Puesta en estación de un telescopio LOFAR
FUENTE: fys.es
En Alemania, la primera estación internacional del radiotelescopio «LOw Frequency ARray» (LOFAR, o matriz de baja frecuencia) se ha puesto en funcionamiento. La estación, bautizada como IS-DE1, está ubicada en la localidad de Effelsberg, en el Estado federado de Renania del Norte-Westfalia. Es la segunda de una serie programada de instalaciones. Su gestión correrá a cargo del Instituto Max Planck de Radioastronomía.
LOFAR es una iniciativa del Instituto holandés de Radioastronomía, ASTRON. En 2006, la primera estación nacional se puso en marcha en Exloo, en la zona nororiental de los Países Bajos. En esta región se instalarán otras treinta y seis en el próximo bienio con más de 25.000 antenas individuales.
LOFAR, de nueva concepción, es el primer radiotelescopio sin partes móviles. La dirección y el campo de visión de las estaciones no se determinan mecánicamente, sino electrónicamente combinándose las señales, primero de las 96 antenas que componen una unidad, luego de otras estaciones.
El array, o matriz, activo en bajas frecuencias de entre 20 y 80 MHz, ayudará a estudiar las diversas fuentes de radiación cósmica, como pueden ser la explosión de estrellas, galaxias lejanas o cuásares que albergan agujeros negros supermasivos. Para llevar a cabo estas investigaciones es necesaria una resolución angular del orden del minuto para medir la distancia angular entre dos objetos. Pues bien, se cumplirá el requisito conectando las estaciones de los Países Bajos, Alemania y, en breve, Reino Unido, Francia, Suecia y otros países europeos, mediante enlaces de fibra óptica transfronterizos y de gran velocidad, capaces de transmitir los datos al superordenador LOFAR (Blue Gene/L), instalado en la Universidad de Groningen (Países Bajos).
«Con LOFAR ha nacido una nueva era de investigación del Universo a las longitudes de onda más largas del espectro electromagnético», afirman en el consorcio. «LOFAR atraerá a astrónomos de todo el mundo con ganas de explorar este rango de frecuencias poco habitual para la realización de estudios sobre los fenómenos altamente energéticos en la atmósfera superior de la Tierra, los planetas cercanos o las primeras estrellas y galaxias extremadamente lejanas que se formaron en los primeros tiempos observables del Universo.»
El consorcio entiende, asimismo, que se incrementarían las ventajas del array conectándolo a la red europea GÉANT. «La adición de las estaciones LOFAR sería un paso natural para crear una red de sensores de astronomía de dimensiones europeas. Como red de detectores astronómicos, LOFAR, al proporcionar información terrestre esencial a los satélites de observación de la Tierra, contribuiría de forma notable al programa europeo de vigilancia mundial del medio ambiente y la seguridad (GMES).»
Este proyecto, dotado con 148 millones de euros, es financiado por el Gobierno holandés, la Comunidad Europea y la Asamblea del Norte de los Países Bajos, red regional formada por las provincias septentrionales del país.
El transistor cumple 60 años
FUENTE: fys.es
El próximo 16 de diciembre se celebrará el 60 aniversario del transistor, el bloque de construcción del mundo digital actual. Inventado por Bell Labs y considerado uno de los inventos más importantes del siglo XX, el transistor se encuentra en muchos dispositivos electrónicos de consumo y es el componente fundamental que se utiliza para el desarrollo de chips de computadoras, es decir, el «cerebro» de la computadora personal (PC).
El 19 de abril de 1965, la revista Electronics Magazine publicó un documento de Moore en el que hacía una predicción acerca de la industria de los semiconductores que se ha vuelto toda una leyenda. Conocida como la Ley de Moore, su predicción señala que el número de transistores en un chip se duplica más o menos cada dos años, permitiendo con ello la proliferación de la tecnología a nivel mundial; hoy se ha vuelto un medio que facilita el cambio rápido tecnológico.
