Investigadores del CSIC validan una hipótesis fundamental en la Teoría de la Evolución
FUENTE: csic.es
La prevalencia por encima de lo común de ciertas enfermedades hereditarias podría explicarse si los individuos que las sufren son más resistentes a algunas infecciones. Ésta es la manifestación epidemiológica de la conocida como hipótesis de Haldane, que plantea que la infección constituye un agente selectivo fundamental en la evolución de los metazoos. Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha validado experimentalmente, por primera vez, la hipótesis evolutiva formulada por el genetista John Burdon Sanderson Haldane en 1949. El investigador del CSIC y coordinador del proyecto, que publica esta semana la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense, José Luis Martínez, ilustra con un ejemplo la hipótesis de Haldane: “La anemia falciforme, de origen genético y endémica en el Mediterráneo, tiene mayor incidencia en zonas con alta incidencia de malaria, porque el defecto genético asociado a la anemia protege frente a la malaria”. A causa de la acción previa del parásito Plasmodium falciparum, se seleccionan cambios en algunos genes humanos que contribuyen a la resistencia a la enfermedad. El primer firmante del estudio es el investigador del CSIC y director del Museo Nacional de Ciencias Naturales (del CSIC), en Madrid, Alfonso Navas. El trabajo ha contado asimismo con la participación de los investigadores Miguel Talavera del Museo, Juan Ayala y Guillermo Cobas, del Centro Nacional de Biología Molecular Severo Ochoa (del CSIC), así como con la de Juan López,
que en la actualidad trabaja en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares del Instituto de Salud Carlos III. Con el objetivo de demostrar y ampliar la hipótesis de Haldane, los investigadores usaron por primera vez un modelo experimental de interacción huésped-parásito que incluía un metazoo: la infección de un nematodo (Caenorhabditis elegans) por una bacteria (Pseudomonas aeruginosa). Sobre este modelo, los autores demostraron que la infección bacteriana selecciona una población de nematodos mutados. Todos los individuos de esta población resistieron a la infección, además de presentar alteraciones en su metabolismo y comportamiento ecológico que les confirieron claras ventajas competitivas frente a las poblaciones no resistentes a la infección.
CONTRA LA CORRIENTE ‘ANTIEVOLUCIONISTA’
Hasta ahora, se habían analizado leyes evolutivas utilizando organismos simples, esencialmente bacterias y virus, con tiempos cortos de generación y poblaciones grandes. “En este estudio se analiza por primera vez una hipótesis evolutiva en un organismo complejo, lo que da un respaldo experimental a la Teoría de la Evolución, en contra de las opiniones emitidas por los grupos de presión antievolucionistas”, argumenta Martínez. Para el investigador del CSIC: “La teoría de la evolución, junto con la de la herencia, es uno de los puntales básicos que tiene la biología moderna. No obstante, a diferencia de lo que ocurre en otros ámbitos, es difícil, si no imposible, estudiar la evolución de los seres vivos en condiciones controladas de trabajo experimental en el laboratorio”. Todos los datos existentes, por ejemplo, indican que las aves han evolucionado a partir de los reptiles. Sin embargo, no es posible reproducir dicha evolución en el laboratorio, porque el tiempo necesario para ello sería de millones de años. Por este motivo, existen grupos de presión importantes, sobre todo en EEUU, pero también en Europa, que niegan que la teoría de la evolución tenga una base científica y proponen que, o bien no se incluya en el currículum de las asignaturas de ciencias, o bien se incluya en igualdad de condiciones que la teoría del creacionismo o el llamado diseño inteligente.
Detectadas las galaxias más distantes conocidas hasta la fecha
FUENTE: fys.es
Usando «lentes gravitatorias», del todo naturales, un equipo internacional de astrónomos ha encontrado, según todos los indicios, los primeros vestigios de una población de las galaxias más distantes nunca antes vistas. Su lejanía es tal, que su luz que hoy vemos salió de ellas hace más de 13.000 millones años, cuando el universo tenía apenas 500 millones de años de edad.
