Biocarburantes o agua
FUENTE: laflecha.net
Los biocarburantes, muy preconizados para sustituir a las energías fósiles y reducir las emisiones de CO2, no son la panacea, según expertos que subrayan que su producción requiere mucha agua, un recurso muy limitado.
También temen que la fabricación a gran escala de estos carburantes “verdes”, hechos a partir de productos agrícolas, se lleve a cabo en detrimento de la producción de los alimentos básicos.
“Cuando los Gobiernos y las empresas discuten de la solución de los biocarburantes, pienso que tienen bastante en cuenta la cuestión del agua”, indicó a AFP Johan Kuylenstierna, director de la Semana Mundial del Agua.
Este congreso anual celebra actualmente su 17a. edición en Estocolmo y congrega a unos 2.500 expertos del sector del agua, venidos de todo el mundo.
En el futuro, “la producción de alimentos deberá aumentar, el consumo de agua en el sector agrícola aumentará enormemente y la producción de biocarburantes se incrementará. Desde el punto de vista del agua, la ecuación no se sostiene”, advirtió Kuylenstierna.
“¿De dónde saldrá el agua que sirve para cultivar alimentos para nutrir a una población mundial creciente si se desvía para la producción de cereales que sirven para los biocarburantes”, se interrogó por su parte David Trouba, portavoz del Instituto Internacional del Agua en Estocolmo (SIWI).
Según el SIWI, en 2050, la cantidad de agua necesaria para la fabricación de biocarburantes equivaldrá a la requerida por el sector agrícola para alimentar al conjunto de la población del planeta.
“Los biocarburantes no son ‘la’ solución sino ‘una’ solución”, estimó Kuylenstierna.
Para Sunita Narain, directora del Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente de India, los biocombustibles son “una buena idea en teoría, mala en la práctica”.
Según esta experta influyente, la prioridad pasa por abordar y solventar la cuestión del consumo de carburante.
Porque resulta “extremadamente idiota” imaginar que será posible en el futuro consumir tanto biocarburante como actualmente consumimos combustible fósil, estimó.
“Si queremos consagrar agua (a la producción de biocarburantes), debemos reducir el consumo de biocarburantes. Por ejemplo, destinarlos a los autobuses y no a los automóviles”, explicó.
Más allá de la cuestión del límite de la disponibilidad del agua, los expertos temen que la producción a gran escala de los carburantes “verdes” provoque una fuerte subida de precios de los productos alimenticios básicos.
“La producción de biocarburantes podría volverse una importante competidora de la producción de comida. Los precios mundiales de los alimentos podrían aumentar”, explica Kuylenstierna.
Opinión que comparte Narain, que denuncia la presión alcista sobre los precios de los alimentos y cita como ejemplo “la guerra de la tortilla”: el aumento en Estados Unidos de la producción de etanol a partir de maíz provocó a principios de 2007 un alza del precio del maíz en el mercado internacional y una subida del precio de la “tortilla” de maíz consumida por los mexicanos.
El etanol es un biocarburante que ha pasado a figurar como prioridad nacional en Estados Unidos, donde representa un 5% del volumen total de gasolina vendida.
Llenar un depósito de 95 litros de etanol puro requiere unos 200 kilos de maíz, es decir, suficientes calorías para alimentar a una persona durante un año, señala el SIWI en un dosier de prensa.
Un científico advierte que las películas de Hollywood dañan el estudio de la física
FUENTE: fys.es
Costas J. Efthimiou, de la Universidad de Florida, asegura que el cine de acción perjudica el entendimiento de las leyes cientifícas básicas.
Los hay que creen que, como en la película Speed, un autobús puede saltar varios metros si corre a más de 100 kilómetros por hora. El problema es que, para que eso fuera posible, el bus-bomba necesitaría una rampa que ajustase la dirección del salto, según el profesor de la Universidad de Florida Costas J. Efthimiou, autor de un estudio que afirma que ejemplos como este, muy comunes en el cine de Hollywood, perjudican significativamente la capacidad de los alumnos para entender la física.
