Archivo diario: 06/10/2007

Crean un plástico transparente tan resistente como el acero

FUENTE: tendencias21.net

Imitando la estructura molecular de las conchas marinas, ingenieros de la Universidad de Michigan han creado un compuesto plástico tan resistente como el acero, pero más ligero y transparente.
Este nuevo material está hecho de capas de nanoláminas de arcilla y un polímero soluble en el agua que tiene las mismas propiedades que un pegamento normal y corriente. Los resultados de esta investigación han sido presentados en el último número de la revista Science.
La sustancia plástica es totalmente biodegradable, ya que su elaboración demanda muy poca energía y es totalmente ecológica.
El profesor de ingeniería Nicholas Kotov, que ha dirigido la investigación, quiso definir el compuesto como “acero plástico”, pero no es lo suficientemente elástico como para poder llamarlo de esa manera.
El invento podría aplicarse para diseñar trajes de seguridad para militares o policías, o bien para recubrir sus vehículos a modo de blindaje. Los investigadores también aseguran que podría usarse para reducir la energía requerida para separar gases en fábricas químicas o mejorar productos de la microtecnología, como microchips y sensores biomédicos.
Un problema antiguo
Lo importante de este proyecto no es únicamente que se haya desarrollado un material con unas propiedades a priori tan diferentes. Para sus creadores, la clave es que han podido resolver, en cierta manera, un problema que ha confundido a ingenieros y científicos durante décadas.
Los bloques individuales de tamaño nanométrico, como nanotubos o nanoláminas son, por sí mismos, extremadamente fuertes. Sin embargo, cuando estos bloques se unen para formar un material, éste es, comparativamente, menos fuerte. Por lo menos hasta ahora.
“Cuando intentas construir algo que puedes coger con las manos, los científicos tenemos serias dificultades para traspasar la fuerza de nanotubos o nanoláminas individuales a todo el material que estamos creando”, comenta Kotov en un comunicado de la citada Universidad.
Lo que han demostrado Kotov y su equipo de investigación es que es posible transferir esa tensión entre las nanoláminas de arcilla y el polímero que actúa como pegamento a todo el material.
Con una máquina
Para crear el plástico, los ingenieros han utilizado una máquina que ellos mismos han desarrollado. Esta máquina tiene la función de construir materiales a escala nanométrica capa a capa. La máquina robotizada consiste en un brazo mecánico que coge una pieza de cristal del tamaño de una tira de chicle sobre el que se construye el nuevo material.
El brazo sumerge el cristal en el polímero que actúa como pegamento y después en un líquido que es una dispersión de nanoláminas de arcilla. Una vez secadas esas capas, el proceso se repite hasta 300 veces. Es decir, se crean 300 capas de polímetro y nanoláminas hasta que la pieza llega a tener el grosor de un envoltorio de plástico.
Las ostras y otras conchas marinas también se forman capa a capa, de la misma manera. Y se puede decir que es uno de los materiales de base mineral más resistentes que se encuentran en la naturaleza.
Efecto velcro
El polímero que actúa como pegamento en este experimento es tan importante, según los investigadores, como el propio ensamblaje capa a capa. La estructura que forman el “nanopegamento” y las nanoláminas de arcilla permite a las capas formar uniones de hidrógeno que cooperan entre sí. A esto Kotov lo ha denominado “efecto velcro”.
El efecto velcro es debido a que si las uniones de hidrógeno se rompen, se pueden rehacer fácilmente, como ocurre con las piececitas de plástico que conformanel velcro.
Kotov ya ha comenzó a desarrollar aplicaciones prácticas para el compuesto plástico que podrían comercializarse en uno o dos años.

