Identifican las ondas cerebrales que controlan la autenticidad de los recuerdos
FUENTE: tendencias21.net
Por primera vez se han logrado visualizar y definir las ondas cerebrales que nos sirven para diferenciar los recuerdos verbales falsos de los verdaderos gracias a un estudio realizado en la universidad de Pensilvania, en Estados Unidos.
Pruebas realizadas con un electroencefalograma intracraneal permitieron registrar los patrones de actividad electrofisiológica previos a las respuestas cerebrales que nos permiten distinguir entre memoria verbal falsa y verdadera, explican los autores de la investigación en la revista Psychological Science.
Se trata del primer estudio que ha conseguido definir con exactitud este tipo de ondas cerebrales vinculadas a recuerdos verbales, gracias a imágenes de resonancia magnética del cerebro humano obtenidas con electrodos intracraneales aplicados a enfermos de epilepsia.
Tarea de memoria
Un total de 52 pacientes (de edades comprendidas entre los ocho y los 53 años, 20 de ellos mujeres) que padecían un tipo de epilepsia resistente a los medicamentos, y que habían sido sometidos a la implantación quirúrgica de electrodos durante una o dos semanas para localizar el área o áreas cerebrales donde se originaban sus ataques epilépticos, fueron los participantes de la prueba.
Aunque los ataques epilépticos pueden controlarse con medicación en dos tercios de los casos, en otros sin embargo es necesaria la cirugía para eliminar las zonas cerebrales en que se originan los ataques. Identificar las señales neuronales que garantizan un almacenaje adecuado de nuestros recuerdos y de su recuperación ayudaría a los neurocirujanos a reducir los déficits cognitivos resultantes de la cirugía contra la epilepsia, señalan los autores del estudio.
Por eso se realizó esta prueba con pacientes muy concretos, a los que se les pidió realizar una tarea que consistía en memorizar unas listas de palabras que debían recordar más adelante. Cuando posteriormente se les preguntó por ellas, los voluntarios recordaron cierto número y también cometieron errores, recordando palabras que en realidad no estaban incluidas en el ejercicio.
Ondas gamma
Las listas fueron diseñadas con entre 15 y 20 nombres comunes. Durante el curso de entre una y cuatro sesiones, los participantes recibieron entre nueve y 60 tests sobre las palabras estudiadas, en función del interés y disponibilidad de los propios pacientes para hacer la prueba. Con un ordenador, se controlaron los estímulos y se registraron las respuestas de cada individuo.
Mientras los voluntarios realizaban la prueba, los científicos observaban la actividad eléctrica de sus cerebros, con el fin de determinar si podían asociarse ondas cerebrales específicas con el aprendizaje de memoria y la recuperación de recuerdos verdaderamente aprendidos.
Así, descubrieron que una rápida onda cerebral, conocida como ritmo gamma, se incrementaba cuando los participantes estudiaban de memoria una palabra para luego recordarla. Las mismas ondas gamma (de entre 44 a 64 hertzios o unidades de frecuencia), además, también se incrementaban en el medio segundo antes de que los participantes recordaran correctamente una palabra. El voltaje de dichas ondas se incrementaba entre 50 y 100 veces por segundo en estas circunstancias, informa la universidad de Pensilvania en un comunicado.
Distintos patrones de actividad
Per B. Sederberg, neurocientífico e investigador de dicha Universidad, señaló que los análisis revelan que existe un mismo patrón gamma de actividad oscilatoria en tres regiones del cerebro: el hipocampo, la corteza prefrontal y el lóbulo temporal en dos momentos distintos: el de memorizar y el momento posterior, el de traer a la memoria un recuerdo determinado. De hecho, esta actividad reflejaba que las palabras habían sido bien memorizadas.
Por otro lado, la medición temporal de estos efectos oscilatorios ha sugerido que las señales eléctricas de recuperación de los recuerdos se inician en el hipocampo, y después se expanden por la corteza cerebral. Los falsos recuerdos provocaron por el contrario un patrón distinto de oscilaciones gamma, posiblemente reflejo de la recuperación de información contextual asociada con experiencias pasadas, señalaron los investigadores.
