El CSIC recoge en una web de libre acceso las publicaciones científicas y los archivos multimedia de sus investigadores
FUENTE: csic.es
El presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Carlos Martínez, ha presentado hoy, viernes, en Madrid, el proyecto Digital.CSIC, un portal de acceso abierto que recoge la producción científica, incluyendo las publicaciones, de los investigadores de la institución. El objetivo de esta iniciativa es difundir el trabajo de los investigadores del CSIC, acercarse a la sociedad, disponer de un archivo propio y aumentar las posibilidades de financiación. Al acto ha asistido también la coordinadora del proyecto y directora de la Unidad de Coordinación de Bibliotecas del Consejo, Agnès Ponsati.
Martínez ha señalado la importancia del nuevo proyecto: “Las revistas están más preocupadas por los beneficios económicos que por el valor social de la ciencia. El precio de los ejemplares es elevado y muchas instituciones no pueden garantizar el acceso a la información. Además, las publicaciones científicas están controladas por pocas empresas y hay muchas restricciones para poder acceder a ella”.
Digital.csic, que puede visitarse en http://digital.csic.es, se inscribe en el movimiento Open Access Initiative. Este proyecto internacional para democratizar el acceso a la información científica, a la que se ha sumado el CSIC, fue aprobada en la declaración de Berlín en 2003 y está apoyada por instituciones científicas de todo el mundo: Max-Planck Gesellschaft (Alemania), Centre National de la Recherche Scientifique (Francia), Research Councils UK (Inglaterra) y Massachusetts Institute of Technology (Estados Unidos), entre otros.
“Los investigadores del CSIC queremos devolver a la sociedad un bien común, que es el conocimiento y la cultura científica. Esta herramienta que ponemos hoy en marcha servirá también para organizar y acelerar la comunicación entre los científicos y conocer al detalle el trabajo de los colegas de otros laboratorios”, ha destacado Martínez.
Se prevé que el recurso, que en la actualidad cuenta con un archivo de 1.200 documentos, multiplique sus contenidos gracias a la aportación de los investigadores. La información y el material de la web podrá utilizarse bajo los distintos tipos de licencias que ofrece Creative Commons.
FOTOGRAFÍAS Y VÍDEOS DEL CSIC
El sistema incluirá un archivo de fotografías, vídeos y material multimedia de las investigaciones. Entre los documentos que podrán encontrarse en la página web se encuentran los artículos aprobados por las revistas y a la espera de publicación, patentes de investigación, tesis doctorales, comunicaciones en congresos y material didáctico de distintos niveles dirigido a profesores y alumnos.
La búsqueda de información en la página web podrá hacerse por palabras clave, autor, título del artículo, materia, o por cualquiera de los 128 institutos del CSIC. Asimismo, se podrá acceder a la información según las áreas de investigación y organización del organismo: biología y biomedicina, alimentos, materiales, humanidades y ciencias sociales, física, química, ciencias agrarias, recursos naturales y servicios centrales.
Gatos de Schrödinger gigantes
FUENTE: laflecha.net
El gato fue una idea del físico Erwin Schrödinger, quien lo introdujo en una caja junto a un frasco con una pequeña cantidad de sustancia radioactiva cuya probabilidad de emitir una partícula en una hora fuese del 50%. Es decir, al cabo de una hora la sustancia podría haber emitido una partícula o podría no haberla emitido con idéntica probabilidad. Junto al frasco había un detector de radioactividad, un contador Geiger. Y, conectado al contador, un martillo que, en caso de detectarse la partícula radioactiva, rompería un recipiente con cianuro que mataría al gato.
