El carguero europeo «Julio Verne» se acopla con éxito a la Estación Espacial Internacional
FUENTE: fys.es
El vehículo espacial «Julio Verne» se ha acoplado a la Estación Espacial en la que ha sido la primera maniobra de una nave europea totalmente automatizada y teledirigida desde la Tierra.
«Estoy completamente estufefacto», ha dicho tras la maniobra el director de la ESA, Jaques Dordain, desde el centro de control en Toulouse, Francia.
«Sabía que sería extraordinario, pero tener éxito en el primer intento… creo que ha sido un increíble logro técnico», ha añadido Dordain.
El primer vehículo espacial europeo, con 10,3 metros de longitud y 4,5 de diámetro fue lanzado el pasado 9 de marzo y alberga 7,7 toneladas de todo tipo de suministro para los astronautas de la ISS: comida, ropa, carburante, piezas de recambio, material para los experimentos, aire y agua.
Durante cerca de cuatro meses, permanecerá acoplado a la estación y utilizará sus motores para corregir la órbita de la estación, compensando así sus pérdidas de altura.
En el mes de agosto, volverá a desacoplarse de forma totalmente autónoma y dirigirá su trayectoria para desintegrarse en la atmósfera. Hay previstas hasta cinco misiones del programa ATV (vehículos de transferencia automatizados) hasta 2012, y la próxima tendrá lugar a finales de 2009.
Cuando los transbordadores de la NASA se jubilen, en 2010, los ATV europeos serán los principales vehículos de carga de la ISS.
Antes de completar la maniobra de acoplamiento, el ATV se encontraba a 3,5 kilómetros de la ISS. Para llegar hasta allí, utilizó diferentes sistemas, como los sensores denominados «seguidores de estrellas» y navegación relativa por GPS, que permite al vehículo utilizar las medidas que recibe él mismo y las de la ISS para calcular la distancia entre ambos.
Pero una de las principales novedades ha consistido en el guiado mediante sensores láser, que le han ayudado a encontrar la posición final con una precisión de milímetros en el punto de contacto.
Observan un tsunami en el Sol
FUENTE: fys.es
La energía liberada por la explosión en una fracción de segundo es equivalente a dos mil millones de veces el consumo de energía mundial
La NASA ha detectado un tsunami sobre la atmósfera del Sol, desplazándose a una velocidad de más de un millón de kilómetros por hora.
El fenómeno fue registrado por las naves espaciales de la misión Stereo, diseñadas para realizar imágenes en tres dimensiones del Sol, según informa la web de la BBC.
El tsunami solar no carga agua, sino gas que se mueve por el astro a gran velocidad. No se trata del primer fenómeno de estas características que se ha registrado: el pasado año ya se vislumbró un tsunami que duró cerca de 35 minutos, y alcanzó su máxima velocidad 20 minutos después de la explosión inicial.
Dos mil millones de veces más intenso
David Long, del Trinity College de Dublín (TCD), asegura que «la energía liberada por estas explosiones es fenomenal; en una fracción de segundo se desata el equivalente a dos mil millones de veces el consumo de energía mundial». Sin embargo, todavía existen muchas incógnitas a respecto al fenómeno.
Peter Gallagher, también del Trinity College de Dublín , señala que «parece que el tsunami se mueva muy lento respecto a la cantidad de energía que se capta en la explosión».
Gallagher afirma además que la onda expansiva se desplazó exactamente igual a un tsunami en la Tierra. «Una serie de depresiones y crestas en la presión causa que se propague hacia afuera. Pero en el Sol esto sucede en el gas caliente», explica.
Explorando las fronteras de la superconductividad
FUENTE: fys.es
Unos físicos del MIT han dado un paso adelante hacia la comprensión de la naturaleza enigmática de los superconductores de altas temperaturas, materiales que conducen la electricidad sin resistencia a temperaturas bien por encima del cero absoluto.
