Archivo mensual: diciembre 2007

Reino Unido abre un concurso de diseño de experimentos satelitales entre escolares

FUENTE: laflecha.net

A los escolares del Reino Unido se les ha puesto el reto de diseñar un experimento que pueda incorporarse a un satélite pequeño. El ganador trabajará con una empresa británica en el desarrollo de las piezas del satélite, de modo que se pueda llevar a cabo el experimento.
El concurso ha sido organizado por el Centro Espacial Nacional Británico (BNSC) y por la compañía británica Surrey Satellite Technology (SSTL), y en él pueden participar estudiantes con edades comprendidas entre 14 y 18 años.
Los experimentos no deberán pesar más de un kilogramo, y deben contar con un presupuesto para su desarrollo inferior a 100.000 libras (140.000 euros). El volumen no deberá ser mayor al de un satélite cúbico normal (10x10x10 cm), y el experimento en su conjunto no deberá consumir más de un vatio de potencia media. El satélite huésped proporcionará la energía.
Otros requisitos son: el experimento no deberá aportar más de 10 megabits de información por día a través del sistema de telemetría del satélite huésped. El paquete deberá tener un diseño capaz de resistir las cargas de lanzamiento impuestas por una serie de vehículos de lanzamiento, y la construcción debe llevarse a cabo en un período comprendido entre nueve y doce meses.
Los organizadores de la competición esperan que aumente el interés por la ciencia espacial entre los escolares. En sus propuestas los alumnos deberán explicar el propósito del experimento, así como qué tipo de información esperan recopilar, cómo utilizarán esa información, y de qué modo el experimento contribuirá a la ciencia espacial o a la tecnología.
El jurado no esperará obtener de los participantes un conocimiento detallado sobre la tecnología de satélites, sino que se centrará en la búsqueda de buenas ideas. Expertos de la SSTL ayudarán a los estudiantes ganadores a obtener los detalles de una manera satisfactoria.
El experimento ganador se lanzará al espacio durante el tercer trimestre del 2009.

El otoño más seco de la década puede traducirse en restricciones la próxima semana

FUENTE: eladelantado.com

La escasez de precipitaciones que está afectando a toda la Península Ibérica en los últimos meses está causando también problemas en Segovia, donde el otoño más seco de la década está llevando los niveles de agua embalsada a cotas inusualmente bajas para esta época del año. El Ayuntamiento de la capital espera que la situación mejore en los próximos días, pero las medidas restrictivas en el consumo, habituales en verano pero infrecuentes en estas fechas del año, podrían comenzar a aplicarse la próxima semana.
El alcalde de la ciudad, Pedro Arahuetes, lo anunciaba esta misma semana; las reservas de agua están muy bajas, una situación normal a finales de verano pero preocupante cuando el otoño toca a su fin, ya que los meses de octubre y noviembre suelen ser de los más lluviosos del año. “Si no empieza a llover o nevar en poco días, será necesario adoptar medidas”, sentenció Arahuetes.
En esta misma línea se pronunciaba en declaraciones a este periódico el concejal de Obras y Servicios, José Julián Llorente, quien calificaba de “inusualmente bajo” el nivel del Pontón Alto, que en estos momentos no tiene más que 2,4 hectómetros cúbicos de agua, poco más del 30 por ciento de su capacidad; como dato, señalar que el año pasado por estas fechas el pantano tenía 7,4 hectómetros de agua, el total de su capacidad.
La situación no es mucho mejor en Puente Alta, ya que según explicó el concejal delegado de Obras y Servicios, en las últimas semanas se ha venido tomando más agua de este embalse para intentar aliviar un poco la situación del Pontón. Así las cosas, el Ayuntamiento ya ha realizado varias pruebas en las instalacionnes y conducciones de los acuíferos de Madrona, por si fuese necesario recurrir a ellos.
Si las condiciones meteorológicas no cambian y llegan la lluvia y la nieve, el Ayuntamiento de Segovia podría tomar la próxima semana las primeras medidas para moderar el consumo de agua, entre las que figuran cortar el suministro en algunas de las fuentes de caudal continuo de la ciudad y prohibir el baldeo de las calles con agua potable.
Los datos muestran que este otoño, con menos de 80 litros por metro cuadrado desde que comenzó el año hidrológico, el 1 de octubre, es inusualmente escaso en precipitaciones, muy por debajo de la media de los últimos años, de acuerdo con los datos del Observatorio Meteorológico.
Así, en octubre, se recogieron 52,4 litros por metro cuadrado, cuando las cantidades de los últimos seis años son de 80,4 litros por metro cuadrado en 2001; 128,3 litros en 2002; 94,5 litros en 2003; 76,5 en 2004; 101,2 litros en 2005 y 77,7 litros en 2006. En noviembre de este año, se han recogido 20 litros por metro cuadrado, una cifra que en los últimos años sólo es comparable con la de 2001, con 13 litros por metro. En noviembre de 2002 se alcanzaron los 83,1 metros por metro; en 2003, los 81; en 2004, los 24,3 litros; en 2005, los 69,1 litros y en 2006, los 50,8 litros por metro cuadrado.
En los quince días que han transcurrido del mes de diciembre, ya menos lluvioso, por norma general, que octubre y noviembre, se han recogido cuatro litros por metro cuadrado; las cifras del mes completo se sitúan en 12,4 metros en 2001; 44,3 en 2002; 31,9 en 2003; 23,9 litros en 2004; 48,6 en 2005; y 35,3 en el año 2006.