Cuando la luz de cuerpos muy distantes pasa a través del campo gravitatorio de objetos masivos mucho más cercanos, se desvía en un efecto conocido como «lente gravitatoria». En una técnica pionera, el grupo utilizó cúmulos masivos de galaxias, el mejor ejemplo de lentes gravitatorias naturales, en una serie de campañas para localizar progresivamente sistemas más distantes que no habrían podido ser detectados en estudios normales. El equipo encontró las galaxias usando el telescopio Keck II de 10 metros, localizado en la cima del Mauna Kea, en la Gran Isla de Hawaii.
Mirando a través de esos grupos de galaxias cuidadosamente seleccionados, los investigadores han localizado seis galaxias con muchas estrellas en formación. Esa asombrosa panorámica corresponde a una época en la que sólo habían transcurrido 500 millones de años después del Big Bang o creación del universo, o sea que éste tenía menos del cuatro por ciento de su edad actual.
Se piensa que cuando el universo tenía unos 300.000 años de edad y se había enfriado lo suficiente, en tanto que aún no brillaba ninguna estrella, la oscuridad reinaba en él. Los cosmólogos se refieren a esta fase de la historia cósmica como la «Era Oscura». Establecer claramente el momento del «amanecer cósmico», cuando las primeras estrellas y galaxias comenzaron a brillar y la Era Oscura terminó, es una importante meta en la búsqueda observacional, y proporciona la motivación para construir los futuros telescopios de gran alcance, tales como el telescopio de treinta metros del Caltech y el telescopio espacial James Webb.
La señal casi imperceptible de esas seis galaxias con muchas estrellas en formación ha sido magnificada cerca de 20 veces por el efecto de un grupo de galaxias en primer plano. Que los investigadores hayan encontrado tantas galaxias distantes en su pequeña área de estudio sugiere que deben ser muy numerosas. Estiman que la radiación combinada de esta población pudo ser suficiente para ionizar los átomos de hidrógeno en el espacio en aquella época, poniendo fin de tal modo a la Era Oscura.
Probar definitivamente que cada uno de los seis objetos está inequívocamente a estas enormes distancias (y por lo tanto siendo vistos a tan temprana edad) es difícil, incluso con los instrumentos más potentes. Sin embargo, el equipo ha hecho numerosas pruebas y todo apunta a que el descubrimiento es lo que parece.
Pequeños «abanicos» para el computador
FUENTE: fys.es
Las computadoras de la próxima generación podrían llevar minúsculos motores de viento ionizado, indicaron científicos.
Investigadores estadounidenses desarrollaron un prototipo que genera una «brisa» de partículas cargadas, o ionizadas, para refrescar los chips de las computadoras. Este viento ionizado se hará cargo del calor que generan los aparatos, cada vez más pequeños y poderosos, afirman. Su estudio será publicado en el Periódico de Física Aplicada (JAP, por su sigla en inglés).
A medida que las computadoras se vuelven más y más potentes, los chips resultan más atiborrados de transistores, las unidades básicas de los microprocesadores. Timothy Fisher, profesor adjunto de ingeniería mecánica en la Universidad de Purdue y autor del artículo del JAP, dijo que «en computación y electrónica, más poder equivale a más calor, y por eso necesitamos encontrar formas de manejar ese calor que generan las laptops y los PC portátiles».
Un asunto que quema
Las tecnologías convencionales de los ventiladores de computadoras son limitadas, puesto que pueden verse afectadas por la insuficiencia de aire. A medida que las aspas giran para generar viento sobre los chips, las moléculas más cercanas a éste pueden quedar trancadas y permanecer estáticas, limitando el efecto refrescante.
Pero el nuevo motor de viento se vale de una estrategia distinta. El prototipo, adherido a un chip falso, hace mover partículas cargadas de un lado a otro del aparato. Cuando se le aplica voltaje al motor iónico, se generan partículas con carga positiva (iones), que son arrastradas hacia un cable con carga negativa (cátodo), lo que fuerza un movimiento constante en el aire.
