Brown y Sarkozy resucitan la energía nuclear
FUENTE: publico.es
El Reino Unido cuenta con un muy dispuesto aliado en la orilla opuesta del Canal de la Mancha para renovar su red de centrales nucleares y liderar la nueva era atómica en Europa y el resto del mundo. Con ambos objetivos en el horizonte, el primer ministro británico, Gordon Brown, y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, darán a conocer hoy las líneas básicas de un acuerdo energético anglo-francés, centrado en una reforzada cooperación en recursos financieros, humanos, tecnológicos y comerciales.
La visión común la dejó entrever Sarkozy al recordar, ayer, en un histórico discurso en el Parlamento de Westminster, que Francia y Reino Unido apuestan por el “poder nuclear” como “energía del futuro”. Ambos gobiernos promocionan la energía atómica como la mejor herramienta posible para “combatir el cambio climático y asegurar el suministro energético”. “Comienza un renacimiento nuclear”, advirtió horas antes el ministro británico en Comercio y Energía, John Hutton.
La energía nuclear era tabú en la retórica política británica hasta hace dos años. Los 19 reactores del país quedarán obsoletos en un par décadas, pero su renovación no se consideraba tan prioritaria como la inversión en energías renovables. Con el crudo y el gas del Mar del Norte en su fase final de extracción, el anterior primer ministro, Tony Blair, lideró el cambio ideológico, situando la independencia del suministro eléctrico como una cuestión de seguridad nacional. El pasado enero, su sucesor, Gordon Brown, dio luz verde a la construcción de nuevas centrales que ampliarán el suministro energético nuclear por encima del actual 20%.
100.000 empleos
Hutton abogó ayer por una transformación del sector para afrontar la “transición de exportadores a importadores de energía”. La audiencia que le escuchaba eran sindicalistas de un gremio que, según el ministro, puede asistir a la creación de “100.000 puesto de trabajo, muchos de ellos altamente cualificados”. “El Reino Unido puede ser la puerta del renacimiento europeo de la energía nuclear”, dijo sin dar a conocer el número de contratas que el Gobierno laborista está dispuesto a conceder. No obstante, aseguró que “ningún límite artificial” restringirá la expansión de nuevas centrales.
Londres depende del capital privado para actualizar su red nuclear. Empresas nacionales y extranjeras deberán costear la construcción y el futuro decomiso de cada planta, según estipula la ley. El proceso de adjudicación de licencias ya ha comenzado con la apertura de un concurso de modelos de reactores en el que participa el consorcio francés, Areva-EDF. Es una clara señal de la intención de la compañía pública francesa por expandir sus redes en Reino Unido. El nuevo acuerdo de colaboración debería facilitar la exportación de la tecnología nuclear dentro y fuera de Europa.
“Este supuesto renacimiento nuclear nada tiene que ver con seguridad energética y cambio climático. Es, por el contrario, una ruta para generar letales residuos radioactivos que el ciudadano tendrá que pagar. Las centrales son peligrosas y pueden convertirse en objetivo de terroristas”, critica Ben Ayliffe, director de la campaña antinuclear de Greenpeace.
Grupos de presión
Los grupos de presión ecologistas no van a claudicar en su defensa de las energías renovables como apuesta limpia y segura de suministro energético. “El poder nuclear es sucio y peligroso para la salud, la seguridad y el medio ambiente. Está inextricablemente conectado a la producción de armamento nuclear en su mutua dependencia de uranio enriquecido. Tampoco es la respuesta al cambio climático puesto que no es libre en emisiones de CO2 y sólo contribuye a la producción eléctrica”, señala un portavoz de la Campaña para el Desarme Nuclear, CND.
Sondeos de opinión en Reino Unido sugieren que el 75% de la población prefiere energías renovables que nucleares. Y el 90% de las respuestas que el Gobierno recibió en su consulta sobre el futuro de la industria expresan temor por los residuos nucleares y la seguridad de las plantas. “La batalla continúa”, advierte Ayliffe.