Según Michael Kahana, otro autor del estudio, puede verse la diferencia en la actividad cerebral justo antes de recordar algo que realmente ha pasado en comparación con algo que en realidad no ha sucedido.
Las técnicas de mapeo de las redes cognitivas del cerebro, cada vez más desarrolladas, podrían ayudar a tratar diversas enfermedades neurológicas, incluidas la depresión, la esquizofrenia, los daños cerebrales por traumas o los desórdenes afectivos, aseguran los expertos.
Controversia sobre los falsos recuerdos
Existe una importante controversia científica sobre los así llamados recuerdos falsos, ya que recientes descubrimientos han sembrado dudas sobre la autenticidad de todo lo que recordamos como cierto, por lo que la investigación sobre los recuerdos verbales debe contribuir a esclarecer el conocimiento sobre la memoria.
Ya informamos en otro artículo que científicos norteamericanos habían descubierto, a través de las imágenes de resonancia magnética funcional de los cerebros de 40 voluntarios, que no sólo los hechos emotivos que nos ocurren tienen un espacio relevante en la memoria, sino que la mera preocupación por lo que va a ocurrir se graba en el cerebro con la misma intensidad que un recuerdo negativo real, incluso antes de que ocurra. Según esta investigación, la preocupación puede convertirse en el recuerdo de un hecho que todavía no ha ocurrido.
Asimismo, en un anterior artículo informamos que investigadores de Estados Unidos habían descubierto la forma de implantar falsos recuerdos en las personas, ya sea modificando episodios personales, ya sea fabricando sucesos que nunca ocurrieron pero que se recuerdan como reales. El 25% de la población es susceptible de asumir recuerdos imaginarios, incluidos los de episodios relativos al primer año de vida, mediante recursos que desvelan lo fácil que es engañar a la memoria.
La investigación de la Universidad de Pennsylvania se enmarca en esta línea de investigaciones y arroja nueva luz sobre los mecanismos cerebrales de formación de recuerdos, falsos y verdaderos, así como de los que determinan la autenticidad de un recuerdo, aunque en el caso de esta investigación se refiera sólo a un recuerdo verbal, es decir, a la memoria de palabras aprendidas.
Crean ‘superratones’ transgénicos que son capaces de correr seis horas sin parar
FUENTE: elmundo.es
Un nuevo ‘superratón’ acaba de realizar sus primeras proezas en un laboratorio. El pequeño roedor es capaz de alcanzar velocidades de hasta 20 metros por minuto y no cansarse hasta culminar una carrera de seis kilómetros o estar más de seis horas dando vueltas en la habitual rueda giratoria.
El asombroso espécimen ha sido creado en la Universidad Case Reserve Western, en Estados Unidos, con la única manipulación de un gen que produce la enzima PEPCK-C, que está relacionada con la síntesis de la glucosa en los organismos.
“Su metabolismo es similar al del ciclista Lance Armstrong cuando subía los Pirineos; utiliza principalmente ácidos grasos para conseguir la energía y produce muy poco ácido láctico”, explica Richard W. Hanson, profesor de Bioquímica y uno de los autores de este trabajo.
Este ácido láctico se produce cuando se realiza ejercicio. Si es muy intenso acaba produciendo fatiga muscular porque el organismo no es capaz de reabsorberlo en su totalidad.
En su experimento, los investigadores comprobaron que los nuevos roedores comían hasta un 60% más que los de control y que vivían mucho más tiempo. De hecho, las hembras transgénicas eran capaces de reproducirse hasta con 2,5 años de edad, cuando ya eran unas ancianitas. Lo habitual es que dejen de hacerlo al año de vida.
Hanson y sus colegas, que han publicado sus resultados en la revista ‘Journal of Biological Chemistry’, explican que la clave de este extraordinario metabolismo está el papel que desempeña el gen que sintetiza la PEPCK-C en los músculos y los tejidos finos grasos, algo que llevan estudiando desde hace cinco años.
En este tiempo, han conseguido crear seis líneas de ratones modificados genéticamente, pero fue en una de ellas en la que descubrieron tan espectacular capacidad física. Los niveles de actividad de la enzima en los músculos de aquellos poderosos roedores era de nueve unidades por gramo, cuando no superaba las 0,8 unidades en los ratones no manipulados.