Un modelo matemático anticipa dónde surgirá la violencia multicultural

FUENTE: tendencias21.net

La predicción del grado de violencia en un área poblada por seres humanos de diversos orígenes étnicos puede realizarse ahora mediante un modelo matemático creado por un equipo de científicos del New England Complex Systems Institute (NECSI) y de la universidad estadounidense de Brandeis, del que se ha hecho eco la revista Science
Según el NECSI, gracias a un estudio realizado por estos científicos se ha conseguido identificar un patrón global que siguen las diversas regiones en las que habitan culturas y etnias distintas. Así, se ha descubierto que la violencia aumenta en la medida en que las fronteras entre los distintos grupos humanos no están lo suficientemente bien definidas.
Este estudio puede aplicarse a multitud de áreas pobladas por el ser humano, pero inicialmente fue probado en poblaciones con grupos étnicos distintos de la India y de la antigua Yugoslavia. Aplicando un modelo matemático que diferenciaba las zonas por sus culturas, se apreció que la tendencia a que surgiera la violencia era mayor cuanto menos claras estaban las divisiones o fronteras físicas, aseguran los expertos.
La integración evita los conflictos
La distribución geográfica sería por tanto, según este modelo matemático, la principal razón de los conflictos, y no los problemas económicos, el carácter de los miembros de las poblaciones o el comportamiento de éstas hacia sus vecinos.
Conocer con certeza matemática donde podrían producirse dichos conflictos ayudaría a evitar muchas muertes al año, si se tiene en cuenta que, tal y como publica la revista Sience Blog, en el último siglo más de 100 millones de personas han fallecido en conflictos violentos, a menudo en enfrentamientos locales entre etnias o grupos culturales distintos.
Pero existe una solución, a pesar de que la mezcla cultural resulte peligrosa. Según el estudio, si los grupos están muy bien integrados entre ellos, las partes no forman identidades muy separadas, y no consideran los espacios públicos como pertenecientes a un grupo u otro. Esta situación evita los problemas. Si no puede darse, los conflictos podrían eludirse con una definición bien de las áreas que pertenecen a unos u otros, es decir, que se encuentren claramente separadas.
Prueba retrospectiva
Para probar el modelo, el investigador del NECSI, Yaneer Ban Yam y sus colegas de investigación, decidieron predecir de manera retroactiva donde podría emerger la violencia que de hecho surgió en los conflictos más recientes vividos en la antigua Yugoslavia y en la India.
En el caso de Yugoslavia, se utilizaron datos del censo tomados a principios de la década de los 90, antes de que surgieran los problemas. En la India, se usaron datos de 2001. Con el modelo matemático, se simularon posteriormente los hábitos de migración de la población a lo largo del tiempo asumiendo que, especialmente durante los periodos de conflicto, la población se desplazó gradualmente hacia regiones en las que vivía población de su misma etnia o grupo social.
La simulación identificó pequeñas zonas en las que un grupo se hallaba rodeado por otro como potencialmente conflictivas. Las predicciones alcanzaron un 90% de relación con la situación real vivida durante la guerra de Yugoslavia y un 99,8% con los conflictos analizados en la India.
El modelo serviría por tanto para conocer cómo se produce y progresa la violencia, así como para explicar por qué motivo una población mixta que hasta un momento dado parece convivir en paz, de pronto se vuelve en contra de sus propios vecinos de otras etnias.
La lucha por el espacio
La lucha por el espacio parece convertirse desde esta perspectiva en una de las razones más poderosas para el surgimiento de los problemas, aunque no sea la única causa. La violencia contra otros grupos humanos es de por sí bastante incomprensible aún, y afecta al comportamiento colectivo.
Pero reconocer matemáticamente la importancia de las fronteras bien definidas para evitar los conflictos serviría para que los políticos pudieran dirigir sus acciones bien a separar claramente los grupos bien a potenciar la convivencia y la integración totales.
Los investigadores señalan la necesidad de aplicar nuevas herramientas científicas como este modelo matemático para conocer a fondo los problemas y buscar soluciones políticas efectivas que eviten el sufrimiento de muchísimas personas.
El concepto de la formación de patrones, originalmente empleado para comprender los sistemas químicos, es un modelo que también sirve para el estudio de los comportamientos colectivos y que puede aplicarse a diversos problemas sociales.

