Un dispositivo da a los usuarios de ordenador el sentido del tacto
FUENTE: tendencias21.net
Durante mucho tiempo, los ordenadores han sido usados como herramienta para diseñar y manipular objetos tridimensionales. Muy pronto nos permitirán, además, sentir la textura de los objetos o percibir cómo quedan unidos gracias a una base táctil desarrollada por la Universidad Carnegie Mellon.
A diferencia de otras interfaces hápticos (todo el conjunto de sensaciones no visuales y no auditivas que experimenta un individuo), basados en motores y uniones mecánicas para proporcionar alguna sensación táctil o de fuerza, este dispositivo, desarrollado por Ralph Hollis, investigador del Instituto Robótico de Carnegie Mellon, usa la levitación magnética y una parte movible para dar a los usuarios una experiencia lo más real posible. De esta manera, los usuarios pueden percibir texturas, sentir contactos duros o notar pequeños cambios en la posición mientras usan esta interfaz, que además responde rápidamente a sus movimientos.
“Pensamos que este dispositivo proporciona el sentido del tacto más realista que cualquier otra interfaz háptica del mundo”, comenta Hollis en un comunicado. Hollis y su equipo llevan desde 1997 en este proyecto. A día de hoy han conseguido mejorar su funcionamiento y su ergonomía, así como reducir el precio de su fabricación. Hasta el momento han construido diez dispositivos que han distribuido entre grupos de investigación hápticos de Estados Unidos y Canadá.
En manos de otros investigadores
“Hemos conseguido evolucionar desde un prototipo hasta un sistema avanzado susceptible de ser usado por otros investigadores. Poner este instrumento en manos de otros investigadores es fundamental para un campo de estudio tan joven como es la tecnología háptica”.
Aunque hasta ahora las interfaces hápticas han sido usadas en el diseño de ingeniería, en dispositivos de entretenimiento, en entornos de realidad virtual, en el manejo remoto de robots o en la formación de médicos y dentistas, lo cierto es que todas sus potencialidades no han sido todavía exploradas. Ese es el caso de la interfaz háptica de levitación magnética, ya que únicamente esos diez dispositivos están siendo probados.
“Se trata de una tecnología asequible que es también práctica”, comenta Hollis. “Ahora otras personas tienen esta tecnología, lo cual representa una auténtica transferencia tecnológica”.
Seis dispositivos serán entregados en las universidades de Harvard, Stanford y Purdue, así como en las de Utha y British Columbia. Todas estas instituciones forman parte del Magnetic Levitation Haptic Consortium , un consorcio internacional dedicado a desarrollar el uso de esta tecnología.
Primeras aplicaciones
Algunas de estas universidades ya se están beneficiando directamente de su utilización. Así, Hon Tan, que es profesora de ingeniería informática y eléctrica en la Universidad de Purdue, y que forma parte del consorcio, está estudiando la percepción humana de texturas finas, un trabajo que requiere una simulación con resolución en el ámbito de micras. “Esto está más allá de las posibilidades de la mayoría de los dispositivos hápticos disponibles, sin embargo, el desarrollo de Hollis nos ha permitido poder seguir adelante con esta investigación”, comenta Tan.
El campo de la investigación y el desarrollo háptico se está expandiendo rápidamente. Según sus responsables, esta investigación de Carnegie Mellon abre nuevas posibilidades al haber unido el “mundo háptico” con una interfaz cómoda de levitación magnética.
El sistema elimina por completo la maraña de cables, voluminosas conexiones y complejidades mecánicas de otros desarrollos hápticos. En su lugar, los investigadores han usado una única parte móvil, de forma semiesférica, ligera y que “flota” sobre campos magnéticos.
El mecanismo es parecido al usado en los trenes de levitación magnética, o maglev, que viajan suspendidos en el aire por encima de una vía, siendo propulsados hacia adelante por medio de las fuerzas repulsivas y atractivas del magnetismo. La ausencia de contacto físico entre el carril y el tren hace que la única fricción sea la del aire.
Esta pieza central semicircular, llamada flotor, está rodeada por seis bobinas de alambre, a través de las fluye la corriente eléctrica, que a su vez interacciona con los potentes imanes que tiene debajo, lo que hace que el flotor levite.