La bioquímica Parvin Hamiki, que figura como responsable de este trabajo y colabora en el laboratorio de Hanson, explica, en un comunicado de su Universidad, que “desde muy jóvenes los llamados PEPCK-Cmus estaban siempre en movimiento en sus jaulas, era muy fácil saber cuáles eran de la nueva línea genética sólo con mirarles”.
En los estudios que han hecho sobre su comportamiento, además de ser hasta siete veces más activos que sus colegas, han demostrado ser más agresivos. Para averiguar su consumo de oxígeno, su producción de dióxido de carbono o los cambios de lactato en su sangre, les situaron en las ruedas de entrenamiento con una pendiente de 25 grados. La velocidad iba aumentando dos metros por minuto, hasta que caían todos rendidos. Los superratones aguantaron hasta 32 minutos, frente a los 19 minutos que resistieron los de control, cuyos niveles de ácido láctico se habían disparado. En los primeros, casi no estaban alterados.
La ciencia está enlatada como un bien de consumo
FUENTE: tendencias21.net
Los misterios de la naturaleza han despertado la curiosidad de los seres humanos a lo largo de los siglos. En su lucha por esclarecerlos, el hombre ha visto tambalearse una y otra vez los cimientos de su percepción del mundo. Y ese descubrimiento constante, esa eterna negación de los axiomas que parecían inmutables, probablemente sea lo más invariable de su experiencia sobre la Tierra.
No ha de sorprender a nadie, pues, que la comunidad científica esté interesada en difundir los conocimientos que ha adquirido con el paso del tiempo. ¿Por qué iba a privarnos de semejantes fastuosidades intelectuales? ¿Acaso la divulgación no es el mejor camino para democratizar el conocimiento? Al fin y al cabo, la filantropía en la ciencia ya fue representada en la mitología griega mediante el mito de Prometeo.
Aún así, la divulgación científica no ha de verse sólo desde un punto de vista epistemológico, también puede ser interpretada en clave económica; en este sentido, libros, películas y documentales, no son un producto como cualquier otro dentro de la sociedad de consumo. Es evidente que existe una demanda ávida de emocionarse con los hallazgos científicos. Los creativos culturales lo saben, y reaccionan tal como dicta la lógica del mercado: generando productos de divulgación para todos los públicos. El negocio está servido.
Pero la conversión de algunos bienes sociales en bienes de consumo siempre comporta tanto beneficios como riesgos: la divulgación científica no es ninguna excepción. Cómo se verá en las próximas líneas, ofrecer la ciencia como producto puede convertirla en un acto de fe para el gran público. Y cuando eso suceda, el mercado habrá contravenido precisamente el espíritu científico que durante tantos siglos ha permitido avanzar al ser humano.
Capacidad educativa
No hay duda que en la mayoría de ocasiones la divulgación científica tiene una gran capacidad educativa. Supongamos, por ejemplo, un documental que explique el fenómeno de formación del arco iris. Es posible que los espectadores no sepamos lo que es un índice de refracción, o cómo se formula la función de onda de la luz. A pesar de ello, cuando observemos una simulación con haces lumínicos impactando sobre vapor de agua, enseguida comprenderemos los principios básicos que provocan el arco iris. Nuestro aprendizaje es debido a que no sólo hemos visto manifestarse el fenómeno, sino también las causas que lo provocan.
Pero no todas las maravillas de la naturaleza fueron estudiadas a partir de su observación directa, cómo es el caso del arco iris. Hay teorías mucho menos empíricas, que en su día fueron desarrolladas bajo la luz de las matemáticas: es el caso de la física cuántica o la teoría de la relatividad. Unos campos de investigación que, precisamente por desarrollarse en el plano de lo abstracto, nos han permitido contradecir “evidencias” que nuestros ojos ven a diario. Y por ese mismo motivo, por ser teorías abstractas, ponen muchos más escollos al trabajo del divulgador.
