Archivo diario: 14/11/2007

Rayos cósmicos de agujeros negros

FUENTE: elpais.com

Hay galaxias que, al parecer, tienen en su centro agujeros negros con una masa equivalente a varios miles de millones la del Sol. Esos agujeros se tragan enormes cantidades de materia de su entorno, pero en el proceso también emiten radiación electromagnética y partículas de alta energía (protones y núcleos atómicos que viajan a casi la velocidad de la luz). Algunas de ellas son las partículas de más alta energía que se conocen en el universo; son millones de veces más energéticas que las que se generan en el más potente acelerador construido. Esas partículas, o rayos cósmicos, llegan a la Tierra, chocan con la atmósfera y generan chaparrones de partículas de menor energía que descubrió, en 1938, el francés Pierre Auger.
Este proceso era hasta ahora una cuestión más teórica que algo comprobado experimentalmente, porque no se habían podido identificar las fuentes de las partículas de alta energía, que se detectaban uniformemente distribuidas en el firmamento. Por fin los científicos han logrado asociar el origen a los grandes agujeros negros galáctticos, con un observatorio internacional instalado en Argentina, el mayor del mundo, y llamado, como es lógico, Pierre Auger. Los rayos más energéticos que ha registrado el observatorio proceden de regiones del cielo donde hay unas 318 galaxias activas que están relativamente cerca: a unos 330 millones de años luz de distancia de la Tierra, como mucho. El hallazgo se ha anunciado en la revista Science.
Los físicos reconocen que persisten aún incógnitas sobre el mecanismo que genera las partículas ultraenergéticas en esos agujeros negros. Pero el entusiasmo entre los astrónomos es patente con estos resultados del Pierre Auger, y afirman que “ha comenzado la astronomía de rayos cósmicos”.
“Nuestro observatorio ha registrado casi un millón de chaparrones de rayos cósmicos, pero sólo unos pocos, los que tienen las energías más altas, pueden ser asociados a sus fuentes con suficiente precisión”, dice Enrique Zas, de la Universidad de Santiago de Compostela y miembro del Pierre Auger. “Hemos registrado 81 partículas con energías superiores a 40 trillones de electronvoltios; ningún observatorio había conseguido detectar tantas tan energéticas”.
Zas fue uno de los pioneros del Auger, en los años noventa, cuando incluso exploró la posibilidad, junto con el premio Nobel James Cronin, de instalar en España el observatorio del hemisferio Norte. Pero salió adelante la opción de EE UU, y la de Argentina para el hemisferio Sur. Este último se empezó a construir en Mendoza, en 1999, y el de EE UU está en preparación.
La instalación de Argentina está formada por 1.600 detectores de rayos cósmicos -1.400 ya funcionando- y 24 telescopios ópticos que ven la luminosidad de los chaparrones de partículas generados en la atmósfera. El conjunto cubre un área de 3.000 kilómetros cuadrados. La combinación de ambos tipos de sensores permite registrar los rayos cósmicos, medirlos y reconstruir la dirección de su fuente. El Auger, con un coste de 38 millones de euros, es una colaboración de 370 científicos e ingenieros de 17 países.
“Los rayos cósmicos de altísima energía llegan a la Tierra a un ritmo extremadamente lento, en torno a uno por kilómetro cuadrado por siglo”, explica Zas. “Por eso hay que tener detectores gigantescos para su observación”. La capacidad del Pierre Auger y sus resultados llevan a Zas a comentar: “Estamos ante las primeras claves sobre una de las principales cuestiones abiertas en astrofísica de partículas, un campo apasionante en la frontera entre la física de partículas, la astrofísica y la cosmología, que se ha beneficiado de las innovaciones tecnológicas desarrolladas en física de altas energías”.
El Auger no se dedica sólo a los rayos cósmicos ultraenergéticos, sino también a otras lluvias de partículas mucho más tenues. “Los rayos cósmicos de baja energía son abundantes y llegan de todas las direcciones, la mayoría de nuestra propia galaxia [también con un agujero negro en el centro]. Pero hasta ahora la única fuente de partículas de rayos cósmicos conocida con seguridad era el Sol”, comenta Paul Mantsch, director del proyecto del Observatorio Pierre Auger. “Cuando te fijas en los rayos cósmicos de más alta energía, originados en los fenómenos más violentos, éstos apuntan hacia sus fuentes”, continúa. “El reto ahora es registrar suficientes de esos proyectiles cósmicos para comprender los procesos que los lanzan al espacio”.