Cuatro centrales sufrieron incidentes de importancia moderada o sustancial en 2007
FUENTE: larazon.es
Cuatro plantas nucleares españoles sufrieron incidentes «moderados» o «sustanciales» el año pasado, según el Consejo de Seguridad Nuclear. Almaraz tuvo un suceso de apertura de una válvula, que no llegó a verter, mientras que Ascó, Vandellós y Trillo tuvieron fallos «leves» o «moderados» por paradas automáticas o averías en sistemas auxiliares.
La energía española, contracorriente
FUENTE: larazon.es
Mientras Zapatero se empeña en acabar poco a poco con las nucleares en un escenario poco propicio -compromiso de reducción de emisiones y escasa rentabilidad de las renovables-, la mayoría de potencias (asentadas y emergentes) apuestan firmemente por esta tecnología. La luz de origen nuclear es, tras el carbón y el gas, la tercera fuente de energía en España, donde supone el 20% del consumo, cifra que se eleva al 30% en Europa y se queda en un 17% a nivel mundial.
Irán, Turquía y Bahrein son tres de los países que pretenden unirse a la lista de 31 que tienen centrales en funcionamiento. El primero ya construye su primera planta, bajo la atenta vigilancia de EE UU.
Alemania es, junto a nuestro país, la única potencia atómica que ha decidido prescindir de las instalaciones nucleares de forma progresiva. Los países europeos más reticentes son Austria, que cerró su única central tras un referéndum en 1978, e Italia, que clausuró su último reactor en 1987. Desde 1990, Berlín ha cerrado doce, Reino Unido, diez, y Francia, seis. Hay varios reactores en construcción o proyecto, el de Olkiluoto-3 (Finlandia), el de Flamanville (Francia) y la segunda central búlgara son algunos de ellos. En Rumanía, el segundo reactor de Cernavoda ha sido el último en estrenarse en la UE. Sólo en nuestro continente hay otras 15 nuevas centrales en proyecto.
Reino Unido quiere liderar, junto a Francia, una nueva generación de centrales nucleares, cuya energía aspira a exportar a otros países en un plazo de 15 años. El Ejecutivo de Brown considera que esta es la mejor vía para actuar contra el cambio climático y, de paso, hacer «caja». El primer ministro británico no quiere perder el tiempo y la semana pasada inició el proceso de licencia para diseñar cuatro reactores en colaboración con Francia. Ya en enero autorizó la construcción de diez nuevas plantas. Se espera que las primeras funcionen antes de 2020. El proyecto quiere dar una solución al problema energético del país, puesto que los actuales centros atómicos británicos acabarán su vida útil en el 2023. El Gobierno británico insiste en que así se reducirán para 2010 un 20% las emisiones de 1990.
Con un parque de 59 reactores en 19 plantas y una potencia de 63 gigavatios, Francia es el primer país del mundo en energía nuclear por habitante, y el 78 % de su electricidad es atómica, lo que le garantiza la independencia energética y la capacidad militar. Sus inconvenientes son que las propias centrales consumen el 17% de la luz y que hay un millar largo de depósitos de residuos, que hacen de Francia el país más «nuclearizado». El atómico es uno de los grandes negocios galos, con unos ingresos de hasta 4.500 millones de euros anuales. Actualmente se exporta un 20 % de la producción, a países como Italia y Austria.
En Italia, la mayoría de los ciudadanos sigue hoy en contra de que se construyan centrales atómicas, pese a que los expertos vaticinan que el aumento de la demanda colocará al país en una situación difícil. El candidato a la presidencia Berlusconi propone construir nuevas plantas nucleares ante la «incapacidad» de la eólica para cubrir las necesidades.
De los países escandinavos, sólo Suecia y Finlandia tienen centrales nucleares. El resto no necesitan la energía atómica para cubrir sus necesidades energéticas.
En EE UU, no se ha levantado ninguna planta nueva desde 1996, aunque los expertos aseguran que la nuclear despegará en los próximos años. Washington tiene previsto recibir peticiones para construir al menos 32 reactores más en 20 años. Una ley de 2005 proporcionará préstamos de hasta el 80% del elevado coste de cada planta, el principal hándicap para las eléctricas.