La Ley de Moore no sólo predice que la tecnología de las computadoras aumentará en valor, sino que al mismo tiempo disminuiría su costo real. El precio de un transistor de la familia de chips más reciente de Intel es más o menos 1 millonésima parte del precio promedio que tenía un transistor en 1968. Si los precios de los automóviles hubieran descendido a la misma tasa, un auto nuevo costaría hoy como un centavo de dólar.
Si los ingenieros perpetúan la Ley de Moore y logran reducir el tamaño del transistor al tiempo de incrementar su velocidad, el mundo podría esperar nuevas aplicaciones e innovaciones sorprendentes, como la traducción de idiomas y el reconocimiento facial en tiempo real, además de hacer posibles automóviles que reciban comandos verbales para llegar a un destino.
Apagar del todo los electrodomésticos ahorraría más de 19 millones de euros en España
FUENTE: elpais.com
Gestos recurrentes como apagar el televisor con el mando a distancia, dejándolo con el piloto rojo iluminado, o dejar el ordenador en estado de hibernación para reanudarlo rápido suponen un alto coste energético. Dejar en stand-by (modo de espera) todos los electrodomésticos y aparatos eléctricos que hay en España supondría un gasto de 629,48 megavatios; más de lo que consumen 600 aerogeneradores. Sólo con que cada usuario mantenga los aparatos en modo de espera una hora al día, se derrochan 19 millones de euros al año. Son los principales datos que arroja un estudio de la Universidad del País Vasco (UPV) presentado hoy en Bilbao, que emplaza a los fabricantes a desarrollar modelos de bajo consumo. De hecho, la energía que demanda un mismo producto varía hasta en un 60% de unas marcas a otras, por lo que, si todos los fabricantes eligieran modelos con el consumo mínimo, se reduciría el gasto en dos tercios.
Cada familia paga 1 euro más al mes
Estos hábitos suponen para cada familia española pagar entre 10 y 12 euros al año. Una cantidad aparentemente pequeña pero que, multiplicada por el total de hogares y puestos de trabajo españoles se convierte en una cifra desorbitada. Por ello, los responsables del estudio recomiendan utilizar regletas para apagar fácilmente varios electrodomésticos. Sin embargo, matizaron que los fabricantes tienen que solucionar el hecho de que apagar una minicadena o un despertador haga que estos aparatos se desprogramen, porque ese inconveniente anima a los usuarios a recurrir al stand-by.
El estudio se ha realizado analizando el consumo producido por 10 marcas diferentes de 25 aparatos electrónicos.
Los anillos de Saturno se renuevan solos y podrían ser tan viejos como el Sistema Solar
FUENTE: elmundo.es
Desde que el gran Galileo los observó por primera vez en el siglo XVII, los anillos de Saturno han sido una de las características más recordadas e inconfundibles de todo el Sistema Solar, pero la polémica científica sobre su origen aún no se ha resuelto.
Las investigaciones que acaba de presentar la NASA apuntan a que son mucho más viejos de lo que se pensaba y a que, además, se reciclan a sí mismos, por lo que parece que siempre van a estar allí.
Los datos enviados por la sonda ‘Cassini’, una de las misiones espaciales más ambiciosas del momento, indican que la amalgama de rocas, bloques de hielo y granos de arena que componen los anillos de Saturno están constantemente aglomerándose y formando pequeñas lunas.
Pero estos nuevos satélites no duran demasiado y acaban fragmentándose de nuevo, surtiendo así al peculiar entorno de Saturno con nuevas partículas. Se trata de un círculo vicioso o, si se prefiere, de un eficaz sistema de reciclaje. De hecho, parece que los anillos que abrazan al gigante gaseoso podrían ser una de las cosas más duraderas de esta zona de la galaxia.
Anteriores estudios habían concluído que las partículas que rodean Saturno son muy recientes, por lo que los especialistas calculaban que los anillos tendrían unos 100 millones de años, un periodo muy corto en lo que a la astronomía se refiere y que los emparejaría en edad con los dinosaurios, por ejemplo.
Pero las imágenes de la ‘Cassini’ muestran que son aún más recientes de lo que antes se había observado, lo que sólo puede significar que constantemente se están creando nuevas partículas.