Un mapa magnético mundial

FUENTE: elpais.com

Las rocas de la corteza terrestre están más o menos imantadas y en direcciones diferentes. Su magnetismo refleja su propia historia, lo que no es poco, pero su estudio, desde el aire y el mar, también ha permitido, en el último siglo, conocer mejor las zonas activas terrestres y descifrar interesantísimos secretos comerciales, como dónde se acumulan los minerales y el petróleo. La compilación de los datos obtenidos en los últimos 50 años por los distintos países se ha traducido en el primer Mapa Digital Mundial de Anomalías Magnéticas, un gran esfuerzo que sus promotores esperan que impulse y popularice la geofísica y sus aplicaciones.
Con el estudio del geomagnetismo se ha establecido sin discusión, por ejemplo, la tectónica de placas, el movimiento de los continentes a lo largo de la historia de la Tierra. En el mapa actual se ven unas llamativas rayas a ambos lados de la dorsal oceánica en el fondo del Atlántico. Estas rayas relatan la historia de la salida de material del manto terrestre por la dorsal para formar nueva corteza. “Indican que su apertura ha sido progresiva y simétrica, ya que al ir saliendo los metales se han ido imanando por el campo externo o el calor”, explica la geofísica Isabel Socías, del Instituto Geográfico Nacional (IGN).
Las anomalías magnéticas reflejan las variaciones en el campo magnético en la superficie de la Tierra cuando se sustrae el campo magnético interno, que crea el núcleo terrestre. Éste es mucho mayor, hasta 50.000 nanoteslas, que el que aporta la parte superior de la corteza, que no supera habitualmente el 1% del total. En la península Ibérica las anomalías no superan los 500 nanoteslas, mientras que en las islas Canarias, de origen volcánico, llegan hasta los 2.000 nanoteslas.
Los datos españoles del mapa han sido aportados por el IGN. Se aportó el levantamiento magnético aéreo de la España peninsular desde 3.000 metros de altura, terminado en 1987, y el levantamiento aéreo y marino de las islas Canarias hecho de 1992. Todos los datos recibidos han sido procesados y armonizados por la Asociación Internacional de Geomagnetismo y Aeronomía (IAGA), que agrupa a científicos de más de 70 países. El producto es un mapa que refleja las anomalías magnéticas a cinco kilómetros de altura sobre la superficie terrestre en cada punto. Este primer banco de datos único (WDMAM, según sus siglas en inglés), ha sido publicado por la Comisión para el Mapa Geológico del Mundo.
Fue en Canadá donde se empezaron a hacer los estudios geomagnéticos desde aviones, dada la extensión del país, como medio para identificar depósitos mineros. El número de pasadas (a baja altura) que se hacen se corresponde con el detalle que se pretende obtener, tanto para detectar masas de minerales como bolsas de petróleo. El mismo método se utiliza para investigación en geofísica. “Muchas de las empresas e instituciones nacionales han suministrado versiones restringidas para no afectar a la comercialización”, ha comentado a la BBC Derek Fairhead, director de Getech, empresa británica involucrada en el proyecto. El instrumento es un magnetómetro de protones situado en el extremo de un aguijón en el avión. También se obtienen datos desde satélites y con barcos.
La mayor anomalía, en el País Vasco
La península Ibérica tiene sus propias curiosidades e incluso sorpresas magnéticas. La mayor anomalía que se detectó cubre casi el territorio del País Vasco y sigue siendo un misterio para los especialistas. Una explicación es que se corresponde con un trozo de la corteza terrestre que se rompió y emigró, situado a nueve kilómetros de profundidad bajo Bilbao.
Isabel Socías, jefa del servicio de geomagnetismo del Instituto Geográfico Nacional (IGN), recuerda que se pueden observar, entre otras, las anomalías correspondientes al granito en gran parte del territorio gallego, la antigua falla Alentejo-Plasencia y las zonas mineras de Ossa Morena, en Andalucía. Mientras basta con medir una vez las anomalías, porque no cambia la imantación de las rocas de la corteza, el mapa magnético total, que incluye el generado en el interior de la Tierra, que sí cambia, se hace, por mitades, una vez cada cinco años. Estos datos se utilizan, por ejemplo, para la navegación aérea, pero también en el IGN se reciben peticiones sobre datos magnéticos antiguos para resolver problemas de lindes, que antes se delimitaban con brújula.
El IGN acaba de completar el estudio del magnetismo en el golfo de Cádiz. “Es una zona muy importante porque la recorre la falla Azores-Gibraltar, que es la que está menos definida y la que causa la mayor parte de los terremotos”, explica Socías.