El sistema se controla con un mando que funciona como el ratón de un ordenador, pero en tres dimensiones, y permitiendo movimientos libres con seis variantes: arriba/abajo, de lado a lado, adelante/atrás, viraje, inclinación y rodamiento.
Unos sensores ópticos miden la posición del flotor en todo momento, y esta información es usada para controlar la posición y la orientación de un objeto virtual. Si ese objeto se topa con alguna superficie virtual, o con otro objeto que aparezca en pantalla, produce una sensación táctil en el usuario.
Renace el programa Galileo
FUENTE: fys.es
Después de superar los graves problemas técnicos y de gestión que han estado a punto de acabar con el programa Galileo en los dos últimos años, el sistema europeo de navegación por satélite va a tener una segunda oportunidad. El proyecto, una alternativa al GPS norteamericano, se pone en marcha de nuevo con el lanzamiento de su segundo satélite experimental, Giove-B, que despegará hacia la órbita media de la Tierra el 28 de abril, si todo va según lo previsto.
La Agencia Espacial Europea (ESA en sus siglas en inglés) y la Comisión Europea dieron a conocer ayer en Noordwijk (Holanda) la fecha de la resurrección de Galileo. Giove-B debería llevar más de un año y medio operativo, casi tanto como su hermano menor, el Giove-A, que prueba la tecnología ideada para el programa desde su lanzamiento el 28 de diciembre del 2005. Las dificultades que ha atravesado Galileo han hecho que todo el despliegue se retrase, aunque tanto la CE como la ESA siguen apostando con fuerza por el programa, tal y como explicaron los representantes reunidos en Noordwijk. Se trata de la apuesta tecnológica más ambiciosa de Europa y de ella depende la independencia en el control de la navegación por satélite – en la actualidad en manos de Estados Unidos-. En la mente de los responsables del programa también están la creación de 140.000 empleos y cientos de miles de millones de euros de beneficio generados a partir de su construcción y explotación.
El plan inicial era lanzar los cuatro primeros satélites comerciales del sistema a finales del 2008 y para el 2010 tener la flota de 30 en funcionamiento. Pero la diferencia de intereses de estados e industrias respecto al proyecto, unidos a problemas técnicos con Giove-B, han retrasado el despliegue de la flota de satélites.
Cuando Giove-B estaba preparado para lanzarse y se desarrollaban las últimas pruebas en el 2006, se detectó un fallo en el calculador del satélite. El calculador es una especie de ordenador que elabora los cálculos de posición. El motivo del fallo era grave y se tuvo que desmontar y diseñarlo de nuevo. Además hubo problemas con el cohete Soyuz que debía situar el satélite en órbita. Para no correr ningún riesgo y no poner en peligro a Giove-B, cuya fabricación ha costado 90 millones de euros, se prefirió esperar a resolverlos.
«Ha habido dificultades, las hemos resuelto y hemos aprovechado esta demora para introducir mejoras técnicas en el satélite», explica el español Javier Benedicto, director del programa Galileo en la ESA. En el 2007 se acordaron con EE.UU. innovaciones en la transmisión y la calidad de las señales, algo que ya incluye el Giove-B. Otra mejora: un reloj atómico de última generación, que será el más preciso que habrá en el espacio, lo que permitirá determinar la posición de un usuario con mayor precisión. En resumen, Giove-B es ahora mucho más parecido a lo que será el modelo final de satélite Galileo.
Giuseppe Viriglio, director de los programas de navegación y telecomunicaciones de la ESA, se mostraba ayer seguro de la competitividad de Galileo respecto al GPS y señalaba como principal ventaja el carácter civil del programa. El GPS funciona desde hace 20 años y la calidad de sus prestaciones son más limitadas que las del futuro Galileo. «Además, el GPS no garantiza un servicio permanente a los usuarios», según Viriglio. Con una mayor precisión e integridad, hará que se desarrollen nuevas aplicaciones, como el guiado de personas invidentes, la navegación automática de vehículos –ya hay empresas que trabajan en ello– y la posibilidad de que la señal llegue al interior de los edificios, lo que podría utilizarse para monitorizar la posición de las personas. «Los usuarios serán los grandes beneficiarios del sistema Galileo, tendrán nuevos servicios a su disposición y los receptores funcionarán tanto con Galileo como con GPS», remarcaba Benedicto.