Al tener en cuenta este proceso de renovación, ya no hay motivo para poner una fecha límite al nacimiento de los anillos, de modo que podrían estar allí desde los orígenes del Sistema Solar y haberse reciclado sin parar desde entonces.
En realidad, no hay manera de saber cuándo apareció por primera vez la estructura anular, pero la juventud -o, en este caso, el rejuvenecimiento- de las rocas que la forman se puede comprobar porque su superficie es bastante brillante, algo que no sucedería si llevaran eones siendo bombardeadas por meteoritos.
“Los fenómenos dinámicos que observamos en los anillos nos han llevado a una conclusión paradójica: como parecen demasiado jóvenes, podrían en realidad ser tan viejos como el Sistema Solar”, explicó el investigador Larry Esposito, según informa la BBC.
Los sensores de luz ultravioleta de la nave también han mostrado que en los anillos de Saturno hay tres veces más masa de la que se pensaba. Hasta el momento, los científicos seguían anclados en las conclusiones de la misión ‘Voyager’, que pasó junto al planeta gigante en los años 70.
Ahora, los instrumentos de la ‘Cassini’ han desvelado que las partículas de agua congelada que abundan en los anillos son mucho más macizas de lo que parecía a primera vista, por lo que ha sido necesario reevaluar su masa.
El que haya más materia de la que se pensaba también contribuirá a la longevidad de los anillos, ya que disponen de gran cantidad de masa con la que llevar a cabo su continuo proceso de reciclaje.
Los expertos de la agencia espacial estadounidense, con Esposito a la cabeza, han presentado estas últimas conclusiones en el congreso de la Unión Geofísica Americana, que se está celebrando estos días en San Francisco.
Elaboran un mapa preciso de la Vía Láctea
FUENTE: elmundo.es
La única galaxia de la cual nunca podremos tener una buena imagen es la nuestra. Tendríamos que salir fuera de ella para hacer esa foto lo que, obviamente, escapa a nuestras posibilidades técnicas.
Pero incluso dibujar un mapa entraña una enorme dificultad. Precisamente porque vivimos dentro de la Vía Láctea resulta complicado determinar la posición de muchas estrellas. Desde la perspectiva terrestre a menudo unas ocultan a otras. Además, hay muchas estrellas; al menos 200.000 millones de soles.
Todo esto explica que haya sido necesaria la colaboración internacional. Desde hace tiempo el proyecto IPHAS coordina a más de 50 astrónomos que trabajan en Australia, Norteamérica y Europa. Recientemente han publicado los primeros resultados, un mapa que cubre un área del cielo de 1.600 grados cuadrados (la Luna llena vista desde la Tierra tiene un área de 0,1 grados cuadrados), al norte del Plano Galáctico de la Vía Láctea (la zona con más estrellas). El catálogo final incluirá observaciones del sur del Plano Galáctico, y contendrá de 700 a 800 millones de objetos.
España ha participado al proyecto con, entre otros recursos, las observaciones realizadas desde el telescopio ‘Isaac Newton’ instalado en la isla de La Palma, Canarias.
Según Juan Fabregat, miembro del equipo e investigador del Observatorio Astronómico de la Universidad de Valencia, “la resolución de las imágenes es suficientemente alta para permitir la detección de estrellas individuales que posean emisión en Ha (emisión del hidrógeno en la región más roja del espectro), además del gas difuso que forma las hermosas y resplandecientes nebulosas que ya conocemos por cartografiados anteriores de menor resolución”.
La doctora Julia Suso, que también participa en el proyecto, cree que el mayor interés del proyecto se centra en “el estudio de estrellas muy masivas en las que se observa emisión de luz por ciertos elementos químicos”. La investigación también permitirá “trazar la estructura de los brazos más exteriores de la Galaxia, y localizar regiones de formación estelar reciente”. Así como realizar estudios de evolución estelar.
En el gabinete de los experimentos
FUENTE: nortecastilla.es
Hubo un tiempo en el que las reuniones de la burguesía pasaban por los gabinetes de experimentos, cuando la disculpa del encuentro era descubrir las maravillas de la naturaleza. Corría el siglo XIX, el que se ha conocido como la ‘edad de oro de la instrumentación científica’. La exposición ‘Física mágica’, en el Museo de la Ciencia, lo acerca al público con una colección de instrumentos decimonónicos que el público puede manipular, siguiendo las pertinentes instrucciones.