Si se pudiera hacer que los superconductores funcionasen a temperaturas tan altas como la temperatura ambiente, podrían tener aplicaciones ilimitadas. Pero primero, los científicos necesitan aprender mucho más sobre cómo operan los materiales de ese tipo.
Empleando un nuevo método, el equipo del MIT ha hecho un sorprendente descubrimiento que puede derribar las teorías sobre el estado de la materia en el que se encuentran los materiales superconductores antes de que empiecen a superconducir.
La mayoría de los superconductores sólo superconducen a temperaturas cercanas al cero absoluto, pero hace unos 20 años, se descubrió que algunas cerámicas pueden superconducir a temperaturas más altas, aunque normalmente sin subir de los 173 grados Celsius bajo cero.
Ahora, los superconductores de altas temperaturas están empezando a ser empleados en muchas aplicaciones, incluyendo torres de telefonía móvil y un tren de levitación magnética de demostración. Pero sus aplicaciones potenciales podrían ser mucho más amplias.
Los superconductores son superiores a los conductores de metal ordinarios como el cobre porque la corriente no pierde energía, disipada en forma de calor, al fluir a través de ellos, permitiendo mayores densidades de corriente.
En el nuevo estudio, los investigadores del MIT exploraban el estado de la materia en que se encuentra el superconductor cuando su temperatura está sólo un poco por encima de la temperatura a la cual empieza a superconducir.
Cuando un material está en estado de superconducción, todos sus electrones se hallan en el mismo nivel de energía. La gama de los niveles de energías circundantes no disponibles, se denomina gap de superconducción. Éste es un componente crítico de la superconducción, porque impide que los electrones se dispersen, eliminándose así la resistencia y permitiendo el flujo sin impedimentos de la corriente.
Justo antes de la temperatura de transición en la cual un material comienza a superconducir, existe un estado denominado pseudogap. Este estado de la materia no se conoce bien.
Los investigadores decidieron investigar la naturaleza del estado de pseudogap estudiando las propiedades de los estados de los electrones.
Ya se había demostrado que las impurezas naturales en un material superconductor, como un átomo faltante o reemplazado por otro, permiten a los electrones alcanzar niveles de energía que normalmente están dentro del gap de la superconducción. Esto puede observarse utilizando la microscopía STM.
El nuevo estudio del MIT demuestra que la dispersión por las impurezas se produce en el estado del pseudogap, al igual que en el estado de superconducción. Ese hallazgo desafía la teoría de que el pseudogap es sólo un estado precursor del estado de la superconducción, y evidencia que los dos estados pueden coexistir.
Este método de comparar el pseudogap y la superconducción utilizando un microscopio STM podría ayudar a los físicos a comprender por qué ciertos materiales son capaces de alcanzar la superconducción a esas temperaturas relativamente altas.
Trucos para detectar agua en la Luna
FUENTE: ciencia.nasa.gov
Próximamente, el satélite Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) sobrevolará el polo sur de la Luna en busca de agua escondida en el fondo de oscuros cráteres. Para tan difícil tarea, la sonda tiene algunos trucos bajo la manga.
Montañas de color gris brillante, salpicadas de cráteres, más altas que el Monte McKinley. Cráteres abismales que podrían engullir varias veces al Gran Cañón.
Algunos mapas de radar del polo sur de la Luna, obtenidos recientemente, revelaron un paisaje absolutamente irregular, al cual los astronautas podrían algún día llamar hogar. Pero, lamentablemente, tales imágenes de radar no aportaron información nueva acerca de lo que podría facilitar mucho la vida en el polo de la Luna: el agua congelada.
Para tener nuevas evidencias sobre la supuesta existencia de hielo en los polos lunares tendremos que esperar al envío de una sonda robot llamada Orbitador de Reconocimiento Lunar (Lunar Reconnaissance Orbiter o “LRO”, en idioma inglés). Actualmente, los ingenieros del Centro Goddard para Vuelos Espaciales de la NASA se encuentran recibiendo los nuevos instrumentos científicos, entregados personalmente, y los están integrando al satélite, cuyo lanzamiento está programado para finales de este año.
