El lanzamiento del Columbus, previsto para el 7 de Febrero
FUENTE: esa.int
Directivos de la Nasa han confirmado formalmente que el lanzamiento del transbordador espacial Atlantis tendrá lugar el 7 de febrero a las 20:45 CET (14:45 hora en Florida). El transbordador Atlantis llevará al laboratorio Europeo Columbus a la Estación Espacial Internacional.
Tras un día de debates en la revisión de aptitud para el vuelo (Flight Readiness Review), los ingenieros del transbordador recibieron el visto bueno para preparar el Atlantis para su misión de 11 días a la Estación Espacial Internacional.
En la rueda de prensa posterior a la revisión Bill Gerstenmaier, el director asociado de la NASA para Operaciones Espaciales afirmó que gran parte de los debates se centraron en el problema del sensor de apagado de motores que causó el retraso del lanzamiento en Diciembre. “Todo el equipo ha trabajado muy duro y está todo arreglado”, comentó.
El Atlantis, no obstante, deberá salvar otro nuevo obstáculo antes del lanzamiento la próxima semana, toda vez que se ha hallado una manguera de radiador torcida en la bodega de carga. “Durante la preparación del Atlantis para el vuelo hemos querido inspeccionar cuidadosamente las mangueras del circuito de Freon, como hicimos con el Discovery; vimos la misma torcedura en una de las cuatro mangueras retráctiles del radiador”, explicó el director del transbordador, Wayne Hale.
Los circuitos de Freon eliminan el calor una vez en órbita, una función crítica necesaria para un buen funcionamiento del transbordador. “Cada vez que abrimos y cerramos las puertas de la bodega de carga esas mangueras se flexionan”, añadió Hale. “Funcionan perfectamente, pero queremos entender por qué pasa eso. Estoy seguro de que llegaremos a una buena solución, pero tenemos que estar seguros antes de volar”.
Los gestores se reunirán de nuevo el sábado por la tarde, cuando se disponga ya de más datos, para evaluar la situación.
Mientras tanto, la tripulación STS-122, incluidos los astronautas de la ESA Hans Schlegel y Léopold Eyharts, están desde hoy en cuarentena en la residencia de la tripulación en el Centro Espacial Johnson, de la NASA, en Houston. Volarán al Centro Espacial Kennedy el lunes 4 de Febrero, con vistas al lanzamiento el jueves.
El Ayuntamiento no solicitará que Campo Azálvaro se declare “Paisaje Protegido”
FUENTE: eladelantado.com
El único representante de IU en la corporación de El Espinar, Eugenio López Villa, se quedó solo en la defensa de una proposición que solicitaba a la Junta la declaración de “Paisaje Protegido” para Campo Azálvaro. Los dos grupos mayoritarios, PSOE y PP, votaron finalmente en contra del texto presentado por IU, en el que se incidía en la necesidad de proteger un espacio “amenazado por múltiples proyectos” durante las últimas décadas.
Aunque López Villa animó al resto de la corporación a sumarse a su propuesta, reiterando que “no hay que tener miedo” a la declaración, puesto que la figura de “Paisaje Protegido” es compatible con los usos tradicionales, el PSOE acabó optando por el voto en contra, a pesar de que el alcalde, David Rubio, insistió en su deseo de que Campo Azálvaro “se mantenga tal y como está ahora”. El regidor declaró que las tierras de Campo Azálvaro que forman parte del municipio de El Espinar “no tienen ningún peligro”, puesto que la actual corporación “nunca declararía esos terrenos urbanizables”. Después de manifestar su disconformidad con los límites para el Campo Azálvaro que se fijaban en el escrito de IU, Rubio se preguntó “si realmente ganamos algo con la declaración como Paisaje Protegido”, ya que dicho espacio cuenta con varias figuras de protección.
No obstante, dijo entender el posicionamiento del Ayuntamiento de Ávila, que aprobó recientemente una moción similar a la presentada en El Espinar, al revelar que dicha capital cree que se puede ver perjudicada por un proyecto de urbanización que podría contaminar las aguas de las que se suministra.