Imaginemos ahora un documental que nos acerque a los fundamentos de la física cuántica. Probablemente nos dirá que las partículas fundamentales están simultáneamente en múltiples posiciones, de modo que ocupan una de ellas sólo cuando un observador trate de ubicarla. Incluso puede que ilustre el fenómeno mediante una animación de cuanto sucede a nivel subatómico, con múltiples partículas apareciendo y desapareciendo constantemente de la imagen… Pues bien, esta reproducción nos ayudará a imaginar vagamente el fenómeno, a hacernos una idea de lo que sucede, pero de ningún modo podemos pretender que nos está dando a comprender las causas. Eso sólo es posible mediante las matemáticas.
Lo mismo sucedería con un tercer documental, que nos quisiera explicar la teoría de la relatividad. En este se afirmaría que, a velocidades próximas a la de la luz, el espacio se dilata y el tiempo se contrae. ¿Inverosímil, no? Seguro que todos gozaríamos mucho con las explicaciones. Sin embargo, ¿comprenderíamos algo por el hecho de ver objetos que se hacen pequeños? ¿Entenderíamos la relatividad si nos mostraran relojes que avanzan a distintas velocidades? No, claro que no.
El ejemplo del Arco Iris
La comprensión total de un fenómeno pasa indefectiblemente por identificar aquellas causas que lo producen. En el ejemplo del arco iris, observar la trayectoria de los haces de luz permitía comprender por qué se separan los colores; en el ejemplo cuántico, ver partículas que aparecen y desaparecen no explica de ningún modo por qué tienen una posición indeterminada. En el primer caso, la visualización del fenómeno nos permite explicar sus causas; en el segundo, no.
A pesar de ello, productores y creativos insisten en pedir a los científicos que expliquen las teorías más complejas del modo más llano posible. Ahí es nada! Poco importa que los destinatarios no tengamos los conocimientos necesarios para comprender dichas teorías; da igual si no sabemos lo que es una función de onda, si jamás nos hablaron de cuadrivectores o si nunca hicimos operaciones con brakets…
Lo paradójico del caso es que nuestra falta de preparación no impide que nos impresionemos enormemente ante los documentales que tratan de física cuántica. Y ahí es donde surge la siguiente pregunta: ¿cómo pueden fascinarnos tanto unas teorías que no comprendemos? La respuesta es que no nos fascina la teoría, sino únicamente sus conclusiones y hallazgos. Porque lo único que se puede exponer de un modo llano sobre física cuántica, son sus conclusiones –en los documentales no hay lugar para las ecuaciones que permitieron llegar a ellas.
Si un reputado físico nos dice que la masa de un cuerpo se incrementa al aumentar la velocidad de éste, nosotros le creemos. Y le creemos porque confiamos en él, porque hemos decidido otorgarle legitimidad. Se produce un acuerdo tácito, por el cual el sabio nos ahorra las complicadas demostraciones matemáticas, y nosotros le creemos en un acto de fe.
Escalada matemática
Algo parecido sucedería en el caso de un alpinista que hubiera escalado la cima del Everest. Una vez descendido, describiría detalladamente a sus conocidos cómo es el lugar, sus colores, su olor, la sensación de altitud, etc… Por supuesto que podría mentirles con cierta facilidad, e incluso, con el paso del tiempo, podría confundirse en los detalles. Aún así, los demás creerán en él, ellos también harán un acto de fe. Y lo harán porque, de hecho, tendrían que escalar el mismísimo Everest para cerciorar sus palabras. Es poco más o menos lo que haría falta para que nosotros comprendiéramos la física cuántica: tendríamos que escalar la montaña de matemáticas que en su día subieron Heisenberg o Schrödinger.
Lo dicho hasta ahora no tiene porqué ir en detrimento de los beneficios que conlleva la divulgación científica; nunca debemos olvidar que ésta funciona como un mecanismo práctico y efectivo. ¿O acaso alguien espera que todos nos pongamos a estudiar matemáticas en nuestros ratos libres? No… Nuestra ignorancia en cada materia no es motivo para privarnos de la fascinación por la ciencia. Por supuesto que no.
Que la ciencia se convierta en un producto no debe escandalizar a nadie. De hecho, y sin ir demasiado lejos, la tecnología se encuentra en el epicentro de la sociedad de consumo desde hace siglos –incluso la formación, con su mercado de carísimos masters y postgrados, dejó de ser una inversión para convertirse también en un producto.