Ha pasado a la historia como invento de Morse, pero el telégrafo con el que se puede uno comunicar en esta exposición fue una idea que Joseph Henry materializó en 1831. Morse dedicó sus esfuerzos a crear la primera línea y el código de comunicación. Si la razón científica movía a este inventor, fue sin embargo una invocación de fe -la cita bíblica «what hath God wrought?» (comúnmente traducido como ‘lo que ha hecho Dios’)- lo que transmitió en su primer mensaje (24 de mayo de 1844).
Especial entusiasmo despertó en el XIX todo lo relacionado con la óptica. Zootropos, praxinoscopios y estereoscopios dieron las primeras pistas para el posterior desarrollo de la animación y la ilusión de la visión tridimensional. Los espejos de anamorfosis abundaban en el engaño del ojo, en cómo un dibujo deforme podía ser visto en su proporción correcta gracias a un espejo curvo.
Con el aparato de análisis del color James Clerk Maxwell demostró ante la Royal Society de Edimburgo en 1857 que el ojo humano está lleno de fotorreceptores sensibles a los colores básicos rojo, azul y verde y que a partir de las distintas combinaciones de estos tres, recrean toda la gama cromática conocida.
El ‘multiplicador de Schweigger’, la experiencia de Faraday y la pila de Volta son experimentos en torno a la corriente eléctrica y los campos magnéticos que generan también presentes.
Errores e intenciones
La paradoja de la mecánica doble se demuestra de forma tan sencilla como espectacular. Un rodillo, similar a los de cocina, desciende por una rampa como la lógica newtoniana manda. Sin embargo un doble cono, en vez de caer, sube por esa misma rampa. La explicación: asciende porque el centro de gravedad, situado en el punto medio del eje común de ambos, desciende durante ese movimiento. Esta es una prueba digna de apóstol incrédulo, comprobable in situ.
Pero no toda la ciencia del XIX fue acertada o inocente. Entre los equívocos estelares del método prueba y error, estuvo la creencia de que los rayos X de Roetgen (1895) podían curar, que aniquilarían bacterias y microbios de forma inocua. Lortet, profesor de la Facultad de Medicina de Lyon, creyó vencer al bacilo de Koch, el causante de la tuberculosis, cuando logró curar a un moribundo de 20 años. Luego se probó que los rayos X provocaban tumores.
Entre los personajes destacados de la ciencia española del XIX estuvo Agustín de Betancourt y Molina (1785-1825), un prestigioso ingeniero en la Europa del momento que se movió entre la investigación científica y el espionaje industrial. Inauguró en 1792 el Real Gabinete de Máquinas, creó la Escuela de Ingenieros en 1802 y seis años después publicó un ensayo que fue libro de texto en todo el continente.
Las grandes científicas también están presentes en la muestra con nombres como Emilie de Breteuil y Mary Somervielle.
La exposición llega a Valladolid tras pasar por ciudades como Logroño o Burgos, entre sus últimas paradas. Constituye la muestra número 68 del Museo en sus casi cinco años de existencia y celebra los últimos coletazos del Año de la Ciencia.
Trabajando hacia microchips ópticos inteligentes
FUENTE: solociencia.com
Atraídos por la promesa de un rendimiento superior de los sistemas, los investigadores han estado explorando el concepto de microchips que manipulen la luz en lugar de la electricidad. En su nueva teoría, el equipo del MIT ha demostrado cómo tales chips podrían constituir diminutas máquinas con partes móviles energizadas y controladas por la misma luz que manipulan, dando lugar a nuevas funcionalidades.