Para que todo esto sea una realidad la flota de 30 satélites debe completarse. Completarla más tarde del 2017 sería peligroso, ya que es la fecha que ha fijado Estados Unidos para tener operativa la segunda generación de satélites GPS y estos sí representarían una fuerte competencia para Galileo. Con todo, si mantienen los plazos y el sistema se despliega antes del 2017, «el éxito está asegurado», decían ayer los responsables del programa europeo.
En la CE y la ESA se trabaja contra reloj para poner las bases legales de la nueva gestión Galileo. En la primera fase del programa se creó un consorcio privado para desarrollar el despliegue y explotar el sistema. Era Galileo Industries, que se disolvió el pasado diciembre por «no cumplir con las expectativas», dicen los responsables del programa de forma oficial.
Extraoficialmente se reconoce un «auténtico desastre organizativo». El consorcio debía construir cuatro satélites que tenían que estar listos para finales de este año, pero no cumplió. Al disolverse este consorcio privado, toda la responsabilidad ha sido asumida por la CE y la ESA. De los 3.400 millones de euros que costará poner en marcha los 30 satélites, el sector público debía hacerse cargo de un tercio, y el resto correspondía a Galileo Industries. Ahora será la CE quien ponga todo el dinero y quien asuma la gestión política y programática. La ESA se encargará de implementar el programa y de negociar los contratos de fabricación con las industrias. «La estructura actual está mejor definida, sabemos exactamente lo que queremos y qué tenemos que hacer», afirma Benedicto. Otra de las tareas que quedan es buscar una compañía que explote el sistema durante 20 años a partir del 2013 (Hispasat es una de las candidatas).
Para garantizar la rentabilidad del sistema de navegación por satélite europeo, la CE está contactando con varias compañías interesadas en participar en el proyecto, explicó Paul Verhoef, jefe de la unidad Galileo en la CE. La búsqueda de clientes se acelera y nuevos retrasos en la implantación de los satélites podrían poner en serios apuros la viabilidad del programa. Aparte de la mejora del GPS en el 2017, Rusia trabaja en su propio sistema de navegación, Glonass, que ya tiene operativos 18 satélites. China ha lanzado un satélite experimental sin negociar las frecuencias y Japón también se muestra interesado en tener su flota. Ningún estado quiere depender de otro en cuanto a la navegación por satélite. Un sector estratégico desde el punto de vista económico, político y militar.
Un español dirige el proyecto
El ingeniero de telecomunicaciones Javier Benedicto Ruiz (Barcelona, 1957) es director del programa de navegación por satélite Galileo en la Agencia Espacial Europea (ESA) desde el año 2000. Conoce, pues, mejor que nadie todos los entresijos del proyecto, sus altibajos, y la importancia estratégica que tiene para Europa. «La dificultad de desarrollo de este programa es en realidad lo que lo hace interesante», uniendo los puntos de vista e intereses de los distintos países que participan en él, explica.
Su trabajo en la ESA comenzó en 1985, tras un doctorado en EE. UU., dentro del Centro de Investigación y Tecnología que la agencia tiene en Noordwijk (Holanda). Allí aprendió a gestionar diferentes sensibilidades y a equilibrar política e investigación. «Siempre hay que estar pendiente de los intereses de los países miembros, todos quieren que sus industrias estén implicadas en los proyectos, y en parte hay que responder a esta demanda sin poner en peligro la calidad de la misión», continúa. Una tarea nada sencilla. Además de dirigir un equipo internacional de cien personas, este ingeniero busca compañías punteras por toda Europa que sean capaces de dar forma a los proyectos que gestiona.
Pese a haber pasado dos años de problemas con el programa, encara el futuro con optimismo y seguro de las posibilidades del sistema de navegación europeo. Para él, este periodo ya está superado y se centra en la nueva etapa de trabajo que tiene por delante. «Trabajar para un solo gobierno sería más sencillo, es lo que ocurre en Estados Unidos, pero el hecho de unir a 27 estados bajo un proyecto es algo increíble, compensa todo lo demás», afirma.