Los investigadores afirman que cuando se utiliza en conjunción con un ventilador tradicional, las moléculas de aire son arrastradas por toda la superficie del chip, y no quedan atascadas.
A achicar
El equipo asegura que el nuevo mecanismo mejora la capacidad refrescante del ventilador en un 250%.
El profesor Suresh Garimella, también de la Universidad de Purdue y coautor de la publicación, explicó que «otros intentos de potenciar la ventilación pueden mejorarla en un 40 ó 50%». «Una mejora del 250% es bastante inusual», agregó.
Los investigadores deben ahora «miniaturizar» sus hallazgos; reducir su ventilador iónico a una centésima parte de su tamaño actual, que tiene unos pocos milímetros. Garimella afirma que esto es imprescindible para aplicar la tecnología a las últimas computadoras y otros productos electrónicos para el consumo.
Si esta miniaturización es exitosa, su invento podría introducirse a los productos en los próximos tres años, creen los científicos.
La investigación se realizó fue una colaboración de la Universidad de Purdue, en Indiana, y el fabricante de chips Intel.
Cómo hacer robots humanoides más gráciles
FUENTE: solociencia.com
Los robots humanoides actuales pueden caminar, pero no pueden interactuar con el mundo. Khatib y sus colaboradores están trabajando para desarrollar robots con la capacidad física de tocar, empujar y mover objetos.
El proyecto de Khatib es una vertiente del Proyecto del Robot Humanoide de Honda, que tiene como objetivo construir robots capaces de tratar fácilmente con humanos y que puedan realizar tareas útiles en ambientes complejos y cambiantes. Honda reclutó a Khatib para trabajar en su proyecto después de que los directivos de la compañía quedaran impresionados en 1995 con sus robots gemelos Romeo y Julieta, brazos robóticos móviles que pueden cooperar para realizar tareas complicadas.
Su inspiración para esta nueva generación de robots vino de los humanos. Khatib asumió que los humanos realizamos las tareas físicas de maneras que minimizan los esfuerzos y la incomodidad. Usamos la ventaja mecánica de nuestros cuerpos para realizar las tareas adoptando posturas que reduzcan al máximo el esfuerzo muscular.
Khatib se asoció con el profesor de Bioingeniería e Ingeniería Mecánica Scott Delp para investigar aspectos de interés para la robótica acerca de cómo nos movemos los humanos. Los investigadores utilizaron sensores para rastrear con precisión los movimientos de sujetos humanos llevando a cabo actos tales como flexionarse, caminar y saltar.
Basándose en estas observaciones, Khatib y su equipo han confeccionado un modelo de múltiples variables que minimiza el esfuerzo muscular humano para cada posición y produce un desplazamiento suave por medio del cual un robot simulado en un ordenador puede moverse para realizar la tarea asignada.
El robot, al usar esta estrategia de minimización de la energía, produce movimientos sin trayectorias explícitamente planificadas de antemano en el ordenador, algo que en cambio sí se hace en los métodos convencionales de movimiento robótico, que pueden consumir grandes recursos de computación. Khatib compara el proceso de “pensamiento” del robot con una pelota que rueda bajando una colina. Basándose en las leyes de la física, la pelota buscará automáticamente el camino de menor energía para alcanzar el fondo de la colina.
Para dentro de un año, Khatib espera ver sus ideas incluidas en uno de los robots humanoides de Honda, ASIMO. Aunque este robot de siete años de edad puede caminar, correr y saludar a las personas que pasen cerca de él, todavía no puede realizar tareas útiles en el complejo mundo de los humanos. Con el nuevo software de Khatib, ASIMO podrá en el futuro realizar tareas como planchar ropa y limpiar mesas.
Los robots como ASIMO también deben poder interactuar con humanos de un modo que no acarree ningún peligro para nosotros ni que nos resulte excesivamente complejo. Sólo cumpliendo estas premisas lograrán cobrar popularidad en nuestro entorno más allá de lo anecdótico. Por ejemplo, para darle la mano a una persona de forma segura, un robot debe conocer la presión apropiada que ha de aplicar.
