¿Quién está orbitando la Luna?
FUENTE: ciencia.nasa.gov
El espacio alrededor de la Tierra es una zona de gran actividad, tan atiborrada de tránsito como una rotonda. Más de quinientos satélites activos se encuentran funcionando allí arriba en este momento. Algunos están transmitiendo señales de radio, de televisión y de teléfono; otros están recolectando información sobre la atmósfera o el estado del tiempo o ayudan a las personas a navegar por el planeta; y el resto se encuentra llevando a cabo investigaciones espaciales.
Pronto, el espacio alrededor de la Luna también estará ocupado. China, Japón, India, Rusia y Estados Unidos ya han enviado o planean enviar satélites allí para obtener vistas aéreas de las características geográficas lunares y de sus recursos.
¿Por qué la Luna resulta tan atractiva?
Por un lado, porque está cerca. La podemos ver mejor que lo que vemos cualquier otra cosa en el espacio. Y es alcanzable, incluso para aquellos países cuyos programas espaciales aún se encuentran en sus primeras etapas. Para ellos representa un gran primer paso.
De hecho, dos de esas naciones ya están ahí: Japón y China están orbitando la Luna ahora.
La sonda espacial Kaguya, de Japón, anteriormente conocida como SELENE, llegó a la Luna en octubre de 2007. Su misión: construir mapas detallados de la superficie lunar, buscar agua (un recurso clave para los futuros alunizajes tripulados) congelada en cráteres profundos y estudiar el campo gravitacional de la Luna.
Bárbara Cohen, una científica lunar del Centro Marshall para Vuelos Espaciales y que se describe como una “lunática”, dice que la nave “Kaguya es el Cadillac de las misiones en este momento. Es inmensa, de hecho está compuesta por tres satélites separados y tiene instrumentos excelentes. Realizará muchos trabajos sobre partículas y campos que ningún otro satélite planificado de la actualidad hará. Además, podrá orientar todos sus instrumentos hacia el mismo punto sobre la Luna simultáneamente”.
El satélite principal de la misión Kaguya lleva a bordo 13 instrumentos científicos, entre los que se incluye una cámara de televisión de alta definición (HDTV ó High Definition Television, en idioma inglés), que ya está enviando a la Tierra imágenes increíbles de paisajes lunares que se extienden a grandes distancias como si fueran un camino abierto, donde aparece la Tierra saliendo sobre el horizonte lunar.
Apenas un mes después de que Japón llegó a la Luna, China hizo lo suyo: la nave espacial china Chang’e-1 entró en órbita alrededor de la Luna el 5 de noviembre de 2007. Durante su misión, de un año de duración, trazará mapas de nuestro satélite natural mediante la toma de imágenes en tres dimensiones de la superficie lunar entera. Este satélite artificial enviará las primeras imágenes detalladas de algunas áreas cercanas a los polos lunares, donde son mayores las posibilidades de encontrar hielo de agua.
Chang’e-1 es la primera de una serie de tres naves espaciales chinas: Chang’e-2 realizará un alunizaje y contará con un vehículo de exploración sobre la superficie, mientras que Chang’e-3 traerá algunas muestras de suelo lunar de regreso a la Tierra. Los chinos esperan algún día poder enviar seres humanos para que construyan una base lunar, pero por ahora se están avocando a recopilar conocimientos y experiencia, paso a paso.
Dentro de algunos meses, India piensa enviar su propia sonda Chandrayaan-1 en órbita alrededor de la Luna. En sánscrito, “Chandrayaan” significa “Nave Lunar”. Un instrumento creado con fondos de la NASA, el Topógrafo de Mineralogía Lunar (Moon Mineralogy Mapper, en idioma inglés), estará a bordo de dicha sonda y utilizará un espectrómetro infrarrojo para trazar un mapa del terreno lunar y darnos de este modo un panorama muy detallado de la ubicación de distintos minerales. La misión Chandrayaan-2, planeada para despegar en 2010 o 2011, hará posar un vehículo robótico de exploración sobre la Luna. El vehículo explorador recorrerá la superficie lunar, recogerá muestras de suelo o de rocas, realizará análisis químicos y enviará los datos a la nave espacial que estará arriba, en órbita.