La atención visual es un proceso discontinuo

FUENTE: tendencias21.net

Como ya sugirió, a finales del siglo XIX, el psicólogo y filósofo norteamericano William James, todos nos entendemos cuando, coloquialmente, nos referimos a la atención. Sin embargo, cuando se intenta ofrecer una definición explicativa de ella, el tema parece más complejo.
En lo que se refiere a la atención visual, ésta supone una serie de fenómenos. Los análisis que los especialistas han realizado a lo largo de los años acerca de ella la han ido revelando como de una naturaleza múltiple y de mecanismos altamente complejos. Asimismo, su estudio ha ido abriendo sobre ella cuestiones como si es automática o intencional o si se trata de un proceso paralelo (la atención selecciona al mismo tiempo múltiples puntos) o de un proceso de alternación rápida de objetivos visuales.
Una de las descripciones más comunes acerca de la atención visual es la que la considera como un haz de luz que ilumina un objeto o lugar concretos dentro de la escena visual para favorecer el tratamiento de la imagen por parte del cerebro. Sin embargo, recientemente, han sido publicados los resultados de un estudio franco-americano en la revista especializada PNAS, (Proceedings of the National Academy of Sciences) que señalan que, en realidad, la atención visual funcionaría como un estroboscopio.
Predicción y realidad
Un estroboscopio es un instrumento que permite encender y apagar luces en un periodo de tiempo dado y la cantidad de veces que uno desee, para producir un efecto visual concreto de los objetos en movimiento.
El presente estudio, dirigido por Rufin VanRullen, científico del Centro de investigación del cerebro y de la cognición francés (CNRS), en colaboración con los científicos de la universidad de Harvard, Thomas Carlson y Patrick Cavanagh, ha demostrado que la atención visual funcionaría de manera similar a un estroboscopio que se desplazara permanentemente, como un rayo de luz que se moviera de objetivo en objetivo, una media de siete veces por segundo, según informa el CNRS en un comunicado.
Para llegar a esta conclusión, los científicos emplearon una aproximación a una interfaz que se utiliza en experimentación psicofísca y en la creación de modelos matemáticos. Pusieron a punto así un método experimental simple, y utilizaron la función psicométrica (la psicometría estudia rasgos de nuestras capacidades a través de pruebas y tests y con cálculos y análisis estadísticos) vinculada con la duración de un estímulo dirigido a un observador para predecir la actuación de dicho observador ante diversos estímulos presentados.
Las actuaciones reales del observador difirieron según se le presentaran uno o varios estímulos de atención. Comparando posteriormente las predicciones previas con los comportamientos humanos, los científicos determinaron la estrategia seguida en la atención visual.
Siete veces por segundo
Los resultados revelaron que existía un único foco de atención pero que éste se desplazaba entre objetivos a una media de siete movimientos por segundo. Por otro lado, se puso en evidencia un fenómeno que nunca antes había sido observado: esta captación periódica de información se produce incluso cuando al observador se le presentaba un solo estímulo de visión.
Esto significaría que la atención visual representaría el mundo en una serie de flashes de un séptimo de segundo de duración, de una manera similar a como lo hacen las cámaras de vídeo o como un estroboscopio, que se enciende y se apaga periódicamente.
El descubrimiento resulta esencial para la comprensión de los fenómenos de la atención, que podrían estar por tanto relacionados con las oscilaciones que se conocen de la actividad eléctrica cortical, publica el CRNS. La atención funciona como un haz luminoso que ilumina uno o varios objetos, sí, pero no los ilumina de manera continua, sino que lo hace siete veces cada segundo.
Tal y como explican los investigadores en la revista PNAS, la atención operaría por tanto siguiendo un proceso intrínsecamente periódico.
Antecedentes de discontinuidad
VanRullen ya había propuesto anteriormente que la percepción es un fenómeno discontinuo. En un artículo publicado por la revista Trends in Cognitive Sciences señalaba, en el año 2003, que diversos mecanismos neuronales intrínsecos debían reflejar la organización de los estímulos, vinculada a varias áreas de regiones del cerebro.
Según el investigador, estos mecanismos han de ser por tanto globales, casi periódicos y flexibles. La idea de la percepción discontinua fue en primer lugar considerada por el anteriormente citado William James, que sin embargo la descartó rápidamente. Durante todo el siglo XX, esta idea fue retomada gracias a la expansión del uso de otro dispositivo artificial, el cinematógrafo, que se convirtió en una metáfora tecnológica obvia para explicar el fenómeno, explica VanRallen en dicho artículo.
Por otro lado, señala, existen evidencias psíquico-fisiológicas de la discontinuidad del proceso visual, como las mediciones de la percepción de estímulos muy seguidos como si fueran uno solo (por ejemplo, en el caso de flashes muy continuos, que subjetivamente se ven como un solo flash), la periodicidad en los tiempos de reacción a un estímulo, y las oscilaciones en la periodicidad del umbral visual. Ahora, además, se ha podido saber con que ritmo temporal percibe el ojo humano los objetos.