UGT defiende que haya nucleares hasta 2050
FUENTE: larazon.es
El secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), Cándido Méndez, apostó ayer durante su visita a la Central Nuclear de Almaraz (Cáceres) por «abrir un debate» sobre la energía nuclear en España.
Y es que, según el dirigente sindical, hoy día, sin este tipo de energía no se vislumbra en nuestro país «ningún escenario energético razonable de aquí al 2050».
Cándido Méndez, sin embargo, matizó que para abrir un debate sobre esta cuestión «hará falta mucha pedagogía» aunque, según puntualizó, hay que tener en cuenta que cuando se habla de energía «se está hablando de uno de los elementos fundamentales que marcan el desarrollo de un país».
España, añadió el dirigente de la Unión General de Trabajadores, es un país con una «gran dependencia» energética ya que el 80 por ciento de la energía se tiene que importar, motivo por el que «ni a corto ni a medio plazo se puede prescindir de ninguna de las fuentes de energías primarias que tenemos».
Por su parte, el responsable del sindicato UGT en la comunidad autónoma extremeña, Miguel Bernal, coincidió con la opinión del presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, en el sentido de que apuestan por la continuidad de la Central de Almaraz siempre que los impuestos reviertan en la región y no el País Vasco donde ésta tiene su sede social.
La energía española, contracorriente
FUENTE: larazon.es
Mientras Zapatero se empeña en acabar poco a poco con las nucleares en un escenario poco propicio -compromiso de reducción de emisiones y escasa rentabilidad de las renovables-, la mayoría de potencias (asentadas y emergentes) apuestan firmemente por esta tecnología. La luz de origen nuclear es, tras el carbón y el gas, la tercera fuente de energía en España, donde supone el 20% del consumo, cifra que se eleva al 30% en Europa y se queda en un 17% a nivel mundial.
Irán, Turquía y Bahrein son tres de los países que pretenden unirse a la lista de 31 que tienen centrales en funcionamiento. El primero ya construye su primera planta, bajo la atenta vigilancia de EE UU.
Alemania es, junto a nuestro país, la única potencia atómica que ha decidido prescindir de las instalaciones nucleares de forma progresiva. Los países europeos más reticentes son Austria, que cerró su única central tras un referéndum en 1978, e Italia, que clausuró su último reactor en 1987. Desde 1990, Berlín ha cerrado doce, Reino Unido, diez, y Francia, seis. Hay varios reactores en construcción o proyecto, el de Olkiluoto-3 (Finlandia), el de Flamanville (Francia) y la segunda central búlgara son algunos de ellos. En Rumanía, el segundo reactor de Cernavoda ha sido el último en estrenarse en la UE. Sólo en nuestro continente hay otras 15 nuevas centrales en proyecto.
Reino Unido quiere liderar, junto a Francia, una nueva generación de centrales nucleares, cuya energía aspira a exportar a otros países en un plazo de 15 años. El Ejecutivo de Brown considera que esta es la mejor vía para actuar contra el cambio climático y, de paso, hacer «caja». El primer ministro británico no quiere perder el tiempo y la semana pasada inició el proceso de licencia para diseñar cuatro reactores en colaboración con Francia. Ya en enero autorizó la construcción de diez nuevas plantas. Se espera que las primeras funcionen antes de 2020. El proyecto quiere dar una solución al problema energético del país, puesto que los actuales centros atómicos británicos acabarán su vida útil en el 2023. El Gobierno británico insiste en que así se reducirán para 2010 un 20% las emisiones de 1990.
Con un parque de 59 reactores en 19 plantas y una potencia de 63 gigavatios, Francia es el primer país del mundo en energía nuclear por habitante, y el 78 % de su electricidad es atómica, lo que le garantiza la independencia energética y la capacidad militar. Sus inconvenientes son que las propias centrales consumen el 17% de la luz y que hay un millar largo de depósitos de residuos, que hacen de Francia el país más «nuclearizado». El atómico es uno de los grandes negocios galos, con unos ingresos de hasta 4.500 millones de euros anuales. Actualmente se exporta un 20 % de la producción, a países como Italia y Austria.