No se arrepiente de haber dejado la empresa privada – se confiesa un apasionado de la idea europea- y reivindica el nivel de la investigación de la UE: «No tenemos nada que envidiar a Estados Unidos, China u otros países desde el punto de vista técnico». En cambio sí dice «envidiar» el gasto público norteamericano en investigación. «Ellos invierten mucho en investigación militar, en Europa se debería invertir en civil».
GPS frente a Galileo
USO CIVIL O MILITAR GPS. Se ha desarrollado como un sistema militar de navegación por satélites. El GPS es propiedad del Ministerio de Defensa de Estados Unidos y el ejército sigue siendo su principal usuario, Las aplicaciones civiles han sido secundarias. Si EE. UU. necesita las señales para otros propósitos dejaría de dar cobertura a quienes utilizan GPS para orientarse en carretera, a la navegación marítima o a la aérea. Galileo. El principal objetivo del sistema europeo es su uso civil. El servicio dará prioridad a los ciudadanos, administraciones públicas, consorcios y empresas. Su aplicación en los ejércitos tendrá que ser decidida por la UE.
NÚMERO DE SEÑALES GPS. Cuenta con una sola señal para uso civil, lo cual podría poner en riesgo la integridad del servicio. Galileo. Tendrá 10 señales, todas ellas para uso civil. Seis de ellas serán de acceso libre y para ofrecer servicios de seguridad de las personas, investigación y rescate. Otras dos se explotarán comercialmente y el resto irá destinado a servicios públicos – como loos bomberos o la policía- y serán de acceso restringido.
PRECISIÓN GPS. En la actualidad tiene un margen de error de 10 metros y no garantiza que la señal esté siempre disponible. Galileo. El margen de error será de un metro para las aplicaciones gratuitas y de un centímetro para las comerciales. Incorpora relojes atómicos de última generación que permiten su precisión.
COMPATIBILIDAD Galileo se ha diseñado para ser compatible con el GPS. De este modo, los usuarios de receptores de GPS podrán captar también la señal de los satélites europeos.
Descubren un yacimiento arqueológico en Argentina gracias a Google Earth
FUENTE: laflecha.net
Miembros del Departamento de Arqueología del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Rioja explicaron el martes que se trata de una superficie prehispánica de unas 500 hectáreas ubicada al oeste de la provincia, aunque se excusaron de precisar el lugar exacto, para preservarlo.
Los expertos contaron que, consultando la herramienta del popular buscador de Internet, pudieron identificar un sistema de sitios arqueológicos cuya existencia luego comprobaron sobre el terreno. Están trabajando en un proyecto que incluye la localización de la fabulosa red que el imperio inca construyó en la región.
El hallazgo consiste en al menos una decena de estructuras circulares de hasta 12 metros de diámetro, en algunos casos construidas sobre plataformas sobreelevadas y delimitadas con paredes de piedra, indicaron los arqueólogos Claudio Revuelta y Sergio Martín. Algunas estructuras parecen estar revestidas por combinaciones de piedras de color rojo, negro y blanco, formando probables diseños geométricos que el paso del tiempo se encargó de borrar.
La concentración en un espacio de aproximadamente 500 hectáreas convierte al yacimiento en una reserva patrimonial especial, con un importante potencial para indagar cuestiones vinculadas a actividades simbólicas y rituales de las sociedades que las construyeron.
Un buque japonés de 200 metros estudia el origen de los ‘tsunamis’ y terremotos
FUENTE: elmundo.es
El escritor francés Julio Verne (Nantes, 1828- Amiens,1905) ha sido un visionario con muchas de sus novelas. Pero la realidad supera en ocasiones a la ciencia ficción. En ‘Viaje al centro de la Tierra’, sus tres protagonistas penetran por el cráter de un volcán hacia el interior del planeta. No se le ocurrió al novelista que se pudiera penetrar en las entrañas de la Tierra a través de los fondos oceánicos. Ahora, un grupo de investigadores, entre los que se cuenta la española María José Jurado, acaba de regresar de una expedición en la que han perforado los fondos oceánicos hasta una profundidad de más de 1.400 metros.