El acuerdo de Bali: tan sólo buenas palabras

FUENTE: larazon.es

El futuro del planeta depende de una nota al margen. La Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU concluyó ayer en Bali con un acuerdo firmado por los 190 países presentes; un tratado de menos de 20 páginas en el que el principal desafío ecológico a debate quedó reducido a un ambiguo pie de página. Las potencias industrializadas no se comprometieron a ningún acuerdo vinculante en cuanto a la reducción de emisión gases de efecto invernadero, argumento que fue resuelto con un asterisco.
Precisamente lo que no se hizo, la firma de un tratado para reducir las emisiones entre un 25 y un 40 por ciento antes de 2020, era la prioridad marcada como obligación por el famoso informe del Panel Intergubernamental de la ONU, un documento esgrimido como la «Biblia» del ecologismo. Pese a todo, y aunque la Conferencia estuvo a punto de venirse abajo por las peleas entre las delegaciones diplomáticas, el tratado de ayer fue inmediatamente valorado como un importante paso adelante, incluso por los propios representantes de la ONU. Su Secretario General, Ban Ki Moon, se mostró relativamente satisfecho, pero recordó que es sólo «el principio, no el final» y que «deberán afrontarse negociaciones más complejas, largas y difíciles», sobre todo cuando llegue la hora de volver a insistir con los «objetivos cuantificables» y no con simples declaraciones de intenciones como la de ayer.
En definitiva, lo que diseña el acuerdo de Bali es una Hoja de Ruta para los próximos dos años, una agenda de negociaciones y objetivos para llegar a la cumbre de 2009 con los deberes hechos. Durante ese año se debería redactar el borrador definitivo para el nuevo acuerdo que sustituirá al de Kioto en 2012, fecha en la que expira el tratado medioambiental internacional. Para preparar el terreno, los firmantes se comprometen a hacer esfuerzos por el medio ambiente. Y las potencias industrializadas asumen más responsabilidades que los países más pobres.
En la última y frenética jornada de negociaciones, que se alargó durante toda la noche y parte de la mañana, no faltaron lágrimas de funcionarios de la ONU, los abucheos contra Estados Unidos ni ovaciones cuando se alcanzó el consenso. Llevados por la euforia, la mayoría de los delegados hizo uso de la retórica diplomática y habló de un «éxito»; matizando, eso sí, que no se habían alcanzado muchos de los objetivos marcados.
Cada delegación renunció a algunas de sus exigencias iniciales, aunque Estados Unidos, a pesar de haber sido acorralada diplomáticamente por Europa, consiguió su principal objetivo: que no se llegase a un compromiso vinculante sobre la reducción de emisiones contaminantes. También los gigantes en crecimiento, China e India, escaparon vivos de la reunión, al tiempo que se les prometió la tecnología gratuita que les permitirá desarrollar modelos industriales más sostenibles.
Entre los compromisos destacan las subvenciones económicas para que los países pobres y en vías de desarrollo puedan ahorrar energía, contaminar menos y reducir la tala de árboles. La deforestación masiva de países como Indonesia o Brasil es la causante del 20 por ciento de las emisiones de efecto invernadero.

