Archivo diario: 27/10/2007

El satélite español se hará con participación extranjera

FUENTE: elpais.com

El satélite español de observación de la Tierra Ingenio se construirá con participación de industrias extranjeras que puede llegar a un 50% del total. El oportuno concurso internacional se hará publico en los próximos días, pero ya está decidido y acordado con la Agencia Europea del Espacio (ESA), que gestiona técnicamente el proyecto español. El intento de abaratar los costes del proyecto y mantenerlo en los límites de los 200 millones de euros presupuestados, es la razón aducida por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), del Ministerio de Industria, para recurrir a la competencia internacional de ofertas. El problema es que el coste se ha disparado hasta casi el doble al intentar mantener los contratos industriales en el ámbito español, como se pretendía, para impulsar la industria aeroespacial y crear unos 600 empleos directos y mil indirectos en el sector.
El satélite fue anunciado en 2005 por el entonces ministro de Industria José Montilla y, de nuevo, el pasado julio por el Presidente Rodríguez Zapatero, bautizándolo como Ingenio lo que hasta entonces se llamaba en el sector Montillasat.
Se trata de un equipo de observación de la Tierra, de 500 kilos, que se colocará en órbita polar a 670 kilómetros de altura. Su instrumento principal será una cámara óptica para aplicaciones como protección medioambiental, seguimiento de catástrofes naturales y vigilancia de fronteras. Deberá funcionar siete años y su lanzamiento está fijado para 2010, pero posiblemente se retrase un año, según los expertos.
“Las ofertas iniciales que hemos recibido de las empresas españolas se han disparado”, comenta Maurici Lucena, Director general del CDTI. “El objetivo de política industrial del proyecto es capacitar a las empresas españolas, pero con unos márgenes de coste razonables. Confío en que ahora, la competencia internacional haga que las industrias ofrezcan precios más competitivos”.
La convocatoria incluirá la condición de que los contratistas principales, tanto del satélite como de la cámara, sean españoles y que también lo sea al menos el 50% de la fabricación, explica Mercedes Sierra, Directora de Aeronáutica y Espacio del CDTI. Con esta medida se intenta estimular los acuerdos de industrias españolas y extranjeras -algunas empresas internacionales han manifestado ya su interés- para el proyecto Ingenio.
La empresa española Sener, que aspira a ser el contratista principal de la cámara en cuyos estudios preliminares participó, comenta que se han puesto muy altas las especificaciones del satélite, lo que exige investigación y desarrollo y encarece el proyecto, mientras que el presupuesto es muy ajustado. “Pero aceptamos el reto y vamos presentar ofertas competitivas”, asegura Diego Rodríguez, de Sener.
Por su parte, EADS-CASA quiere liderar la construcción del satélite. “Tenemos confianza en nuestra propuesta”, dice un portavoz de la empresa.

Las especies se extinguen 100 veces más rápido de lo natural

FUENTE: elpais.com

En 1987, la ex primera ministra noruega Gro Harlem Brundtland lanzó la primera gran alerta ecologista. En el informe Nuestro futuro común concluía: “El coste de la pobreza, en sufrimiento humano, en el derroche de los recursos humanos y en la degradación ambiental se ha ignorado enormemente”. Han pasado 20 años, la población ha aumentado un 34% y la renta per cápita media ha ascendido en casi un 40%. Pero las cosas no parecen haber mejorado, según el IV Informe mundial sobre el medio ambiente elaborado por la Oficina de Naciones Unidas de la materia. El texto, de 572 páginas y elaborado con colaboración de 1.000 expertos, repasa los grandes problemas del medio ambiente. Estos son tres de los más importantes.

- Sexta extinción. “Las especies se están extinguiendo a unas tasas que son 100 veces más rápidas que las observadas a través de los registros fósiles, debido a los cambios de uso del suelo, la pérdida de hábitat, la sobreexplotación de los recursos y la expansión de especies invasoras”. Desde los dinosaurios el mundo no ha vivido nada parecido. “Más del 30% de los anfibios, el 23% de los mamíferos y el 12% de las aves están amenazados”, según la ONU.