La falta de carroña empuja a los buitres a atacar al ganado vivo en busca de comida

FUENTE: larazon.es

Algo les pasa a los buitres: aparecen en los vertederos en busca de alimento, hay ejemplares desnutridos y su población desciende. El motivo, la falta de carroña. Sólo en el mes de septiembre se produjeron 20 ataques de buitres a animales vivos en los campos extremeños, situación que también se ha registrado en otras zonas como Navarra y Castilla y León. Y es que la situación por la que atraviesan estos animales es «desesperada». Atacan a ovejas y vacas, incluso «en el momento del parto», según explica a este diario el presidente de Asaja Extremadura, Ángel García Blanco.
A raíz de la crisis de las «vacas locas», la Unión Europea ordenó por ley la retirada obligatoria de los animales muertos de la dehesa para evitar contagios. Hoy ya «no quedan residuos en los campos y las carroñeras han modificado su régimen de comidas, pasando de alimentarse con restos de animales muertos a atacar a animales vivos, la mayoría débiles o en situación de indefensión como es en el momento de parir», señala García Blanco.
La situación empieza a ser preocupante para la cabaña animal pero también para los propios ganaderos, ya que, según el presidente de Asaja, «corren un grave peligro como lo demuestra que ya se ha dado un caso, en Malpartida de Cáceres, de un ganadero que tuvo que ocultarse tras tratar de proteger a una vaca en parto ante la actitud amenazadora de los buitres».
El líder agrario ha pedido a la Junta de Extremadura que, ya que los ganaderos tienen que «sufrir y aguantar» estos ataques por cumplir la ley que ha impuesto al campo la Unión Europea, prevea indemnizaciones por los daños que les está causando la falta de carroña en las fincas. Además, solicitan también que la administración regional «habilite zonas de comederos para las carroñeras a lo largo de la región, así como una cierta flexibilidad a la hora de abandonar los cadáveres en el campo», puntualizó.
También Ecologistas en Acción ha pedido que se permita a los buitres alimentarse de carroñas, su alimento natural, mediante exenciones al cumplimiento de la normativa de recogida de cadáveres cuando se refiera a ganaderías extensivas que se hallen en espacios de la Red Natural 2000. Los ecologistas también reclaman que se permita la evisceración al modo tradicional en las cacerías, así como una «ágil» aplicación de las normas sobre la alimentación de las aves rapaces necrófagas.

¿Amenaza la inteligencia electrónica a la humana?