Sin embargo, aún aceptando las virtudes de la divulgación científica como un bien de consumo, debemos ser concientes de que cuando versa sobre las teorías más abstractas, en realidad no nos está demostrando nada; nos muestra fenómenos fascinantes, pero a su vez, nos otorga el papel de sujetos crédulos y sin capacidad crítica. En otras palabras, nos está sirviendo una ciencia enlatada, pulida y sin espinas. Y nosotros la estamos tomando de un modo absolutamente dogmático, lo que contraviene los preceptos del verdadero espíritu científico.
Un bien de mercado
Tanto la ciencia como la tecnología son susceptibles de convertirse en un bien de mercado; la diferencia entre ambas es que, al hacerlo, una corre el riesgo de contradecir su esencia y la otra no. Así, si bien la física cuántica sólo puede divulgarse en un formato adulterado, no se requieren conocimientos sobre ondas hertzianas para encender una radio.
En algunos casos pues, convertir la ciencia en un bien de consumo puede suponer una contradicción fundamental: lo que se consiguió mediante el espíritu científico, se transmite a la sociedad como si fuera un dogma de fe. Al margen de la calidad del producto, un exceso de ligereza en la divulgación podría provocar una atrofia en los valores del espíritu científico entre el gran público.
Insistamos una vez más, esto no significa que debamos renunciar a la divulgación de teorías como la cuántica o la relatividad. De ninguna manera. Sólo quiere decir que tanto los escritores como los guionistas y, sobretodo, el gran público, han de ser concientes de la diferencia entre comprender algo o simplemente creerlo. Porque no todos los productos que salen al mercado tienen el debido rigor científico; al contrario, algunos hacen interpretaciones erróneas e incluso pseudocientíficas, en su ansia por maravillar al público.
La sociedad de consumo convierte la ciencia en un bien que, como cualquier otro, se produce, se distribuye y se vende. Este proceso puede elevar los conocimientos más avanzados al nivel de dogma, casi de experiencia religiosa –una praxis que puede resulta fatal, en caso de una mala interpretación o una exageración de las tesis científicas–. Por supuesto que el mercado puede disfrazarse de Prometeo, y llevar el fuego a los hombres, pero debemos ir con cuidado para que en un momento de ceguera no termine quemando a alguien.
La ciencia, una cuestión de fe
Supongamos un último ejemplo. En este caso, un hipotético documental nos muestra a un talentoso científico que afirma lo siguiente: “según dictámenes de la física cuántica, mientras nuestro frigorífico está cerrado, las manzanas de su interior pueden tomar la forma de cualquier fruta; sólo cuando abrimos la puerta, toman forma de manzana”. ¿Parece una locura, no? Y sin embargo, ¿por qué no íbamos a creerle, si antes ya hemos creído afirmaciones tan extrañas como ésta? Lo cierto es que la gran mayoría de personas no tenemos un criterio válido para cuestionar al científico.
Por eso resulta esencial que conozcamos las herramientas de que disponemos para evitar fraudes de este tipo. En primer lugar, tenemos la obligación de preservar nuestro espíritu crítico y vivir con el escepticismo. Y en segundo lugar, podemos exigir a la comunidad científica que someta los productos de divulgación a un control de calidad intelectual. Si existen organismos que garantizan las buenas prácticas en publicidad, ¿por qué no debe haberlos que nos aseguren una divulgación científica rigurosa y responsable?
En su obra La ética protestante y el espíritu de capitalismo, Max Weber ponía una religión en los cimientos del sistema capitalista. Hoy vemos que las leyes del mercado pueden llegar a convertir la misma ciencia en una cuestión de fe. Y si no fuera porque los sociólogos se llevarían las manos a la cabeza, eso nos llevaría a pensar que el capitalismo casi está devolviendo el favor a la religión. Por favor, no hagamos de nuestros científicos sacerdotes.
