Forma viable de reemplazar la electrónica del silicio por la del carbono
FUENTE: solociencia.com
La industria de la electrónica ha llevado a su límite las capacidades del silicio, el material que forma el corazón de todo ordenador, y el carbono ha sido considerado como un reemplazo prometedor. En particular, un material denominado grafeno (una única capa de átomos de carbono colocados en una red plana) podría permitir a la electrónica procesar información y sostener transmisiones de radio 10 veces mejor que los dispositivos basados en el silicio.
Sin embargo, hasta ahora, cambiar del silicio al carbono no ha sido posible porque los expertos creían que necesitaban manejar el grafeno en la misma forma que el silicio para los chips: una oblea monocristalina de 20 ó 30 centímetros de diámetro. Las mayores hojas de grafeno monocristalino fabricadas hasta ahora han tenido un diámetro de un par de milímetros, por lo que no serían lo bastante grandes ni para un solo chip.
Stephen Chou, Xiaogan Liang y Zengli Fu comprendieron en el laboratorio que no se necesitaría una oblea grande siempre que pudieran colocar los pequeños cristales de grafeno sólo en las áreas activas del chip. Ellos desarrollaron un nuevo método para lograr este objetivo y lo han demostrado fabricando transistores de grafeno funcionales y de alto rendimiento.
A modo de ejemplo, han construido transistores sobre cristales de grafeno impresos. Estos transistores han demostrado un alto rendimiento: son 10 veces más rápidos que los transistores de silicio en el movimiento de los “huecos electrónicos”, una medida importante de la velocidad.
La nueva tecnología podría encontrar una utilización casi inmediata en los teléfonos móviles y otros dispositivos inalámbricos que requieren un alto rendimiento de energía. Dependiendo del nivel de interés de la industria, la técnica podría aplicarse dentro de unos pocos años a diversos tipos de dispositivos de comunicación inalámbrica.
Descubren un interruptor químico para los ritmos circadianos
FUENTE: solociencia.com
El hallazgo, que revela la información más específica hasta la fecha sobre los ritmos circadianos del cuerpo, identifica un claro blanco para nuevos fármacos que puedan tratar los trastornos del sueño y muchas otras enfermedades relacionadas.
Paolo Sassone-Corsi, profesor y catedrático de farmacología, constató que un único aminoácido activa a los genes que regulan los ritmos circadianos. Los aminoácidos son los bloques constituyentes de las proteínas, y Sassone-Corsi se sorprendió de encontrar que tan sólo se requiere uno para activar el mecanismo del reloj corporal, sobre todo cuando hay genes tan complejos involucrados en el mismo.
Dado que la acción desencadenante es tan específica, éste parece ser un caso de blanco perfecto para compuestos que puedan regular esa actividad.
Los ritmos circadianos son los sistemas internos de control del tiempo en el cuerpo, los cuales se anticipan a los cambios ambientales y se adaptan a la hora apropiada del día. Ellos regulan muchas de las funciones corporales, desde las pautas del sueño y el control hormonal, hasta aspectos metabólicos y conductuales. Entre un 10 y un 15 por ciento de los genes humanos están regulados por los ritmos circadianos. La alteración de estos ritmos puede influenciar profundamente en la salud humana, y estas alteraciones se han podido relacionar con el insomnio, la depresión, enfermedades cardiacas, cáncer y dolencias neurodegenerativas.
El gen CLOCK (reloj) y su compañero BMAL1 activan los ritmos circadianos. Sassone-Corsi y su equipo de investigación descubrieron en 2006 que CLOCK funciona como una enzima que modifica a la cromatina.
En el actual estudio, el equipo de Sassone-Corsi averiguó que un aminoácido, en la proteína BMAL1, sufre una modificación que activa a la cadena genética de eventos involucrados en los ritmos circadianos.
Sassone-Corsi acota que si esta modificación en el aminoácido se ve perturbada de alguna manera, el mecanismo de “encendido” puede quedar anulado, lo que podría ser la causa genética de enfermedades relacionadas con el ritmo circadiano. Actualmente, Sassone-Corsi está probando anticuerpos que puedan afectar a esta actividad del aminoácido en BMAL1.