La intención de semejante pesadilla, un experimento mental, era ilustrar que, si eran ciertos los postulados de la recién inventada mecánica cuántica, se llegaba a una consecuencia absurda: el gato se encuentra en un estado de superposición, vivo y muerto al mismo tiempo, hasta el momento en que alguien abre la caja y lo observa. El motivo de considerar ese estado indefinido del animal es que la mecánica cuántica predice un estado de este tipo para un átomo radioactivo. Hasta que la partícula emitida por el átomo no sea detectada o no interaccione con nada, la mecánica cuántica asigna al átomo un estado de superposición entre “haber emitido una partícula” y “no haber emitido una partícula”.
El experimento de Schrödinger nunca daría resultado, ya que la temperatura, complejidad y tamaño del gato harían imposible una superposición de dos estados a la vez. ¡Un gato contiene unas 1.000.000.000.000.000.000.000.000.000 partículas elementales interaccionando sin cesar! Además, la partícula fruto de la desintegración radioactiva debe interaccionar con el contador Geiger para que se desencadene la tragedia y eso, en la práctica, daría al traste con el estado de superposición antes que alguien abriese la caja para comprobar la salud del gato. Sin embargo, los gatos de Schrödinger de tamaño minúsculo existen.
Se han conseguido “gatos fotones”. Del mismo modo que el gato puede estar entre la vida y la muerte hasta la abertura de la caja, un fotón puede encontrarse en estado de superposición hasta el momento en que alguien decide interponer un polarizador en su camino y ver si el fotón lo atraviesa o no (como se explica en el artículo “Destinos entrelazados”). El célebre experimento de la doble rendija de Young, realizado en 1801, brinda otra oportunidad de tener en nuestras manos auténticos gatos de Schrödinger. Cuando se hace pasar un haz de luz a través de un obstáculo con dos rendijas, cada fotón puede atravesarlo por una u otra abertura. Sin embargo, si no observamos por cuál de ellas va, entonces la posición del fotón es una superposición de las dos posiciones posibles (ver el artículo “Naturaleza Mágica: la doble rendija”). En algún momento es como si estuviese pasando simultáneamente por las dos rendijas.
El siguiente paso fueron los “gatos electrones”. Éstos, a diferencia de los fotones, tienen masa. Si los enviamos contra una doble rendija sucede lo mismo que con los fotones: cada electrón puede atravesar por una u otra abertura. Sin embargo, si no observamos por cuál de ellas va, entonces la posición del electrón es una superposición de las dos posiciones posibles. La primera vez que se pudo ver uno de estos gatos de Schrödinger con masa fue en 1927, al hacer pasar electrones a través de la red cristalina de un diminuto trozo de níquel. Y no fue hasta 1961 que los físicos experimentales lograron observarlos al pasar por una simple doble rendija como la del experimento de Young.
¿Y qué tal si aumentamos cerca de dos mil veces la masa de nuestros gatos de Schrödinger? ¡Prueba superada! Se logró en 1936 con la primera prueba experimental de la difracción de neutrones. Este hito fue el pistoletazo de salida para numerosos experimentos con partículas cada vez mayores. La difracción de átomos de helio a través de dos rendijas se realizó en 1991. Los átomos de helio son cuatro veces más pesados que los protones y bastante más complejos: dos neutrones y dos protones en el núcleo, con dos electrones a su alrededor. Y, pese a su complejidad y tamaño, su posición puede ser una superposición de dos lugares a la vez.
Los gatos de Schödinger más grandes y complejos que se habían visto hasta hace poco, fueron cazados en 2002 en Viena por el grupo de investigación del profesor Anton Zeilinger. Se trata de unas moléculas compuestas por 70 átomos de carbono en forma de pelota de fútbol. Estas pelotitas, llamadas fullerenos C70, continúan siendo realmente pequeñas para nuestros sentidos: apenas 8 Angstroms, mil veces más pequeñas que una bacteria. Pero son auténticos gigantes en comparación con los protones: un millón de veces más grandes y 840 veces más pesadas.