EEUU se suma finalmente a la hoja de ruta para lograr un nuevo Kioto en 2009

FUENTE: elmundo.es

Por fin y tras toda una noche y la mañana del sábado, a las 14.30 horas de Indonesia (las 8.30 en España) se ha adoptado la Hoja de Ruta de Bali. Cuando las negociaciones parecían estar al borde la ruptura, EEUU levantó su veto tras quedarse absolutamente solo, y se aprobó un documento de cuatro folios que contiene la agenda y los principios que deben regir las conversaciones de aquí a 2009, para elaborar un nuevo Protocolo de Kioto que continúe el actual.
Las negociaciones se bloquearon tras una propuesta de la India en la que se reconocía que los países en desarrollo también participarán en el esfuerzo de reducción de emisiones, y que esa reducción sería “cuantificable, medible y verificable”. Puesto que a los países en desarrollo siempre se les ha estimulado esa acción con ayudas tecnológicas y financieras, la propuesta de la India pedía que esas ayudas también fueran “verificables, cuantificables y medibles”.
Pese a que la intervención de una veintena de países había apoyado la proposición, en el turno de palabra de la delegada de EEUU, Paula Dobriansky, todo se vino abajo. “No podemos aceptar eso”, dijo y se produjo un gran abucheo generalizado de las más de 3.000 personas que llenaban la sala del Plenario.
A partir de ahí, parecía todo perdido. Incluso las formalidades diplomáticas. País tras país se dirigieron a Dobriansky pidiendo que cambiara de actitud y no bloqueara un acuerdo que se había hecho tan duro de pelar. La última de estas intervenciones fue de Papúa Nueva Guinea, que pidió a EEUU “que se retirara de una vez del camino para dejar circular a los demás”.
Espíritu constructivo
Esta intervención marcó el punto de inflexión. Minutos después Paula Dobriansky tomó la palabra y dijo: “Aceptamos la proposición porque nosotros hemos venido también aquí con espíritu constructivo”. Fue cuando, por primera vez, se ha oído una ovación a la delegación de EEUU.
Tras ello, la normalidad diplomática y los discursos volvieron a su tono habitual. Poco a poco se fueron aprobando todos los puntos, e incluso el nombre del documento: Hoja de Ruta de Bali.
En las intervenciones posteriores se reflejó que, pese a las felicitaciones por llegar a un fin positivo de la Cumbre de Bali, nadie está contento del todo. Pero la negociación multilateral tiene ese inconveniente o esa grandeza, según horas antes había dicho el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, que tuvo palabras muy amargas para los delegados, a los que textualmente regañó: “Todavía no han acabado su trabajo”.
La bronca tuvo efecto y el éxito al alcanzado finalmente a la cumbre llevada a cabo en Bali durante los últimos 14 días.
Transferencia de tecnología
EEUU aceptó al final que el texto contenga de forma expresa que los países industrializados transferirán tecnología a los emergentes para ayudarles a luchar contra el calentamiento global, como exigía el llamado G-77 más China, que aglutina a 132 países en desarrollo.
A cambio, este grupo se compromete a llevar a cabo medidas para rebajar sus niveles de dióxido de carbono de una forma que sean controlables y verificables.
El documento alcanzado también incluye una referencia, aunque indirecta y no obligatoria, a la necesidad de que los países industrializados reduzcan sus emisiones de gases contaminantes entre el 25 y el 40%, respecto a los niveles de 1990, para el año 2020.
La Unión Europea (UE) y otros países trataron que la medida fuera vinculante, pero al final quedó como una nota a pie de página atribuida a los expertos del Panel Intergubernamental sobre del Cambio Climático de la ONU.
La Hoja de Ruta de Bali, llamada así porque encauzará las negociaciones que comenzarán el año próximo y que concluirán en Copenhague en 2009, también contempla ayudas para paliar los efectos del cambio climático en los países en vías de desarrollo y “recompensas” por la protección y conservación de bosques y junglas.
La deforestación es responsable del 20% de los gases causantes del efecto invernadero, porque los árboles talados desprenden a la atmósfera todo el carbono que almacenan, que viene a representar el 50% de su composición.