“Hay miles de funciones complejas que podrían materializarse trabajando con esta idea”, subraya Peter Rakich, quien inventó el concepto teórico junto con Milos Popovic. Con ellos, colaboraron Marin Soljacic y Erich Ippen. Por ejemplo, tales chips podrían algún día ser utilizados para ajustar remotamente el ancho de banda disponible en una red óptica, o para procesar automáticamente las señales que fluyen a través de las redes de fibras ópticas sin emplear ninguna energía eléctrica. Resulta muy prometedora la idea de que pueden diseñarse dispositivos optonanomecánicos para autoadaptarse a un control del todo óptico, por ejemplo por la autoalineación de sus resonancias a las frecuencias ópticas de control y permitiendo la sintonización completamente óptica.
Meses atrás, un equipo del MIT integrado por muchos de los mismos investigadores, ya demostró que los circuitos fotónicos podrían integrarse en un chip de silicio polarizando toda la luz con la misma orientación. El trabajo actual demuestra cómo esas diminutas máquinas móviles pueden construirse en tales chips aprovechando las presiones sustanciales ejercidas por los fotones cuando golpean las paredes de una cavidad. En el mundo macroscópico, las ondas de luz no ejercen fuerzas significativas, pero en el singular mundo de lo microscópico, y recurriendo a la tecnología láser, los fotones que rebotan en las paredes de una cavidad pueden constituir una fuerza medible, denominada presión de la radiación. Esto es similar a la presión ejercida por las moléculas de un gas atrapadas en un envase a presión. Para aprovecharse de esta presión de la radiación, los investigadores proponen máquinas construidas a partir de cavidades en forma de anillo, con dimensiones de sólo unas millonésimas de metro, ubicadas en la superficie del chip. Una presión lo bastante alta en las paredes de la cavidad fuerza a ésta a moverse. Este movimiento es un elemento crítico en el funcionamiento de una micromáquina óptica que ajusta su configuración para responder a la luz de una forma prediseñada.
Determinan cuándo hubo por vez primera una atmósfera respirable en la Tierra
FUENTE: solociencia.com
El estudio sugiere que levantamientos geológicos en la corteza terrestre iniciaron una especie de efecto invernadero inverso hace 500 millones de años, que enfrió los océanos, produjo grandes cantidades de plancton, y envió una colosal masa de oxígeno a la atmósfera.
Ese oxígeno pudo haber activado uno de los más grandes procesos de aumento de la biodiversidad en la historia de la Tierra. Durante una década, Matthew Saltzman, profesor de Ciencias de la Tierra en la Universidad Estatal de Ohio, y su equipo, han estado reuniendo evidencias del cambio climático que se produjo hace unos 500 millones de años, durante el período Cámbrico tardío. Han medido las cantidades de sustancias químicas diferentes en muestras del interior de rocas de distintas partes del mundo, para reconstruir una cadena compleja de eventos de ese período. Sus últimas mediciones, tomadas de núcleos de rocas de la zona central de Estados Unidos y de la de Australia, revelaron nuevas evidencias de un evento geológico denominado la SPICE (por sus siglas en inglés).
Las cantidades de carbono y azufre encontradas en las rocas sugieren que el evento enfrió de manera espectacular el clima de la Tierra en cuestión de dos millones de años, un tiempo muy corto para la escala geológica del tiempo. Antes de ese evento, la Tierra era un invernadero, con 20 veces más dióxido de carbono en la atmósfera que en la actualidad. Después, el planeta se refrescó y el dióxido de carbono fue reemplazado con oxígeno. El clima y la composición atmosférica resultantes habrían sido similares a las de hoy. “Si pudiéramos retroceder en el tiempo y pasear por la Tierra en el Cámbrico tardío, ésta época seguramente sería la primera vez en la historia del planeta en que nos habríamos sentido como en casa”, señala Saltzman. “Por supuesto, no había vida en tierra firme en ese momento, así que no todo habría sido tan confortable”. La tierra estaba desprovista de plantas y animales, pero había vida en el océano, principalmente en forma de plancton, esponjas de mar, y trilobites. La mayoría de los primeros antepasados de las plantas y animales actuales, existieron durante el período Cámbrico, pero la vida no era muy diversa. Entonces, durante el período Ordovícico, que empezó hace unos 490 millones de años, surgieron muchas especies nuevas. Los primeros arrecifes coralinos se formaron durante esa época, y los primeros peces reales nadaron entre ellos. Nuevos vegetales evolucionaron y empezaron a colonizar la tierra. Después de esta erupción de oxígeno, el mundo permaneció en un clima esencialmente estable, cálido, hasta fines del período Ordovícico.