La Visión para la Exploración Espacial de la agencia ha solicitado el envío de seres humanos de regreso a la Luna para el año 2020 con el fin de establecer posteriormente un puesto lunar habitado por personas. El LRO es la primera de una serie de sondas robot que recolectarán datos decisivos sobre la topografía lunar, su ambiente de radiación, las temperaturas y la composición química que los científicos de la NASA necesitan para planear las misiones tripuladas.
Durante el año que permanecerá el LRO en órbita alrededor de la Luna, la sonda otorgará a los científicos datos sin precedentes para poder saber si el hielo lunar yace en algún lugar del terreno de nuestro satélite natural.
La mayor parte de la Luna está completamente seca. La temperatura de la superficie puede exceder los 100 °C durante el día lunar y la gravedad allí es demasiado débil como para impedir que el agua que se evapora salga flotando hacia el espacio. El agua congelada, si es que existe, yace solamente en el fondo de abismales cráteres que miden 4 km (2,5 millas) de profundidad. Algunos lugares dentro de tales cráteres se encuentran permanentemente en sombra y allí las temperaturas descienden hasta alcanzar los -240 °C (-400 °F). Esto es lo suficientemente frío como para mantener el agua en estado de congelamiento, incluso en la Luna.
El hecho de tener hielo cercano para extraer proporcionaría mucho más que una fuente de agua para beber. Los pioneros lunares podrían utilizar el agua para hacer crecer plantas y luego alimentarse de ellas. También, dividiendo las moléculas de agua con electricidad que provenga de paneles solares se podría producir oxígeno para reponer el aire de los puestos lunares y sería posible obtener gas hidrógeno, un excelente combustible para cohetes que podría servir para enviar el vehículo de retorno de los astronautas. (El combustible de las turbinas principales del Transbordador Espacial es hidrógeno líquido).
Tentadoras pistas obtenidas por orbitadores robot anteriores sugieren que estos cráteres podrían albergar hasta un kilómetro cúbico de agua. Las misiones Lunar Prospector (Prospector Lunar) y Clementine (Clementina), de los años 90, hallaron evidencia indirecta de agua o de algún otro compuesto hidrogenado en los cráteres de los polos lunares. Lamentablemente, los datos dan lugar a la incertidumbre.
“La tarea de la misión LRO es acabar con tal incertidumbre”, dice Alan Stern, jefe del Directorio de Misiones Científicas, en las oficinas centrales de la NASA, en Washington, D.C.
Pero confirmar la existencia de hielo desde un punto en órbita a 50 km sobre la superficie puede ser algo complicado. Cuatro de los instrumentos científicos del LRO buscarán diferentes pistas que indiquen la presencia de hielo. Si los cuatro instrumentos apuntan hacia el mismo lugar, nos convenceríamos de que efectivamente existe hielo, dice Richard Vondrak, de la NASA, científico del proyecto LRO. “Yo espero que, de una vez por todas, el LRO realmente responda la pregunta sobre si hay hielo de agua en el polo”, relata Vondrak.
La manera más fácil de confirmar si existe hielo de agua en aquellos profundos cráteres sería simplemente ir y mirar. Pero, sin la luz difusa de un cielo azul y de nubes blancas, las sombras en la Luna son mucho más nítidas y más oscuras que las sombras aquí en la Tierra.
Para mirar hacia el interior de estos cráteres negros como la tinta, el LRO usará una fuente de luz distinta: la luz de las estrellas. Uno de los instrumentos a bordo del LRO puede, de hecho, “ver” la luz de las estrellas reflejada por la superficie lunar. Esto es porque dicho instrumento, llamado Proyecto de Cartografía Lyman-Alfa (Lyman-Alpha Mapping Project o LAMP, en idioma inglés), detecta luz ultravioleta. Las estrellas distantes están relativamente cerca en un cierto rango de longitudes de onda ultravioletas y, además, el hielo de agua crea una marca característica en el espectro de la luz ultravioleta reflejada, una “huella digital” espectral que podría ayudar a confirmar la presencia de agua.