«Algunos estudiantes vienen aquí sin un mínimo entendimiento de las leyes de la física», señala el profesor. «Todos sabemos que las películas no son reales pero mi experiencia me dice que muchos alumnos sí creen lo que ven en la pantalla».
Incongruencias de película
Tras años de enseñanza, el profesor Efthimiou decidió abordar el problema desde el angulo contrario: creó en verano de 2002 la asignatura «La física en el cine» en la que desgrana las incongruencias científicas de los filmes y que es ya una de las asignaturas más populares del campus.
Y es que, como recuerda el estudio, los datos estadísticos apoyan la tesis de que el cine está haciendo mella en los estudiantes norteamericanos desde su infancia, al mostrar malos resultados en todos los niveles educativos.
Si los más jóvenes no son capaces de entender los principios básicos de cómo funciona el universo cuando pasan por la educación primaria, es muy difícil según Efthimiou que puedan continuar sus estudios más adelante, quitándole a la ciencia la posiblidad de contar en el futuro con muchos de ellos como investigadores.
Las células asesinas pueden ser mas inteligentes de lo que se creía
FUENTE: solociencia.com
Ifat Rubin-Bejerano, una científica del laboratorio biológico de Gerald Fink, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), ha descubierto que los neutrófilos reconocen y responden a una forma específica de azúcar llamada beta-1,6-glucano (ó 1,6-beta-glucano) en la superficie de hongos. Este azúcar constituye sólo una pequeña fracción de la pared celular fúngica, mucho menos que otro azúcar de estructura ligeramente distinta llamado beta-1,3-glucano (ó 1,3-beta-glucano). Dado que la variante escasa del azúcar despierta una reacción de los neutrófilos mucho más fuerte que la abundante, parece que estas células inmunológicas pueden distinguir entre dos sustancias químicas casi idénticas.
Poder usar este azúcar para excitar al sistema inmunológico ayudaría al cuerpo humano a combatir las infecciones.
Antes de realizar sus experimentos definitivos con hongos reales, Rubin-Bejerano ya tenía evidencia de que los neutrófilos responden al beta-glucano. Después de recubrir partículas diminutas con una variedad de substancias (incluyendo beta-1,3-glucano y beta-1,6-glucano), las expuso a los neutrófilos y se sorprendió al ver una llamativa diferencia en su respuesta a los dos azúcares. Los neutrófilos atacaron rápidamente a muchas de las partículas recubiertas con beta-1,6-glucano, pero sólo a unas pocas de las recubiertas con beta-1,3-glucano.
Nuestros cuerpos mantienen un fino equilibrio entre el sistema inmunológico y los microbios. Los antibióticos y antifúngicos inclinan la balanza en favor del sistema inmunitario atacando directamente a los microbios. Una sustancia como el beta-1,6-glucano podría ayudar a inclinar esta balanza más aún, al estimular a los glóbulos blancos.
El trabajo de Rubin-Bejerano ofrece una esperanza para combatir el problema de las infecciones microbianas que pueden amenazar seriamente la salud humana, sobre todo en pacientes con sistemas inmunológicos debilitados.
Otros de los colaboradores del estudio son del Instituto Whitehead y la Academia Goldman de Medicina Dental en Boston.
Los planetas gigantes gaseosos son escasos en la periferia de sus sistemas solares
FUENTE: solociencia.com
Los astrónomos, de la Universidad de Arizona, y sus colaboradores del Observatorio Europeo Austral, el Instituto Max Planck para la Astronomía de Heidelberg, el Observatorio de Arcetri en Italia, el observatorio W.M. Keck, y el Centro para la Astrofísica (CfA) gestionado conjuntamente por la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsoniano, acaban de concluir un importante estudio de tres años usando técnicas de detección directa sensibles a los planetas más alejados de sus estrellas. En el estudio se escudriñó a 54 estrellas jóvenes y próximas, que estaban entre las mejores candidatas a tener un planeta gigante (como Júpiter) detectable a distancias mayores que cinco unidades astronómicas (UA). Una UA es la distancia entre la Tierra y el Sol. Cinco UA es la distancia que existe entre Júpiter y el Sol.