FUENTE: elpais.com

En el siglo XII de nuestra era, cuando se tradujo al latín el tratado árabe Sobre el arte hindú del cálculo, se instaló en el mundo occidental el moderno sistema decimal, un avance que se aprecia más si se intenta hacer divisiones largas con números romanos. El nombre del autor, el erudito bagdadí Muhammad ibn Musa al Juarizmi, se latinizó a Algoritmi, que luego cambió ligeramente a algoritmo, lo cual no significa más que una receta para resolver problemas paso a paso. Fue Internet la que privó a la palabra de su inocencia. Los algoritmos, tan firmemente protegidos como secretos de Estado, compran y venden acciones y títulos hipotecarios, a veces con un celo desapasionado que hunde mercados. Los algoritmos prometen encontrar las noticias que nos interesan, incluso la pareja perfecta. No podemos visitar Amazon.com sin enfrentarnos a una lista de productos recomendados por el Gran Algoritmi.
Sus intuiciones, por supuesto, no son más que cálculos; con suficiente tiempo, se podrían efectuar con piedras. Pero cuando se procesan tantos datos con tanta rapidez, el efecto es como de oráculo y casi opaco. Ni siquiera echándole una ojeada a los secretos comerciales cibernéticos podríamos desentrañar los cómputos. Mientras ves, junto a la esposa que encontraste a través de una agencia matrimonial virtual, películas alquiladas por Internet, bien podrías ser un avatar dentro de un juego de realidad virtual. El sistema operativo te ha absorbido.
Recientemente, la noticia ofrecida por los ejecutivos de MySpace de unos nuevos algoritmos que utilizarán la información sobre páginas personales de los usuarios y reunirán anuncios específicos apenas provocó un respingo. La idea de automatizar lo que antes se llamaba criterio pasó de radical a habitual.
Lo que se está extendiendo por Internet no es exactamente inteligencia artificial. A pesar de todas las investigaciones efectuadas sobre ciencia cognitiva e informática, los algoritmos más formidables del cerebro -los usados para reconocer imágenes o sonidos o entender el lenguaje-, eluden la simulación. La alternativa es incorporar personas, con sus habilidades especiales, como componentes de la Red.
Si entramos en Google Image Labeler (images.google.com/imagelabeler) enseguida nos emparejarán de manera aleatoria con otro internauta aburrido -de Corea, tal vez, o de Omaha, Nebraska-, que ha aceptado jugar. Google nos enseña una serie de fotos obtenidas de Internet -el sol poniéndose sobre el océano o un cometa atravesando el espacio-, y los jugadores obtienen puntos escribiendo tantas palabras descriptivas como puedan. Los resultados se almacenan y analizan, y mediante esta simbiosis humano-máquina Google refina sus algoritmos de búsqueda de imágenes.
El proyecto sigue siendo experimental. Pero el concepto no es tan distinto de lo que ocurre durante una búsqueda en Google. La red de computadoras que responden a la búsqueda presta atención a qué resultados preferimos leer. Recopilamos datos de la Red mientras la Red recopila datos sobre nosotros. El resultado es una acumulación estadística de qué buscan los usuarios, una percepción aproximada de qué significa el lenguaje de éstos.
En la década de 1950, William Ross Ashby, psiquiatra y cibernauta británico, anticipó algo parecido a esta fusión al escribir sobre la ampliación de la inteligencia: el pensamiento humano ayudado por máquinas. Pero son las dos inteligencias, la biológica y la electrónica, las que se están ampliando.
Hace varios años, SETI@home se convirtió en vehículo para que los propietarios de ordenadores donaran sus capacidades de procesamiento no utilizadas para el análisis intenso de los números necesarios para clasificar los datos telescópicos en busca de vida extraterrestre. Ahora, un sitio dirigido por Amazon.com, Mechanical Turk (www.mturk.com), nos pide que le prestemos nuestro cerebro. Llamado así en honor a un autómata ajedrecístico del siglo XVIII que resultó tener un humano oculto en su interior, el Mechanical Turk ofrece a los voluntarios la oportunidad de buscar al aviador desaparecido Steve Fossett examinando fotos de satélite. O se pueden ganar unos cuantos céntimos efectuando otras tareas que desconciertan a los ordenadores: catalogar sitios de Internet (“sexo explícito”, “artes y ocio”, “automoción”), identificar objetos en imágenes de vídeo, resumir o parafrasear fragmentos de texto, transcribir grabaciones sonoras, especialidades en las que el cerebro humano destaca.
En un artículo de 1950 titulado Computing machinery and intelligence [Maquinaria informática e inteligencia], Alan Turing preveía un día en el que resultase difícil encontrar la diferencia entre las respuestas de un ordenador y las de un ser humano. Quizá lo que no previó fue cuánto se desdibujarían los límites.
¿Cómo se cataloga Wikipedia, la enciclopedia generada por los usuarios que es un mecanismo extenso con piezas humanas reemplazables? Si presentamos o cambiamos un artículo, se pone en funcionamiento un enjambre de cálidos, y a veces acalorados, ejercicios de lectura de pruebas, haciendo correcciones y correcciones a las correcciones.
O quizá Wikipedia se parezca más a un organismo, con glóbulos blancos humanos protegiendo su integridad. Sólo un utópico podría haber predicho lo dispuestos que estamos los humanos a trabajar gratis. Somos más baratos que el soporte físico; algo bueno, teniendo en cuenta lo difícil que somos de duplicar.