El otro precio de la energía verde
FUENTE: elpais.com
¿Pueden el campesino azucarero de Brasil o el agricultor del maíz de México sentirse como los dueños de pozos petrolíferos de Texas a principios del siglo XX? ¿O deben echarse a temblar? El hambre de biocombustibles que experimentan EE UU y la UE para luchar contra el cambio climático abre grandes oportunidades de negocio para el Sur, pero también un gran peligro. ¿Acabará el Sur pagando la conciencia verde del Norte? Así lo teme la ONU y organizaciones reunidas ayer en Bruselas. “Es inaceptable que la gente pobre tenga que pagar el coste de la reducción de emisiones de la UE”, dijo ayer Robert Bailey en nombre de la ONG Oxfam. “Los biocombustibles son un crimen contra la humanidad”, asegura Jean Ziegler, comisionado de la ONU para el derecho a la alimentación.
Desde el año 2000, la producción mundial de biocombustibles se ha duplicado. EE UU quiere que en una década el 15% de la gasolina que se venda en su país sea verde, mientras que la Comisión Europea se ha propuesto el 10% en 2020. Esto tendrá ventajas, como la reducción de emisiones contaminantes, la posibilidad de universalizar el uso de la energía y la potencial generación de riqueza en los países en desarrollo. Pero encierra riesgos serios como la subida de los precios de los alimentos básicos, la deforestación salvaje, el desplazamiento descontrolado de poblaciones o la explotación laboral de los jornaleros.
EE UU y Brasil son los mayores productores de biocarburantes. Entre ambos generan el 80% de la oferta. El primero se ha especializado en el etanol obtenido mediante el grano de maíz, mientras el segundo usa caña de azúcar. El país suramericano, que controla la mitad del comercio mundial de etanol, constituye un laboratorio clave para evaluar las ventajas y los riesgos de los biocombustibles para los países en desarrollo. Y hay opiniones enfrentadas.
“Estamos en contra de un modelo que, tal y como está planteado ahora, sirve sobre todo para resolver un patrón de consumo de los países ricos que prima el transporte individual en lugar del colectivo”, señala José Batista, coordinador del Movimiento Sin Tierra. “La caña de azúcar consume parte de nuestras reservas de agua dulce y para su recogida se recurre a jornadas de trabajo durísimas. Además estamos perdiendo la soberanía de nuestro territorio porque cada vez es más común la privatización de tierras para su venta a extranjeros”, añade Batista. Su organización denuncia la muerte por extenuación de 29 personas en el municipio de Ribêirao Preto, gran productor de caña de azúcar, en los últimos dos años.
La Administración brasileña tiene otra visión. “El etanol es algo que podemos producir nosotros por nuestras condiciones de clima y porque su proceso de elaboración es sencillo. Esa ventaja hay que aprovecharla”, destaca Eloy Ritter, responsable del área económica de la embajada de Brasil. “Además los ingresos que genera nos vienen muy bien, entre otras cosas, para reducir nuestra deuda externa y cumplir los compromisos fijados por el FMI”. Ritter señala que el terreno ocupado por la caña de azúcar sólo supone el 0,6% del territorio, “y por tanto no hay conflicto entre la producción de biocombustibles y alimentos”. En cuanto a las condiciones de trabajo, Ritter señala que en el sector del azúcar en Brasil, “no hay condiciones impropias y hay un riguroso cumplimiento de la Ley”.
El propio presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, es un claro defensor de los biocombustibles y este año ha recorrido medio mundo pregonando las bondades del etanol.
En el mundo hay 2.400 millones de personas que recurren a la paja y al estiércol para sus necesidades energéticas, y 1.600 millones sin acceso alguno a la electricidad. Además, el 70% de los pobres del mundo se concentra en zonas rurales. El potencial de beneficios, por tanto, es enorme, pero el debate entre partidarios y detractores de este tipo de energía gana decibelios.
“No creemos que los biocombustibles sean malos en sí mismos, pero nos preocupan las plantaciones a gran escala que países asiáticos y africanos ya están planeando para atender la demanda europea”, explicó Robert Bailey en nombre de Oxfam. Bailey dibujó un panorama sombrío (aumento del precio de los alimentos, deforestación, etcétera) de cumplirse los objetivos que se han propuesto Washington y Bruselas para combatir el cambio climático.
El texto presentado ayer en Bruselas cita datos de Naciones Unidas que indican que 60 millones de indígenas corren el riesgo de ser desplazados por el cultivo de biocombustibles. “Cuando esa gente pierde su tierra, pierde también el modo de vida. Muchos acabarán en los barrios de chabolas en busca de trabajo y otros tendrán que emigrar”, añade la ONG.