“El objetivo del proyecto es penetrar los fondos oceánicos de las zonas en las que se producen los epicentros de los terremotos para monitorizarlos y poder estudiar su origen”, asegura la científico. “Las investigaciones que acabamos de comenzar, nos servirán para desarrollar un sistema de predicción de terremotos con un plazo suficiente como para poder actuar y evitar grandes daños”. Eso será cuando termine el proyecto en 2012.
Un equipo internacional de investigadores, con la citada presencia española incluida, ha perforado el suelo del océano Pacífico desde el buque ‘Chikyu’ (‘Tierra’, en japonés), con el fin de estudiar el origen de los ‘tsunamis’ y los terremotos, así como el pasado climático de nuestro planeta. La geóloga María José Jurado, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y sus compañeros de misión, a bordo del mayor y más sofisticado buque oceanográfico del mundo, han estudiado a fondo un área que se espera que genere fuertes terremotos en los próximos años.
Durante la primera fase del proyecto ‘NantroSEIZE’, de septiembre de 2007 a febrero de 2008, el equipo internacional ha realizado el reconocimiento más completo que se ha hecho nunca de esta zona sismogénica, la fosa de Nankai.
En esta zona de convergencia de dos placas tectónicas, a unos 100 kilómetros de la costa este de Japón, se esperan terremotos de magnitud superior a 8 en los próximos 30 años (escala de intensidad de Richter).
La única participación española en la primera expedición NantroSEIZE, cuyo coste diario ha sido de unos 260.000 euros, ha sido la de la investigadora del CSIC. Jurado explica los fundamentos del proyecto: “El objetivo final es conocer los procesos que dan lugar a terremotos devastadores, como los de la zona estudiada, y poder observarlos ‘in situ’ y en tiempo real allí donde se generan”.
“El proyecto continuará hasta 2012, con el objetivo de perforar hasta 6 kilómetros por debajo del fondo del mar, en el límite de las placas donde se originan grandes terremotos.
Muestras de rocas
En otras expediciones del proyecto se obtendrán muestras de las rocas y fluidos de la zona de falla, además de monitorizar y observar directamente los procesos ligados a la génesis del próximo gran terremoto. Para la observación directa de la actividad sísmica se instalarán observatorios permanentes que permitirán seguir los terremotos en tiempo real”, detalla Jurado.
El proyecto NantroSEIZE forma parte del Programa Integrado de Perforación Oceánica (IODP, por sus siglas en inglés), integrado por 21 países: Japón, EEUU, China, Corea del Sur y los países del Consorcio Europeo para Investigación Oceánica (ECORD), entre otros. España participa a través del Ministerio de Educación y Ciencia.
La expedición inaugural NantroSEIZE, en la que participaron 16 investigadores de seis países diferentes, se desarrolló en las aguas profundas de la fosa de Nankai, donde se realizaron cinco sondeos, en localizaciones situadas desde 1.970 metros a 3.830 metros desde el nivel del mar.
Estos sondeos perforaron el subsuelo oceánico a profundidades de entre 400 y 1.401 metros.
Depósitos de gas metano
En uno de los sondeos, los investigadores identificaron, con imágenes orientadas de microrresistividad y otras técnicas de testificación geofísica avanzada, abundantes depósitos de hidratos de gas metano, entre 220 y 400 metros por debajo del fondo del mar.
“La información registrada permite la caracterización geológica y petrofísica de los materiales atravesados, así como estudiar su potencial de recursos económicos y evitar futuros riesgos inherentes a la presencia de gas en el subsuelo”, subraya Jurado.
El equipo también descubrió en la fosa de Nankai un cambio en la orientación de los esfuerzos tectónicos (la fuerza a la que se ven sometidos los materiales geológicos en la Tierra), que no se conocía con anterioridad. El empuje que genera la convergencia de placas, al contrario de lo que se asumía, presenta variaciones en la zona de estudio.
Situación compleja
Para la investigadora del CSIC, “este hallazgo dibuja una situación más compleja de lo que pensábamos, y estamos intentando interpretarla con la investigación en curso. El modelo de distribución de esfuerzos tectónicos resulta fundamental para entender los mecanismos de génesis de los terremotos”. El buque de perforación Chikyu, con 210 metros de eslora y 38 de manga, está equipado para hacer perforaciones con una profundidad de hasta 10 kilómetros bajo el nivel del mar, y cuenta con una tecnología que permite perforar de forma segura hasta siete kilómetros en el subsuelo marino.