La NASA tiene una gran participación en esta “Gran carrera hacia la Luna”. Dentro de algunos meses, la agencia planea lanzar el Orbitador de Reconocimiento Lunar (Lunar Reconnaissance Orbiter o LRO, en idioma inglés), una nave espacial que posee muchos instrumentos destinados a trazar mapas de la Luna y a ubicar recursos clave que van desde agua hasta materiales para la construcción.
“La misión del LRO proporcionará las imágenes de más alta resolución (alrededor de 50 cm por pixel) que pueda tomar cualquier instrumento que se haya planificado actualmente para viajar a la Luna”, dice Cohen. “Esto significa que podremos ver rocas de sesenta centímetros (dos pies) de diámetro, lo cual nos permitirá observar posibles sitios de alunizaje que nos permitirán evaluar el terreno y los posibles riesgos para el retorno de los seres humanos a nuestro satélite natural. La sonda LRO también llevará un instrumento que porta ‘plástico equivalente a tejido’ para evaluar el daño que provoca la radiación en la piel de los seres humanos”.
En 2011, el Laboratorio Interior y de Recuperación de Gravedad (Gravity Recovery and Interior Laboratory o GRAIL, en idioma inglés), de la NASA, se asomará a las profundidades de la Luna para revelar su anatomía y su historia. Esta misión, que forma parte del programa Discovery de la NASA, hará sobrevolar dos naves gemelas alrededor de la Luna durante varios meses con el fin de medir su campo gravitacional en gran detalle y responder preguntas sobre cómo se formó la Tierra y otros planetas en nuestro sistema solar.
Tanto la sonda LRO como el GRAIL nos brindarán información valiosa para ayudar a planear el regreso de astronautas estadounidenses a la Luna, en la próxima década.
Estados Unidos ya ha estado allá, podrá pensar usted. Cierto, pero apenas permanecimos ahí lo suficiente como para rasguñar la superficie de la Luna, literalmente. Las ganas de regresar son muchas. El Dr. Wesley Huntress, partidario de los proyectos lunares y director emérito del Laboratorio de Geofísica del Instituto Carnegie, lo dice mejor que nadie:
“… muchas naciones cuyos programas espaciales se encuentran en desarrollo tienen a la Luna en su mira. En las próximas décadas, se producirá un renacimiento de la exploración científica de la Luna y Estados Unidos no querrá perdérselo. El atractivo que tiene la Luna para los programas espaciales en desarrollo alrededor del mundo puede ser un catalizador para una nueva era de exploración espacial; una era de cooperación internacional1 …”.
El regreso a la Luna no estaría completo sin la participación de uno de los pioneros en llegar a ella: Rusia. Después de la carrera hacia la Luna que tuvo lugar en la década de 1970, la hoy desaparecida Unión Soviética abandonó la exploración lunar. Los científicos rusos, sin embargo, continuaron mirando con nostalgia hacia ese globo plateado en el cielo de la noche, reconociendo su valioso potencial para las investigaciones científicas. Ahora, es posible que el programa espacial ruso, cuyo objetivo es montar una base en un futuro distante, lance su proyecto Luna-Glob en los próximos años. Los planes incluyen un módulo orbital que desplegará 13 sondas, entre las cuales se incluyen penetradores y un módulo para el alunizaje, con el fin de responder a preguntas sobre los orígenes de la Luna y también para buscar hielo de agua.
“Varias misiones se superponen, pero esto está bien en ciencia”, añade Cohen. “Haremos una mayor cobertura del terreno y obtendremos una mejor resolución ya que podremos unir datos de instrumentos similares. Esto es así, en parte, deliberadamente. La NASA no desea depender demasiado de otros países para recolectar los datos que se necesitan con el objetivo de que los seres humanos regresen a la Luna. ¿Qué sucedería si otro país cancelara su compromiso de enviar algún vehículo o si un vehículo fallara? Preferimos volar nuestras propias misiones con nuestros propios instrumentos para estar seguros de que recolectamos nuestros propios datos básicos y entonces definitivamente colaboraremos con otros países y misiones para compartir, refinar y mejorar los datos”.