En Italia, la mayoría de los ciudadanos sigue hoy en contra de que se construyan centrales atómicas, pese a que los expertos vaticinan que el aumento de la demanda colocará al país en una situación difícil. El candidato a la presidencia Berlusconi propone construir nuevas plantas nucleares ante la «incapacidad» de la eólica para cubrir las necesidades.
De los países escandinavos, sólo Suecia y Finlandia tienen centrales nucleares. El resto no necesitan la energía atómica para cubrir sus necesidades energéticas.
En EE UU, no se ha levantado ninguna planta nueva desde 1996, aunque los expertos aseguran que la nuclear despegará en los próximos años. Washington tiene previsto recibir peticiones para construir al menos 32 reactores más en 20 años. Una ley de 2005 proporcionará préstamos de hasta el 80% del elevado coste de cada planta, el principal hándicap para las eléctricas.
Crean un sistema para interconectar vehículos a través de Internet
FUENTE: tendencias21.net
Investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid han diseñado un sistema para interconectar entre sí los vehículos a través de Internet, con el fin de prevenir los accidentes de tráfico gracias al intercambio de información entre los automóviles.
Asimismo, podrán saber por adelantado si va a haber un accidente, si alguien se salta un semáforo o si alguien maniobra de manera indebida. A través de una red móvil, los vehículos también pueden obtener información de las señales de tráfico o sincronizarse con los semáforos, de manera que se minimice el tiempo de espera de los coches en los mismos.
“La idea es que en el futuro se pueda adecuar nuestra velocidad para que, cuando lleguemos a los cruces, los semáforos siempre estén en verde”, comenta el profesor Carlos Bernardos, uno de los autores de la investigación, del Departamento de Ingeniería Telemática de la UC3M, en un comunicado de la propia universidad.
Aplicaciones derivadas
Pero existen otras muchas aplicaciones derivadas del acceso de los vehículos a Internet móvil no relacionadas con la seguridad, sino con asuntos más prácticos y cotidianos, como por ejemplo la optimización de los servicios de monitorización remota. “Muchos coches utilizan dispositivos electrónicos que podrían estar constantemente actualizados a través de un software y vía Internet”, afirma Bernardos. De esta manera, se podría, por ejemplo, determinar en qué momento hay que reemplazar una pieza sin necesidad de ir al taller, ahorrando tiempo y aumentando la seguridad.
Los resultados de este estudio han sido presentados en la revista Computer Communications, con el título “VARON: Vehicular Ad Hoc Router Optimization of NEMO” . En concreto, exponen las conclusiones obtenidas en la simulación de una solución que optimiza las comunicaciones de una red de dispositivos que se mueve (lo que se conoce como red móvil) y se plantea dicha solución para la conexión a Internet en los coches.
Según el artículo, en el futuro, los automóviles incorporarán varios dispositivos de comunicación conectados a través de un nodo especializado. O sea, los coches incorporarán redes móviles y podrán disponer de nuevos servicios y aplicaciones que en la actualidad sólo se obtienen mediante los teléfonos móviles. “Nosotros trabajamos en funciones específicas aplicadas a redes que se mueven, como es el caso de un coche, y en mejorar ese soporte”, explica Carlos Bernardos.
Otros proyectos
En la actualidad, hay una tendencia marcada por la Unión Europea para mejorar las comunicaciones entre vehículos e incrementar la seguridad en las carreteras. El consorcio europeo Car 2 Car Communication Consortium, integrado por fabricantes de coches y distribuidores de equipamiento, está desarrollando la arquitectura para perfeccionar las comunicaciones móviles entre automóviles. En este sentido, Bernardos comenta que las investigaciones realizadas por su departamento van en la misma línea, y que actualmente se está desarrollando una parte de la arquitectura necesaria para que se produzca la interconexión entre vehículos.
