Archivo del 15 de Febrero de 2008

Mañana sábado 16 de febrero haremos la Jornada Astronómica de Invierno

FUENTE: Asociación de Ciencia y Tecnología “Hespérides”. Municipio de El Espinar (Segovia).

Mañana, a partir de las 19:30 horas en el Centro Cultural de El Espinar, vamos a realizar la Jornada Astronómica de Invierno de este año. Como todas las actividades de nuestra asociación es para toda persona que quiera acercarse a participar de ella y no sólo para sus socios.
Pretendemos lograr tres objetivos:
1. Conocer cómo es el cielo en esta época del año, sus constelaciones más representativas y los objetos astronómicos más característicos a simple vista o con medios sencillos de observación (prismáticos o pequeños telescopios).
2. Iniciar a las personas que asistan en el uso de telescopios, por lo que pedimos que todo aquel que disponga de alguno que lo traiga para que lo use. Así podrá juzgar qué tal es o qué puede ver con él. Por favor, que no os dé corte: es lo peor que podéis hacer.
3. Preparar el eclipse total de Luna que se producirá la madrugada del miércoles 20 al jueves 21 de febrero. Os daremos algunos consejos e ideas para observarlo.
La asociación ha previsto realizar una jornada astronómica por cada estación del año. Así, en un año, conoceremos a simple vista la totalidad del cielo que podemos ver desde nuestro municipio. Aunque no se necesitan medios materiales para conocer las principales constelaciones, sí queremos iniciar a las personas en la observación con prismáticos (algunas veces el elemento más recomendable) o con sus propios telescopios, no importa lo pequeño o grande que sea.
Pensamos desarrollar la actividad de la siguiente manera: Hacia las 19:30 horas nos reuniremos en el Centro Cultural de El Espinar. Allí daremos una breve charla sobre lo que vamos a observar posteriormente y posiblemente montemos algún telescopio para que las personas que nos reunamos veámos cómo se hace. Entregaremos un pequeño dossier con información que consideramos relevante.
Depués nos desplazaremos al lugar de observación que hemos elegido, si el tiempo no lo impide. Iremos, cada cuál con sus propios medios, un kilómetro aproximadamente por encima del instituto “María Zambrano”, hacia El Boquerón, tratando de esquivar la contaminación lumínica que tenemos en el núcleo urbano. Allí montaremos los telescopios y realizaremos las observaciones que anteriormente hemos destacado.
No olvidéis abrigaros (llevad gorro, guantes, etc.) y especialmente los niños si los lleváis. Además recomendamos que traigáis una pequeña linterna, muy útil en la oscuridad, pero de luz roja para que nuestros ojos no pierdan su aclimatación a la oscuridad. Podéis poner un papel rojo transparente cogido con celo, por ejemplo.
Y para pasar el frío llevaremos por nuestra parte un caldito. si alguien quiere llevar otra cosa (café, leche, etc.) que lo lleve. Y acordaros de llevar algo de cena, si queréis.
Esperamos terminar pronto, depende de lo que aguantemos al aire libre. Si no pudiéramos salir a observar, prepararemos alguna actividad sustitutiva en el Centro Cultural.
Esperamos vuestra participación. Si necesitáis más información, llamad al 645506746 (Jose) o al 629107822 (Juanjo).

El Gobierno abre una oficina para facilitar el regreso de científicos del extranjero