Nuevas investigaciones arrojan luz sobre las auroras boreales
FUENTE: laflecha.net
Los satélites de la misión espacial Themis lanzados a inicios de 2007 arrojaron nueva luz sobre el fenómeno de las auroras boreales, cuya inmensa energía es canalizada por gigantescos hilos magnéticos que unen brevemente la Tierra y el Sol, según trabajos presentados esta semana.
“Los satélites descubrieron pruebas de hilos magnéticos que vinculan la alta atmósfera terrestre directamente al Sol”, explicó David Sibeck, responsable científico de la misión de la NASA, en una presentación en la conferencia anual del ‘American Geophysical Union’, que se desarrolla esta semana en San Francisco (California).
Un hilo magnético consiste en ligamentos torcidos de campos magnéticos parecidos a las amarras de la marina, agregó, según un resumen del estudio publicado en Washington.
Las naves espaciales ya habían detectado indicios de la existencia de estos hilos magnéticos gigantes, pero un solo satélite fue suficiente para obtener una imagen tridimensional de su estructura.
Los cinco microsatélites idénticos de Themis, que permiten realizar observaciones desde cinco ángulos distintos, pudieron, por primera vez, capturar este fenómeno en todas sus dimensiones, subrayó David Sibeck.
“Themis encontró su primer hilo magnético el 20 de mayo pasado, su tamaño era gigantesco, más o menos equivalente al ancho del globo terrestre y situado a unos 70.000 kilómetros por encima de la Tierra en la región llamada la magnetopausa”, agregó. La magnetopausa es la zona donde los vientos solares y el campo magnético terrestre se empujan el uno al otro como luchadores de sumo en un ring. En este lugar se forman los hilos magnéticos antes de deshacerse en unos minutos, permitiendo brevemente un conducto para la energía de los vientos solares.
Esta enorme energía explicaría también el fenómeno observado por los satélites de Themis en marzo cuando una serie de auroras boreales de una duración de 10 minutos cada una aparecieron sobre Canadá y Alaska, desplazándose mucho más rápido de lo que se pensaba hasta entonces.
“Estas tormentas magnéticas recorrieron el haz horario polar, unos 640 kilómetros, en 60 segundos”, indicó Vassilis Angelopoulos, uno de los investigadores de la misión Themis.
Calculó la energía emitida por estas auroras boreales, que duraron dos horas en total, en 500 billones de Joules, equivalente a un sismo de 5,5 grados de magnitud en la escala de Richter.
“Creemos que toda esta energía proviene de las partículas de los vientos solares que circulan a lo largo de estos enormes hilos magnéticos y producen las auroras boreales”, explicó David Sibeck.
Los satélites de Themis observaron finalmente una cantidad de pequeñas explosiones en la onda de choque de la Tierra, como las olas que se forman frente a un barco. “Se trata de la zona donde los vientos solares comienzan a sentir los efectos del campo magnético terrestre”, indicó el científico. “A veces una descarga eléctrica en las partículas solares golpea esta onda de choque, produciendo una explosión”, añadió.
Themis (Time History of Events and Macroscale Interactions during Substorms) es una misión coordinada por un equipo de la Universidad de Berkeley (California, oeste) de dos años de duración. Varios países contribuyen a la misión.
La UE amenaza con boicotear las próximas citas si EE.UU. no acepta recortar emisiones
FUENTE: abc.es
A veinticuatro horas del cierre previsto para esta Cumbre del Clima, las más de 190 delegaciones de otros tantos países y las organizaciones ecologistas presentes en Bali bullían ayer inmersos en el tira y afloja de las negociaciones a toda máquina. Era la hora de los órdagos, incluso de las amenazas, en busca de que los más recalcitrantes muevan siquiera un ápice sus posturas. Y todos los dedos, el del ex vicepresidente estadounidense Al Gore y el dedo retórico de la Unión Europea sobre todos ellos, acusaban al mismo responsable: la Administración Bush.