La presión mundial obliga a EE UU a aceptar reducir las emisiones

FUENTE: elpais.com

EE UU dio ayer un giro radical y, en el último minuto de la Cumbre del Clima, aceptó reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero dentro de un acuerdo de la ONU. Este importante paso adelante, junto a la promesa de los países en desarrollo (incluidos China, India, Brasil e Indonesia) de que limitarán sus emisiones de gases de efecto invernadero de forma voluntaria y bajo supervisión de la ONU, convirtieron en éxito la Cumbre de Bali. A cambio, la Unión Europea aceptó rebajar el acuerdo y renunció a fijar objetivos de reducción de emisiones. El pacto de Bali define cómo será el tratado que debe sustituir al Protocolo de Kioto cuando venza su plazo de vigencia en 2013. El próximo tratado, que debe fijar nuevas reducciones de emisiones, se tiene que negociar los próximos dos años e incorporará, gracias al acuerdo de ayer, a Estados Unidos.
En la madrugada del sábado un grupo de 40 ministros selectos alcanzaron por fin un mínimo acuerdo, tras dos semanas de enconadas disputas en Bali. Al someter el texto al pleno por la mañana, se corría el riesgo de que cualquier tropiezo diera al traste con la Hoja de ruta de Bali, que diseña el tratado que debe sustituir al de Kioto. En ese texto, los países desarrollados aceptaron poner “límites cuantificados a las emisiones y objetivos de reducción de emisiones”.
Estados Unidos asumió esa redacción y, a cambio, la Unión Europa renunció a incluir un rango de reducción de emisiones (entre el 25% y el 40% en 2020 respecto a 1990). Sólo un pie de página remite al informe del IPCC con esa recomendación para que la temperatura no suba más de 2,4 grados, el umbral que se considera admisible.
El otro punto delicado de la Hoja de ruta era la referencia a los países en desarrollo. Éstos estaban exentos de cualquier compromiso en el Protocolo de Kioto y ahora limitarán sus emisiones de forma voluntaria y controlada por la ONU a cambio de ayudas y tecnología.
Los dos acuerdos pueden parecer vagos, pero suponen un cambio histórico en la lucha internacional contra el calentamiento global. El primero atrae a EE UU y el segundo implica por primera vez a gigantes como China, India, Brasil, Indonesia, Pakistán… El acuerdo era endeble cuando llegó al pleno y allí cualquier soplo, cualquier desaire, podía acabar con él.
Y no hubo soplos, sino vendavales. Primero, China, India y todo el G77 acusaron a la presidencia indonesia de intentar engañarles. Según ellos, el texto pactado obligaba a Naciones Unidas a controlar la ayuda de los países ricos, pero en el que recibieron lo único que controlaría la ONU sería sus esfuerzos para limitar las emisiones.
La cita paró durante cuatro horas para arreglar el desaguisado con el G77 más China, un grupo de más de 130 países tan heterogéneos que actúa descoordinado. China acusó de mala fe al presidente de la convención, el holandés Yvo de Boer, por haber convocado al pleno mientras ellos seguían negociando. “Me han ofendido”, se escuchó decir a De Boer a través de un micrófono que no era el suyo.
Cuando tomó la palabra apenas pudo hablar. “Cuando el plenario quedó esta mañana -se tapó la cara con las manos- este secretario no sabía que había reuniones paralelas”. No pudo seguir. Se levantó y abandonó la reunión entre aplausos. Las televisiones de todo el mundo emitieron cómo una persona enérgica y directa caía por la tensión. El problema fue que la presidencia indonesia no le avisó de esa reunión paralela.
El carrusel siguió en la sala cuando el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, interrumpió la reunión: “Pueden elegir el camino del compromiso o el de la traición al planeta. Ninguna delegación puede tener todo lo que quiere. Nadie deja esta sala completamente satisfecho”. Pareció no tener ningún impacto porque EE UU pidió entonces la palabra y la sala enmudeció. Dobriansky, que lleva desde el miércoles en Bali recibiendo todo tipo de críticas por bloquear la negociación, soltó la bomba: “Hemos oído declaraciones muy fuertes de los países en desarrollo diciendo que hay que atajar el cambio climático pero eso no lo veo aquí. No podemos apoyar el texto”.
Washington volvía a su exigencia de que China e India tuviesen compromisos obligatorios para limitar sus emisiones, algo que estos nunca aceptarían, ya que sus emisiones de CO2 por persona son la cuarta parte que en EE UU.
Los abucheos generalizados a Dobriansky hacían presagiar que la Cumbre de Bali estaba agonizando, que los 189 países no serían capaces de alcanzar un acuerdo a pesar de que el mundo estaba pendiente de ellos. Entonces comenzó una catarata de reproches hacia la delegación de EE UU, que resumió el delegado de Papúa: “Si no van a liderar este proceso, al menos apártense del camino”.
A la vez, el pleno aceptaba el cambio del texto que pedían China e India para que la ONU mida también si de verdad reciben ayuda de los ricos. Esa parte de la negociación quedó desbloqueada. Sólo faltaba EE UU, que no obtuvo el apoyo público ni de Japón, ni de Canadá. Dobriansky volvió a pedir la palabra. La presidencia contuvo la respiración y el balcón de prensa saltó como un resorte para oír en directo sus palabras. Si decía que no, la cumbre de Bali estaba muerta. “Hemos recorrido un largo camino hasta aquí. Estamos comprometidos y sólo queremos asegurarnos que todos actuamos juntos. Queremos ser parte de este nuevo marco y estamos dispuestos a reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero”. Eran las 14.22 en Indonesia (07.22 en la Península) y la sala estalló de alegría. Dobriansky se emocionó.
No quedó claro si EE UU amenazó con el boicoteo y no siguió adelante por falta de apoyos o si apareció como el salvador de un pacto que había asfixiado antes, como explicó a este diario Stephan Singer, experto en clima de la organización ecologista WWF. Después de las cesiones de la UE, que ha liderado toda la negociación, y de la enorme presión recibida dentro y fuera de EE UU, la Casa Blanca difícilmente podría explicar un no. Después de siete años sin ratificar Kioto, decidió subirse al nuevo Kioto II. Uno de los delegados de EE UU, C. Boyden Grey, explicó al terminar: “No veníamos a firmar este acuerdo pero en las negociaciones hay que ceder”.
Entonces comenzaron las felicitaciones. Entre las más aplaudidas, China: “La Hoja de ruta de Bali es el coche que nos debe llevar a un nuevo acuerdo. EE UU ha subido a este coche aunque no esté en el asiento del piloto. Bienvenidos”. El grueso de la delegación española ya no estaba allí, pues abandonó la sala poco antes para no perder el avión. Joaquín Nieto, de CC OO y que ha estado en todas las cumbres, afirmó que el acuerdo es bueno en el proceso aunque corto en los objetivos.
Bali no es un nuevo Kioto, pero define cómo debe ser ese Kioto II que se debe pactar en 2009 y entrar en vigor en 2013. Queda lo más complicado: cómo asignar cuánto podrá contaminar cada país. Por eso al terminar el acto, Ki-moon advirtió: “Esto no es el fin, sólo el principio”.
La ‘Ruta de Bali’
El texto reconoce la urgencia de afrontar el cambio climático y remite a un estudio para rebajar las emisiones más de un 25% en 2020Los países ricos se comprometen a reducir sus emisiones de gases de efecto invernaderoLos países en desarrollo aceptan controlar de forma voluntaria sus emisiones a cambio de tecnología y ayudasLa ‘Ruta de Bali’ sienta las bases para que en 2009 haya un nuevo acuerdo que sustituya al de Kioto