Los ‘nobel’ de la ciencia hilarante

FUENTE: nortecastilla.es

Los promotores estadounidenses de una ‘bomba gay’ para distraer al enemigo y los autores españoles de un estudio sobre la incapacidad de las ratas para distinguir el japonés y el holandés, hablados al revés, estuvieron entre los ganadores ayer de los Premios Nobel Ig. Los galardones son entregados anualmente por la revista humorística de ciencia ‘Annals of Improbable Research’ (Anales de la investigación improbable), en una ceremonia en la Universidad de Harvard, en Massachusetts.
«Todo ganador ha hecho algo que primero hace a la gente reír y después le hace pensar», dijo la revista. Este año, el premio Nobel Ig de la paz se lo llevó el Laboratorio de la Fuerza Aérea Patterson Wright, en Dayton (Ohio), que sopesó fabricar una ‘bomba gay’ para provocar la homosexualidad en el enemigo y con ello minar la moral y la disciplina de las tropas.
El proyecto fue presentado con toda seriedad en 1994, con un presupuesto previsto de 7,4 millones de dólares, según un documento secreto que salió a la luz en el 2005.
En ‘lingüística’, los ganadores del Nobel Ig fueron Juan Manuel Toro, Josep Trobalon y Nuria Sebastián Gallés, de la Universidad de Barcelona, por un estudio que demuestra que las ratas a veces no distinguen entre el japonés y el holandés cuando las personas hablan esas lenguas al revés.
Viagra para el ‘jet lag’
El galardón de ‘aviación’ se lo llevaron los argentinos Patricia Agostino, Santiago Plano y Diago Golombek, por descubrir que los hámsters se recuperan mejor del desfase horario tras viajar en una aeronave si injieren el estimulante sexual Viagra. El de ‘medicina’ fue concedido al británico Brian Witcombe y el estadounidense Dan Meyer por un análisis de los efectos secundarios de introducirse espadas por la garganta. Llegaron a la conclusión de que la práctica ocasiona irritaciones. Como prueba presentaron el caso de un hombre que se hizo daño en el esófago y al que se le inflamó la membrana protectora de los pulmones «cuando le distrajo un papagayo que tenía en el hombro y que se estaba portando mal».
Y una bailarina del vientre sufrió una hemorragia «cuando una persona le colocó billetes en el cinto, lo que hizo que se cortase con las tres cuchillas que tenía en el esófago», relataron en su estudio. El japonés Mayu Yamamoto ganó el premio de ‘química’ por su método para extraer esencia de vainilla de los excrementos de la vaca. Por su parte, L. Mahadevan, de la Universidad de Harvard, y Enrique Cerda Villablanca, de la Universidad de Santiago, en Chile, fueron reconocidos en ‘física’ por su estudio sobre cómo se arrugan las sábanas.
En ‘economía’ ganó el taiwanés Kuo Cheng Hsieh, que patentó un dispositivo que lanza una red para capturar a atracadores de bancos.
La holandesa Johanna van Bronswijk obtuvo el premio de ‘biología’ por realizar un censo de los ácaros, arañas, crustáceos, bacterias, algas, helechos y hongos que residen en las camas de los seres humanos.
Y en ‘nutrición’ ganó Brian Wansink, de la Universidad de Cornell, por estudiar el apetito de las personas, al darles un plato de sopa sin fondo en el que nunca se acababa su contenido. En el pasado, la revista ha reconocido inventos como una máquina centrifugadora para dar a luz que da vueltas a las parturientas a alta velocidad, así como un estudio sobre por qué a los pájaros carpinteros no les duele la cabeza.
Premio a la imaginación
Los psicólogos Juan Manuel Toro, Josep Batista Trobalon y Nuria Sebastián Gallés, de la Universidad de Barcelona, agradecen el galardón, que han aceptado «sin ningún problema. En principio pueden hacer sonreír, después hacen pensar» y celebran «lo que no es común, a la vez que rinden homenaje a la imaginación».
Trobalon, que es director del departamento de psicología básica de la Universidad de Barcelona, ha explicado que han recibido este Nobel Ig por un trabajo con ratones relacionado con los problemas del lenguaje desde el punto de vista del bilingüismo. El artículo fue publicado en el año 2005 en ‘Journal of Experimental Psychology’, bajo el título de ‘The effects of backward speech and speaker variability in language discrimination by rats’, con una repercusión en la CNN o en ‘Science’.
Este grupo de científicos ha estudiado aspectos del lenguaje nunca antes tratados en animales, llegando a la conclusión de que los roedores son capaces, igual que los humanos, de discernir entre ritmos de lenguaje diferentes. También son incapaces de detectar las diferencias entre el japonés y el holandés hablados al revés.