Archivo diario: 08/02/2008

El laboratorio europeo Columbus deja la Tierra

FUENTE: esa.int

El Columbus, avanzado laboratorio científico de la Agencia Espacial Europea (ESA), ya está en órbita camino de la Estación Espacial Internacional (ISS) para su instalación.
El Columbus despegó hoy a las 20:45 CET del Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, a bordo del transbordador Atlantis de la NASA. En este viaje sin retorno a la órbita terrestre, el Columbus está en manos de una tripulación experta de siete astronautas, incluidos dos miembros del Cuerpo Europeo de Astronautas: Léopold Eyharts, de Francia, y Hans Schlegel, de Alemania.
Hans Schlegel volverá a la Tierra transcurridos los 12 días previstos para la misión del transbordador, mientras que Léopold Eyharts permanecerá en la ISS otros dos meses para supervisar la puesta en marcha del laboratorio Columbus y de sus instrumentos de ensayo y para ejecutar un programa de experimentos.
El transbordador espacial Atlantis se acoplará a la ISS el sábado 9 de febrero a las 18:23 CET. Al día siguiente, el brazo robótico de la estación, denominado Canadarm2, extraerá el módulo Columbus de la bodega de carga del transbordador y lo conectará a la escotilla de estribor del módulo Harmony (Nodo 2). Dos astronautas, entre ellos Hans Schlegel, facilitarán la maniobra desde el exterior.
Cuando el módulo esté firmemente instalado, Léopold Eyharts, que se incorporará a la tripulación residente, asumirá la responsabilidad de ponerlo en funcionamiento. Los experimentos científicos a bordo del Columbus comenzarán pocas horas después.
Mientras el Atlantis esté acoplado a la ISS se han proyectado otros dos paseos espaciales, incluido el segundo de Hans Schlegel con un astronauta de la NASA para montar en el Columbus las cargas útiles externas y las barandillas de sujeción.
Un avanzado laboratorio científico en órbita
Como unidad de investigación con tecnología punta, el Columbus es la piedra angular de la contribución europea a la ISS. Una vez sujeto a la estación orbital, este módulo de 7 metros de longitud y 12,8 toneladas de peso creará un habitáculo presurizado para que los astronautas trabajen con el equipo científico y realicen experimentos en condiciones de ingravidez sobre un amplio abanico de aspectos de ciencias de la vida, fisiología humana, biología, física de fluidos, ciencias de los materiales, tecnología y educación. También incluye contenedores externos para experimentos en torno a ciencias del espacio, observación de la Tierra, materiales y tecnologías espaciales avanzadas.
Con el lanzamiento y acoplamiento del Columbus, la ESA también se responsabilizará de la utilización y las operaciones de la ISS y, por consiguiente, podrá enviar a sus propios astronautas como miembros de la tripulación residente en misiones de larga duración, con una participación real proporcional a la inversión europea en esta instalación internacional.
El Columbus lleva 2,5 toneladas de carga útil científica compuesta por cinco armarios internos para equipo de investigación integrado o modular: el laboratorio de biología o Biolab, el laboratorio de física de fluidos (FSL, Fluid Science Laboratory), los módulos europeos para fisiología (EPM, European Phisiology Modules), el contenedor multifuncional europeo (EDR, European Drawer Rack) y el carro de transporte (ETC, European Transport Carrier). El compartimento de carga del transbordador alberga por separado otras dos herramientas que se colocarán en las plataformas externas del Columbus: el observatorio SOLAR y la plataforma de exposición tecnológica (EuTEF, European Technology Exposure Facility). En etapas posteriores se incorporarán otros instrumentos internos y externos.
Una vez conectado a la ISS, el laboratorio espacial europeo se supervisará y controlará desde el centro de control del Columbus de la ESA, situado en las instalaciones de la agencia espacial alemana (DLR) en Oberpfaffenhofen, que se encargará de su puesta en marcha y de la coordinación de las operaciones científicas a bordo. El centro de control también gestionará la red europea de comunicación en tierra para establecer conexión con los centros de control estadounidense y ruso y con otros centros de control y operaciones europeos. En Europa se ha creado una red de centros de apoyo de usuarios y operaciones (USOC) para favorecer la relación entre los investigadores y los equipos científicos a bordo del Columbus y permitir a los primeros controlar sus experimentos y recibir datos de resultados en tiempo real.