En este campo, la industria alemana está marcando el paso. Así, Opel está probando ya la tecnología V2V (Vehicle to Vehicle) en condiciones cotidianas de tráfico en carreteras de Fránkfurt. Estas pruebas se realizan en el contexto de un proyecto llamado “Safe Intelligent Mobility – Test Area Germany” auspiciado por el gobierno alemán.
La marca de General Motors lidera tecnológicamente este proyecto, proporcionando los coches y la tecnología. Las pruebas con tráfico real empezaron hace unos meses y durarán cuatro años.
Los vehículos equipados con la tecnología V2V se pueden comunicar con otros coches e intercambiar información, como su velocidad, su aceleración, dirección o posición exacta. Los conductores son avisados con antelación por este “sexto sentido” si un coche circula en el ángulo muerto de su retrovisor, si se ha detenido en una zona de difícil visibilidad o si va a entrar en una intersección por donde nosotros vamos a transitar.
Este sistema se basa en la idea de que, siendo la conducción una tarea difícil en muchas ocasiones, el conocimiento de dónde están los coches que circulan cerca de nosotros es una ventaja a la hora de controlar nuestro propio coche.
El V2V de Opel usa tecnología totalmente accesible hoy en día, como es un microprocesador, un GPS y módulos wireless LAN. Algunos coches ya disponen de parte de esta tecnología, pero en cualquier caso la introducción de estos elementos de serie no encarecería mucho un coche. La idea fundamental de sus creadores es que esta tecnología esté en el mayor número posible de vehículos, porque al ser totalmente cooperativa, cuantos más lo incorporen, mejor funcionará.
Las ondas de gravedad generan tornados
FUENTE: ciencia.nasa.gov
¿Sabía que existe un nuevo tipo de alimento para el desayuno que ayuda a los meteorólogos a predecir tormentas severas? En el sur de Estados Unidos lo llaman “GrITs”. (N. del T.: En este juego de palabras, la autora se refiere a los “grits”: alimento hecho con harina de maíz, un plato típico de esa región.)
GrITs es la sigla en inglés de Gravity wave Interactions with Tornadoes o Interacción de Ondas de Gravedad con Tornados. “Es un modelo por computadora que desarrollé para estudiar cómo interactúan las ondas de gravedad atmosféricas con las tormentas de gran intensidad”, dice el investigador en meteorología Tim Coleman, del Centro Nacional de Ciencias Espaciales y Tecnología (National Space Science and Technology Center, en idioma inglés), en Huntsville, Alabama.
Según Coleman, las interacciones entre las ondas y las tormentas son muy importantes. Si una onda de gravedad golpea a una tormenta en rotación, puede ocasionalmente hacerla girar más rápido, convirtiéndola de este modo en un tornado.
¿Qué es una onda de gravedad atmosférica? Coleman lo explica: “Son similares a las olas que vemos en la superficie de los océanos, pero en vez de surcar las aguas, lo hacen en el aire. La gravedad es lo que las impulsa. Si empujamos agua hacia arriba y ésta cae, se generan olas. Lo mismo sucede en el aire”.
Coleman dejó su trabajo de anunciador del pronóstico del tiempo en un canal de televisión en Birmingham para dedicarse a su doctorado en ciencias de la atmósfera, en la Universidad de Alabama, en Huntsville. “Me estoy divirtiendo”, dice, y su sonrisa y su entusiasmo hacen ver que así es realmente.
“Se pueden ver ondas de gravedad por todos lados”, continúa diciendo. “Cuando conducía mi automóvil hacia el trabajo esta mañana, vi algunas ondas en las nubes. A veces incluso pienso en la dinámica de ondas en el agua cuando voy a pescar”.
Las ondas de gravedad se originan cuando un impulso perturba la atmósfera. Un impulso puede ser, por ejemplo, un viento cortante, una corriente de aire ascendente o un cambio repentino en la corriente en chorro. Las ondas de gravedad generan olas de aire a partir de estas alteraciones, como las ondas que se propagan al arrojar una piedra en una laguna.