Asimismo, un rayo láser, ubicado a bordo del LRO, iluminará brevemente algunos puntos sobre la superficie lunar. El propósito de estos pulsos de láser es trazar mapas del contorno de la superficie lunar, pero el sensor, denominado Altímetro Láser del Orbitador Lunar (Lunar Orbiter Laser Altimeter o LOLA, en idioma inglés), también medirá el brillo de la luz reflejada del láser. Si las reflexiones de los cráteres permanentemente en tinieblas son levemente más brillantes que en otros lugares, podría significar la presencia de cristales de hielo.
Los cristales de hielo en el suelo lunar tendrían otro efecto interesante: absorberían neutrones.
La Luna recibe constantemente rayos cósmicos de alta energía que provienen del espacio profundo y, cuando estas partículas golpean la superficie lunar, crean neutrones que son enviados de regreso al espacio. El LRO llevará a bordo un detector de neutrones llamado Detector de Neutrones en Exploración Lunar (Lunar Exploration Neutron Detector o LEND, en idioma inglés). Si el LRO sobrevuela una vasta extensión de terreno que contenga hielo escondido en cráteres profundos, el LEND medirá una disminución en la cantidad de neutrones que irradian desde abajo.
Como confirmación final, el LRO llevará consigo un tipo de termómetro llamado Diviner. Este instrumento trazará mapas de las amplias variaciones de temperatura en la superficie lunar, incluyendo los cráteres que se encuentran permanentemente oscuros. Aun si los otros tres instrumentos sugieren que hay hielo en un cráter, el Diviner deberá mostrar, también, que allí abajo la temperatura es lo suficientemente fría como para evitar que el hielo se evapore.
Si el LRO encuentra hielo en aquellas frías y oscuras profundidades, éste podría ser el hallazgo más espectacular registrado hasta la fecha en el ya de por sí imponente paisaje lunar.
El sol no tiene nada que ver con el cambio climático
FUENTE: elpais.com
Un grupo de científicos han recopilado en un informe un conjunto de evidencias que muestran que el cambio climático es responsabilidad exclusiva de la actividad humana, y no está influido por la actividad del sol, como se ha mencionado recientemente.
La BBC publica hoy los resultados de dicho informe que desmonta la teoría del científico Henrik Svensmark, del Centro Espacial Nacional Danés, que sostienen que los cambios en los rayos cósmicos que proceden del sol y llegan a la Tierra determinan la nubosidad y la temperatura. La Universidad de Lancaster ha sido la responsable de recopilar las evidencias publicadas hoy. Los rayos cósmicos, dice el informe, no han sufrido ninguna variación en los últimos 20 años.
El equipo ha usado tres caminos diferentes para establecer alguna correlación y no encontraron ninguna. Terry Sloan, el científico que ha liderado este estudio, ha comentado a la BBC que comenzaron a investigar a partir del trabajo de Svensmark, para evitar “todas las medidas carísimas para cortar las emisiones de CO2″ en el caso de que el danés tuviera razón.
Los rayos cósmicos son desviados de la Tierra por el campo magnético del planeta y por el viento solar, una corriente de partículas cargadas de electricidad procedentes del sol. La hipótesis de Svenmark es que cuando el viento solar es débil, hay más rayos cósmicos que logran llegar a la Tierra. Esto hace que haya más partículas solares en la atmósfera, que inhiben la creación de nubes y el enfriamiento del clima.
El equipo del profesor Sloan, ha investigado esta teoría buscando periodos de tiempo y lugares de la Tierra en los que se ha documentado la llegada de rayos cósmicos débiles y fuertes, y observando si la nubosidad de estos lugares se veía afectada en dichos periodos. “Por ejemplo, a veces el sol eructa, es decir, expulsa una cantidad enorme de partículas cargadas de electricidad”, ha explicado Sloan.