El reciente premio Nobel de la Paz subió al estrado de los oradores y, con gesto duro y brillante retórica, acusó a su propio país de boicotear cualquier acuerdo en esta conferencia sobre la adopción de recortes vinculantes en la emisiones de gases de efecto invernadero. «Voy a decirles una verdad incómoda: mi país es el principal responsable de la obstrucción de estas negociaciones», sentenció Gore. Y dando por descontada una victoria demócrata en las presidenciales del próximo otoño en Estados Unidos, añadió: «No puedo prometerles que quien salga elegido defenderá mis posturas, pero es muy probable que así sea».
Se le pasó el arroz
Más de uno, entre los presentes, debió pensar escuchando su alegato que al Nobel de la Paz se le pasó el arroz cuando, siendo vicepresidente en las dos legislaturas de Bill Clinton -entre 1993 y 2001-, perdió la oportunidad de ratificar él mismo el protocolo de Kioto.
No sólo defendió ayer Gore la adopción de límites específicos para el recorte de emisiones, sino que fue un paso más allá: abogó por adelantar en dos años, es decir, a 2010, el nuevo acuerdo sobre cambio climático que debe reemplazar al protocolo de Kioto en 2012. «Debemos salir de aquí con un mandato claro», dijo el Nobel.
En la misma línea, la Unión Europea amenazó con boicotear las próximas reuniones sobre cambio climático -la primera será organizada por Washington en Hawai, en enero; la siguiente debe tener lugar en París, en febrero- si Estados Unidos no acepta fijar hoy en Bali objetivos concretos para el recorte de sus emisiones de gases contaminantes. «Si no hay resultados aquí, no habrá otras reuniones de las economías más poderosas… No tendrían sentido sin objetivos concretos sobre la mesa», afirmó el ministro alemán de Medio Ambiente, Sigmar Gabriel. Recibió de inmediato el respaldo firme de los 27 socios de la UE. La ministra española, Cristina Narbona, se sumó a la iniciativa y dijo que «en las próximas horas se van a multiplicar los esfuerzos por aportar una señal inequívoca en el documento final».
Ofrecimiento europeo
El comisario europeo, Stavros Dimas, ofreció la reducción en los países de la UE de entre un 25 y un 40% para 2020 si las demás naciones se comprometen al mismo esfuerzo.
Pero no parece que todos estén por la labor, ya que no es Estados Unidos el único escollo para fijar objetivos concretos en el recorte de emisiones. Si hoy no cambian de opinión, tanto Japón como Canadá podrían bloquear también ese acuerdo. Greenpeace ha acusado a ambos países de actuar con la idea preconcebida de imposibilitar cualquier consenso al respecto.
Puede que los órdagos y las amenazas de ayer no sean más que una táctica de última hora para torcer el brazo a la Administración Bush. Pero, o los mantienen sus protagonistas hasta esta noche cuando, quién sabe a qué hora de la madrugada, se cierre esta cumbre, o no habrán surtido efecto porque ayer no consiguieron ablandar a la Casa Blanca. Lo dejó bien claro su portavoz, Dana Perino, quien minimizó desde Washington las acusaciones de Gore y restó valor a la amenaza de la Unión Europea.
Perino, sobre las declaraciones del Nobel de la Paz, comentó un escueto «creo que se equivoca»; y en cuanto a la apuesta lanzada por el ministro alemán, respaldada por sus socios, Perino adujo: «Obviamente, esos comentarios no son constructivos». Punto.
La gente de Naciones Unidas, por su parte, debió ver el panorama francamente negro ayer hasta el punto de temer que «las esperanzas de Bali se derrumben como un castillo de naipes». Así, Yvo de Boer, secretario ejecutivo de la Convención Marco de la ONU para el Cambio Climático, organizadora de la cita, reconoció estar «muy preocupado por el ritmo de las negociaciones». De Boer pensaba que «son varias cuestiones espinosas las que impiden, por ahora, llegar a un acuerdo», y afirmó, no sin un punto de dramatismo, que «estamos en una situación de todo o nada».