FUENTE: nortecastilla.es

La Oficina para el Retorno de Investigadores Biomédicos en el Extranjero (BioIEX) se propone ayudar a encontrar el destino más adecuado a cada científico español en el extranjero interesado en volver a España, especialmente a aquéllos que comenzaron su carrera fuera y llevan muchos años allí. Se calcula que existen cerca de tres mil.
«Vamos a facilitar que estos investigadores, mujeres y hombres españoles y también extranjeros que desean volver e incorporarse a la actividad investigadora en nuestro país, conozcan no sólo los centros que hay en la actualidad, sino qué iniciativas están poniéndose en marcha en todo el territorio nacional», señaló ayer el ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria.
Hasta el momento, se han registrado 425 investigadores (el 32% mujeres) en la base de datos de la Red de Investigadores en el Exterior (www.rediex.es), que es el paso previo para acceder a los servicios de BioIEX.
Esta oficina, visitada ayer por Soria, es fruto de un acuerdo entre el Instituto de Salud Carlos III, dependiente de Sanidad, y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), del Ministerio de Educación y Ciencia. Según Sanidad, es la pieza «clave» del plan para promover el retorno de ‘cerebros’ para que trabajen en centros españoles de biomedicina. BioIEX buscará un proyecto y un lugar de trabajo de ámbito nacional que encaje en la labor efectuada hasta la fecha por el investigador con el propósito de favorecer la vuelta en las mejores condiciones posibles, es decir «a la carta».
Con tal fin, la oficina establece una relación personalizada con todos los interesados en aspectos como la identificación de los centros de investigación, públicos o privados, puestos adecuados a su perfil, y asesoramiento sobre vivienda y colegios y adaptación familiar. En resumen, se trata de «unir los intereses personales de los investigadores con las necesidades de los centros de investigación españoles, particularmente con las del Sistema Nacional de Salud». El sistema se basa en la interacción para que cada uno encuentre el sitio adecuado y además tenga ocasión «de negociar un paquete», en el sentido de dónde se puede investigar, qué otros servicios hay disponibles, si además se puede contratar a técnicos o a titulados postdoctorales.
Todo el equipo
Soria enfatizó que un investigador no regresaría solo, sino que vendría acompañado por su grupo, por un equipo completo, que supone otras diez o veinte personas. «Si recuperamos a los 425 sería un gran éxito. ¿Si me doy por satisfecho? La respuesta es no; un país que quiere ser líder en el mundo tiene que recuperar a su capital humano y al de otros países», dijo Soria.
Por otro lado, el ministro presentó a las asociaciones de pacientes, junto con los investigadores responsables, cuatro de los ensayos más avanzados en acciones transversales de tratamiento del cáncer, uno de ellos de mama, a los que se dedican ocho millones de euros. Se trata de la Estrategia Nacional para la Transmisión Acelerada de los Avances Científicos a los Pacientes de Cáncer, en colaboración con las comunidades.Según el ministro, es un esfuerzo por acercar la investigación al paciente.

Estudiantes de todo el mundo inauguran en París el Año Internacional del Planeta Tierra

FUENTE: laflecha.net

El acto de apertura en España tendrá lugar hoy y correrá a cargo de la ministra de Educación y Ciencia. Se abrirá también en Madrid una exposición itinerante para concienciar a los ciudadanos sobre la importancia de las geociencias.
Estudiantes de todo el mundo y personalidades empresariales, científicas y políticas participan hoy en París en la inauguración del Año Internacional del Planeta Tierra, un acontecimiento convocado por la UNESCO con el objetivo de “construir sociedades más saludables, prósperas y exentas de riesgos en todo el planeta gracias a una utilización más eficaz de los conocimientos de unos 400.000 especialistas en ciencias de la tierra”.
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó 2008 Año Internacional del Planeta Tierra a iniciativa de la UNESCO y la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (UICG), un año que marca el punto culminante del trienio de actividades que ambas organizaciones realizan en pro de las ciencias de la Tierra, desde enero de 2007 hasta diciembre de 2009.
Actividades de sensibilización
Las actividades relacionadas con el Año Internacional contribuyen a los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, al promover la utilización mesurada de los recursos geológicos de nuestro planeta y estimular la mejora de las actividades de planificación y gestión encaminadas a atenuar los riesgos naturales a los que está expuesta la población mundial.
El Año Internacional tiene también por objeto atraer a más jóvenes a las profesiones especializadas en ciencias de la tierra y sensibilizar al público en general de la importancia que éstas tienen para el futuro de la humanidad, además de alentar a los dirigentes políticos a que se basen en los conocimientos científicos disponibles para elaborar políticas adecuadas para sus países.
Así, en el marco de este Año Internacional se ha hecho un llamamiento a los científicos con vistas a que aborden diez temas especialmente importantes para las sociedades humanas: la salud, el clima, los acuíferos, los océanos, los suelos, las capas profundas de la tierra, las megalópolis, las catástrofes, los recursos naturales y la vida.
La celebración en España
La ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, preside hoy en el Jardín Botánico de la Universidad Complutense de Madrid el acto de presentación en España del Año Internacional del Planeta Tierra. Estará acompañada por el vicerrector de Ordenación Académica e Investigación de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Andradas, y por el director del Instituto Geológico y Minero, José Pedro Calvo Sorando, responsable del Comité organizador en España.
Calvo ha destacado que la iniciativa persigue generar una mayor conciencia pública de la importancia de las geociencias para la vida humana y su prosperidad y estimular el reconocimiento de las contribuciones sociales de las geociencias en los Sistemas Nacionales de Educación.
Por ello, y coincidiendo con la inauguración oficial en España, se pondrá en marcha una exposición itinerante que visitará unas 40 ciudades españolas, dividida en tres partes: una presentación audiovisual de temas relacionados con el planeta; una parte sensorial, en la que los visitantes podrán experimentar las sensaciones de sufrir un terremoto o una inundación; y otra parte interactiva para desarrollar los diez contenidos esenciales del Año Internacional: aguas subterráneas, Tierra y salud, clima y cambio climático, recursos naturales, océanos, la Tierra profunda, grandes aglomeraciones humanas, suelos y Tierra y Vida.