Desde 1995, los astrónomos han encontrado más de 230 “superJúpiteres” orbitando muy cerca de sus estrellas, usando el método de la velocidad radial. Esta técnica indirecta de detección de planetas mide el leve movimiento hacia adelante y hacia atrás de la estrella producido por el tira y afloja gravitatorio de un planeta no detectado visualmente.
Sin embargo, el método de la velocidad radial usado actualmente es más sensible para los planetas cercanos a sus estrellas. La técnica revela poco sobre los planetas más alejados de sus estrellas, incluso en los sistemas solares más cercanos.
Los astrónomos necesitan de otras técnicas para cartografiar los planetas ubicados más allá de las cinco UA de sus estrellas, con el fin de poder determinar qué aspecto tiene un sistema planetario “típico” y si el nuestro es un sistema solar “normal”.
Con las avanzadas técnicas usadas, los investigadores tenían la capacidad de detectar superJúpiteres a 10 UA y más lejos, orbitando alrededor de estrellas jóvenes como nuestro Sol. Sin embargo, en tres años de estudio, no ha aparecido ningún planeta gigante en la parte más exterior de ningún sistema solar cercano.
Su conclusión es que las probabilidades de que existan planetas con cinco o seis veces la masa de Júpiter a distancias mayores de 20 UA de sus estrellas, son extremadamente pequeñas. No hay un “oasis de planetas ” entre 20 y 100 UA.
Cuando hace años comenzaron a detectarse los primeros planetas de otros sistemas solares, los astrónomos se sorprendieron al descubrir muchos planetas más masivos que Júpiter y muy cerca de sus estrellas, tan cerca que sólo les tomaba algunos días completar una órbita alrededor de sus estrellas respectivas. Ahora que los astrónomos saben que no hay una gran cantidad de planetas gigantes que estén ocultos a grandes distancias de sus estrellas, tienen un cuadro más completo y pueden formar mejores teorías acerca de cómo se forman los planetas alrededor de los cuerpos estelares.
El cambio climático está alterando la práctica vinícola en España
FUENTE: elmundo.es
El calentamiento global llega con una nueva denominación de origen bajo el brazo caracterizada por que las vides se derriten al sol durante el día y tiemblan de frío por las noches, mientras sus frutos crecen a una velocidad vertiginosa y se dejan embriagar gustosos durante la fermentación.
Ahora las uvas maduran antes por el exceso de sol. La variedad climática ha puesto en alerta al negocio vinícola. Los enólogos intentan adaptarse ante el temor de que, en los próximos años, peligren algunos cultivos, sobre todo los del centro y el sur de España.
El Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU (IPCC) ha vaticinado que las temperaturas subirán 2,5 grados a lo largo de este siglo. La excepción que demuestra la regla es el frío que este verano está haciendo en algunos lugares de España. De una u otra forma, todos los cultivos están experimentando en diferentes partes del mundo los efectos del cambio climático. Para bien, por ahora, en el caso del vino. La calidad está siendo excelente en Burdeos y en Borgoña (Francia), o en la misma Rioja, donde más se están notando las alteraciones climáticas en nuestro país.
“Estamos todos mirando el tema y adelantándonos para prever qué puede suceder”, admite María Larrea, enóloga jefe de la Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE).
La Universidad de La Rioja trabaja en una investigación que analiza cómo ha variado la fecha de la vendimia desde 1870 y lo relaciona con datos climáticos. Los resultados no serán publicados hasta dentro de unos meses, pero ya se ha visto que “se han producido ligeras modificaciones en la última década, a partir de 2000″, según Javier Tardáguila, profesor titular de Viticultura de este centro y responsable del estudio.
Los enólogos consultados estiman que el adelanto de la vendimia ha sido de entre una semana y 10 días. Así, en La Mancha, la recogida de la uva airén se hace el 10 de septiembre cuando hace varios años se hacía el 25. “Esto no es normal. Se está acortando demasiado el ciclo de la planta”, sostiene Enrique Cepeda, responsable de Viñedos de la Cooperativa Virgen de las Viñas, que cultiva 22.500 hectáreas en Tomelloso (Ciudad Real).