La Cumbre de Bali acuerda la agenda y los principios contra el cambio climático

FUENTE: abc.es

No puede decirse, finalmente, que en Bali se haya suscrito un acuerdo de mínimos, ni un compromiso a la baja. La declaración que salió ayer por la mañana de la Cumbre del Clima impulsa un proceso en toda regla de lucha contra el cambio climático más allá de 2012. Marca la agenda y los principios. Su finalidad no era lograr objetivos de reducción, y no se han logrado, pero tampoco se esperaba que los países desarrollados y en desarrollo asumieran compromisos a medio plazo.
Justo diez años después de Kioto, los países en desarrollo se han comprometido por primera vez a reducir sus emisiones contaminantes. No son objetivos obligatorios, pero sí deben ser «medibles, objeto de información y verificables», según la ya oficialmente llamada «Hoja de ruta» de Bali.
La tan traída y llevada horquilla de reducción de emisiones de entre un 25 y un 40% para los países industrializados en 2020, queda como nota a pie de página en el preámbulo de la declaración, pero remite a las páginas del informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), donde se indica que la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera debe mantenerse en las 450 partes por millón si no queremos que las temperaturas se eleven más de dos grados centígrados a mediados de siglo.
La importancia del IPCC
Los políticos no han dado la espalda al trabajo de los científicos y por eso han creado un grupo de trabajo del que deberán salir esos objetivos en 2009, basados en las guías dadas por el IPCC. La primera reunión en esa dirección se celebrará en marzo o abril de 2008.
En contrapartida, los países desarrollados, incluido Estados Unidos -su delegado afirmó que empezará a «trabajar a partir de mañana (por hoy) para garantizar el cumplimiento de lo acordado» en esta reunión-, se comprometen, además de a reducir sus emisiones, a financiar y a transferir tecnología, también de forma verificable, a los países en desarrollo para que pueden llevar a cabo esas acciones de mitigación. Esto es lo más importante de un acuerdo que ha estado a punto de naufragar en el último momento.
Bloqueo tras bloqueo
La sesión en el plenario se reanudaba ayer a las 8 de la mañana pero quedaba paralizada de inmediato. El borrador de decisión adoptado por el grupo de 40 países elegido por la presidencia indonesia de la cumbre para desbloquear la negociación no gustó nada a los países del G-77 más China. Durante toda la noche, y aún a esa hora, estuvieron discutiendo una propuesta de la India para que esa transferencia de tecnología para ayudar a la reducción de las emisiones de los países en vías de desarrollo no escapara al control y fuera verificable.
El enfado por no haber tenido en cuenta su negociación paralela antes de someter a votación el borrador fue tal que el presidente de la cumbre, el indonesio, Rachmat Witoelar, pidió reiteradas disculpas por si alguien se sintió ofendido.
Esta situación acabó con el aguante que hasta ese momento había demostrado el secretario ejecutivo de la Convención contra el Cambio Climático, Yvo de Boer, que tras contestar que no conocía la negociación paralela de estos países, después de que China le acusara de traición, abandonó el plenario durante más de 20 minutos (unos dicen que emocionado y con lágrimas en los ojos; los más, que el cansancio pudo con él) poniendo en un brete la tensa sesión que se estaba desarrollando hasta ese momento.
Y es que sin el liderazgo de De Boer -en los pasillos, la comidilla de los últimos días ha sido que la culpa del retraso en las negociaciones es la torpeza de la presidencia indonesia para imponerse- el proceso volvía a estar en la cuerda floja.
Minutos antes, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon -había llegado para presentar el acuerdo, pero sólo pudo cantar las cuarenta a las delegaciones-, se mostró «decepcionado ante la falta de progreso» e instó a los delegados «a llegar al acuerdo necesario», pues lo contrario sería «una traición hacia las generaciones venideras». «En una negociación, ninguna delegación puede conseguir todo lo que desea», añadió para flexibilizar las enconadas posturas.
UE, aplausos; EE.UU., abucheos