Uno de cada tres británicos cree que el Everest está en Europa

¡En todas partes cuecen habas!

FUENTE: elmundo.es

Una buena parte de los ciudadanos británicos merece un cero en geografía ya que no sabe situar el Everest e ignora que el Nilo es el río más largo del mundo.
Según un sondeo organizado por la revista ‘National Geographic’, uno de cada tres adultos británicos cree que el Everest está en Europa y sólo uno de cada dos sabe que el Nilo supera en recorrido al Amazonas o al Misisipí.
Preguntados sobre cuántos países hay en el mundo y dados a elegir entre las cifras de 237, 193, 114 y 62, sólo uno de cada tres acertó al mencionar la segunda cifra.
Casi un tercio de los que contestaron la encuesta confesó no haber visitado nunca un museo. Según otro estudio publicado esta semana por el British Council, organismo cultural británico, los niños del Reino Unido son los que menos conocimientos internacionales tienen de los de un grupo de 10 países.
En el sondeo de Ipsos Moris participaron 4.170 niños, todos ellos con acceso a internet, a los que se preguntó por su conocimiento de idiomas extranjeros y de los asuntos internacionales. La lista la encabezaron los niños de Nigeria, con una puntuación de 5.15 sobre siete, seguidos de los de la India (4.86), Brasil (4.57), Arabia Saudí (3.74), España (3.29) y Alemania (3.24). En los últimos lugares se colocaron los niños chinos (2.97), checos (2.51), estadounidenses (2.22) y británicos (2.19).
Preguntados si se veían más bien como ciudadanos del mundo o sólo de su país, la mayoría se inclinaron por lo primero salvo los británicos, estadounidenses o checos.

Los investigadores europeos están peor remunerados que los indios

FUENTE: abc.es

La fuga de cerebros españoles y europeos, que tanto nerviosismo despierta en Bruselas cada vez que echa mano de sus resultados en investigación, está justificada por los sórdidos sueldos que reciben los investigadores en nuestro continente, superados en más de 20.000 euros anuales por los estadounidenses y japoneses, e incluso por el salario medio indio que, en términos de poder adquisitivo, supera en 5.000 euros al europeo.
Según un informe de la Comisión Europea que compara los salarios teniendo en cuenta la capacidad de compra en cada país, un investigador español gana 38.873 euros, mientras la media anual europea se sitúa en 40.126 euros, una cifra que queda a su vez ridiculizada por el salario medio estadounidense, de 62.793 euros. Lo mismo ocurre al comparar el sueldo comunitario con el de Japón, donde los investigadores ganan lo equivalente a 61.991 euros, Australia (62.342 euros) e India (45.207).
Las diferencias se perciben incluso dentro de la propia UE, donde los españoles sólo superan a los investigadores de los países de Europa del Este, Italia (34.120 euros), Grecia (30.835), Portugal (33.334) y Finlandia (36.646). Los que mejor remuneran este trabajo son Austria, Holanda y Luxemburgo, cuyos salarios oscilan entre los 55.000 y los 60.000 euros, rozando el nivel norteamericano.
Diferencia por sexos
Como en muchas otras profesiones, las investigadoras sufren discriminación salarial con respecto a los investigadores. En España se registra en concreto una diferencia de sueldo de hasta el 25,79%, un porcentaje que se acentúa en los casos de Estonia, República Checa y Portugal, donde se supera el 35%.
Los países de la UE que mayor equilibrio presentan entre el salario de mujeres y hombres dedicados a esta profesión son Bulgaria, Dinamarca, Grecia y Malta, donde la diferencia no alcanza el 15%.