“Se trata del primer buque oceanográfico equipado con riser, un sistema que permitirá perforar de forma más segura y alcanzar profundidades tres veces mayores que lo conseguido por cualquier otro buque de perforación”, amplía la investigadora del CSIC.
Una masiva nube de gas colisionará contra nuestra galaxia
FUENTE: solociencia.com
La nube, denominada Nube de Smith, en honor al astrónomo que la descubrió en 1963, contiene suficiente hidrógeno para formar un millón de estrellas como el Sol. Con 11.000 años-luz de largo y 2.500 años-luz de ancho, se encuentra a sólo 8.000 años-luz del disco de nuestra Galaxia. Viaja hacia su interior, a una velocidad por encima de 240 kilómetros por segundo, en una dirección que la llevará a golpear el disco de la Vía Láctea con un ángulo de aproximadamente 45 grados.
Probablemente es una nube de gas sobrante de la formación de la propia Vía Láctea, o arrancada de una galaxia vecina. Cuando se produzca su impacto, podría desatar un tremendo estallido de formación de estrellas. Muchas de ellas serán muy masivas, terminando sus vidas rápidamente y explotando como supernovas.
Cuando se descubrió la Nube de Smith, y durante las décadas posteriores, las imágenes disponibles no tenían suficientes detalles para mostrar si la nube era parte de la Vía Láctea, algo arrancado de nuestra galaxia, o algo que se estaba desplomando sobre ella.
Felix J. Lockman, del Observatorio Nacional de Radioastronomía, y sus colegas, emplearon el radiotelescopio GBT para hacer un estudio sumamente detallado del hidrógeno en la Nube de Smith. Sus observaciones incluyeron casi 40.000 puntos individuales del telescopio gigante para cubrir la nube con sensibilidad y resolución inauditas. La Nube de Smith tiene casi 15 grados de longitud en el cielo, 30 veces el diámetro de la luna llena. Pero, hasta donde se sabe, está formada completamente por gas, nadie ha encontrado una sola estrella en ella.
El detallado estudio con el GBT ha cambiado drásticamente el nivel de conocimientos de los astrónomos sobre esta nube. Su velocidad muestra que está entrando en la Vía Láctea, no alejándose de ella, y los nuevos datos indican que su frente delantero ya está surcando masas de gas periféricas de la Vía Láctea, antes de consumar su colisión con zonas de mucha mayor densidad. La forma de la nube, un tanto similar a la de un cometa, es un indicativo de esta fricción con el gas de nuestra galaxia.
La nube también está experimentando la fuerza de marea de la gravedad de la Vía Láctea, y puede estar en un proceso de fragmentación. Nuestra galaxia recibirá de esta nube una lluvia de gas, y luego, en un periodo de aproximadamente entre 20 y 40 millones de años, el núcleo de la nube impactará contra el plano de la Vía Láctea.
Probablemente golpeará una región a unos 90 grados por delante de nuestro sistema solar en el disco de la Vía Láctea. El impacto puede activar un periodo de formación rápida de muchas estrellas, alimentado por el nuevo gas y por otros efectos de la colisión. Algunas teorías sostienen que el anillo de estrellas brillantes cerca del Sol, denominado el Cinturón de Gould, se creó por un evento de colisión semejante.
Cómo influyen sobre las decisiones del sujeto sus búsquedas de datos en internet
FUENTE: solociencia.com
“Aún cuando la gente lea el material adecuado, se resiste a cambiar su punto de vista”, explica uno de los autores, el profesor Enrico Coiera, de la citada universidad. “Esto significa que brindar a la gente la información correcta, es algo que, por sí solo, puede no ser suficiente”.
En la investigación se analizó cómo la gente utiliza los motores de búsqueda de internet para encontrar información que responda a cuestiones de salud.