Aportaciones europeas a la estación
Aunque el Columbus es la mayor contribución de la ESA a la ISS, no es la primera ni será la última. La ESA ya ha asignado un sistema de gestión de datos para el segmento ruso (DMS-R) y varias plataformas de investigación actualmente en funcionamiento, como la caja de microgravedad para manipulación con guantes (Microgravity Science Glovebox) y el congelador Minus Eighty degrees Lab for ISS (MELFI). Además, según lo estipulado en un acuerdo de intercambio con la NASA, la ESA ha suministrado el módulo de conexión Harmony (Nodo 2), que se entregó en octubre en el último vuelo del transbordador. En marzo temprano, la lanzadera Ariane 5 pondrá en órbita el carguero no tripulado “Julio Verne”, primero de una serie de vehículos automatizados de transporte (ATV, Automated Transfer Vehicles) que servirá para abastecer la estación y corregir su órbita. Hay otras aportaciones europeas programadas para el futuro, como el brazo robótico europeo (ERA, European Robotic Arm), el módulo Nodo 3 y el puesto de observación Cupola.
“El lanzamiento del Columbus marca el inicio de una nueva era. En el sector europeo de los vuelos espaciales tripulados y ciencias afines llevábamos mucho tiempo esperando este momento”, comenta Daniel Sacotte, Director de Vuelos tripulados, Microgravedad y Programas de exploración de la ESA. “La primera decisión de plantear el Columbus se adoptó en 1985. En aquel entonces se contempló como una colaboración con el proyecto de la estación espacial Freedom de la NASA. Con los cambios experimentados en el mundo, el diseño de la estación se modificó y se convirtió en un programa verdaderamente internacional. Fue hace cerca de doce años cuando pudimos iniciar su desarrollo a gran escala. Hoy el Columbus es una realidad, un laboratorio espacial con una funcionalidad mucho mayor que la propuesta en 1985 e incluso que la concebida en 1995, ya que las demoras en el ensamblaje de la ISS nos han permitido mejorar el diseño y el equipo. Ahora el Columbus es un laboratorio espacial de primera clase preparado para 10 años de interesantes experimentos científicos.”
“Cuando se abra la compuerta y los astronautas accedan al Columbus para encender y poner en marcha su carga útil, será un gran día para Europa, un día que ya queda muy cerca”, asegura Jean-Jacques Dordain, Director General de la ESA. “Hemos recorrido un largo camino desde nuestros inicios con el laboratorio Spacelab a bordo del transbordador espacial. Gracias al Columbus y a los próximos ATV, de ser meros pasajeros hemos pasado a ser socios de pleno derecho. Por primera vez, una instalación tripulada europea se manejará permanentemente en órbita bajo el control de un centro europeo. Los conocimientos adquiridos hasta llegar a este punto tendrán una enorme importancia como preparación para el futuro de los vuelos tripulados, en la órbita terrestre y fuera de ella, con nuestros socios internacionales. Deseo rendir homenaje por este éxito a todos los equipos de la ESA y a los contratistas industriales de Europa, así como a los estados miembros de la agencia, que, a pesar de los numerosos cambios de configuración de la ISS a lo largo de los años, han prestado su apoyo para que la ESA se convierta en un socio de plena confianza en esta iniciativa. Aprovecho la oportunidad para hacer llegar mi agradecimiento a la NASA, a su Administrador y a todos sus equipos que han participado en esta extraordinaria hazaña por su dedicación para cumplir el riguroso calendario en la difícil tarea de ensamblar la Estación Espacial Internacional.”
El transbordador espacial Atlantis se desacoplará de la ISS el 16 de febrero y aterrizará en Florida dos días después.
A diferencia de los demás miembros de la misión STS-122, Léopold Eyharts permanecerá en la estación como miembro de la 16ª tripulación permanente de la ISS en sustitución de Dan Tani, astronauta de la NASA. Durante su estancia, Léopold Eyharts se hará cargo de la puesta en marcha del Columbus y de los primeros experimentos a bordo. Regresará a la Tierra con la misión STS-123.
Dependiendo de la planificación de tráfico de la ISS, Léopold Eyharts podría seguir a bordo cuando llegue el “Julio Verne” con su primera carga de provisiones, combustible y fluidos para la estación. Esta ocasión también constituirá un hito de la presencia europea en el espacio exterior.

El Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC), el nuevo ‘corazón científico’ de la ESA, inaugurado por Sus Altezas Reales

FUENTE: esa.int

7 febrero 2008
Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias inauguraron esta mañana el Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC), situado a las afueras de Madrid.
Al acto asistieron el ministro de Industria, Joan Clos; el jefe de la Delegación Española en la ESA, Maurici Lucena; y el director de Ciencia de la ESA, David Southwood, así como representantes de las Administraciones regional y local y del sector aeroespacial.
“Esta institución se ha convertido en un polo científico mundial, en un centro de excelencia y en punto de encuentro de ingenieros e investigadores con el objetivo común de entender el universo”, señaló el Príncipe Felipe.
ESAC es la nueva sede de la ESA para las misiones de astrofísica y de exploración del Sistema Solar. El Director de Ciencia de la ESA destacó que ESAC alberga los Centros de Operaciones Científicas de seis telescopios espaciales de la ESA, y de cuatro misiones de exploración planetaria.
Se trata de las siguientes misiones: XMM-Newton, Integral, Akari (una misión liderada por Japón), Herschel, Planck, Gaia, LISA Pathfinder, Mars Express, Venus Express y Rosetta. En ESAC se encuentran también los archivos científicos de IUE, ISO, XMM-Newton e Integral, además de los valiosos datos científicos sobre Marte, Venus y Titán obtenidos por las naves interplanetarias de la ESA Mars Express, Venus Express y Huygens.
En un futuro próximo ESAC acogerá también el centro científico de la misión de la ESA a Mercurio, BepiColombo. Otros futuros programas en ESAC incluyen el telescopio espacial James Webb –el sucesor del Hubble–, en colaboración con la NASA.
Además de su papel clave en ciencia espacial, ESAC tomará parte en otros programas de la ESA. La misión de Observación de la Tierra de la ESA para medir características del suelo y del océano, SMOS (siglas en inglés de Humedad del Suelo y Salinidad del Océano), será lanzada este año, y su centro de datos se instalará en ESAC. Con ello ESAC inicia una nueva función en el área de Observación de la Tierra.
Los Príncipes de Asturias llegaron a ESAC a mediodía. Ante más de 120 distinguidos invitados, y tras unas breves palabras del ministro de Industria y del director de Ciencia de la ESA, el Príncipe descubrió una placa grabada con la frase: “Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias inauguraron este Centro Europeo de Astronomía Espacial de la Agencia Europea del Espacio”. 7 de febrero de 2008”. El director de ESAC, Vicente Gómez, ejerció de anfitrión y agradeció encarecidamente a los Príncipes su visita.
El Príncipe Felipe confesó su “especial ilusión” por participar en el acto, dada su afición “a la ciencia y la tecnología, y en especial a lo relacionado con el espacio”. “Desde hace muchos años he seguido las actividades de la ESA, que ha obtenido con el éxito de sus misiones un merecido prestigio”, declaró el Príncipe, que además recordó el inminente lanzamiento del laboratorio de la ESA Columbus, la principal aportación europea a la Estación Espacial Europea. “Este centro representa las aspiraciones de excelencia técnica y de crecimiento en investigación y desarrollo de nuestro país”, dijo el ministro de Industria, que también resaltó el aumento de la contribución española a la ESA, y las futuras perspectivas de crecimiento de ESAC.
“Aquí en Villanueva de la Cañada tenemos una ventana abierta al universo entero: a todas las galaxias, a todas las estrellas, a todos los planetas. Y desde el big bang hasta hoy. Podemos estar muy orgullosos de este centro”, declaró Southwood.
Los Príncipes realizaron un breve recorrido por el centro, acompañados por autoridades y expertos de la ESA. El Príncipe Felipe y la Princesa Letizia visitaron la Sala de Planificación de Misión de ESAC y la Sala de Control del telescopio de rayos X de la ESA, XMM-Newton.
Desde esta sala, en comunicación con el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) en Darmstadt (Alemania), el Príncipe envió un comando al telescopio XMM-Newton, que se encontraba entonces a más de 100.000 kilómetros de distancia, en órbita de la Tierra. Las observaciones de XMM-Newton de agujeros negros, y de fenómenos astrofísicos energéticos en general, están abriendo áreas de investigación del todo nuevas.

¿Lanzan los astronautas avioncitos de papel eléctricos?