¿Cuánto tiempo falta para que la Luna esté rodeada de tránsito de satélites como lo está ahora la Tierra? Con la actual carrera lunar, no mucho. Hacia fines de 2011, nueve satélites podrían estar zumbando por allí. Es un muy buen comienzo.
Telescopios en la cara oculta de la Luna
FUENTE: publico.es
Del estallido que dio origen al Universo hace miles de millones de años quedan unos débiles ecos que pueden ayudar a conocer cómo empezó todo. Sin embargo, las ondas de baja frecuencia que transportan la historia de los primeros instantes del cosmos llegan a la Tierra distorsionadas. En primer lugar, por la ionosfera, una capa de la atmósfera cargada de electricidad; y en segundo, por las emisiones de radio y televisión que impregnan la superficie terrestre.
Para evitar la contaminación, los astrónomos pensaron hace ya tiempo en colocar telescopios en la cara oculta de la Luna. La ausencia de atmósfera y la presencia del satélite como paraguas contra la radiación terrestre hacen que sea el mejor lugar del Sistema Solar para la observación del Universo primitivo.
La NASA acaba de conceder financiación a dos proyectos (uno del MIT y otro del Naval Research Laboratory) para estudiar la tecnología necesaria con la que instalar el observatorio lunar. Con medio millón de dólares cada uno, deberán analizar la viabilidad del sistema de instalación propuesto (las antenas se lanzarían sobre la Luna y tras el aterrizaje se desplegarían de forma automática), estudiar el modo de transmitir los datos que recojan las antenas y proponer tareas para los astronautas presentes en el satélite.
“La idea tiene interés. Sin atmósfera, sin gravedad y con la posibilidad de instalar equipos con la cantidad de masa que se quiera [algo que no sucede con los satélites] es un lugar fantástico para ubicar un gran telescopio”, explica Eduardo Ojero, Ingeniero del Satélite XMM-Newton de la ESA. “Pero para mantenerlo es necesaria una base en la Luna como la que planea instalar la NASA o un sistema de satélites para repetir las señales en caso de que se quisiese operar por control remoto”, añade.
Cuando se realiza una observación, explica la investigadora del Instituto Astrofísico de Canarias, Casiana Muñoz-Tuñón, es muy importante la resolución espacial, la capacidad que se tiene para distinguir un objeto que está en el cielo de otro que está cerca. “En la Tierra, la atmósfera genera turbulencias y es complicado que el propio movimiento del satélite no las provoque también”, afirma. “En la Luna, con varios radiotelescopios que no tienen vibración las posibilidades de observación son superiores”.El presupuesto del telescopio es de unos 650 millones de euros y se empezaría a construir a partir de 2025, con la primera base lunar en marcha.
Ver la parte fría del Universo
El observatorio lunar permitiría ver la parte más fría del Universo, la etapa en la que nacieron todos los objetos que hoy se contemplan. “Las protogalaxias son nubes frías, igual que las protoestrellas y esto se podría ver con los radiotelescopios”, afirma Muñón-Tuñón. “Para saber más sobre el origen de las galaxias queremos saber cuál es el tamaño típico de las galaxias primigenias y para eso es necesario aislarlas. Es como cuando ves un gran grupo de personas y no sabes si son 500 o 520. Un telescopio con buena resolución permitiría distinguir los objetos individuales”.
El proyecto ayudaría además a acercar dos posturas respecto a la exploración espacial, la de los que creen que la inversión debe centrarse en misiones científicas no tripuladas y los que ven necesaria la presencia humana en el espacio.