La carrera para obtener partículas cada vez mayores y más complejas en estados de superposición cuántica no se detiene. Otro equipo de la misma Universidad de Viena, liderado por el físico Markus Arndt, acaba de conseguir este mes de noviembre gatos de Schrödinger alargados: unas moléculas llamadas azobencenos, cuatro veces más grandes que las pelotitas C70. Una película documental sobre estos experimentos, llamada “Fútbol cuántico”, ha sido presentada en el Primer Festival Europeo de Cine Científico y Educativo, que tuvo lugar en Viena el último fin de semana de noviembre. Y lo mejor es que el aparato con el que los investigadores austríacos han conseguido colocar azobencenos en dos lugares a la vez está diseñado para ofrecernos gatos de Schrödinger aún mayores. Todavía no sabemos dónde está el límite entre el mundo clásico y el cuántico, si es que hay algún límite.
España supera los 15.000 MW de potencia eólica instalada
FUENTE: laflecha.net
España se ha consolidado en 2007 como uno de los principales productores de energía eólica del mundo tras cerrar el año con 15.145 MW de potencia instalados, según datos facilitados por la patronal del sector.
A lo largo del año se han instalado 3.515 MW, un 30 por ciento más que hace un año. El crecimiento, según la patronal, “permitirá alcanzar los objetivos” del Plan de Energías Renovables 2005-2010 que estima 20.155 MW instalados en el país.
Con 672 parques eólicos, la potencia instalada supera el objetivo anual en casi 1.000 MW por lo que un crecimiento anual en torno a los 1.700 MW sería suficiente para cumplir el plan del Gobierno.
La asociación de empresarios eólicos explicó en un comunicado que el crecimiento se produce “a pesar de un año de cambio regulatorio (…) con las incertidumbres que conlleva”.
La norma establece una reducción de las distribuciones sobre el sistema anterior.
No obstante, reconoce que precisamente el cambio regulatorio ha acelerado la promoción de parques ya que todos aquellos que estuviesen funcionando antes del uno de enero de 2008 podrán mantenerse hasta el 31 de diciembre de 2012 con las condiciones de la norma anterior.
Según los datos facilitados el jueves, Iberdrola lidera el ranking de promotores con un aumento de 677,2 MW de generación en el año hasta 4.249 MW.
Acciona se mantiene como segundo promotor con 2.678 MW, 7636 más que el año pasado mientras que Ecyr (Endesa) cuenta con 1.266,5 MW, de los cuales 374 se han instalado en los últimos doce meses.
Un asteroide de más de 300 metros de diámetro pasará cerca de la Tierra el próximo 29 de enero
FUENTE: laflecha.net
Si bien la amenaza es constante, dada la cantidad de asteroides que circulan por el espacio, el 2007 TU24, de más de 300 metros de diámetro, se aproximará a la Tierra a tan sólo una distancia equivalente a la de la luna, el próximo 29 de enero, y será visible con telescopios de aficionado.
Según aseguró el Presidente de la Sociedad Astronómica de España y América, Carlos de Torres, un impacto de un astro de esas dimensiones, que provocaría una explosión de unos 1.200 megatones, equivaldría a otras tantas bombas atómicas, ocasionando la destrucción total de una superficie similar a la del continente europeo.
De Torres afirmó que el impacto de asteroides de este tipo o menores “es inevitable”, aunque reconoció que no se tiene noticia de la llegada reciente de este tipo de astros, que “suelen alcanzar la Tierra cada 2.000 o 3.000 años, más o menos”, ya que “el conocimiento científico en este tipo de fenómenos se remonta a no más de un siglo”, lo cual hace que desconozcamos lo sucedido en el pasado más reciente.
Lo que sí se sabe, es que este tipo de fenómenos pueden ser “el origen de los cambios de era”. Y es que “la promiscuidad de los asteroides es muy reciente”, por lo que en un futuro, con los datos contrastados durante años, se sabrá con mayor exactitud la periodicidad con la que caen, ya que podrá realizarse una “capitulación de la historia de la Tierra”.