Cuando una onda de gravedad empuja con fuerza sobre una tormenta en rotación, la comprime. Esto, a su vez, hace que la tormenta gire más rápido. Para entender por qué esto es así, Coleman da el ejemplo de una patinadora de hielo que gira con sus brazos extendidos. “Cuando junta los brazos hacia el pecho, comienza a girar más rápido”. Lo mismo sucede con las tormentas: cuando las ondas de gravedad las comprimen, giran más rápidamente para conservar el momento angular.
“También hay vientos cortantes en una onda de gravedad y la tormentas pueden tomar ese viento cortante, inclinarlo y usarlo para incrementar su velocidad de giro. Todos estos factores pueden incrementar la rotación de la tormenta, haciéndola más poderosa y más susceptible de generar un tornado”.
“Ya hemos visto al menos un caso de un tornado en tierra (en Birmingham, Alabama, el 8 de abril de 1998) que pudo haberse vuelto más intenso al interactuar con una onda de gravedad”.
Coleman también indica que las ondas de gravedad en algunas ocasiones se desplazan en grupos y que, con cada onda que pasa, algunas veces el tornado o la tormenta en rotación crecerá e incrementará su intensidad.
Tim y su jefe, el Dr. Kevin Knupp, están comenzando a enseñar a los meteorólogos del Servicio Meteorológico Nacional (National Weather Service, en idioma inglés) y de los canales de televisión a buscar ondas de gravedad en tiempo real y a usar las teorías relacionadas con el modelo GrITs con el propósito de modificar los pronósticos del tiempo en consecuencia.
¿Quién hubiese pensado que los “grits” podrían predecir el mal tiempo? “Solamente nosotros, los meteorólogos de Alabama”, ríe Coleman. Aunque hablando seriamente, las Interacciones de las Ondas de Gravedad con los Tornados podrían llegar a ser el próximo gran paso en la predicción de tormentas severas.
Ciencia democrática, política responsable
FUENTE: elpais.com
Últimamente se oyen voces, como la del filósofo Daniel Innerarity en este mismo periódico, que reclaman que la ciencia se democratice. La ciencia es demasiado importante, dicen, para dejarla sólo en manos de los científicos. ¿Qué estaremos haciendo mal para que propuestas como ésta nos parezcan casi lógicas? A mi modo de ver, dos son las causas principales, y las dos tienen que ver con la correcta definición de las funciones de la ciencia y de los límites de cada una de ellas.
Del cambio climático a la clonación, de la terapia génica a los transgénicos, existen muchas cuestiones que preocupan a la sociedad que tienen un componente científico esencial. La sociedad pide a los científicos que analicen estos problemas y le aconsejen sobre las posibles soluciones; que desarrollen nuevas técnicas, nuevas terapias, que busquen soluciones; y también, cada vez más, que se decidan a dejar el laboratorio y creen pequeñas empresas de base tecnológica. Que sean realmente útiles y colaboren en dinamizar la nueva economía del conocimiento. Así las cosas, acabamos viendo al científico en un doble o a veces triple papel de experto, empresario e, incluso, político, y es comprensible que esto resulte inquietante. ¿Por qué tendríamos que creer a un científico, por eminente que sea, cuando nos asesora sobre una tecnología prometedora si él mismo ha creado una empresa para explotarla?
Éste es ciertamente un problema que se ha acentuado en los últimos años. El indudable éxito de la ciencia en producir conocimiento que puede ser aplicable al desarrollo tecnológico, y por lo tanto tener un valor mercantil, hace que ésta se esté convirtiendo en su función principal. En una sociedad en la que la utilidad y el rendimiento alcanzan las más altas cotas de prestigio no es extraño que la ciencia no rentable se vaya relegando a los márgenes del sistema. Cada vez es más difícil conseguir dinero para investigar si no se orienta la investigación hacia objetivos aplicados y se valora, y a menudo se exige, la participación directa de las empresas en la investigación.