“Costó menos ir a la Luna que la guerra de Irak”

FUENTE: elpais.com

En el restaurante, lleno de gente, Pedro Duque habla tan bajo que casi no se le entiende. “¡No querrás que explique a voz en grito por qué estoy en excedencia como astronauta!”, dice. Él atrae todas las miradas y se lo toma con naturalidad, “pero no he llegado hasta el punto de gustarme que me miren, es difícil acostumbrarse a la fama, sobre todo si no la has buscado, como yo, pero también es cierto que te abre puertas”. Ha elegido un restaurante de Tres Cantos, municipio de Madrid donde está la sede de la empresa Deimos, de cuya filial Imaging es ahora director. Estamos ya ante el primer plato, unos buenos cogollos con salmón, y él deja claro su interés. A Duque no le gusta contar su vida, no le gusta hablar en público de otros temas y una y otra vez, se apasiona con lo suyo: el espacio: “Opiniones tengo, como todo el mundo, pero prefiero hablar de lo que sé”. “Llevaba ya 15 años de astronauta, el tiempo normal que uno suele durar en esta profesión, y me ofrecieron, el año pasado, un trabajo interesante, así que pedí la excedencia”, explica Duque, de 44 años. Sigue pasando las revisiones médicas y los requisitos de la Agencia Europea del Espacio (ESA) para mantener su licencia de astronauta, pero está volcado en dirigir Deimos Imaging.
“Es un proyecto novedoso: tomar cosas que se han inventado para el espacio y traerlas para el uso general”, comenta. Se trata de explotar un satélite que tomará fotos del planeta y distribuirlas para múltiples usos, desde protección del medio ambiente hasta vigilancia de catástrofes o planificación del territorio. “Es la tercera ola de uso social de las tecnologías del espacio: la primera fue la televisión y las comunicaciones desde satélite, la segunda, la navegación (GPS y Galileo) y la tercera es ésta, la observación de la Tierra”.
Ahora echa un poco de menos la variedad de cosas que hace un astronauta y reconoce que han sido unos estupendos 15 años, no sólo por haber estado donde pocos centenares de personas han logrado estar, sino por acceder a las tecnologías de vanguardia a las que, como ingeniero aeronáutico, siempre quiso acceder.
Duque ha elegido un buen chuletón de Ávila, nada que ver con las latas, la comida deshidratada, y, muy de vez en cuando, algún producto fresco que conforman la dieta en el espacio. “Al cabo de ocho días resulta un poco aburrido, y para quien está allí mucho tiempo es muy, muy aburrido. De hecho, al cabo de dos o tres meses los astronautas sufren un bajón, una pérdida de entusiasmo… Uno no puede abrir una ventana, no ve a nadie más que a sus compañeros de tripulación…”.
Pues un viaje a Marte sería mucho más largo. ¿Se apuntaría? “Habría que mirar los detalles, aunque seguro que ya no me toca, por la edad. Pero el siguiente paso es volver a la Luna, antes que ir a Marte”. ¿Para cuándo? “Es sólo cuestión de muchas horas de ingeniería y de mucho entusiasmo”. También hace falta invertir dinero. “El presupuesto del programa Apolo fue grande, pero costó mucho menos ir a la Luna que la guerra de Irak”.
Ante la carta de postres, Duque pregunta: “¿De verdad tiene que leer la gente lo que como?”. Elige mango.

