Archivo diario: 04/04/2008

Aztecas y chichimecas empleaban la aritmética para medir y registrar tierras

FUENTE: abc.es

Los aztecas o mexicas de Tenochtitlan y sus vecinos chichimecas acolhua de Texcoco no empleaban la rueda (excepto en los juguetes de los niños, curiosamente) pero, según un estudio que hoy publica la revista «Science», sí aplicaban cálculos aritméticos a la medición y registro de parcelas.
Las investigadoras Barbara Williams y María del Carmen Jorge y Jorge han llegado a esta conclusión tras analizar y aplicar programas informáticos a dos documentos históricos, el Códice de Santa María Asunción y el Códex Vergara, dos manuscritos pictóricos que documentan el catastro agrícola de la ciudad-estado de Tepetlaoztoc entre 1540 y 1544.
Aunque en documentos españoles de la época colonial ya se señalaba que determinados glifos equivaldrían a medidas de longitud castellanas, este nuevo estudio sugiere que estas representaciones se corresponderían con un sistema propio de agrimensura, utilizado para el registro y la transacción de bienes raíces.
El análisis de estos dos códices (que proporcionan datos -por unidad de vivienda- sobre la edad, el sexo, el parentesco, el estatus socioeconómico y la posesión de tierras de sus ocupantes) ofrece, además, nuevas bases para interpretar los a menudo confusos textos -en español y en nahua- del periodo inmediatamente posterior a la Conquista.
Sistema de cálculo propio
Partiendo de la hipótesis de que las áreas registradas en los códices son el resultado de un sistema de cálculo propio de los pueblos indígenas, las investigadoras, tras estudiar terrenos de forma cuadrilátera, encontraron que el 60 por ciento de los valores de sus áreas pueden ser reproducidos con exactitud mediante computación. En los casos restantes, las discrepancias halladas entre los cálculos informáticos y los registros originales son muy pequeñas.
H. R. Harvey y B. J. Williams ya habían demostrado que las descripciones de las propiedades aztecas incluían los conceptos de medidas lineales y de áreas, pero no comprendieron cómo se determinaban dichos valores.
Medidas proporcionales
El nuevo estudio muestra evidencias del uso de principios matemáticos congruentes, basados en proporciones entre la medida lineal estándar de los acolhua y otras unidades menores. Además, se aprecian variaciones entre las unidades métricas (y sus representaciones) del pueblo que habitaba Texcoco y las utilizadas por los tenochca (pobladores de la vecina Tenochtitlan).
El sistema de medidas de perímetros y áreas de los acolhua se basa en unidades estándar de longitud y distancias monádicas menores. Los estudiosos hispanos del siglo XVI definían estas unidades en términos de varas y brazas. Sin embargo, en la concepción de sus inventores cada unidad tendría entidad propia, y no serían fracciones de otras unidades superiores. Así, en el sistema métrico, la mano equivaldría a un metro y medio; la flecha, a 125 centímetros; el corazón, a un metro; y el hueso, a medio metro. Más problemático, el brazo podría corresponder a 83 centímetros.
La simetría de las proporciones utilizadas más frecuentemente es consistente con el sistema vigesimal común en Mesoamérica para representar la cosmovisión y la división temporal. Lo inesperado -concluye el estudio- es que aztecas y chichimecas emplearan cálculos aritméticos en su día a día, para sus actos cotidianos, y haber encontrado ahora evidencia documental de dicha costumbre.

