Astrónomos de EEUU descubren una nueva categoría de estrella en la Vía Láctea
FUENTE: elmundo.es
Astrónomos de EEUU han detectado en la Vía Láctea ocho ejemplos de una nueva categoría de estrella que pertenece a la familia de las llamadas enanas blancas, pero nunca se había identificado hasta ahora.
Las enanas blancas constituyen la fase terminal en la que se convierten la mayor parte de las estrellas. De hecho, el 97% de los cuerpos estelares(incluyendo nuestro Sol) acaban transformándose en enanas blancas cuando se aproximan al final de su existencia.
Estas estrellas tienen una masa aproximadamente equivalente a la del Sol, pero sólo son un poco más grandes que la Tierra ya que pierden su capas externas, dejando sólo un núcleo pequeño, denso y con muy poca luminosidad. Son, en definitiva, estrellas moribundas que surgen tras el colapso de la fusión nuclear en su interior.
Lo que diferencia a la nueva categoría de enana blanca, cuyo descubrimiento se acaba de publicar en la revista ‘Nature’, es que posee una atmosfera de carbono. El astrofísico Patrick Dufour, de la Universidad de Arizona, y sus colaboradores han detectado ocho objetos con esta característica insólita, ya que hasta ahora todas las enanas blancas conocidas tenían atmósferas de hidrógeno o de helio.
La hipótesis con la que trabajan los autores del hallazgo es que esta nueva categoría de enana blanca surge tras el colapso de estrellas mucho más masivas que el Sol, aunque no lo suficientemente grandes como para explotar como las supernovas.
“Ha sido un descubrimiento totalmente inesperado porque todas las enanas blancas que habíamos detectado hasta ahora tenían atmósferas ricas en hidrógeno o helio, asi que nos encontramos ante una estrella completamente nueva”, explica Dufour.
Las ocho nuevas enanas blancas se encuentran en nuestra propia galaxia a una distancia de la Tierra de entre 1.000 y 2.000 años luz (es decir, unos 10 billones de kilómetros, la distancia que recorre la luz en un año).
Además, los astrónomos han identificado al menos otras dos enanas blancas que podrían clasificarse tambíén en esta nueva categoría. Todas ellas se encuentran dentro de un grupo de 10.000 enanas blancas que se han identificado en un rastreo masivo que se ha realizado recientemente.
“Nuestro próximo gran desafío será explicar cómo se forman estas nuevas estrellas y descubrir lo que esto nos puede enseñar sobre la evolución estelar”, concluye Dufour.
El potencial energético de las termitas
FUNENTE: elmundo.es
Las termitas pueden ayudar a solucionar el problema energético con un sistema renovable. Un grupo de científicos de Estados Unidos acaba de secuenciar el ADN de los microbios que hacen posible que conviertan la madera en alimento, un trabajo que podría proporcionar biocombustible en el futuro.
“Son un máquina sorprendente, auténticos biorreactores móviles en miniatura”, han asegurado los biotecnólogos que han llevado a cabo el trabajo y que pertenecen a empresas e instituciones de Estados Unidos y Costa Rica.
Hacía tiempo que se sabía que el estómago de las termitas no es capaz por si solo de digerir la celulosa de la madera, pero que la logran degradar gracias a unos microorganismos que viven en simbiosis dentro de su aparato digestivo.
Lo que no se conocía es cómo se produce ese proceso. Se ignoraba que sus tripas son una auténtica mina de oro de microbios que enriquecen sus enzimas hasta convertir, en poco tiempo, una gran cantidad de biomasa en combustible:lo hacen rompiendo las paredes celulares de las plantas.
El paso siguiente será averiguar los caminos metabólicos por los que se digieren esos materiales; a continuación, según aseguran en la revista Nature, se podrán sintetizar estas nuevas enzimas de forma que se acelere el proceso de producción de biodiésel.