En los últimos años la presión sobre los científicos para que se conviertan ellos mismos en empresarios ha aumentado considerablemente. Y aunque la existencia de científicos-empresarios sea beneficiosa para la economía y nuestro tejido industrial, corremos el riesgo de identificar a esta ciencia con la ciencia misma, con toda la ciencia. Más que nunca necesitamos ciencia no directamente productiva, y no sólo porque es la fuente de la ciencia rentable del futuro, sino porque necesitamos científicos independientes que puedan asesorarnos en problemas complejos de base científica.
La segunda razón que podría explicar el recelo creciente que genera la ciencia y los científicos podría buscarse en el uso y el abuso político de la ciencia. Existen distintas organizaciones y agencias de análisis y asesoría científica a las que nuestra sociedad puede acudir, y de hecho acude. Sin embargo, para que el sistema funcione correctamente, no sólo es indispensable que el trabajo de estas agencias se base en el rigor y la independencia de sus científicos, también es esencial que la sociedad utilice correctamente la información que le proporcionan. Es decir, que una vez asesorados en sus aspectos científicos, los políticos, teniendo en cuenta las otras muchas caras que los problemas complejos tienen, tomen una decisión política y, sobre todo, la justifiquen como tal.
Demasiado a menudo se busca una ciencia a medida que justifique determinadas decisiones políticas o se opta por desprestigiar a quienes no asesoran en una determinada dirección. No se puede negar el calentamiento global para justificar el no tomar medidas de ahorro energético con un coste evidente para la economía o el nivel de vida de los ciudadanos, de la misma forma que no se puede bloquear el cultivo de transgénicos parapetándose en unos supuestos problemas ambientales o para la salud que ningún estudio científico riguroso avala.
Si cuando hablamos de democratizar la ciencia estamos hablando de introducir criterios políticos en el diseño, el análisis y la interpretación de los resultados experimentales, estamos pidiendo el fin de la ciencia como tal. Permitamos que los científicos hagan su trabajo, preservemos una ciencia no rentable y responsabilicémonos todos de nuestras decisiones políticas. La democracia saldrá ganado.
Un estudio del CSIC concreta el importante papel que juegan los astrocitos en el cerebro
FUENTE: csic.es
Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha concretado el importante papel de los astrocitos, células cerebrales a las que tradicionalmente se les ha asignado una mera función pasiva. En un estudio que publica la revista Neuron, los autores concluyen que no sólo participan en la comunicación y
almacenamiento de información en el cerebro, sino que además están implicadas en la fisiología de la adicción y en posibles dianas para el tratamiento de los efectos de drogas relacionadas con cannabinoides.
El investigador del CSIC Alfonso Araque, del Instituto Cajal (CSIC) en Madrid, explica la principal conclusión de este nuevo estudio: “Hemos descubierto que los astrocitos del hipocampo expresan receptores funcionales de cannabinoides de tipo 1, que se activan por endocannabinoides durante la actividad neuronal”.
Los endocannabinoides son un tipo de neurotransmisores que liberan las neuronas, y cuyos efectos son mimetizados por las drogas psicotrópicas procedentes de la planta del cannabis. Hasta el momento se consideraba que los efectos de los cannabinoides en la fisiología cerebral se debían exclusivamente a la activación de receptores específicos presentes en las neuronas.
Además de su relación con los efectos de los cannabinoides en el cerebro y el comportamiento, estos receptores están involucrados en múltiples procesos cerebrales como la memoria, el aprendizaje o la percepción del dolor.
Como explican los autores, Marta Navarrete y Alfonso Araque, la estimulación de los receptores de cannabinoides en astrocitos activa una nueva vía de comunicación entre neuronas. “La activación de estos receptores en los astrocitos propicia la liberación del transmisor glutamato, que sirve de señal para activar otras neuronas”. En resumen, los astrocitos actúan como puente en esta nueva vía de comunicación interneuronal”, añade el científico del CSIC.