Revierten la diabetes en ratones con células embrionarias humanas
FUENTE: nortecastilla.es
Con células derivadas de otras procedentes de embriones humanos -primeros estadios: células madre totipotenciales- un grupo de investigadores ha conseguido revertir la diabetes en ratones. Esto es, han conseguido crear el equivalente de las células pancreáticas productoras de insulina, las células beta. Lo realmente importante de esta historia es que las células trasplantadas responden directamente a las concentraciones de glucosa en sangre, como lo hace el páncreas sano: funcionan de forma fisiológica. Los resultados se acaban de publicar en ‘Nature Biotechnology’ por el equipo de científicos de la compañía californiana Novocell que ha llevado a cabo el experimento.
El trascendental control de la cantidad de glucosa en sangre -la glucemia- se lleva a cabo por un complejo mecanismo hormonal en el que desempeña un papel fundamental la insulina, producida por las células beta de los islotes pancreáticos: de isla, islote y la secreción, insulina. El control de la secreción de la insulina es relativamente sencillo: la cantidad de hormona liberada por los islotes depende directamente de la concentración de glucosa en sangre.
Después de comer, por ejemplo, aumenta la glucemia. Como consecuencia se libera insulina cuyo efecto es disminuir la cantidad sanguínea de glucosa derivándola a su consumo en los músculos, a su almacén en estos y en el hígado y, sobre todo, mandándola al tejido adiposo para que se convierta en grasa. Pues bien, los diabéticos de tipo I -los de nacimiento-, y algunos de los enfermos de tipo II, en los que la diabetes ha aparecido en edades avanzadas, carecen de células beta. Qué mejor que un trasplante de semejantes fábricas insulares de tan esencial hormona para evitar los continuos pinchazos de insulina que deben suministrarse este tipo de enfermos.
Los trasplantes de células beta o de tejido pancreático funcionan razonablemente bien, pero este procedimiento, aunque efectivo, no puede generalizarse a la totalidad de la población diabética. Dos razones justifican esto, a cual más importante: la escasez de órganos para el trasplante y la necesidad de inmunosupresión de por vida en el trasplantado para evitar el rechazo.
Reemplazamiento
Los investigadores, por lo tanto, hace tiempo que fijaron su atención en las células totipotenciales, troncales o con su nombre más popular, células madre. Comprobaron pronto que las únicas células madre con auténtico poder proliferativo para convertirse en células pancreáticas son las embrionarias procedentes de los muy primeros estadios del desarrollo. Y, poco a poco, se han ido inventando las técnicas precisas para inducir a los cultivos de las células madre a convertirse en el equivalente de las células beta de los islotes pancreáticos.
El mismo equipo de Novocell que firma el avance actual, anunciaba hace un par de años que había conseguido cultivar células capaces de secretar insulina. Se trataba de un avance sustancial, pero de escasa trascendencia práctica. Las células cultivadas, en efecto, producían insulina, pero sólo en respuesta a señales químicas que debían administrárseles desde fuera: no era un mecanismo fisiológico.
En la investigación publicada ahora, las células beta cultivadas responden directamente a la glucemia. Lo hacen en condiciones parecidas a las naturales: inyectadas y establecidas en un modelo de ratón diabético, son capaces de revertir la hiperglucemia y de funcionar de forma similar a como lo deberían hacer las células sanas. El trasplante trabaja fisiológicamente. Muchas investigaciones quedan por delante antes siquiera de empezar a pensar en pruebas clínicas de estas células cultivadas, pero el sistema podría servir como una fuente renovable de islotes para las terapias contra la diabetes basadas en reemplazamiento celular.