EEUU derribará un satélite espía descontrolado que podría impactar contra la Tierra

FUENTE: elmundo.es

El Gobierno de EEUU ha decidido derribar el satélite espía ‘L-21′ que se encuentra fuera de control y podría caer sobre la Tierra tras reentrar en la atmósfera a principios de marzo. Según informó ayer un portavoz del Pentágono, se espera que la operación de derribo se realice desde un buque de la Marina que disparará un misil especialmente diseñado para esta misión. De momento, se desconocen más detalles sobre el momento exacto y el lugar desde el que se realizará la operación.
El Pentágono no ha explicado si el derribo se realizará por motivos de seguridad, para evitar posibles daños debido a la caída del satélite sobre la Tierra, o para impedir que los datos que contiene el aparato –recopiladas en misiones de espionaje– puedan conocerse.
El satélite en cuestión tiene aproximadamente el tamaño de un pequeño autobús, y su potencial impacto si cayera sobre la Tierra sería 10 veces menos del que se podría producir por ejemplo con un transbordador.
Según informaron fuentes gubernamentales cuando se supo que el satélite se encontraba fuera de control el pasado mes de enero, el satélite se utilizaba para captar imágenes de países conflictivos y asentamientos de grupos terroristas, incluyendo arsenales nucleares o campos de entrenamiento militar.
Gordon Johndroe, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, indicó entonces a los periodistas que el satélite se desintegrará y que si los trozos logran resistir el intenso calor del reingreso en la atmósfera, la mayor parte se precipitará en los océanos.
Bryan Whitman recordó también hace un mes que desde hace 50 años han reingresado en la atmósfera terrestre alrededor de 17.000 objetos creados por el hombre y que ninguno ha causado problemas graves.
Ocasionalmente han logrado pasar la atmósfera los restos de naves mucho más grandes, como el tanque de combustible de un cohete Delta II de 255 kilogramos que cayó en 1997 en una granja de Texas en 1997.
El ‘L-21′ es mucho más pequeño y probablemente se desintegrará totalmente en su colisión molecular con la atmósfera, según los científicos.
Fuentes militares señalaron que el satélite fue puesto en órbita desde la base Vandenberg de la Fuerza Aérea en 2006. La preocupación mayor por la suerte que corran los restos del satélite reside en el hecho de que nunca funcionó y que todavía lleva combustible de cohetes potencialmente tóxicos.
Podría haber algún peligro en el caso de que ese combustible no haga explosión al chocar con la atmósfera, señalaron los científicos.
Los satélites espía se maniobran en el espacio a órbitas bajas para cumplir con las necesidades de la vigilancia militar, y precisan de un combustible altamente tóxico como la hidrazina, de acuerdo con los expertos.
Estados Unidos posee una gruesa red de satélites que observan la Tierra, entre ellos radares y telescopios de gran potencia.

Una luna de Saturno tiene más hidrocarburos que las reservas de la Tierra

FUENTE: elmundo.es

La luna Titán de Saturno tiene reservas de hidrocarburos superiores a todas las de petróleo y gas natural conocidas en la Tierra, según observaciones realizadas por la sonda Cassini, reveló hoy el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.
Según científicos del Laboratorio de Físicas Aplicadas de la Universidad de Johns Hopkins, esos hidrocarburos caen desde el cielo y forman grandes depósitos en forma de lagos y dunas.
“Titán esta cubierta por material que contiene carbono. Es una gigantesca fábrica de materiales orgánicos”, manifestó Ralph Lorenz, miembro del equipo científico que controla las operaciones del radar de Cassini en el laboratorio.
“Estos enormes yacimientos de carbono son una importante ventana hacia la geología y la historia meteorológica de Titán”, agregó.
La temperatura media en Titán es de 179 grados centígrados bajo cero y en vez de agua, su superficie está cubierta por hidrocarburos en la forma de metano y etano.
Sus dunas están formadas por “tolines”, un término acuñado en 1979 por el astrónomo y astrofísico Carl Sagan para describir moléculas orgánicas primitivas.
Hasta ahora Cassini ha realizado una exploración cartográfica del 20% de la superficie de Titán y se han observado centenares de lagos y mares.
Según JPL, cada uno de varias docenas de esos cuerpos “líquidos” contiene más hidrocarburos que todas las reservas de gas y petróleo conocidas en la Tierra. Por otra parte, sus dunas paralelas al ecuador contienen un volumen de materiales orgánicos centenares de veces mayores que las reservas de carbón de la Tierra.
“Estos cálculos globales se basan en las observaciones de los lagos de las regiones polares septentrionales. Hemos creído que en el sur podrían ser similares”, señaló Lorenz.
La misión de Cassini es un proyecto conjunto de la NASA, la Agencia Espàcial Europea y la Agencia Espacial Italiana.