En Indonesia, por ejemplo, casi una tercera parte del aceite de palma es producido por pequeños productores, según este informe. La mayoría perdieron sus tierras por el avance de las plantaciones y fueron resarcidas con un pequeño terreno. Pero se sienten presos de unas compañías productoras de aceite de palma, que les dan crédito y a los que venden su producción con el precio que fija la empresa, por lo que tienen las manos atadas. Y las consecuencias laterales en la extinción de orangutanes. En Mozambique, el Gobierno ha identificado 33 millones de hectáreas -en torno al 40% de la superficie del país- como aptas para el cultivo de biocombustibles, lo que entraña riesgos sin calcular.
Hay otras opiniones. “Los biocombustibles son muy positivos para los países en desarrollo porque les permite reducir su dependencia de la importación de petróleo y les da la posibilidad de ganar mucho dinero exportando los excedentes a los países ricos”, destaca Ramón de Miguel, presidente de la Asociación Europea de Fabricantes de Etanol.
No es tan optimista, en cambio, Jacques Diouf, director general de la FAO, la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU. En su opinión, los biocombustibles sólo serán beneficiosos si establecen “un marco de inversión y de acceso al crédito que permita a los más pobres satisfacer la demanda energética interna”, y si se eliminan los actuales subsidios y aranceles de los países ricos “que les impiden acceder a los mercados internacionales en igualdad de condiciones”. Si no se dan estas condiciones, los biocombustibles, dice Diouf a EL PAÍS, más que ser un catalizador económico, “podría acrecentar los conflictos sociales”.
La fuerte subida del precio del petróleo (el barril de brent, crudo de referencia en Europa, ronda los 90 dólares, un 55% más que en 2005), junto con la amenaza del cambio climático y el peso que tienen países como Venezuela e Irán en la producción de combustibles fósiles, han llevado a EE UU a abanderar una cruzada en favor de los biocombustibles a la que se han sumado otras economías occidentales.
Como consecuencia, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que la producción mundial de biocarburantes, que se ha doblado desde 2000, crezca de las 20 Mtoe (millones de toneladas de equivalente de petróleo) de 2005 hasta las 92 Mtoe en 2030. El terreno dedicado a biocombustibles pasaría del 1% de la tierra mundial disponible para la agricultura al 2,5% en 2030.
Entre los riesgos que detecta la ONU está el precio del grano. Por ello, pide que se evalúen con detalle los impactos económicos, sociales y medioambientales del desarrollo de la bioenergía “antes de decidir si se va a desarrollar la industria, cuán rápido se desarrollará, y qué tecnologías, políticas y estrategias de inversión se esperan”. Ziegler ha propuesto que se centre la investigación y la producción en la energía producida a partir de forrajes y desechos vegetales.
La explosión de los biocombustibles ya se ha dejado notar en la cadena alimentaria. Y es que no sólo se ha disparado el precio de los cultivos destinados a la producción, sino el de las cosechas que han visto caer su producción para el maíz o la caña de azúcar. Así, en los últimos dos años el precio del trigo se ha doblado, mientras que el de la soja y el maíz ha crecido un 62% y un 45%, respectivamente. Entre los principales damnificados se encuentran los consumidores de productos derivados de estas cosechas. A principios de año, por ejemplo, México sufrió una revuelta popular ya que el alza del precio del maíz provocó el encarecimiento de la tortilla, alimento básico de los más pobres. Este proceso, bautizado como etanoinflación, tiene otra derivada. Y es que el sector ganadero también sale perjudicado. Tyson, el principal productor mundial de carne, ha subido el precio de sus productos debido a los mayores costes que tiene que afrontar para alimentar a los animales.
El debate está servido, y encendido.
La sonda europea ‘Mars Express’ detecta indicios de agua en el ecuador de Marte
FUENTE: elmundo.es
El radar de la sonda europea ‘Mars Express’ acaba de detectar lo que parece ser una gran cantidad de agua helada en las colinas de Medusae Fossae, en la región ecuatorial de Marte.