A estos factores hay que añadir la pérdida de biodiversidad en los cultivos. “Sólo 30 tipos de cultivo proporcionan el 90% de las calorías del mundo y 14 especies animales constituyen el 905 de la actividad ganadera del mundo”.

- Cambio climático. El cambio climático es uno de los grandes desafíos de la humanidad. Tanto, que para hacerle frente “las emisiones de gases de efecto invernadero deberían reducirse en un 50% para 2050 respecto al nivel de 1990″. Según las Naciones Unidas esa es la reducción necesaria para que la subida media de la temperatura no supere los dos grados centígrados, el nivel a partir del cual “es posible que se produzca gran daño irreversible”. Para ello, los países desarrollados deberían reducir sus emisiones entre el 60% y el 80% para 2050. “El objetivo no es presentar un escenario negro y pesimista, sino una llamada urgente para la acción”, señala el estudio, aunque no lo parece.

- Sobreexplotación. El informe incide en una vieja preocupación ecologista: que el consumo masivo de recursos supera la producción de materias primas. Es decir, que la humanidad consume cada año más de lo que el planeta genera. Para ello, en los últimos años se ha desarrollado el concepto huella ecológica, que mide el consumo equivalente a la producción por la superficie terrestre. “La población del mundo ha alcanzado un estado en el que la cantidad de recursos necesaria para mantenerlo supera lo que hay disponible. La huella ecológica de la humanidad es de 21,9 hectáreas por persona, mientras que la capacidad biológica de la Tierra es, de media, de sólo 15,7 hectáreas por persona”.

Un 60% de los ecosistemas están sobreexplotados, aunque el mayor abuso se da en la pesca. Según el estudio la pesca es un claro ejemplo. Actualmente se pesca a un ritmo casi cuatro veces mayor de lo que pueden soportar los océanos.

‘En la actualidad se dan más fraudes científicos que hace 15 años’

FUENTE: elmundo.es

La concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Comunicación y las Humanidades a las revistas ‘Nature’ y ‘Science’, unidas a la multitudinaria expectación que despierta el ‘apostolado’ de Al Gore (galardonado en la categoría de la Concordia) ponen de manifiesto el interés de la divulgación científica en el mundo actual. Andrew Sugden, jefe de la edición internacional de ‘Science’ habló ayer en Oviedo con EL MUNDO sobre los efectos positivos y perversos de esa sobreexposición a la opinión pública.

Pregunta.- ¿Cómo le explica a la gente que no conoce su revista en qué consiste ‘Science’?

Respuesta.- Es una revista de distribución y atención mundial que publica una entidad sin ánimo de lucro, la AAAS [American Association for the Advancement of Science]. Tenemos un millón de lectores, la mayoría de ellos científicos, a los que ofrecemos dos bloques de contenidos. En la parte de delante, tenemos textos periodísticos y algo de opinión; detrás, publicamos artículos científicos elaborados por los investigadores. Mi trabajo consiste en seleccionar entre los 12.000 artículos que nos llegan para esa sección cada año los 800 mejores según criterios de calidad, interés, novedad, precisión… No suele ser fácil. Sobre todo, porque no somos una revista especializada en un campo del saber científico sino que pretendemos ofrecer una perspectiva completa de lo que es la ciencia.

P.- ¿Y cuáles son las grandes satisfacciones en el historial de la revista?

R.- Algunos son evidentes. La difusión del Proyecto del Genoma Humano en 2001 o la publicación del primer artículo que relacionaba el VIH con el sida, hace 24 años, son dos ejemplos. Pero también estoy orgulloso de artículos menos famosos como un ‘review’ [trabajo de síntesis] sobre el cambio climático y los métodos para combatirlo que publicamos en 2004.

P.- La difusión del conocimiento científico entre un público amplio es un mérito de ‘Science’ y de ‘Nature’ indiscutible, pero también tiene efectos perversos, disfunciones…

R.- Sí, a veces ocurre.

P.-¿Cree que un medio en el que los científicos compiten por tener repercusión en los medios es positivo para la ciencia?

R.- A todos nos consta que no lo es. Pero tenemos que asumir que los fondos para la ciencia son limitados y que los científicos luchan por atraerlos con resultados vistosos. Asumamos que eso ocurre y ocurrirá y hagámoslo lo mejor posible.