Las altas temperaturas repercuten también en la graduación alcohólica del vino. Los vinos que antes tenían 13 grados ahora alcanzan los 15. Son más pesados y, sobre todo, emborrachan más. En La Mancha, el alto grado es algo a lo que están acostumbrados, pero en el norte no, así que tienen que combatirlo utilizando menos azúcares o buscando tipos distintos de levaduras, que son las que actúan durante la fermentación.
También se están detectando otros efectos derivados de esta maduración temprana, como la falta de color en el vino o algunos problemas en las pieles que derivan en aromas verdes y en sabores ásperos.
Sin embargo, el cambio climático también tiene cosas positivas. Que llueva más en invierno y menos en verano hace que, durante la época estival, la vid tenga menos enfermedades provocadas por mohos y microorganismos amantes de la humedad. Las precipitaciones son ahora más intensas, pero peor repartidas, y se registran temperaturas más extremas. Gracias a estos cambios bruscos, hay más heladas, que benefician mucho a las viñas porque depuran el suelo y acaban con los insectos.
“El incremento de las temperaturas está siendo beneficioso porque estamos teniendo una maduración más buena”, explica Antonio González, director de Enología de J. García Carrión, padre del popular Don Simón y de otros vinos de Rioja, Ribera del Duero, La Mancha, Jumilla, Rueda y Penedés. “El problema será que, en unas décadas, las temperaturas que alcancemos nos lleven, sobre todo en el sur de España, a no cultivar algunas variedades de uva o a que desaparecieran algunas denominaciones de origen”, advierte.
De la misma opinión es Carmelo Contreras, enólogo de las Bodegas Real: “Es cierto que la calidad se puede resentir por las altas temperaturas. Aquí, en La Mancha, no es bueno que aumenten demasiado”. Ya se espera que la variedad tempranillo, que tiene un ciclo de maduración muy corto, dará problemas.
Traslado de viñedos
En García Carrión llegan a decir que, en los casos más extremos, se tendría que llevar los vinos de Jumilla a La Rioja, donde hace más frío.
Algo parecido, aunque no tan radical, ha empezado a hacer CVNE, que antes tenía casi todas sus viñas en La Rioja Baja y muchas las está trasladando a La Rioja Alta, donde hay más altitud y la temperatura es cuatro o cinco grados inferior. “Sale un vino más fresco, no tan alcohólico”, asegura María Larrea.
Una de las características del cambio climático es que permite cultivar en zonas donde antes era impensable porque la uva no maduraba. Así ocurre en el frío Prepirineo, por ejemplo, donde se está plantando somontano. O en los valles asturianos del Navia y del Narcea, donde los expertos auguran que en unos años podrán producirse vinos de alta calidad en donde hasta ahora se daban unos pequeños cultivos testimoniales y sin denominación de origen.
“En Asturias y el Galicia el calor nos beneficia mucho, porque ayuda a que los vinos lleguen hasta el final”, señala Miguel Tubía, director técnico de las bodegas Martín Codax. Así ocurre con el albariño, que ha llevado mejor que nadie el calor asfixiante que se produjo en 2006.
Triplican la energía que se obtiene de las olas con un sistema revolucionario
FUENTE: elmundo.es
Explotar las olas para aprovechar al máximo su constante movimiento. Éste es el objetivo de la energía undimotriz, o lo que es lo mismo, de la forma de captación energética que se nutre del oleaje, un nuevo sistema a punto de despegar.
La responsabilidad de este avance es de Pipo Systems, una empresa catalana que ha desarrollado un artilugio capaz de exprimir todo el potencial energético de las olas y producir hasta tres veces más energía que con cualquier otro dispositivo existente. Todo gracias a un sistema boyante bautizado como Pysis, que, a diferencia del resto, aprovecha los tres tipos de energía que esconde una ola: los dos producidos por los cambios de empuje en las dos fases de su movimiento –cresta [al ascender y caer] y seno [al sumergirse y volver a emerger]– y un tercero nacido de su desplazamiento.