Massagué da un nuevo paso para descifrar los mecanismos de la metástasis tumoral

FUENTE: abc.es

Una muy alta proporción de las muertes atribuidas al cáncer -los científicos calculan que rondaría el 90% en determinados tipos de tumores- se producen, finalmente, a causa de la metástasis o emigración de las células cancerosas a otros órganos o tejidos distintos de aquel en que surgió el tumor original. Conocer y controlar los mecanismos que rigen esta propagación resulta, pues, fundamental en la lucha contra la enfermedad, y el científico barcelonés Joan Massagué, del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center, de Nueva York, y director del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona, ha invertido varios años de su vida en descifrar el secreto.
Un equipo de siete investigadores dirigido por Massagué, trabajando durante los últimos tres años en Barcelona y Nueva York, ha dado a luz un nuevo y brillante trabajo en el campo de la metástasis. Sus conclusiones, publicadas hoy por la revista especializada «Cell», muestran cómo las células de los tumores de mama se valen de una citoquina, la hormona conocida como TGFß, para desencadenar y dirigir su propagación hacia órganos específicos, en este caso el pulmón, que colonizan hasta provocar la muerte.
La investigación se ha centrado en la citoquina TGFß (Transforming Growth Factor ß), debido a que esta hormona, entre otras funciones, dirige el movimiento y el crecimiento celular.
Favorecer el tumor
En condiciones normales, la TGFß se encarga de impedir el desarrollo de los tumores, pero ya estudios anteriores habían demostrado que las células cancerosas «se apropian» y «se benefician» de esta citoquina para que trabaje en favor del tumor en vez de suprimirlo. Ahora, el equipo dirigido por Massagué ha descubierto que la TGFß producida dentro del tumor original de mama promueve la dispersión de las células cancerosas hacia los pulmones, y las habilita para colonizar el tejido pulmonar.
Mientras se produce esta dispersión, en el tumor primario, en la mama, la TGFß estimula que las propias células cancerosas produzcan una segunda citoquina, la angiopoietina-L4. Su misión es complementaria en el proceso de la metástasis: cuando las células tumorales navegan por la sangre hasta fijarse en las paredes de los capilares del pulmón, es la angiopoietina la encargada de facilitarles la rotura de los capilares para que invadan el tejido pulmonar.
En el equipo capitaneado por el científico español han participado, desde Barcelona, los investigadores Daniel Gomis, del Instituto de Investigación Biomédica (IRB, del que Massagué es director), y Cristina Nadal, del Hospital Clínico-IDIBAPS.
Sacar provecho
El propio Massagué, por medio de una nota de prensa, explicaba ayer cómo «esta investigación demuestra que la TGFß potencia la capacidad de metástasis de los tumores de mama en el ser humano, y revela mediante qué mecanismos las células tumorales aprenden a sacar provecho de las citoquinas, que acaban trabajando para ellas al asegurar la propagación del cáncer de mama».
El pasado año -el 12 de abril de 2007, como informó ese día ABC-, otro equipo dirigido por Massagué publicaba en la revista «Nature» las conclusiones de una investigación igualmente relevante: entre otros genes aún por identificar, cuatro en concreto, la epirregulina (EREG), la ciclooxigenasa-2 (COX2) y dos metaloproteinasas (MMP1 y MMP2) intervienen en la progresión del cáncer de mama y en su propagación a los pulmones. Los hombres de Massagué han puesto cerco a la metástasis y cada día conocen mejor sus artimañas.
El trabajo de los investigadores se centra ahora en determinar si las citoquinas TGFß y angiopoietina actúan de la misma manera en otros tipos de tumores diferentes del de mama, así como en la búsqueda de un método para interceptar la acción de estas hormonas, y con ello prevenir o entorpecer la metástasis en pacientes de cáncer.
Dianas terapéuticas
Son muchos los tumores primarios que se extienden al pulmón desde otros órganos, como es el caso de los cánceres de colon e hígado, o el melanoma, por lo que existe un gran interés en identificar dianas terapéuticas, y posteriormente fármacos con los que inhibir la acción «pervertida» de las hormonas que catalizan, en cada caso, la metástasis.
«Queremos saber si otros tipos de tumor utilizan la misma vía o mecanismos diferentes para promover la metástasis», señalaba Gomis ayer desde Barcelona. Por el momento, esta última investigación aporta «una diana más a tener en cuenta para intentar prevenir la metástasis pulmonar».
Queda claro, en cualquier caso, que la metástasis se desencadena por el mal funcionamiento de múltiples factores de forma simultánea. Y aún hay mucho camino por recorrer.