Por su parte, el portavoz de los populares, Francisco Jorge, se amparó a la hora de argumentar el voto en contra señalando que su grupo “solo estaba dispuesto a apoyar la moción si era conjunta”.
La negativa del pleno a solicitar la declaración de “Paisaje Protegido” para Campo Azálvaro molestó sobremanera a la asociación ecologista Centaurea y a Comisiones Obreras de Castilla y León, entidades que ayer emitieron un comunicado en el que acusaban tanto a PSOE como a PP de “escaso compromiso con la conservación del medio ambiente”.
Ahondando en la crítica, el escrito tacha de “actitud demagógica e incongruente” la de Rubio, al entender que, con su intervención, “demostró ser el mayor obstáculo para la protección de Campo Azálvaro”. Tras recordar que el PSOE está defendiendo la declaración de Campo Azálvaro como “Paisaje Protegido”, ambas organizaciones se preguntan en el comunicado de prensa “qué votará el procurador Rubio el día que se debata esa proposición de su partido en las Cortes de Castilla y León”.
Tomás García tomó posesión como concejal
El socialista Tomás García Dorrego es, desde el pleno del viernes, nuevo concejal del Ayuntamiento de El Espinar, en sustitución de la dimitida María de Reparaz. Tras la reestructuración del Equipo de Gobierno impulsada por el alcalde, David Rubio, el nuevo edil se ocupará de las áreas de Festejos y Obras.
Cuando uno no es el primero sino el tercero
FUENTE: laflecha.net
Fue Sputnik el pionero de los satélites espaciales al ser lanzado el 4 de octubre de 1957, hecho que dio comienzo a la carrera espacial. De nacionalidad rusa, tardaba 98 minutos en recorrer la órbita terrestre en una trayectoria elíptica. Medía sólo 58 cm de diámetro, pero su superficie brillante de aluminio pulido lo hacía bien visible desde la Tierra al reflejar la radiación solar, al mismo tiempo que se podía oír el bipbipbip enviado por sus dos radiotransmisores utilizando una radio doméstica.
Durante tres semanas, el primer objeto construido por el hombre que abandonó la atmósfera del planeta, dio información a los científicos soviéticos con señales de radio. Emitía a una cierta frecuencia, que usaban las estaciones terrestres para, por triangulación, ubicar su posición y las de ellas. De 83,6 kg de peso, en gran parte por sus pesadas baterías, conmocionó el mundo, especialmente el estadounidense. Aunque en los círculos científicos americanos el logro de sus colegas rusos fue admirado adecuadamente, el ciudadano de a pie temió por su seguridad, pues pensó que la URSS también podría lanzar misiles cargados con armas nucleares.
Lo cierto es que el alarmismo provocado por el exitoso lanzamiento del Sputnik fue incongruente. Con motivo de la celebración del Año Geofísico Internacional, que iba a tener lugar de julio de 1957 hasta diciembre de 1958 coincidiendo con el máximo de actividad solar que ocurre cada 11 años, se hizo una llamada al lanzamiento de satélites al espacio para el estudio de la superficie y atmósfera terrestres. Tanto la URSS como EE.UU. notificaron su intención de responder a dicha demanda, así que no tuvo nada de extraño que la primera, que además había informado poco antes de que el lanzamiento era inminente, lo realizara.
Sin embargo, el estado de aprensión causado por un artefacto que, además, sobrevolaba los Estados Unidos siete veces al día, fue agravado el 3 de noviembre con el lanzamiento del Sputnik 2: 500 kg de peso, cuatro metros de altura por dos de diámetro, y un ser vivo en su interior, la perra Laika. Ello tampoco llegó sin aviso previo. En un simposio en Copenhague, cuando se preguntó al responsable científico del programa espacial ruso si el primer astronauta sería un ruso o un americano, la respuesta fue: “Ninguno de los dos. El primer astronauta será un perro. Un perro ruso, por supuesto”.
La presión sobre los americanos aumentaba y, seguramente, aceleró el lanzamiento del satélite americano, el Vanguard, del Naval Research Laboratory (Laboratorio de Investigación de la Marina). Éste era el proyecto escogido por los Estados Unidos para el Año Geofísico Internacional frente al Orbiter del Jet Propulsion Laboratory (JPL, Laboratorio de Propulsión a Chorro), entonces regido por la Armada.
