrales eólicas en el mar podría alcanzar los 40.000 megavatios en 2020, la suficiente energía para abastecer a 30 millones de hogares en los Estados Unidos.
La turbina flotante de Blue H puede ser ensamblada en tierra firma y remolcada posteriormente a su posición en mar abierto. Con este planteamiento, se supera una de las principales dificultades a la hora de abordar estas instalaciones. En su parte superior se instaló una turbina de 80 kilovatios y un sensor que graba la fuerza de las olas y el viento a 10 kilómetros de la costa. Blue H ya está construyendo versiones de 2,5 y 3,5 megavatios que podrían ser instaladas este mismo año.
El tipo de plataforma que Blue H remontó el invierno pasado en Italia se denomina “tension-leg platorm”, y es un diseño de plataforma petrolífera convencional que flota bajo la superficie marina y que está pensada para acceder a reservas a grandes profundidades.
Lo curioso del diseño de Blue H es que ha apostado por un turbina con dos aspas en lugar de tres, que es lo habitual en la industria desde los años 90. Las dos aspas permiten una increíble velocidad de rotación, aunque emite mucho ruido, lo cual es irrelevante en el mar, por supuesto. Esa mayor velocidad de rotación proporciona doble beneficio. En primer lugar, una frecuencia de rotación de entre 30 y 35 revoluciones por minuto, el doble de lo que consiguen las turbinas con tres palas. Además, este diseño es menos susceptible de sufrir las oscilaciones que provoca la acción de las olas sobre la plataforma.
Menos peso
Una rotación más rápida también significa menos par motor (la fuerza que es capaz de ejercer un motor en cada giro), lo que a su vez quiere decir que la estructura (rotor, generador y caja) es menos pesada. La instalación de 2,5 megavatios de Blue H pesará 97 toneladas, 53 menos que otra máquina del mercado con la misma potencia. Esto es una gran ventaja porque es menos peso que hay que empujar. Por otro lado, la plataforma y la turbina son más baratas de construir también. Blue H estima que sus centrales eólicas suministrarán energía a siete u ocho céntimos por kilovatio/hora, un precio equiparable a otras fuentes de energía.
La competidora de Blue H, la noruega SWA, está usando una combinación diferente de plataforma y turbina. Su diseño es una especie de boya que se alza o hunde en función de la acción de las olas. Requiere menos sujeción que la de Blue H. La boya, una columna de unos 200 metros de largo estará, sujeta a un lastre de 2.400 toneladas de grava en el lecho marino. Su turbina es de tres palas, pero con ligeras diferencias a las que se usan en tierra firme.
En ingeniero mecánico y especialista en arquitectura naval del MIT, Paul Sclavounos, considera, según recoge Technology Review, que los dos tipos de estructura para turbinas en el mar son viables, auque considera que la opción de SWAY está mejor adaptada para aguas bravas. Así, la plataforma que Blue H ha instalado en la costa italiana puede funcionar, pero manejar las olas de 30 ó 40 metros que se dan en, por ejemplo, la costa de Nueva Inglaterra, Estados Unidos, no es económicamente viable.
Este experto cuestiona la decisión de ambas empresas de rediseñar las turbinas. Su grupo está diseñando palas y plataformas que pueden soportar turbinas de 5 megavatios de potencia tanto en parques en tierra como en parques en el mar. Rediseñar las turbinas para sus despliegue en mar abierto es muy caro, según Sclavounos, y no es forzosamente necesario.
Advierten de que la UE ha subestimado la amenaza climática en sus objetivos
FUENTE: elmundo.es
James Hansen, uno de los mayores expertos en clima de la NASA, y otros ocho investigadores internacionales acaban de publicar en internet un demoledor informe en el que se indica que la Tierra se encamina a una catástrofe climática si no se reduce la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera a 350 partes por millón (ppm).
El problema es que, actualmente, los objetivos de reducción de emisiones de la Unión Europea, que son los más restrictivos del mundo, se conforman con 550 ppm. Hansen ya viene advirtiendo desde hace tiempo que habría que rebajarlos hasta 450 ppm, pero su nuevo estudio le ha echo cambiar de opinión: “Me he dado cuenta de que era una cifra muy alta”.
La nueva investigación ha tenido en cuenta los datos extraídos de muestras rocosas extraídas de los fondos oceánicos, las cuales guardan en su interior un registro del dióxido de carbono en la historia geológica de la Tierra.