Hasta ahora, se habían detectado indicios de agua en los polos del planeta rojo, pero jamás se había hallado en su ecuador.
Los científicos que han estudiado los datos, dirigidos por Thomas Watters, del Instituto Smithsonian en Washington, no están seguros de cómo interpretarlos, pero ofrecen dos posibles explicaciones: una de ellas, es que esas colinas sean ricas en hielo, con reservas comparables a las del Polo Sur marciano; la otra opción es que estén formadas por un extraño material de baja densidad, altísima porosidad y con muy poca agua, el cual habría confundido a los expertos.
Anteriormente, se pensaba que Medusae Fossae, una de las regiones más misteriosas del planeta rojo, estaba compuesta por polvo volcánico y sedimentos arrastrados hasta allí por el viento. Sin embargo, los análisis del radar han revelado que, con toda seguridad, hay agua bajo esas colinas, y posiblemente en grandes cantidades. De confirmarse esta posibilidad, la región pasaría a convertirse en una candidata ideal para futuras misiones a Marte.
“Estos depósitos parecen tener características únicas respecto a otros depósitos marcianos estudiados con radar hasta la fecha. Una MFF [Formación Medusae Fossae, llamada así por sus siglas en inglés] rica en hielo plantea la intrigante posibilidad de un gran volumen de agua helada en la zona ecuatorial de Marte bajo la pariencia de arena y polvo”, resaltan los investigadores en su estudio, que se publica hoy en la edición digital de ‘Science’.
La ‘Mars Express’, que llegó a Marte en diciembre de 2003, tiene previsto seguir observando al planeta rojo hasta mayo de 2009. Uno de los objetivos que se plantea la Agencia Espacial Europea (ESA), que ha extendido varios años la misión original, es lograr una cobertura global del planeta rojo con los instrumentos de la nave, capaces de crear mapas tridimensionales y escudriñar en las profundidades en busca de agua subterránea.
El PNNL y HP construirán uno de los superordenadores más potentes y con más rendimiento del mundo
FUENTE: laflecha.net
El PNNL es uno de los diez laboratorios nacionales del Department of Energy (DOE), y este supercomputador será el corazón de un proyecto que permitirá avanzar en investigaciones que se están llevando a cabo en campos como la energía, el medio ambiente y de la seguridad nacional.
Con el sistema de HP, los científicos serán capaces de estudiar problemáticas de gran complejidad con modelos más grandes y más realistas, y podrán obtener respuestas con mayor rapidez. Algunos de los proyectos de investigación en los que se empleará la tecnología de Supercomputación de HP son el descubrimiento de materiales seguros y eficaces para producir y almacenar hidrógeno, el análisis de procesos químicos en bacterias en el campo de la biomedicina y producción de energía, o el desarrollo de herramientas de simulación que permitan mejorar el medio ambiente.
Supercomputación para la ciencia
La configuración del supercomputador de HP proporciona una plataforma escalable que satisface las necesidades de computación y almacenamiento que necesita el PNNL. Además, al instalarse sobre la infraestructura que Hewlett-Packard ya tenía en el Laboratorio, la implantación va a ser especialmente sencilla.
El supercomputador de HP está compuesto por servidores HP ProLiant e incluye InfiniBand 4x DDR, 4 procesadores 620 AMD Opteron ™, 37 terabytes de memoria y ancho de banda en disco agregado de unos 950 gigabytes por segundo para 21.000 discos duros bajo el entorno de HP Enterprise Virtual Arrays. Con 18,480 procesadores a 2.2 gigahertzios, el superordenador podrá llegar a tener un rendimiento de 163 teraflops.
Pieza clave
Este supercomputador será una pieza clave en el Environmental Molecular Scicences Laboratory (EMSL), un recurso que, dentro del Pacific Northwest Nacional Laboratory, permite a científicos de todo el mundo acceder y llevar a cabo teorías y experimentos en el campo de la ciencia molecular. Debido a la complejidad de los cálculos y análisis que ello supone, los científicos que utilizan el EMSL necesitan disponer de unos requerimientos tecnológicos muy avanzados.
Se espera que el sistema sea suministrado y testeado en 2 fases comenzando en Enero del 2008 y se espera que este totalmente operativo en Septiembre de 2008.