HASTA AHORA, UN SIMPLE AGLUTINANTE
Según Araque, las conclusiones de este estudio avalan el papel activo de los astrocitos en el cerebro. Estas células forman parte de uno de los dos grandes grupos celulares del cerebro, las células de glía. “Desde los estudios originales del siglo XIX, la comunidad científica consideraba que las neuronas eran los únicos elementos responsables del funcionamiento del cerebro en la elaboración y transmisión de información. En este contexto, a las células de glía sólo se les atribuía un papel como aglutinante del cerebro”, comenta.
Este último trabajo del equipo de Araque se une a un estudio anterior, publicado en la revista Science el pasado mes de agosto, en el que demostraban que los astrocitos están involucrados en la transmisión y almacenamiento de la información del sistema nervioso.
“Tras los últimos resultados, y considerando la importancia de los receptores cannabinoides en numerosos procesos del sistema nervioso, resulta patente que los astrocitos participan de forma relevante en el funcionamiento cerebral”, concluye el investigador del CSIC.
El ‘Endeavour’ aterriza en Cabo Cañaveral
FUENTE: elmundo.es
La llegada nocturna del transbordador, tras una misión de 16 días a la ISS, se produjo tras un primer intento que debió cancelarse debido a la amenaza de mal tiempo en la zona de Cabo Cañaveral (Florida). “Endeavour ha llegado”, dijo el control de la misión en el Centro Espacial Johnson en Houston (Texas, EEUU) después de que la nave tocara la pista de descenso a las 00:39 GMT del jueves.
“Bienvenido a casa Endeavour en el fin de lo que ha sido una muy exitosa misión”, agregó.
La misión S-123 del ‘Endeavour’ fue la más prolongada de los transbordadores de la NASA y, por primera vez, incluyó cinco caminatas espaciales en torno al complejo que órbita la Tierra, a casi 400 kilómetros de altura.
El feliz descenso ocurrió después de que el comandante Dominic Gorie y el piloto Greg Johnnson encendieran los motores del transbordador para sacarlo de su órbita 249 sobre el océano Pacífico y hacer su entrada en la atmósfera terrestre.
El mal tiempo dio una tregua
En esos momentos, los vientos estaban calmados en la zona, pero había nubes altas que podían convertirse en cualquier momento en una amenaza para la seguridad de la nave. De haber persistido las malas condiciones climáticas, el descenso se habría tenido que postergar un día.
Sin embargo, Gorie avisó al control de la misión que él y los seis tripulantes del transbordador se habían preparado para cualquier contingencia y que se sentían preparados para aterrizar de en la pista del Centro Espacial Kennedy durante la noche.
El mal tiempo que obligó a cancelar una primera oportunidad de descenso, cuando todavía alumbraba el sol, y un problema en un pasador de la ISS durante el desacoplamiento el lunes, fueron los únicos inconvenientes sufridos por la misión, la número 25 de los transbordadores a la ISS.
Una fructífera misión
Tras el acoplamiento con la ISS el pasado 12 de marzo, los astronautas instalaron en el complejo el primer segmento del módulo científico japones ‘Kibo’ (Esperanza). El último de esos segmentos llegará a la EEI el próximo año.
Sumado al laboratorio europeo ‘Columbus’, instalado a mediados del mes pasado por la tripulación del ‘Atlantis’, Kibo aumentará la capacidad de investigación científica de la ISS en varias disciplinas, dijo la NASA.
La tripulación del ‘Endeavour’, de la que formó parte el astronauta japonés, Takao Doi, también instaló el último elemento del sistema robótico canadiense ‘Dextre’, que ampliará la capacidad de servicio y mantenimiento externo de la ISS.
Probando el sistema de seguridad
Además, la tripulación del ‘Endeavour’ realizó pruebas de una técnica de reparación del escudo térmico del transbordador concebida para evitar accidentes como el ocurrido al ‘Columbia’ el 1 de febrero de 2003 cuando regresaba de una misión científica.
Un trozo de aislante se desprendió del tanque externo de la nave y perforó una de sus alas, causando la desintegración de la nave cuando regresaba de una misión científica.