Sus resultados indican que un descenso hasta las 425 ppm causó el enfriamiento del planeta durante la Edad de Hielo. Por ello, los investigadores concluyen que en ese rango el clima es muy susceptible a las variaciones de CO2 atmosférico, y alertan de que ahora nos encontramos en las 385 ppm, “ya en la zona peligrosa”.
“Si nos quedamos en 450 ppm [es decir, el objetivo que ahora demandan la mayoría de activistas y científicos climáticos] durante bastante tiempo, es probable que se derrita todo el hielo. Eso es un aumento del nivel del mar de 75 metros”, ha explicado Hansen al diario ‘The Guardian’, que adelantó los resultados de su estudio.
“Lo que hemos descubierto es que el objetivo hacia el que todos estábamos apuntando es un desastre, un desastre garantizado”, añade Hansen, quien protagonizó una encarnizada polémica con el Gobierno de EEUU hace unos años tras denunciar que los estrategas de comunicación de la NASA habían tratado de silenciarle.
Al margen de estos desencuentros, Hansen es muy popular en el ámbito climático desde principios de los 80, cuando comenzó a alertar en las principales publicaciones científicas sobre los peligros del calentamiento global. Es investigador en la Universidad de Columbia, desde donde gestiona el neoyorquino Instituto Goddard, adscrito a la NASA.
Una matrimonio de Murcia detecta un nuevo asteroide entre Marte y Júpiter
FUENTE: elmundo.es
Tras muchas horas de paciencia con el telescopio y alguna que otra noche en vela, un matrimonio de astrónomos no profesionales ha descubierto un nuevo asteroide desde el observatorio murciano de La Murta.
El objeto celeste, que ha sido ya catalogado con el código ’2008FW61′, ha sido localizado en el cinturón de asteroides que se encuentra entre Marte y Júpiter y tiene un diámetro de unos cinco kilómetros, por lo que apenas es perceptible en el firmamento nocturno.
El descubrimiento ha corrido a cargo de José Antonio de los Ríos y Sensi Pastor, astrónomos no profesionales (la palabra ‘aficionados’ no está bien vista entre este colectivo, que dedica buena parte de su vida a indagar los cielos), y ha sido confirmado por su colega Rafael Ferrando, quien posee un observatorio privado en Segorbe (Castellón) y ya cuanta con varios descubrimientos similares en su haber.
Pastor y De los Ríos, que son marido y mujer, detectaron el nuevo asteroide el lunes 31 de marzo, mientras buscaban otro objeto cuya presencia no habían podido confirmar.
“Como en el observatorio no tenemos internet, fuimos a casa y comprobamos que no figuraba en las cartas celestes”, comenta Sensi Pastor a elmundo.es.
Tras esa comprobación de rutina, siguieron al objeto varios días con el fin de asegurarse de que era realmente un nuevo asteroide. El viernes 4 de abril recibieron la confirmación adicional de Ferrando desde Castellón, lo que animó a la pareja a pasar aún otra noche sin dormir, con el fin de enviar resultados concluyentes al Minor Planet Center, que es la división de la Unión Astronómica Internacional que registra esta clase de descubrimientos.
Esta asociación acaba de hacer público el hallazgo y le ha asignado, como denominación provisional, el mencionado código.
Cuando los parámetros orbitales del asteroide hayan sido determinados con exactitud, recibirá su denominación definitiva, que podrán elegir sus descubridores y que, seguramente, será ‘La Murta’ o ‘Murcia’.
Este es el primer descubrimiento astronómico que se logra desde la citada ciudad española, por lo que el nombre no está ocupado. Además, los asteroides no suelen llevar el nombre de sus descubridores, como ocurre con los cometas.
Fragmentaciones de cometas
El observatorio de ‘La Murta’, de carácter municipal y emplazado en Murcia, tiene como tarea principal la divulgación desde 2001, cuando fue creado por la Agrupación Astronómica regional, que cuenta con 120 socios y de la que Pastor y De los Ríos son, respectivamente, vicepresidente y secretaria.
Además de la visita de institutos y ciudadanos para la observación nocturna de estrellas, la agrupación astronómica hace un seguimiento sistemático de cometas y de asteroides, así como de otros objetos del Sistema Solar.
El equipo de ‘La Murta’ tienen ya entre sus logros el descubrimiento de dos fragmentaciones en núcleos de cometas.