Averiguan por qué lo pequeño es más fuerte

FUENTE: solociencia.com

Andrew Minor, de la División de Ciencias de los Materiales en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, junto con colegas de la compañía Hysitron Incorporated y el Centro de Investigación y Desarrollo de la firma General Motors, utilizaron un microscopio electrónico para grabar lo que sucede cuando unos pilares de níquel con diámetros entre 150 y 400 nanómetros son comprimidos bajo una “prensa” plana hecha de diamante. El microscopio está equipado para que las muestras sometidas a tensión sean medidas y grabadas en vídeo mientras son observadas bajo el haz electrónico.
En general, la deformación mecánica tiende a aumentar el número de dislocaciones en un material. Pero para las estructuras de pequeña escala, con una proporción mucho mayor de área de la superficie con respecto al volumen, el proceso puede ser muy diferente. Las imágenes obtenidas con el microscopio electrónico ayudaron a los investigadores a entender por qué los pilares de níquel de tamaño nanométrico son tan fuertes. En las imágenes lograron observar los cambios en la microestructura de esos pilares durante la deformación, incluso un proceso nunca antes observado al que los investigadores denominaron “templado mecánico”. En los materiales en porciones grandes, el endurecimiento o temple, un tratamiento que reduce la densidad de los defectos, se consigue normalmente por medio del calor.
Antes de la prueba, los pilares nanométricos de níquel estaban llenos de dislocaciones. Pero cuando los investigadores comprimieron los pilares, llegaron a ver una situación en la que todas las dislocaciones se eliminaron del material, reduciendo literalmente la densidad de las dislocaciones en 15 órdenes de magnitud y produciendo un cristal perfecto.

Posible mecanismo de la superconductividad eléctrica a temperaturas altas

FUENTE: solociencia.com

Los investigadores David Pines, Philippe Monthoux y Gilbert Lonzarich postulan que puede lograrse superconductividad en ciertos materiales en ausencia de interacción de los electrones con el movimiento vibratorio de la estructura del material.
Este estudio sobre la superconductividad sin los fonones, explora cómo los materiales, bajo ciertas condiciones, pueden volverse superconductores de una forma no tradicional.
La superconductividad es un fenómeno por el cual los materiales conducen la electricidad sin resistencia, normalmente a temperaturas muy bajas, de alrededor de 253 grados Celsius bajo cero, el punto donde el hidrógeno se vuelve líquido. La superconductividad se descubrió en el año 1911.
Los materiales de una nueva clase, que se convierten en superconductores a temperaturas más cercanas a la del nitrógeno líquido (196 grados Celsius bajo cero), son conocidos como superconductores de “altas temperaturas”.
Una teoría para los superconductores convencionales de bajas temperaturas fue desarrollada en 1957 por John Bardeen, Leon Cooper y John Schrieffer. La explicación, a menudo denominada la Teoría BCS, obtuvo para el trío el Premio Nobel de Física en 1972.
La atracción neta entre los electrones, que formó la base para la teoría BCS, proviene del acoplamiento de estos con los fonones, las vibraciones cuantizadas de la red cristalina de un material superconductor.
Muy parecidas a las vibraciones de una cama de agua que finalmente obligan a sus ocupantes a moverse hacia el centro, lo que los hace coincidir allí, los fonones pueden obligar a los electrones de espín opuesto a atraerse entre sí.
Sin embargo, según los investigadores, la atracción de los electrones que lleva a la superconductividad puede manifestarse sin que participen los fonones, en materiales que están a punto de exhibir el orden magnético en el que los electrones se distribuyen en un modelo regular de espines alternos.
En su estudio, Pines, Monthoux y Lonzarich han analizado las características materiales que hacen posible una atracción efectiva lo bastante grande como para originar el acoplamiento de un electrón con los campos magnéticos internos producidos por otros electrones en el material. El emparejamiento magnético resultante de los electrones puede dar lugar a la superconductividad, a veces a temperaturas sustancialmente más altas que las encontradas en los materiales en los que el emparejamiento lo proporciona el “pegamento” de los fonones