“Sabemos que la web es cada vez más utilizada por las personas para tomar decisiones sobre sus problemas de salud”, explica el profesor Coiera. “Sabemos también que esto puede tener consecuencias negativas si la gente halla la información incorrecta, particularmente en aquellos países donde uno puede automedicarse comprando las medicinas online. Los australianos pueden solicitar medicamentos complementarios online y éstos pueden interferir con otros fármacos que ya estén utilizando”.
La nueva investigación muestra que, aún cuando los motores de búsqueda sí proporcionen la información “correcta”, la gente puede llegar a conclusiones erróneas; dicho de otra forma, sus conclusiones están influenciadas por prejuicios.
Según los resultados de la investigación, otros elementos importantes son también el lugar que ocupa la información en los resultados de la búsqueda y el tiempo que la persona permanezca analizándolos. “El primer o el último documento que el usuario encuentra tiene un mayor impacto en sus decisiones”, explica Coiera.
Annie Lau trabajó con Coiera para diseñar una interfaz que ayude a la gente a analizar mejor la información a la que se enfrentan y a dejar de lado los prejuicios que alteran sus decisiones. “La nueva interfaz de motor de búsqueda que hemos diseñado podría formar parte de cualquier motor de búsqueda, y permite a la gente organizar mejor la información hallada, y, por tanto, organizar mejor sus pensamientos”, explica el profesor Coiera.
Aunque la investigación se llevó a cabo en el campo de la salud, el profesor Coiera asevera que tanto los resultados como la tecnología son también aplicables a otros campos.
El primer observatorio de terremotos estará listo en 2012
FUENTE: abc.es
Predecir cuándo puede producirse un terremoto. Ese es el objetivo final de un grupo de investigación, aún en las fases iniciales de su proyecto, que lleva a cabo una expedición internacional en la que España cuenta con una investigadora, María José Jurado, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que acaba de regresar tras dos meses en aguas del Pacífico, embarcada en el «Chikyu», el mayor y más sofisticado buque oceanográfico del mundo.
El proyecto, inscrito en el Programa Integrado de Perforación Oceánica (IODP, en sus siglas en inglés), se desarrolla en la fosa de Nankai, una zona de convergencia de dos placas tectónicas, a unos 100 kilómetros de la costa este de Japón, donde en los próximos 30 años se esperan terremotos de magnitud superior a ocho. Se trata de una zona de subducción donde la placa del Pacífico se hunde y desliza a razón de unos cuatro cm. por año por debajo de la placa euroasiática. Lo que se ha hecho hasta ahora, explicó Jurado, es una serie de sondeos en localizaciones situadas desde 1.970 metros hasta 3.830 metros bajo la superficie marina, perforando el subsuelo oceánico entre 400 y 1.400 metros. al tiempo que se han tomado muestras de roca.
La sonda geofísica situada en la cabeza de perforación es la que aporta multitud de datos sobre la caracterización geológica de la zona y, lo más importante en este caso, los esfuerzos tectónicos que se producen en lo más profundo de la Tierra y que están en la génesis de los terremotos. Hasta el momento, los investigadores ya han detectado algo con lo que no contaban, y es que el empuje que genera la convergencia de placas presenta variaciones en la zona a estudio.
En la segunda fase de las expediciones, el «Chikyu» explorará una zona de la falla principal que se encuentra entre 3 y 3,5 kilómetros bajo el suelo marino, lo que constituirá un hito en la historia de la perforación científica de los océanos. El reto investigador y tecnológico de la tercera fase es perforar a través de los límites de las placas hasta alcanzar la zona de subducción, a entre 5,5 y 6 kilómetros de profundidad.
En ese momento se comenzará con la monitorización, durante dos años, que concluirá con la instalación de equipos permanentes de observación, en la cuarta fase, allá en 2012.
Esperando el terremoto
Es ahí cuando, si se produce un terremoto, todos esos instrumentos desplegados bajo el suelo oceánico serán tremendamente útiles para conocer por qué se ha producido. Desgraciadamente es necesario que se produzca uno para poder predecir los demás. «Si pudiera elegir -dice Jurado- elegiría uno pequeñito, de magnitud no dañina».
«No los vamos a poder evitar porque no podemos luchar contra la Tierra, pero sí entender su dinámica para predecirlos. Una red de alerta así hubiera evitado la muerte de miles de personas en Indonesia en 2004», asegura Jurado.