“Este trabajo es importante porque ofrece un límite superior en el efecto sobre las nubes de los rayos cósmicos ofrecido por los satélites” ha comentado el doctor Giles Harrison de la Universidad de Reading, un investigador especializado en la física de las nubes.
“¡Un partido del Arsenal es pura matemática!”
FUENTE: elpais.com
Un ataque del Arsenal es un rompecabezas geométrico en movimiento. Los jugadores corren en busca del gol trazando triangulaciones alrededor del balón. En cuestión de segundos, los rivales tienen que descifrar ese código e intuir dónde va a aparecer el siguiente triángulo. Las manos de Marcus du Sautoy (Londres, 1965) se mueven en el aire como las de un trilero. “¡Por eso me encanta ver los partidos!”, subraya sobre la nata de su cappuccino. Quién diría que este tipo delgado vestido de violeta y devoto del equipo de Highbury resulta ser el matemático televisivo que congregó a un millón de telespectadores británicos en la Navidad de 2006. Y no para hablarles de cotilleos o de accidentes espectaculares, sino ¡de números! En España, ningún canal se ha interesado aún por sus documentales. “Debemos perder el miedo a retar a la gente”, recomienda. Pero todo llegará. Su primer libro, La música de los números primos (Acantilado), una crónica sobre la búsqueda milenaria del secreto de los números primos, ya va por la tercera edición. Tal proeza justifica que esté tan solicitado y que sólo encuentre un hueco para la cita a media mañana.
La conversación transcurre en la cafetería de la Residencia de Estudiantes. Le encanta este microclima de paz intelectual que amortigua el bullicio urbano. “Estos lugares, donde gente de varias disciplinas se encuentra y discute ideas, son catalizadores del desarrollo intelectual. Es la razón por la que Oxford tiene tanto éxito”.
Hace rato que ha desayunado un “delicioso” pan con aceite y tomate, así que prescinde de las pulgas que le sirven. Responde con la misma energía que derrocha en sus programas. “Las matemáticas no son un arcano anticuado. En China e India se han dado cuenta e invierten mucho en investigación. Saben que una población con formación matemática contribuye a mejorar la economía”.
Se ha levantado temprano tras dar una conferencia en el CosmoCaixa de Alcobendas, a donde tuvo que acudir recién llegado de Transilvania (Rumania), donde ha grabado parte de una nueva serie para la BBC sobre la historia de los números.
¿Triunfar con la divulgación de las matemáticas, ese hueso de todo expediente académico? Tiene que haber algún secreto. “La clave es saber transmitir tu pasión. La gente inmediatamente se interesa por algo que es capaz de apasionar tanto a alguien”. ¿Así de sencillo? “Bueno, hay una segunda clave: que a todo el mundo le gustan los retos. Y, sobre todo, la sensación que da conseguir que todo encaja. De ahí el éxito de los sudokus”.
Hay teorías, sin embargo, que escapan a los límites del profano. Suele ser muy frustrante. “Es cierto. Pero yo sólo sirvo un punto de partida para que el lector siga investigando por su cuenta”. Afila los ojos, de un azul eléctrico, y engulle la nata de un cucharazo. “Eso sí, tengo siempre en cuenta la cita de Hilbert: ‘Sólo puedes decir que una teoría se ha comprendido bien si la puedes explicar a la gente de la calle”.
Quizá dé más detalles en su nuevo libro, en el que aborda el concepto de la simetría. Es el diario de un año en su vida como matemático. Un capítulo evoca una inspiradora visita a la Alhambra y su decoración geométrica. “Si alguna vez me perdiera, ése sería el edificio en el que me gustaría pasar el resto de mi vida. Allí sería un hombre feliz”.
Descubren un mecanismo que determina por qué ciertas células migran en grupo
FUENTE: csic.es
Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto un mecanismo que determina por qué las células migran de forma colectiva. El hallazgo, probado en la mosca de la fruta (Drosophilla melanogaster), puede aportar las claves para entender los movimientos celulares en grupo, que están presentes en la reparación de tejidos, en el desarrollo de ciertos tumores y en múltiples procesos de desarrollo. El trabajo aparece publicado en el último número de Current Biology, del grupo editorial Cell.