FUENTE: elpais.com

Imagine. Al fin y al cabo, la ciencia y el progreso nacen de los sueños de la razón. Imagine un astronauta viajando al espacio en un avioncito de papel. Imagine esta particular nave espacial regresando a la Tierra a una velocidad varias veces superior a la del sonido. La NASA sabe que en cuestión de segundos se incendiaría a causa del calor generado en la caída por la fricción contra la atmósfera. Los científicos japoneses también son conscientes de ello, pero hay uno en particular que piensa que ese avioncito de papel puede legar antes de desintegrarse el diseño de las naves espaciales del futuro.
Evidentemente, un astronauta no puede puede tirarse de la Estación Espacial Internacional a la Tierra en un avión de papel. No al menos si quiere ser abrazado y no respirado por su familia tras su regreso. Pero lo que sí puede hacer ese astronauta es lanzar el avioncito a ver qué pasa. Shinichi Suzuki se lo agradecería.
Las naves espaciales del futuro
Suzuki es profesor de la Universidad de Tokyo. Junto con su equipo, ha desarrollado un aeroplano de papel de tamaño de bolsillo. Bueno, más de uno, en concreto cerca de un centenar. Ahora quiere convencer a la NASA para que uno de los astronautas que deben viajar a la Estación Espacial Internacional este año, a la sazón japonés, los lleve consigo y consienta en lanzarlos hacia la Tierra, según informa la radiotelevisión pública británica en su página de Internet.
Esta flota invasora ha sido diseñada por la Asociación Aeronáutica Origami, que pidió ayuda a Suzuki a la hora de llevar a cabo el experimento. El avioncito se parece bastante al transbordador espacial de la administración espacial norteamericana. El objetivo de este experimento es obtener claves que puedan ayudar a diseñar los vehículos espaciales del futuro, precisamente ahora que acaba la era de los transbordadores. Además, podría servir para construir naves con las que explorar los límites de la atmósfera.
Machacados a los siete segundos
Por ahora, los experimentos se han hecho con aviones de ocho centímetros de largo y apenas 30 gramos de peso. Al espacio irán otros algo mayores, pero en esencia muy parecidos. Son de papel, pero tratados con un material que los hace más resistentes al calor. En los experimentos hechos hasta el momento en túneles del viento, los prototipos han resistido velocidades hasta siete veces superiores a la del sonido, y temperaturas de alrededor de 300 grados. En total, apenas unos segundos, seis o siete, antes de quedar machacados.
Las condiciones a las que han sido sometidos en el laboratorio son más duras que las que tendrían que afrontar al entrar en la atmósfera terrestre. De hecho, los investigadores cuentan con que el avioncito llegaría a tocar tierra. Por eso quieren lanzar un centenar. Calculan que el prototipo tendría sólo un 5% de posibilidades de no terminar hundiéndose en el mar. Lanzando un centenar, al menos podrán recuperar unos cuantos.
De la Estación Espacial Terrestre al sitio desde el que estás leyendo este artículo hay 400 kilómetros de distancia. Así que si ves caer un avión de papel del cielo, estáte atento: podría ser el viaje más largo jamás realizado por el pariente más tecnológico del folio de oficina. Y si termina en tus manos, échale un vistazo: tal vez haya algún mensaje escrito en bolígrafo sobre su superficie.

Una «batería humana» que se carga al caminar

FUENTE: abc.es

Cualquier movimiento requiere el uso de energía y la energía se puede convertir, a su vez, en movimiento. Basándose en este sencillo principio, un equipo de científicos de las universidades de Michigan y Pittsburgh en Estados Unidos y de la Simon Fraser en Canadá, han puesto a punto un ingenioso dispositivo que, acoplado a la rodilla, es capaz de capturar la energía que genera nuestro organismo mientras caminamos, y de transformarla después en electricidad fácilmente utilizable y suficiente para recargar, de momento, teléfonos móviles, dispositivos GPS, reproductores de MP3 o incluso prótesis con articulaciones motorizadas o neurotransmisores implantados. El invento se presenta hoy en la revista «Science».
Se trata, según explican los investigadores, de un sistema parecido a los que se utilizan hoy en algunos coches híbridos, que aprovechan la energía cinética de las frenadas para recargar la batería. Del mismo modo, esta «rodillera» futurista es capaz de recoger la energía que se disipa cada vez que una persona «frena» la rodilla después de doblar la pierna para dar un paso.
Para Arthur Kuo, que ha dirigido la investigación, las articulaciones de la rodillas son excepcionales para este cometido. Según el científico, «en el organismo existen varios lugares de los que es posible recoger energía y utilizarla para generar electricidad. Pero la rodilla es probablemente el mejor de todos. Cuando caminamos, disipamos energía en varios puntos. Por ejemplo, cuando nuestros pies tocan el suelo».
El invento fue probado en seis personas que caminaban normalmente sobre una cinta a una velocidad de 1,5 metros por segundo. Dado que el prototipo tiene unas dimensiones notables, se midió la respiración de los sujetos para determinar la intensidad de su ejercicio. Otro grupo utilizó la rodillera pero sin el generador. Se midió así cómo sus 1,6 kg. de peso afectaban al portador.
El resultado es que se requería menos de un vatio de potencia metabólica extra por cada vatio de electricidad producido. Un generador típico, en cambio, utiliza una media de 6,4 vatios de poder metabólico para generar cada vatio de electricidad. En palabras de Kuo, «el prototipo es grande y pesado. Pero esperamos mejorar el dispositivo para que sea más fácil de llevar».
Una versión más ligera sería muy útil para quienes realizan largas marchas o para soldados sin un acceso fácil a la electricidad. Y los científicos dicen que se podrían desarrollar mecanismos similares para añadirse a rodillas protésicas o marcapasos, que hoy necesitan baterías que es necesario cambiar quirúrgicamente.