Pero el Vanguard explotó espectacularmente el 6 de diciembre de 1957 en la pista de lanzamiento, seguramente por falta de verificaciones suficientes al intentar dar una respuesta rápida al logro soviético. Entonces fue la oportunidad del Orbiter. El proyecto reunió al equipo del JPL, donde se diseñó y construyó el satélite finalmente llamado Explorer, dirigido por William A. Pickering; y al Army Ballistic Missile Agency (Agencia de Misiles Balísticos de la Armada), que se encargó del cohete Jupiter-C, con Wernher von Braun a la cabeza, científico alemán de gran brillantez que se rindió a los americanos tras la Segunda Guerra Mundial. El responsable de los experimentos científicos fue James A. Van Allen, un físico de la Universidad de Iowa.
El Explorer tenía dos radiotransmisores distintos para contactar con la Tierra y estaba equipado con seis antenas: dos en el cuerpo del satélite y cuatro “alambres”. Contenía tres experimentos científicos: sensores de temperatura, para controlar que ésta no fueran inadecuada para el buen funcionamiento de la carga útil; detectores de micrometeoritos; y, el más importante, un detector de rayos cósmicos con un contador Geiger. Los rayos cósmicos son iones a gran velocidad procedentes del Universo más lejano. Van Allen no tuvo tiempo de poner a punto la grabadora de datos, así que estos sólo estarían disponibles cuando el satélite pasara por la zona de alcance de una estación terrestre.
Este satélite, con forma de bala, de 203 cm de longitud por 15,9 de diámetro y 14 kg de peso, fue lanzado exitosamente con un cohete Jupiter-C el 31 de enero de 1958, hace hoy 50 años, desde Cabo Cañaveral (Florida). Sin embargo, la confirmación de que realmente se había situado en órbita no llegó hasta casi dos horas más tarde, cuando una estación en el desierto de California recibió su señal. “California tiene el pájaro”, fue la frase liberadora. Antaño las redes de comunicaciones terrestres no estaban tan extendidas como hoy en día, y la estación previa por la que pasó no funcionó correctamente, lo que debió poner muy nervioso a más de uno. Las estaciones de Nigeria y Singapur, que sí recibieron la señal, no tenían medios para notificarlo a los americanos con rapidez. El mundo era otro.
Explorer recorría su órbita alrededor de la Tierra en 114,8 minutos (12,54 giros por día), y lo hizo 58.000 veces antes de quemarse en la atmósfera terrestre al precipitarse en el Océano Pacífico el 31 de marzo de 1970. Sus experimentos científicos resultaron provechosos: los sensores de temperatura informaron de que ésta era controlada en los márgenes adecuados, y los detectores de meteoritos que había muchos menos de los esperados. Su gran logro fue detectar por vez primera los llamados cinturones de radiación de Van Allen: en parte de la órbita la señal de rayos cósmicos era nula. Van Allen dedujo que ello podría ser causado por la saturación del instrumento que los medía por partículas cargadas emitiendo una fuerte radiación, o que fue confirmado posteriormente.
Michael Griffin, Administrador de la Agencia Espacial NASA, ha afirmado que “sin Sputnik no hubiera existido Apolo”, refiriéndose al programa que llevó el hombre a la Luna. Probablemente tampoco hubiera existido la NASA, pues bajo la presidencia de Eisenhower, y como resultado de todos los sucesos mencionados, el congreso pasó la National Aeronautics and Space Act, responsable de la creación de la National Aeronautics and Space Administration (NASA) el 1 de octubre de 1958: la exploración del espacio se volvía civil.
Actualmente, casi mil satélites orbitan alrededor de la Tierra. De ellos, el más antiguo que permanece “allí arriba” es el Vanguard 1, lanzado el 17 de marzo de 1958, sucesor de aquél que falló estrepitosamente. En la exploración del espacio, los fracasos suceden a los éxitos, y viceversa. Quizás en todo ocurre así.