Investigadores del CSIC consiguen zumos refrigerados con sabor y aroma comparable a los recién exprimidos
FUENTE: csic.es
En relación a la pasteurización convencional, el proceso propuesto supone un ahorro energético del 30% Valencia, 28 de febrero, 2008 Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado un procedimiento con el que se obtienen zumos de naranja y mandarina pasteurizados refrigerados de calidad sensorial comparable a los recién exprimidos. El nuevo proceso, cuya patente ya ha sido solicitada, garantiza la estabilidad y seguridad propia de los zumos tratados térmicamente, además de conseguir un ahorro energético del 30% con respecto a los procedimientos convencionales de pasteurización. El trabajo ha sido desarrollado en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (CSIC), en Valencia. Como afirma el investigador José Vicente Carbonell, director de la investigación, “los zumos pasteurizados refrigerados obtenidos mediante este procedimiento mantienen mejor el aroma y el sabor del zumo fresco, sin detrimento de su estabilidad ni de su seguridad. Asimismo, constituye una alternativa a los tratamientos no térmicos, como las altas presiones o los pulsos eléctricos, más costosos que el propuesto”. El proceso desarrollado se basa en extraer el zumo y separarlo, por centrifugación, en dos fracciones: una mayoritaria y con muy bajo contenido en pulpa, y una fracción menor, rica en pulpa, pero suficientemente fluida para su tratamiento térmico en intercambiadores de calor.
“Separadas las fracciones, cada una de ellas se somete a tratamientos térmicos de diferente intensidad, más suave en la fracción mayoritaria, donde sólo es necesario destruir los gérmenes, y más intenso en la fracción rica en pulpa, donde se ha concentrado la actividad pectinmetilesterasa (PME) que hay que inactivar. Estas enzimas PME alteran las propiedades físicas y sensoriales del zumo original”, explica Carbonell. Los cambios sensoriales que sufren los zumos debido a los tratamientos térmicos dependen de la intensidad de los mismos. Con el proceso desarrollado por los investigadores del CSIC, entre el 75% y el 80% del zumo se trata a temperaturas de unos 60 ºC. “De esta forma, se destruyen los gérmenes y se mantiene el sabor a fresco en esta fracción mayoritaria, sin que aparezca el sabor a cocido que se suele manifestar a partir de los 70º C, como se ha comprobado en los ensayos de cata”, asegura el investigador del CSIC. La disminución de la temperatura supone, además, un ahorro energético del 30% respecto a los procesos convencionales de pasteurización. La fracción pulposa, entre el 20 y el 25% restante, se pasteuriza a temperaturas de 85-90ºC, y se mezcla en condiciones asépticas con la otra fracción antes de proceder al envasado del producto. “El sabor de la fracción mayoritaria, el zumo con sabor a fresco, domina en la mezcla final”, concluye Carbonell. SEGURIDAD SIN PÉRDIDA DE SABOR
El zumo así obtenido es estable desde el punto de vista microbiológico, y permanece en él una pequeña actividad PME (inferior al 10% de la inicial) insuficiente para que el zumo pierda calidad durante la vida comercial habitual de los zumos pasteurizados refrigerados, que se prolonga hasta los dos meses. Las PME son más termorresistentes que los gérmenes presentes en el zumo, por lo que el tratamiento térmico se ajusta para conseguir un nivel suficiente de inactivación. Estas enzimas, presentes en la pulpa, son las responsables de que el zumo pierda su característica turbidez y clarifique al poco tiempo de su extracción. “En ensayos de ordenación de las muestras por la intensidad de sabor a fresco, realizados por un panel de 46 catadores expertos, el zumo de mandarinas clementinas obtenido en la planta piloto del Instituto según este procedimiento se ha confundido con el zumo fresco original”, asegura Carbonell.
La NASA realiza una simulación en 3D de un aterrizaje en el polo sur de la Luna
FUENTE: elmundo.es
La Luna ha vuelto a convertirse en el mayor objeto de deseo de las principales agencias espaciales, pero aún hay muchas cosas que ignoramos de ella y que podrían poner en peligro a los robots o astronautas que la visiten en el futuro. Gracias a un nuevo mapa tridimensional, la NASA sabe ahora los obstáculos que encontraría una nave para aterrizar sobre el polo sur.
La NASA acaba de llevar a cabo un experimento desde el desierto de Mojave, en Nuevo México, para realizar con señales de radar un mapa topográfico (esto es, en tres dimensiones) del polo sur lunar, que es uno de los lugares favoritos para albergar futuras misiones y, quizás algún día, bases científicas habitadas por astronautas.