P.- ¿Qué tipo de errores cometemos los medios no especializados cuando nos acercamos a la ciencia?

R.- En general, creo que hacen un buen trabajo. Hay cada vez más gente que escribe bien, con exactitud y con claridad sobre la ciencia. El problema, quizá, está en la incertidumbre. Los científicos trabajan con un margen de incertidumbre, el conocimiento es un ‘work in progress’. Para los periódicos no es fácil entender eso.

P.- Antes hablaba de 12.000 artículos científicos al año. ¿Hay un porcentaje de textos ‘sospechosos’ mayor ahora que hace 15 años?

R.- Ése es un tema interesante. Sí, tengo la percepción más o menos clara de que hay más textos ‘sospechosos’, pero no me atrevería a ofrecerle un porcentaje. Aunque eso no sólo tiene que ver con las presiones externas a los científicos. ‘Science’, igual que las demás revistas rigurosas, ha incrementado los filtros que imponemos a los estudios y, lógicamente, detectamos mejor las flaquezas de los estudios. Aún así, siempre hay gente que tiene talento para el fraude y que es capaz de engañarnos durante algún tiempo. Por fortuna, entonces, el propio proceso científico los termina desenmascarando. Hace un par de años tuvimos un caso así con un artículo fraudulento sobre las células madres. Cuando descubrimos que habíamos sido engañados, nos sentimos desolados. Pero, al mismo tiempo, comprobamos que el sistema funciona y que es la propia ciencia la que descubre los engaños. En ese sentido, fue reconfortante.

P.- ¿Cómo se sintió cuando se supo que la petrolera Exxon financiaba artículos que negasen o relativizaran los efectos del calentamiento global?

R.- Para nosotros, la calidad, el interés y el rigor de un trabajo sigue siendo más importante que sus fuentes de financiación. Pero es verdad que, ahora, también exigimos que los científicos declaren quién patrocina sus proyectos e investigamos si hay conflictos de intereses al respecto.

P.- Parece que, en España al menos, la opinión pública acaba de descubrir a través de unas declaraciones de Mariano Rajoy que también la política puede ser un factor que perturbe al saber científico…

R.-Nuestro redactor jefe, Don Kennedy escribe un editorial tras otro sobre las injerencias del Gobierno de EEUU en el conocimiento del cambio climático. Cada editorial más crítico que el otro… Pero ocurre lo mismo que le decía antes. Estamos ‘condenados’ a interactuar con la política. Asumámoslo y luchemos para no salir perjudicados de ese intercambio.

P.- Quería terminar con una reflexión: a mitad del siglo XX, la ciencia fue muy popular por una cuestión de optimismo: el espacio, la modernidad… Ahora, la ciencia vuelve a ser popular porque hay miedo al futuro.

R.- En parte es cierto. Nosotros seguimos creyendo que la ciencia traerá una vida mejor para el hombre, pero parte del público se conformaría si consigue salvar al hombre. De todas formas, cualquiera que lea ‘Science’ sabe que es una revista absolutamente optimista. ‘Nature’ también lo es. Y la gran mayoría de las publicaciones científicas que se publican en el mundo lo son. Nuestro premio también es suyo.