La India volvía entonces a expresar su propuesta sobre el control a los países desarrollados en lo que aporten a las naciones en vías de desarrollo para ayudarles a reducir emisiones. Y llegó la Unión Europea para arrancar los primeros aplausos de la jornada apoyando la reivindicación del G-77. A partir de ahí, los discursos de ocho países, incluido Arabia Saudí, llamaron a sumarse a la propuesta de la India siguiendo el camino de la UE., que había logrado empezar a inclinar la balanza.
En su turno, Estados Unidos, con su jefa de delegación, Paula Dobriansky, a la cabeza, logró arrancar los primeros y sonoros abucheos, después de acusar a los países en desarrollo de carecer de liderazgo para hacer frente a este problema mundial.
Le siguió Japón y sorprendentemente afirmó que no bloquearía el acuerdo. De nuevo otros diez países apoyaron a la India y cargaron, ahora crecidos, contra Estados Unidos. El más rotundo y directo fue el delegado de Papúa-Nueva Guinea, que espetó a los norteamericanos: «Si no están dispuestos a seguir el camino, quítense de en medio». David contra Goliat. Y contra todo pronóstico Estados Unidos cedió.
El mundo cuenta ahora con un nuevo mandato: frenar el calentamiento global del planeta. Se abre el camino para llegar a Kioto 2, que previsiblemente será rebautizado como Protocolo de Copenhague, pues en la capital danesa se celebrará la cumbre de 2009. Es la única licencia que se ha permitido la UE en este proceso, traer a los brazos de Europa -concretamente de la Sirenita- el espíritu que ella más que nadie impulsó en Kioto hace una década.

Puesta en estación de un telescopio LOFAR

FUENTE: fys.es

En Alemania, la primera estación internacional del radiotelescopio «LOw Frequency ARray» (LOFAR, o matriz de baja frecuencia) se ha puesto en funcionamiento. La estación, bautizada como IS-DE1, está ubicada en la localidad de Effelsberg, en el Estado federado de Renania del Norte-Westfalia. Es la segunda de una serie programada de instalaciones. Su gestión correrá a cargo del Instituto Max Planck de Radioastronomía.
LOFAR es una iniciativa del Instituto holandés de Radioastronomía, ASTRON. En 2006, la primera estación nacional se puso en marcha en Exloo, en la zona nororiental de los Países Bajos. En esta región se instalarán otras treinta y seis en el próximo bienio con más de 25.000 antenas individuales.
LOFAR, de nueva concepción, es el primer radiotelescopio sin partes móviles. La dirección y el campo de visión de las estaciones no se determinan mecánicamente, sino electrónicamente combinándose las señales, primero de las 96 antenas que componen una unidad, luego de otras estaciones.
El array, o matriz, activo en bajas frecuencias de entre 20 y 80 MHz, ayudará a estudiar las diversas fuentes de radiación cósmica, como pueden ser la explosión de estrellas, galaxias lejanas o cuásares que albergan agujeros negros supermasivos. Para llevar a cabo estas investigaciones es necesaria una resolución angular del orden del minuto para medir la distancia angular entre dos objetos. Pues bien, se cumplirá el requisito conectando las estaciones de los Países Bajos, Alemania y, en breve, Reino Unido, Francia, Suecia y otros países europeos, mediante enlaces de fibra óptica transfronterizos y de gran velocidad, capaces de transmitir los datos al superordenador LOFAR (Blue Gene/L), instalado en la Universidad de Groningen (Países Bajos).
«Con LOFAR ha nacido una nueva era de investigación del Universo a las longitudes de onda más largas del espectro electromagnético», afirman en el consorcio. «LOFAR atraerá a astrónomos de todo el mundo con ganas de explorar este rango de frecuencias poco habitual para la realización de estudios sobre los fenómenos altamente energéticos en la atmósfera superior de la Tierra, los planetas cercanos o las primeras estrellas y galaxias extremadamente lejanas que se formaron en los primeros tiempos observables del Universo.»
El consorcio entiende, asimismo, que se incrementarían las ventajas del array conectándolo a la red europea GÉANT. «La adición de las estaciones LOFAR sería un paso natural para crear una red de sensores de astronomía de dimensiones europeas. Como red de detectores astronómicos, LOFAR, al proporcionar información terrestre esencial a los satélites de observación de la Tierra, contribuiría de forma notable al programa europeo de vigilancia mundial del medio ambiente y la seguridad (GMES).»
Este proyecto, dotado con 148 millones de euros, es financiado por el Gobierno holandés, la Comunidad Europea y la Asamblea del Norte de los Países Bajos, red regional formada por las provincias septentrionales del país.