Sólo las aguas cercanas a los Polos están libres del impacto de la mano del hombre

FUENTE: abc.es

La sombra de la mano del hombre sobre los océanos es muy larga. Tanto que sólo han quedado relativamente libres de su acción algunas zonas en los Polos. Ésta es una de las principales conclusiones que arroja el primer mapa de la huella humana en los océanos, que cubren el 70 por ciento del planeta, aunque de este mapa se desprenda que están «menguando» en cuanto a su capacidad para generar recursos. Y es que los impactos son muchos y variados -en esta ocasión los investigadores han estudiado 17 actividades humanas-, muchos de ellos ocurren simultáneamente en un mismo lugar y van desde la pesca y la contaminación hasta el cambio climático, aportando una imagen de cómo y dónde nuestras actividades están perjudicando a los mares.
Y las regiones más afectadas son el Caribe oriental, el mar del Norte y las aguas de Japón, según este nuevo mapa, presentado en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, celebrada en Boston, y que hoy publica la revista «Science». «Nuestros resultados reflejan que cuando se suman éstos y otros impactos individuales,el cuadro general es mucho peor de lo que habíamos imaginado», aseguró el autor principal de la investigación, Benjamin Halper, del Centro Nacional para la Ecología de la Universidad de California.
Kilómetro a kilómetro
El equipo de Halper recopiló datos de diferentes fuentes y los volcaron en un modelo que asignó a cada kilómetro cuadrado de océano un valor único. Este valor refleja el conjunto de impactos de todos los cambios inducidos por los humanos en ese espacio en concreto.
Y el resultado revela que no hay ninguna área del océano que esté completamente a salvo de las actividades humanas. «En cada uno de los kilómetros cuadrados de nuestros mares están ocurriendo cambios ecológicos debidos a causas antropogénicas, dice textualmente el estudio. Por eso, en la escala de afección que han utilizado no existe el valor 0, sino que el más bajo se refiere a un impacto menor de 1,4. En este sentido, y aunque muchas zonas de las regiones polares aparezcan por ahora por debajo de esa cifra -también el Estrecho de Torres, al norte de Australia-, los investigadores advierten de que es probable que, a medida que el cambio climático caldee esas áreas, la mano del hombre acabe llegando hasta allí con toda su fuerza destructiva. No obstante, este análisis no tiene en cuenta la polución atmosférica, que es particularmente alta en el Ártico.
Donde ésta ya ha llegado es a un 41% de los océanos con un impacto medio-alto y alto. Y aunque el porcentaje donde las afecciones han sido muy altas sólo representan el 0,5% de los mares, en cifras absolutas este porcentaje representa una superficie de más de 2,2 millones de kilómetros cuadrados.
Los ecosistemas más «tocados» son las plataformas continentales, los arrecifes rocosos, los arrecifes de coral, las praderas y las montañas submarinas. Y además de las regiones antes citadas (Caribe oriental, Mar del Norte y aguas de Japón) los investigadores identifican otras zonas con «luz roja»: el mar de la China, en su parte meridional y oriental, la costa este de Norteamérica, el mar Mediterráneo, el mar Rojo, el Golfo Pérsico y partes del Pacífico occidental.
Proyectos de conservación
Según explica John Bruno, de la Universidad de Carolina del Norte y uno de los autores del trabajo, «esta nueva base de datos revela por primera vez la magnitud, extensión geográfica y localizaciones precisas del calentamiento del océano. Armados con esta información, los investigadores pueden ahora comenzar a enfrentar el problema mayor de comprender y prever cómo el calentamiento del océano impactará sobre los ecosistemas marinos».
Asimismo, los resultados ayudarán a clasificar un orden de prioridad para los proyectos de conservación marina. Por ejemplo, las zonas de pesca pueden modificarse y las rutas de navegación redefinirse para disminuir los impactos en ecosistemas sensibles.
Pero esta investigación también ha servido para confirmar una tendencia muy preocupante: están emergiendo nuevos contaminantes, que acaban sin remedio en nuestros mares. Así, de los 30.000 compuestos químicos que se comercializan en Estados Unidos y Canadá, unos 400 no se descomponen y acaban afectando y acumulándose en la cadena trófica. De éstos, el 75% nunca han sido estudiados.

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