El dispositivo lo forma una serie de boyas de 12 metros de diámetro y 36 de longitud, conectadas por un sistema de transmisión a unos depósitos invertidos que, llenos de aire, ofrecen resistencia ante los movimientos de la ola y aprovechan esa fuerza para producir energía. Pese a que las boyas están conectadas, funcionan autónomamente, de manera que cada una aprovecha el estado de la ola en función de su posición. El sistema se completa con unas pantallas curvadas instaladas en la parte superior de la estructura, que conducen la ola desde su entrada en la balsa hasta la salida.
Los resultados con los prototipos son prometedores. Según Abel Cucurella, inventor del Pysis y presidente de Pipo Systems, una estructura de 10 boyas ubicada en el Atlántico generará 19,8 Gwh/año. “Un 300% más que cualquier otro sistema boyante”, asegura.
Los sistemas actuales no alcanzan esa potencia porque sólo captan una de las potenciales fuentes energéticas del oleaje. Unos se valen del empuje de las olas y otros captan la energía cinética de la ola. No obstante, ninguno de ellos aprovecha las tres fuentes energéticas del oleaje.
Los creadores del Pysis sostienen que su invención presenta notables ventajas al compararse con los sistemas eólicos. Cucurella asegura que “un generador de 10 grupos boyantes en el mar sería el equivalente a un generador eólico”, pero es una fuente más predecible y constante pues se calcula que por cada hora de viento se pueden tener entre dos y dos y media de oleaje”.
Actualmente pasa las últimas pruebas de validación en la Universidad Politécnica de Cataluña y durante el próximo año se construirá un prototipo a escala real. En 2009 se afrontará la prueba de fuego en las costas gallegas.
Si salen como está previsto, el Pysis podrá implantarse inmediatamente. Se colocará a una milla de la costa en zonas de menos de 70 metros de profundidad. De los 36 metros de longitud de las boyas, 30 estarán sumergidos para mitigar el impacto visual. La parte superior del dispositivo ha sido adaptada para que pueda instalarse sobre él una desaladora.
La ESA usará un «meteorito artificial» para saber si la vida llegó del espacio
FUENTE: abc.es
Dentro de pocas semanas, la Agencia Espacial Europea intentará arrojar algo más de luz sobre la vieja cuestión de si la vida surgió en la Tierra o si, por el contrario, llegó hasta nuestro mundo a bordo de un cometa o un asteroide. Para averiguarlo, una roca de un kg. de peso será lanzada al espacio y después sometida a la dura prueba de una reentrada atmosférica, como si de un pequeño meteorito se tratara.
Así será uno de los 35 experimentos científicos que realizará la misión europea Fotón M3, cuyo lanzamiento está previsto para el próximo 14 de septiembre desde la base rusa de Baikonur.
A 8 kilómetros por segundo
John Parnell, investigador de la universidad inglesa de Aberdeen, ha elegido para la prueba una roca sedimentaria formada hace 400 millones de años en el fondo de un antiguo lago escocés. Del tamaño de un puño, la roca estará protegida en el interior de la nave durante el lanzamiento, pero quedará expuesta durante la reentrada, que se producirá a una velocidad de ocho kilómetros por segundo.
Los investigadores quieren averiguar en qué forma la reentrada afectará a determinadas moléculas orgánicas que impregnan la piedra. «La parte exterior se fundirá o, posiblemente, se desintegrará -afirma Parnell- pero la parte interior quedará preservada».
Las moléculas elegidas, derivadas de paredes celulares, son especialmente prometedoras como posibles indicadores de antiguas formas de vida en meteoritos. «A pesar de que el ADN se descompone rápidamente -afirma Parnell- estas moléculas pueden durar millones, incluso miles de millones de años». «Este experimento -continúa- está diseñado para buscar marcadores fósiles más que organismos vivientes».
El motivo de esta elección está claro. Los resultados ayudarán a saber si se puede albergar alguna esperanza de encontrar signos de vida pasada en algún meteorito. Si se consigue, el paso siguiente podría ser el de dar respuesta a una de las mayores preguntas de la Humanidad.