Los científicos sabían que, como ocurre con las vacas, las termitas tienen cuatro cavidades estomacales, cada una con comunidades microbianas muy complejas y diferentes. Así, aunque es la mandíbula del insecto el que convierte la madera en serrín, el verdadero trabajo se produce en sus tripas.
En este caso, los bichos, de la especie ‘Nasutitermes’, fueron recogidas durante un safari en la selva de Guápiles (Costa Rica) por el investigador principal, Falk Warneckle, del Instituto Genómico DOE Joint (DOE JGI), y su colega Jared Leadbetter, del Instituto de Tecnología, ambos en California.
Colonia en la selva
En sus paseos, dieron con un árbol al que se aferraba una gigantesca colonia de termitas. Los dos científicos recogieron las que tenían los vientres más inflados y, una vez en el laboratorio de INbio, les extrajeron el contenido de su tercer compartimento estomacal. En total, se utilizaron 165 ejemplares, de los que se consiguió una valiosa esencia de microbios, que es lo que se secuenció en el DOE Joint.
De la muestra salieron 71 millones de letras de código genético, que se reemsamblaron de nuevo para definir la identidad de cada microbio y el perfil metabólico de las enzimas que producen.
«Sabemos que lograr adaptar estos resultados científicos a un sistema industrial para que pueda ser útil es un objetivo que aún está muy lejos», reconoce Eddy Rubin, director del Instituto DOE JGI . «Conseguir que haya fábricas de biomasa capaces de producir biodiésel de forma rentable y más eficiente que las termitas es otra historia. Antes debemos definir qué genes están implicados en el proceso, y este es un paso esencial para lograrlo», reconocía.
El experto español José Luis García Fierro, del CSIC, calificaba ayer el resultado de este trabajo de «asombroso».
La evolución linguística sigue pautas propias de la selección natural
FUENTE: solociencia.com
El análisis matemático de esta evolución lingüística revela que la conjugación de los verbos irregulares se comporta de una manera sumamente regular, hasta el punto de que se pueden predecir las futuras fases de la trayectoria evolutiva de un verbo.
Antes, los idiomas se consideraban sistemas demasiado confusos y difíciles para ser estudiados matemáticamente, pero ahora estos investigadores han sido capaces de cuantificar con éxito un aspecto del cambio y desarrollo del idioma. Lieberman, Michel y sus colegas partieron para su nuevo trabajo de estudios realizados anteriormente sobre siete reglas que competían unas contra otras para la conjugación de los verbos en el inglés antiguo. El uso de seis de estas reglas se ha ido perdiendo gradualmente con el paso del tiempo. Encontraron que la única regla superviviente, que agrega el sufijo “-ed” para formar el pasado simple y el participio pasado, contribuye a la decadencia evolutiva de los verbos irregulares ingleses según una función matemática específica: Se regularizan a un ritmo inversamente proporcional a la raíz cuadrada de su frecuencia de uso. En otros términos, un verbo empleado con una frecuencia 100 veces menor, evolucionará 10 veces más rápidamente.
Para desarrollar esta fórmula, los investigadores rastrearon el estado de 177 verbos irregulares del inglés antiguo a través de los cambios lingüísticos producidos en el inglés medieval y luego en el inglés moderno. De estos 177 verbos que eran irregulares hace 1.200 años, quedaban 145 irregulares en el inglés medieval posterior y sólo 98 siguen siendo irregulares hoy. Lieberman y el grupo de Michel computaron la “longevidad” de los verbos irregulares supervivientes para predecir cuánto tiempo deberá transcurrir para que se regularicen. Los más comunes, como “be” (en español, ser o estar), y “think” (pensar), tienen una longevidad esperada tan larga (38.800 y 14.400 años, respectivamente) que a efectos prácticos nunca serán regulares. Los verbos irregulares con menores frecuencias de uso, como “shrive” (en español, confesar) y “smite” (golpear) con longevidades esperadas de 300 y 700 años, respectivamente, es mucho más probable que sucumban a la regularización.