Pero no hay razones para alarmarse, ya que el 2007 TU24 ni siquiera rozará la atmósfera terrestre en los próximos 100 años, según el presidente de la Sociedad Astronómica, “y es probable que no lo haga nunca”, tras estudiar con detenimiento la órbita del mismo.
Materiales peligrosos
Si bien un choque de un astro de estas características, de entre 300 y 400 metros de diámetro, podría arrasar con una superficie similar a la de Europa después de provocar una explosión con una potencia equivalente a la de 1.200 bombas atómicas, lo más perjudicial para el clima y los ecosistemas de la tierra serían los materiales que el asteroide depositaría en el planeta.
“El daño podría asemejarse al de una enorme erupción volcánica”, lo cual, al igual que en 1815 con la del Tambora (Indonesia), podría generar una “reducción notable de las temperaturas durante varias décadas”.
Tal y como aseguró el máximo responsable de la Sociedad Astronómica, “si bien es sólo una teoría”, el enfriamiento provocado en el siglo XIX por la erupción del Tambora, “podría haber originado un aumento significativo de la temperatura terrestre durante el siglo XX”, y por lo tanto, ser un factor del cambio climático.
Otro asteroide en 2009
Sobre la posibilidad de observar el viaje del asteroide durante su paso por la órbita terrestre, De Torres aseguró que sí que será visible con pequeños telescopios, el próximo martes 29 de enero, aunque deberán conocerse con exactitud las coordenadas, ya que tan sólo tardará cuatro o cinco horas en cruzar nuestro cielo. Asimismo, indicó que “son cuerpos que se mueven tan rápido, que es difícil verlos”.
Por lo tanto habrá que esperar al 2029, cuando los científicos prevén que otro asteroide, el 2004 MN4, de un tamaño de medio kilómetro de diámetro, cruce la órbita a tan sólo 20.000 kilómetros, es decir, a una distancia menor a la que se encuentran los satélites geoestacionarios que orbitan la Tierra.
Una ventana hacia el cerebro
FUENTE: abc.es
Una de las mayores obsesiones -y obligaciones- del hombre como científico ha sido siempre estudiar el funcionamiento del cerebro, y más en profundidad, cómo afecta éste a las capacidades y sensibilidades humanas, o ¿por qué si todos tenemos a priori la misma dotación neuronal algunos enarbolan una mayor sensibilidad hacia la escucha de la Pastoral de Beethoven, o una apreciación más detallada de un cuadro de Modigliani?
Las técnicas actuales de toma de imágenes del cerebro han abierto interesantes perspectivas de investigación. Estos métodos pueden clasificarse en dos grandes grupos: las técnicas estructurales y las de neuroimagen funcional. Éstas últimas son las que están relacionadas con los cambios asociados a las funciones cerebrales y son la Tomografía por Emisión de Positrones (PET), la Resonancia Magnética Funcional (FMRI) y la Magnetoencefalografía.
Ver la mente en acción
Para Benedicto Crespo-Facorro, psiquiatra y director del programa de investigación del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, «la verdadera importancia está en que las técnicas de neuroimagen funcional presentan una ventana al cerebro. Son la única forma de obtener un parámetro biológico del mismo mientras el cerebro está funcionando». Sin embargo, la suma complejidad de la empresa que se pretende acometer lleva a coger con alfileres toda nueva conjetura que los expertos airean acerca del funcionamiento del lado más orgánico de la mente humana. En palabras de Crespo-Facorro, «hay que tener cuidado con las noticias que aparecen respecto a estos hallazgos, porque en su mayoría son trabajos muy mediáticos que sería necesario matizar».
El psiquiatra salmantino, que se ha servido de técnicas como el PET para realizar muchos estudios de respuesta enfocados a desenmarañar la esquizofrenia, desconfía de muchos de estos trabajos, «ya que, en un 99% se realizan con muy pocos pacientes. Las verdaderas diferencias aparecen cuando se realizan comparaciones grupales, por tanto, no se puede sentenciar», arguye. «De ahí a que tengamos el conocimiento de cómo funciona realmente el cerebro hay un paso, no sabemos si grande o pequeño, pero lo hay».