La investigación ha sido desarrollada por los investigadores del CSIC Enrique Martín-Blanco y Flora Llense, del Instituto de Biología Molecular de Barcelona (CSIC), ubicado en el Parc Cientific de Barcelona.
Martín-Blanco contextualiza el estudio: “En la cicatrización de las heridas, en la metástasis o en la propia formación de los seres vivos las células cambian de posición. Lo pueden hacer de forma individual o en grupos. Algunas células eligen la migración en grupos para asegurarse de que llegan a su destino y otras utilizan este sistema para defenderse de las posibles agresiones que surjan durante el viaje. Este tipo de migración está muy
documentada, pero lo que no sabíamos es el mecanismo que las impulsa a viajar solas o acompañadas”.
Precisamente, el trabajo de los investigadores del CSIC desvela un elemento fundamental para que las células tomen esa decisión. Según las conclusiones de su investigación, la cascada de señalización celular JNK es un mecanismo crucial para establecer cuándo migran de forma individual o colectiva porque su acción es básica para el control de la adhesión entre las células y en la unión de éstas al material extracelular que las rodea. “En suma, el mecanismo descrito motiva que las células se preparen para viajar juntas o separadas”, describe Martín-Blanco.
Los autores han realizado el hallazgo en las células del borde (border cells) de la mosca de la fruta, un tipo de células alojado en el ovario del animal y que constituye un modelo muy establecido en la comunidad científica para estudiar migración celular y, en particular, procesos de invasión celular similares en muchos aspectos a los que rigen la metástasis de células cancerosas.
DOS GENES EFECTORES, BAZOOKA Y PAXILINA
La investigación también ha descubierto dos genes efectores, es decir, que participan en el proceso de migración colectiva descrito en este estudio. El primero de ellos, el gen bazooka, es clave para el establecimiento de la polaridad de las células. Martín-Blanco aclara este concepto: “Todas las células epiteliales, las de la piel o el intestino, están polarizadas, esto es, tienen una superficie superior diferente de la inferior. Si se elimina la actividad de la vía JNK, las células pierden su polaridad apico-basal”.
El segundo gen efector descubierto, paxilina, es una proteína que liga los receptores de membrana implicados en conexiones celulares con el citoesqueleto, el órgano que da su forma a la célula. En ausencia de JNK, la paxilina se elimina y, con ello, se pierden los contactos entre el citoesqueleto y las integrinas, que incrementan la dinámica y la movilidad celular al estar implicadas en la unión de las células a sustratos extracelulares.
El planeta más joven
FUENTE: elmundo.es
El embrión de planeta más reciente que los científicos han sido capaces de detectar hasta ahora se encuentra a 520 años luz de la Tierra, camino de la constelación de Tauro y alrededor de una también jovencísima estrella que se conoce con el código HL Tau.
El protoplaneta, que podría tener menos de 2.000 años, apareció por azar en los datos recogidos por varios radiotelescopios mientras los investigadores buscaban pequeños granos del tamaño de guijarros en el disco de polvo y gases que rodea a la estrella.
Además de estos pequeños granos, que representan el primer paso para que se empiecen a formar planetas rocosos como la Tierra, la astrofísica británica Jane Greaves (Universidad St. Andrews) y sus colegas se toparon con algo mucho mayor y aún más interesante: una gran bola de gas y polvo que se ha convertido en el proyecto de planeta más primitivo jamás visto en el cosmos.
Cuando sea mayor, este embrión planetario se convertirá en un gigante gaseoso, como Júpiter o Saturno. Su tamaño, de hecho, será 14 veces mayor al de Júpiter, que a su vez es 318 veces más masivo que la Tierra. Además, estará al doble de distancia de HL Tau de la que separa al Sol de Neptuno, que ha pasado a ser el planeta más lejano de nuestro sistema desde que Plutón se cayó de la lista.
