Archivo diario: 25/11/2007

Un físico español logra crear un programa informático que detecta las olas ‘asesinas’

FUENTE: elmundo.es

Hasta hace unas décadas las olas gigantes eran consideradas leyendas de taberna de los puertos. Pero la tecnología –satélites, boyas e investigaciones oceanográficas– han permitido detectar olas enormes, llamadas también asesinas, capaces de hundir un gran barco, destruir una plataforma marina o romper un dique portuario.
Los cuantiosos daños, pero también el afán por conocer la dinámica de los océanos y diseñar un sistema de alertas, han llevado a la elaboración y comercialización de un programa informático que conectado al radar del barco, proporciona detalles de la altitud de las olas gigantes y su aproximación en un rango de tres a ocho kilómetros.
José Carlos Nieto, físico, profesor de Teoría de la Señal de la Universidad de Alcalá de Henares, ha participado desde el origen en el diseño del programa Maxwave (ola máxima) desarrollado en colaboración con el Instituto Científico de Alemania GKSS. Su venta la tiene en exclusiva la empresa alemana Ocean Wave, que lo acaba de presentar en Hawai.
Las olas gigantes pueden llegar a ser muy destructivas y no siempre obedecen a los mismos patrones físicos. Según Nieto, existen tres tipos: las que se producen contra las corrientes como las existentes en la costa oriental de Sudáfrica; las que tienen su origen en temporales y avanzan por los océanos; y las más peligrosas: aquellas que se crean en solitario y causan los mayores estragos.
«Son las más difíciles de detectar y predecir pero estamos avanzando en su estudio», señala el físico. Una de las teorías que se investiga es la posibilidad de que se formen «robando energía a la precedente y posterior, creciendo de tal manera que se hace una auténtica montaña de agua en un mar relativamente tranquilo».
Las olas asesinas pueden llegar a medir hasta 30 metros de altura, calculando desde el valle hasta la cresta. Una de esa dimensión tuvo lugar en Tasmania. Otras han hecho desaparecer barcos de 295 metros de eslora, como el Derbyshire, que se fue a pique con 44 tripulantes en 1980 en las costas de Japón.
Pesqueros españoles
Aunque no existen evidencias, alguno de los últimos naufragios de pesqueros españoles en los que todo aconteció en segundos y el barco se hundió tras embarcar una gran ola en un mar tranquilo, según los escasos testimonios de los supervivientes, señalan a las olas solitarias.
Los sistemas de predicción son cada vez mejores en los países desarrollados, pero con los algoritmos desarrollados por Nieto, casi se alcanza la perfección.
El programa interpreta la señal del radar en altura del oleaje, y muestra en la pantalla las distintas medidas de las olas con colores. Es una imagen de 360º, que tiene una gran precisión hasta los ocho kilómetros. De esta manera, el capitán podrá predecir con un espacio de tiempo adecuado como enfrentarse al golpe de mar.

La concentración de dióxido de carbono alcanza su máximo nivel

FUENTE: elmundo.es

La concentración de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases culpables del efecto invernadero, en la atmósfera terrestre alcanzó en el año 2006 un nivel jamás registrado anteriormente, según informó hoy la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Según el ‘Boletín sobre los gases de efecto invernadero’ publicado hoy, el nivel en 2006 de CO2 fue de 381,2 partes por millón, lo que supone un 0,53 por ciento más que en 2005.
Las cifras se basan en las observaciones efectuadas mediante la Red Mundial de Vigilancia del dióxido de carbono y el metano, otro de los gases que provocan el efecto invernadero y por tanto el cambio climático, establecida por la OMM.
El dióxido de carbono, el metano (CH4) y el óxido óxido nitroso (N2O), son los tres gases de efecto invernadero más abundantes en la atmósfera terrestre, después del vapor de agua.
Los tres formaN parte de las principales causas del calentamiento planetario.
La concentración de óxido nitroso también alcanzó valores récord en 2006, hasta 320,1 partes por millón.
Según la OMM, la concentración de CO2 y de óxido nitroso en la atmósfera terrestre se ha incrementado en un 36% desde finales del siglo XVIII, antes de la era industrial.
Gran parte de este aumento se debe a las emisiones relacionadas con la combustión de combustibles fósiles.