Dos misiones anteriores de EEUU, la Clementine y la Lunar Prospector, hallaron indicios de que el polo sur –y también el polo norte, en el caso de la Lunar Prospector– del satélite alberga grandes cantidades de hielo, lo que convierte a este lugar en un objetivo preferente para ser estudiado en profundidad.
Antenas gigantes
Los nuevos mapas de la NASA han sido elaborados gracias a los datos obtenidos desde el Goldstone Solar System Radar, un conjunto de antenas gigantes dedicadas a la observación del espacio profundo.
La información obtenida ha permitido a los especialistas determinar que esta zona de la Luna es mucho más irregular y rugosa de lo que se pensaba. “Ahora sabemos que el polo sur tiene picos más altos que el McKinley [el punto más alto de EEUU, a más de seis kilómetros sobre el nivel del mar] y fondos de cráteres cuatro veces más profundos que el Gran Cañón”, explica el ejecutivo de la NASA Doug Cooke.
“Habrá desafíos que superar con un terreno tan rugoso, y estos datos serán fundamentales para la planificación de futuras misiones lunares”, añade este experto.
La NASA ha realizado una simulación por vídeo de un aterrizaje sobre el cráter Shackleton, que tiene una planicie sobre la que podrían posarse naves.
Tres señales de radar
Para obtener el nuevo mapa tridimensional, se lanzaron tres señales de radar durante 90 minutos cada una desde una antena de 90 metros en Goldstone. Las señales rebotaban contra el rugoso suelo del polo sur y volvían a la Tierra, donde se encargaron de captarlas otras dos antenas de radar, esta vez de 34 metros cada una y separadas a 13 kilómetros la una de la otra.
Al recibir las mismas señales desde distintas posiciones, los científicos pueden determinar la profundidad o la altitud del terreno del que proceden y así realizar el mapa topográfico.
Las tres señales se enviaron a lo largo de seis meses durante 2006, y tardaban dos segundos y medio en llegar a la Luna y regresar repletas de información sobre su suelo. El nuevo mapa tiene una resolución de 20 metros por píxel, lo que permite distinguir accidentes geográficos del tamaño de un chalé y supera 50 veces los anteriores datos.
Herrera avanza que el concurso de propuestas museísticas para el MEH se anunciará en los boletines oficiales correspondientes el 3 de marzo
FUENTE: eladelantado.com
El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, avanzó hoy en Burgos que el concurso de propuestas museísticas para el Museo de la Evolución Humana (MEH) se anunciará en los boletines oficiales correspondientes, entre ellos, en las comunidades europeas, el próximo lunes, 3 de marzo. A pesar de que la ejecución material del proyecto museístico adecuado del MEH no va a poder comenzar hasta que no finalice la obra civil del “contenedor”, precisó, “es necesario anticipar la elaboración de este proyecto y, por lo tanto, la elaboración de esas bases e infraestructuras”.
Por ello, en cuanto al desarrollo y a los contenidos del MEH, Herrera aseguró que el próximo lunes la Junta de Castilla y León “arrancará” con este anuncio en los boletines oficiales correspondientes y añadió que “en una cadena que ya no se interrumpirá”, llevará, posteriormente, al concurso para la redacción del Plan Museológico del MEH y, finalmente, al concurso para el suministro, la instalación y la ejecución. Así, se prevé que para finales del año 2009 el MEH pueda abrir sus puertas y que para el acto de inauguración pueda asistir Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I.
Herrera, quien asistió a la presentación del proyecto de urbanización del entorno del Complejo de la Evolución Humana, también subrayó que a finales de 2008 más de cuarenta científicos podrán realizar su trabajo en otro de los elementos del Complejo de la Evolución Humana, como es el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh).
Asimismo, el presidente del Gobierno regional recordó que la Junta ha invertido más de 135 millones de euros en el citado complejo, lo que representa más del 75 por ciento de la inversión que, según criticó “contrasta con otras ausencias -en alusión al Gobierno central- que, en cualquier caso, siempre serán bienvenidas”. Además, indicó que “por la calidad y la cantidad de inversión, este complejo no tiene ningún antecedente en el conjunto de comunidades de España”.