El transistor cumple 60 años

FUENTE: fys.es

El próximo 16 de diciembre se celebrará el 60 aniversario del transistor, el bloque de construcción del mundo digital actual. Inventado por Bell Labs y considerado uno de los inventos más importantes del siglo XX, el transistor se encuentra en muchos dispositivos electrónicos de consumo y es el componente fundamental que se utiliza para el desarrollo de chips de computadoras, es decir, el «cerebro» de la computadora personal (PC).
El 19 de abril de 1965, la revista Electronics Magazine publicó un documento de Moore en el que hacía una predicción acerca de la industria de los semiconductores que se ha vuelto toda una leyenda. Conocida como la Ley de Moore, su predicción señala que el número de transistores en un chip se duplica más o menos cada dos años, permitiendo con ello la proliferación de la tecnología a nivel mundial; hoy se ha vuelto un medio que facilita el cambio rápido tecnológico.
La Ley de Moore no sólo predice que la tecnología de las computadoras aumentará en valor, sino que al mismo tiempo disminuiría su costo real. El precio de un transistor de la familia de chips más reciente de Intel es más o menos 1 millonésima parte del precio promedio que tenía un transistor en 1968. Si los precios de los automóviles hubieran descendido a la misma tasa, un auto nuevo costaría hoy como un centavo de dólar.
Si los ingenieros perpetúan la Ley de Moore y logran reducir el tamaño del transistor al tiempo de incrementar su velocidad, el mundo podría esperar nuevas aplicaciones e innovaciones sorprendentes, como la traducción de idiomas y el reconocimiento facial en tiempo real, además de hacer posibles automóviles que reciban comandos verbales para llegar a un destino.

Apagar del todo los electrodomésticos ahorraría más de 19 millones de euros en España

FUENTE: elpais.com

Gestos recurrentes como apagar el televisor con el mando a distancia, dejándolo con el piloto rojo iluminado, o dejar el ordenador en estado de hibernación para reanudarlo rápido suponen un alto coste energético. Dejar en stand-by (modo de espera) todos los electrodomésticos y aparatos eléctricos que hay en España supondría un gasto de 629,48 megavatios; más de lo que consumen 600 aerogeneradores. Sólo con que cada usuario mantenga los aparatos en modo de espera una hora al día, se derrochan 19 millones de euros al año. Son los principales datos que arroja un estudio de la Universidad del País Vasco (UPV) presentado hoy en Bilbao, que emplaza a los fabricantes a desarrollar modelos de bajo consumo. De hecho, la energía que demanda un mismo producto varía hasta en un 60% de unas marcas a otras, por lo que, si todos los fabricantes eligieran modelos con el consumo mínimo, se reduciría el gasto en dos tercios.
Cada familia paga 1 euro más al mes
Estos hábitos suponen para cada familia española pagar entre 10 y 12 euros al año. Una cantidad aparentemente pequeña pero que, multiplicada por el total de hogares y puestos de trabajo españoles se convierte en una cifra desorbitada. Por ello, los responsables del estudio recomiendan utilizar regletas para apagar fácilmente varios electrodomésticos. Sin embargo, matizaron que los fabricantes tienen que solucionar el hecho de que apagar una minicadena o un despertador haga que estos aparatos se desprogramen, porque ese inconveniente anima a los usuarios a recurrir al stand-by.
El estudio se ha realizado analizando el consumo producido por 10 marcas diferentes de 25 aparatos electrónicos.