El nuevo asteroide no representa ningún riesgo para la Tierra, ya que ni siquiera es un NEO (acrónimo en inglés de Objeto Cercano a la Tierra) y tiene una magnitud 20, es decir, se trata de un cuerpo muy débil que apenas se distingue entre el fondo de estrellas.
El Gobierno reconoce que la emisión de CO2 en 2007 creció en torno al 3%
FUENTE: abc.es
El pasado mes de noviembre el secretario general para la Contaminación y el Cambio Climático, Arturo Gonzalo Aizpiri, aseguraba a este diario que los primeros datos sobre emisiones contaminantes en 2007 apuntaban a una estabilización sobre la tendencia de reducción iniciada en 2006. Sin embargo, ayer -y tras haber tenido que rectificar desde el Ministerio de Medio Ambiente la cifra de reducción de un 4% para 2006, que habían dado por buena y que finalmente se queda en un 1,7%-, Aizpiri reconoció que los datos provisionales de 2007 arrojarán con toda seguridad un aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero.
Según las cifras de las que dispone Medio Ambiente, los sectores sometidos a la directiva europea de comercio de derechos de emisión (sector industrial y energético) aumentarán sus emisiones por encima del 3 por ciento comparado con el año 2006.
Datos erróneos
Estos sectores representan en torno a un 40% del inventario nacional. Sin embargo, aún hay que cerrar los datos correspondientes a los sectores difusos (transporte, residencial, agrícola), el resto de gases de efecto invernadero (metano, óxido nitroso y gases fluorados) y las instalaciones industriales que por su volumen inferior no están incluidas en la directiva. Las primeras aproximaciones, según indicó a ABC Arturo Gonzalo Aizpiri, se refieren a que el total de emisiones en España en el año 2007 crecerán «algo por debajo del 3 por ciento».
Por tanto, se neutralizaría la reducción del 1,7% conseguida en 2006, año en el que desde Medio Ambiente se volvió a insistir ayer en que fue el primero en que se registró un descenso de las emisiones en nuestro país. Un vistazo a los inventarios nacionales recogidos en la propia página web del Ministerio de Medio Ambiente desmiente esta afirmación. Según esos datos, que fueron los que además se enviaron a la Comisión Europea, en el año 2001 España emitió menos que en el año 2000. Concretamente se pasó de 380 millones de toneladas a 379 millones, lo que supone una reducción del 0,3%. Leve, pero descenso al fin y al cabo.
Con estas nuevas cifras, las emisiones de nuestro país superan en más de un 50% las de 1990, año considerado base para cumplir el objetivo de Kioto, que en el caso de España nos permitiía aumentar las emisiones un 15% entre 2008-2012. Por tanto, estamos casi un 40% por encima de nuestro límite, lo que nos sitúa cada vez más lejos de su cumplimiento, incluso considerando los 20 puntos de reducción a lograr en terceros países a través de los mecanismos de flexibilidad del protocolo y los dos puntos de reducción por mejora en la gestión de los sumideros de carbono.
En todo caso, desde Medio Ambiente se insistió en que el año pasado la mala coyuntura meteorológica originó un incremento en el sector energético debido a la sequía, que ha reducido la capacidad de generación hidroeléctrica y contribuido a un mayor consumo de carbón. Gonzalo Aizpiri aseguró que «el Gobierno abordará la necesidad de nuevas medidas adicionales para luchar contra el cambio climático una vez se conozcan los resultados definitivos de todo el inventario nacional».
Ayer, las únicas medidas propuestas fueron voluntarias. La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, presentó el Sistema de Compromisos Voluntarios para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Esta iniciativa forma parte del Plan de Medidas Urgentes de la Estrategia Española de Lucha contra el Cambio Climático y Energía Limpia.
Compromisos voluntarios
Se trata de que cualquier compañía española del sector del transporte, residencial, comercial e institucional, residuos y agrario así como instalaciones industriales no sometidas a la directiva europea de comercio de derechos de emisión, pueda registrar públicamente sus compromisos voluntarios de reducción de emisiones de CO2. Según Narbona, la medida que persigue incentivar una reducción anual de al menos 1 millón de toneladas de CO2 para 2008-2012, lo cual representaría sólo una reducción porcentual de un cuarto de punto sobre los valores de emisión en los que se mueve nuestro país. Tras la verificación de las reducciones de CO2, las compañías podrán usar un logotipo que las acredite.