El nuevo protoplaneta se detectó con los radiotelescopios estadounidenses Very Large Array (VLA) y los británicos MERLIN. Su avistamiento concuerda con las previsiones de una simulación computacional llevada a cabo en la Universidad de Edimburgo, según la cual el disco de materia que rodea a HL Tau es lo bastante inestable como para generar cuerpos fríos y sólidos, apartados del remolino de polvo y gases.
Se da la circunstancia de que otra estrella cercana, la XZ Tau, cruzó la región hace 1.600 años, un periodo extremadamente breve en términos astronómicos. El paso de este astro pudo desestabilizar aún más la región y contribuir al nacimiento del planeta, por lo que éste apenas tendría unos siglos de edad.
“Tiene sólo el 1%de la edad del joven planeta hallado alrededor de la estrella TW Hydrae, que apareció en las noticias el año pasado”, indica la científica Anita Richards.
Como máximo, el protoplaneta tendría algo menos de 100.000 años, que es la edad de HL TAU. El siguiente planeta más joven que se conoce tiene 10 millones de años. En comparación, la Tierra tiene unos 4.500 millones de años.
Con el calentamiento global, aumentara la presión de los insectos sobre los vegetales
FUENTE: solociencia.com
Los autores del estudio son de la Universidad Estatal de Pensilvania, el Instituto Smithsoniano, la Universidad de Maryland, la Universidad de California en Santa Barbara, y la Universidad Wesleyana.
La autora principal, Ellen Currano, de la Universidad Estatal de Pensilvania y del Instituto Smithsoniano, recolectó los fósiles del estudio en los páramos de Wyoming, recogiendo más de 5.000 hojas fósiles de cinco sitios que representan zonas de tiempo antes, durante y después del período de aproximadamente 100.000 años de temperaturas elevadas conocido como el Máximo Termal del Paleoceno-Eoceno (PETM, por sus siglas en inglés).
Los investigadores encontraron que los vegetales del período PETM fueron dañados de un modo mucho más notable que las plantas fósiles de antes y después de ese período. Las plantas del PETM, mayormente legumbres (la familia que actualmente incluye alubias y guisantes, entre otras), muestran daños más frecuentes, más variados y de un carácter más destructivo que los exhibidos por las plantas de los períodos de tiempo geológicos inmediatamente anteriores y posteriores.
Para descartar las otras causas plausibles de ese nivel de daños tan elevado, los investigadores estudiaron si las plantas analizadas tenían rasgos importantes que las hicieran más sabrosas para el gusto de los insectos. Sin embargo, después de usar técnicas analíticas establecidas para medir las estructuras de varias hojas en todos los especímenes, los investigadores concluyeron que las plantas del PETM no parecen variar estructuralmente respecto a las plantas cuyos restos se hallan en las capas pétreas por encima y por debajo de la que corresponde al pico de temperatura.
Los investigadores también revisaron si las especies de insectos que se alimentaban de estas hojas cambiaron en ese período de tiempo. El análisis mostró que lo que cambió fue el número de especies de insectos altamente especializados en el tipo de vegetales que ellos consumían, y la variedad de maneras en que comían la materia vegetal; resultaron ser mucho más abundantes en el PETM.
Los investigadores quisieron ver si el aumento en el nivel de daños provocado por insectos durante el PETM se debía a que las hojas eran menos duras. No se encontró ninguna evidencia que respalde esto. Los científicos creen que la causa de esta mayor presión de los insectos sobre los vegetales está en el calentamiento, que permitió a las especies de insectos tropicales emigrar el norte, particularmente a aquellas que se alimentan de una manera muy específica.
Los biólogos ya son conscientes de que los insectos de los trópicos consumen más plantas y que el ascenso de las temperaturas está causando que los organismos amplíen sus zonas de distribución. Además, otras investigaciones han mostrado que las plantas que crecen bajo concentraciones más altas de dióxido de carbono (CO2) son menos nutritivas, por lo que los insectos deben comer más tejido vegetal para conseguir el mismo sustento. Estos estudios anteriores están en sintonía con los resultados recientes sobre el PETM.