Uno de sus trabajos, llevado a cabo entre 1995 y 1997, y que fue publicado en «JAMA», analizaba los mecanismos neuronales de la anhedonia (pérdida de la capacidad para experimentar placer) en pacientes tanto esquizofrénicos como sanos. Realizando tomografías de los mismos mientras éstos realizaban tareas olfativas de un olor agradable y uno desagradable, demostró el fallo de activación de las regiones límbicas y paralímbicas del cerebro como característica clínica de la esquizofrenia al ofrecerles el olor desagradable. Al trasladar la tarea a zonas de la corteza frontal, se producían en los enfermos «alteraciones emocionales».
Precisamente, la influencia de estos factores biológicos en el espectro emocional o conductual de los seres humanos han dado paso a una miríada de hallazgos basados en investigaciones para las que se empleó algún método de imagen por resonancia: en 1998, un estudio dirigido por el psicofísico de la Universidad de Southern California Adrian Raine ligaba una disfunción en la corteza orbitofrontal derecha con la aparición en el individuo de ciertos impulsos homicidas.
Tras analizar imágenes del cerebro de 38 asesinos divididos en dos grupos -aquellos que habían sufrido de traumas en la infancia y los que habían crecido en entornos «normales»-, Raine llegó a la conclusión de que «si se es antisocial pero de una familia normal, los motivos que llevan al individuo a desarrollar un comportamiento violento pueden tener más que ver con la biología que con la educación y el ambiente en que se ha vivido», aunque a pesar de ello no dejaba de reconocer que las raíces de la violencia «son una mezcla compleja de naturaleza y educación».
Biología de lo artístico
Pero ¿qué sucede si en lugar de homicidas tomamos como muestra a un grupo de músicos? ¿Comparten un mismo patrón genético? Un estudio de 2002 llevado a cabo por científicos estadounidenses y belgas analizó mediante resonancia magnética el cerebro de ocho músicos, concluyendo que contenían más células neuronales en determinadas zonas del cerebro. En particular, en el área rostromedial. Esta zona, encuadrada dentro del córtex prefrontal es la responsable de almacenar los conocimientos sobre las relaciones armónicas de una pieza musical.
Del mismo modo, existe un área, la dorsolateral del córtex prefrontal, cuyo nivel de actividad determina la capacidad para asignar diferentes grados de belleza a los objetos que observamos. Un estudio del Laboratorio de Sistemática Humana de Palma de Mallorca y el departamento de Neurobiología de la Complutense reveló en 2004 estos datos, sometiendo a magnetoencefalografía a ocho mujeres mientras observaban imágenes artísticas.
Alguien que ha liderado estudios de este tipo en los últimos tiempos ha sido el lisboeta Antonio Damasio, Premio Príncipe de Asturias de Investigación en 2005. Damasio y su mujer, Hanna, demostraron en 1999 la importancia de la estructura de la corteza prefrontal en la incapacidad de muchas personas para aprender y asumir con racionalidad los principios morales y sociales imperantes. Ocho años más tarde descubrió, estimulando con electrodos y tomando imágenes por resonancia, la zona del cerebro donde se resuelven los dilemas morales: la corteza prefrontal ventromedial, demostrando que los daños en esta zona abocaban a la desaparición de la duda y los prejuicios.
Pero estos descubrimientos son sólo la punta de un iceberg cognitivo en cuyo centro se espera encontrar una respuesta a por qué los seres humanos somos diferentes, y en qué grado ésto se ven afectado por la biología, por la educación o por el contexto. O cómo se suele decir, ¿El hombre nace o se hace fumador, consumidor compulsivo, artista, psicópata o funcionario?