Un punto frío del universo podría ser un vestigio del Big Bang

FUENTE: laflecha.net

Una mancha fría en la radiación más antigua del universo podría ser el primer indicio de un defecto cósmico que se podría haber originado poco después del Big Bang, dijeron científicos británicos y españoles.
Los científicos creen que este punto, detectado en mapas de satélite de la radiación de microondas, podría ser un defecto o textura cósmica, un vestigio de la infancia del universo. Pero advirtieron de que su teoría necesitaría confirmación.
Estos defectos o texturas reflejan en su opinión un fallo en el patrón de universo mientras se formaba, algo similar a un agujero en una media o una mancha en un diamante.
“Si de hecho se demuestra que el punto frío es una textura, cambiará totalmente nuestra visión sobre cómo evolucionó el universo después del Big Bang”, sostuvo Mike Hobson, del Grupo de Astrofísica del Laboratorio Cavendish de la University of Cambridge, cuyo estudio aparece en la revista Science.
Hobson, Neil Turok y colegas del Instituto de Física en Cantabria basan esta teoría en el análisis de un gran punto frío en la radiación del fondo cósmico de microondas, que básicamente es el rastro de calor dejado tras la formación del universo.
La mancha fría fue descubierta en 2003 por el satélite Wilkinson Microwave Anisotropy Probe de la NASA y su presencia ha sido motivo de muchas teorías, dijo Al Kogut del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA.
Kogut, quien no trabajó en la investigación, dijo que si se demuestra esta teoría de la textura, supondría una ventana hacia el universo de hace unos 14.000 millones de años, poco después del Big Bang, mostrando los lugares donde el universo se está expandiendo y enfriando.
“Si imaginas el agua enfriándose en una bandeja de cubos de hielo, haría la transición desde el estado líquido a un cristal sólido”, dijo Kogut en una entrevista telefónica.
Si eso ocurre muy lentamente, dijo, esa transición ocurre tranquilamente, produciendo un hielo transparente. Pero si pasa muy rápido, el hielo se cristaliza en diferentes direcciones. Donde hay diferencias, aparece una fisura, indicó.
Esta investigación “está básicamente diciendo que este punto frío es un vestigio de física de alta energía que ocurrió inmediatamente después del Big Bang”, comentó Kogut.
Pero Kogut, al igual que los autores del estudio, dijo que se necesitarían más pruebas. “La evidencia es alentadora, pero está lejos de ser convincente”, concluyó.

Rusia utilizará centrales nucleares flotantes para abastecer el Ártico

FUENTE: abc.es

Rusia utilizará centrales nucleares flotantes para abastecer a las regiones septentrionales bañadas por el Océano Glacial Ártico, aseguró Serguéi Ivanov, viceprimer ministro primero de Rusia. «En el caso de ciertas localidades norteñas se puede anclar en la costa durante 10 ó 15 años una central flotante que haría las veces de generador eléctrico», aseguró Ivanov durante una visita a la región siberiana de Yakutia, según la agencia Interfax.
En su opinión, esas centrales flotantes no sólo solucionarían las necesidades energéticas de la población, sino que «garantizarían la protección del entorno al no ser contaminantes». Además, Ivanov destacó que esas plataformas fomentarían el desarrollo económico de las regiones norteñas desconectadas de la red eléctrica general y mejorarían la calidad de vida de la población local. Añadió que «la tarifa de la luz disminuiría con las centrales atómicas flotantes».
Rusia tiene previsto botar en 2010 la primera planta nuclear flotante del mundo, «Akadémik Lomonósov», de 144,2 metros de largo, 30 metros de ancho y dotada de dos reactores nucleares KLT-40S, usados antes para propulsar rompehielos, con una potencia de 70 megavatios.
Las plantas flotantes rusas utilizarán uranio poco enriquecido (5 por ciento) y generarán el mismo volumen de electricidad que una central nuclear terrestre.
Además de suministrar energía eléctrica a una ciudad de un cuarto de millón de habitantes, la central podría funcionar también como desaladora de agua y proveedora de calefacción, y permitiría ahorrar 200.000 toneladas de carbón y 100.000 de petróleo anualmente. Las autoridades rusas mantienen que esas centrales permitirán suministrar electricidad «a la carta» a cualquier rincón del planeta y se disponen a transferir la tecnología. Rusia baraja exportar en un futuro plantas nucleares flotantes de pequeño tamaño, con una potencia de 3 megavatios y un coste de 20 millones de dólares.
No obstante, Greenpeace ha advertido que esas plantas se convertirán en objetivo prioritario para los terroristas internacionales.
Varios países han mostrado interés en adquirir estas plantas nucleares atómicas rusas, entre los que se encuentran China, Corea del Sur, Japón, la India, Brasil, Chile, Indonesia, Tailandia y Malasia.
El proyecto no es nuevo, ya que Estados Unidos botó en 1968 una central flotante (Surgis) en el canal de Panamá, pero la desguazó ocho años después por el alto coste del mantenimiento.