Como las cadenas alimenticias que involucran insectos herbívoros afectan a unas tres cuartas partes de los organismos de la Tierra, los investigadores creen que el aumento actual de la temperatura podría tener un profundo impacto en los ecosistemas del presente, y potencialmente en las cosechas, si se cumple en los insectos actuales el mismo comportamiento que se dio en los antiguos.
Boeing prueba con éxito en España el primer avión con pila de hidrógeno
FUENTE: abc.es
La batalla de las compañías aéreas contra el cambio climático sigue adelante de la mano de la investigación de nuevos combustibles más respetuosos con el medio ambiente. Si el pasado mes de febrero concluyó con éxito el primer vuelo de prueba de un avión de una compañía aérea comercial propulsado parcialmente con biocombustible, ayer Boeing anunciaba que había volado en España un avión propulsado con una pila de combustible de hidrógeno, un dispositivo electroquímico que transforma el hidrógeno directamente en electricidad y calor sin generar ningún producto de la combustión, como el dióxido de carbono, sino sólo agua.
Por primera vez en la historia de la aviación, el hidrógeno fue el encargado de mover las turbinas de un avión, en este caso un motovelero biplaza Dimona, de una envergadura de 16,3 metros. Y lo hizo en tres ocasiones, puesto que Boeing desveló ayer que se han realizado tres vuelos de prueba en febrero y marzo en el aeródromo de Ocaña. El aparato, fabricado por Diamond Aircraft Industries de Austria, fue modificado por un equipo de ingenieros del Centro de Investigación y Tecnología de Boeing (BR&TE)en Madrid.
Sistema híbrido
La filosofía de funcionamiento es parecida a la de un coche híbrido -que lleva dos motores, uno de combustión interna y otro eléctrico, y dependiendo de la velocidad y el momento de la conducción funciona uno u otro-. Así, el aparato de Boeing incluye un sistema híbrido de potencia, compuesto por una pila de combustible de Membrana de Intercambio Protónico y una batería de ión litio que suministra energía a un motor eléctrico acoplado a una hélice convencional.
Este motor fue el que se utilizó en el despegue y ascenso, por tratarse del segmento de vuelo que requiere de la máxima potencia, aunque se espera que en unos años la mayor potencia de la pila evite la utilización de la batería, que entre otros inconvenientes obliga a la implantación de un dispositivo especial de ventilación.
Durante los vuelos, el piloto del avión experimental alcanzó una altitud de 1.000 metros sobre el nivel del mar, utilizando una combinación de energía de la batería y la potencia generada por pilas de combustible de hidrógeno. Tras alcanzar el nivel de crucero y desconectar las baterías, el piloto voló recto y nivelado a una velocidad de crucero de 100 kilómetros por hora durante aproximadamente 20 minutos con energía generada sólo por las pilas de combustible.
Según los investigadores de Boeing, esta tecnología ofrece la posibilidad de propulsar vehículos aéreos pequeños tripulados y no tripulados. A largo plazo, las pilas de combustible de óxido sólido se podrían aplicar a los sistemas secundarios de generación de potencia, como los grupos electrógenos auxiliares para los grandes aviones comerciales. Boeing no prevé que las pilas de combustible proporcionen la energía primaria para grandes aviones de pasajeros, pero la compañía continuará investigando su potencial, además de otras fuentes alternativas de combustible y energía sostenibles que mejoren el rendimiento medioambiental.
Por su parte, el piloto que maniobró el aparato por primera vez, Cecilio Barberán, destacó la sensación de seguridad que ofrece este avión, la misma que uno convencional, dijo. Además de destacar que el aparato no produce emisiones de dióxido de carbono, principal gas de efecto invernadero, Barberán indicó que emite menos ruido tanto dentro como en el exterior de la cabina.