Los expertos que trabajan en el laboratorio de Khatib han diseñado innovaciones para garantizar que el robot no sea peligroso al interactuar físicamente con humanos. Entre esas mejoras figuran brazos robóticos que utilizan múltiples motores en vez de uno solo, lo que permite regular mejor la presión, y garantizar que el robot toque con suavidad a las personas. En este aspecto de mejorar la seguridad en el trato que los robots dispensan a los humanos, Khatib afirma que los robots de la generación que vendrá después de ASIMO serán un orden de magnitud más seguros que los robots típicos de la actualidad.
Los científicos pueden ser poco religiosos, pero quiza la ciencia no sea la causa
FUENTE: solociencia.com
El estudio, realizado del 2005 al 2007, fue conducido por Elaine Howard Ecklund, profesora de sociología en la Universidad de Buffalo. El estudio se basa en una encuesta realizada a 1.646 académicos científicos en 21 universidades de élite conocidas por su rica actividad en investigación científica, y también en entrevistas minuciosas realizadas a 271 de ellos.
La muestra escogida para las encuestas estaba constituida por académicos de 7 disciplinas diferentes de las ciencias sociales y naturales: física, química, biología, sociología, economía, ciencias políticas, psicología, y subcampos como la biología molecular, la bioquímica, la psicología social y las neurociencias.
Según Ecklund, este nuevo estudio no sostiene la idea de que los científicos simplemente abandonan su identidad religiosa ante el peso de su aprendizaje profesional, porque exista un conflicto inherente entre ciencia y fe, o porque haya presiones institucionales que así lo exijan.
“Es importante comprender esto, porque afrontamos controversias entre la religión y la ciencia respecto a la investigación sobre las células madre y hasta sobre la evolución, por ejemplo, y se ha incrementado el debate sobre el papel de la religión tanto en el ámbito de la política nacional como en el de las políticas públicas que influyen en la ciencia”, explica Ecklund.
La encuesta incluyó preguntas sobre prácticas, creencias e identidades religiosas, así como otras cuestiones sobre prácticas espirituales, ética y la intersección entre la ciencia y la religión en la especialidad científica de cada encuestado. Además, se les preguntó sobre el rango académico, las publicaciones y datos demográficos.
Después, los autores analizaron las diferencias entre los científicos de ciencias naturales y los de ciencias sociales con respecto al público en general, y las diferencias entre ellos mismos en términos de religiosidad. También, tuvieron en cuenta algunos de los orígenes de esas diferencias.
Concluyeron que tanto los académicos de las ciencias sociales como los de las naturales, en las universidades de élite en el mundo de la investigación, son significativamente menos religiosos que la población en general. Casi un 52 por ciento de los científicos encuestados, declararon no tener ninguna afiliación religiosa real en la actualidad, en comparación con sólo un 14 por ciento de la población en general.
Según este nuevo estudio, crecer en una familia en la que la religión y las prácticas religiosas eran consideradas de gran valor, es el elemento más importante para predecir el grado de religiosidad actual de un sujeto, tanto entre los científicos como entre la población en general.
Ecklund piensa que la suposición de que convertirse en científico implica necesariamente la pérdida de la religiosidad, no es sostenible. Más bien, lo que ocurre es, en cierto modo, un proceso inverso. “Al parecer, aquellos que no tienen antecedentes religiosos eligen por sí solos, en porcentajes estadísticos significativamente mayores, seguir los caminos hacia profesiones científicas”, explica Ecklund.
Un futuro brillante para una fuente de luz de dimensiones nanométricas
FUENTE: solociencia.com
El equipo de investigadores que ha creado esta prometedora nanofuente de luz incluye a Peidong Yang, Jan Liphardt, Peter Pauzauskie, Aleksandra Radenovic, Robert Onorato y Richard Saykally.
Trabajando con nanocables individuales, han desarrollado la primera fuente de luz visible coherente, ajustable continuamente, libre de electrodos y que es compatible con ambientes fisiológicos.
También han demostrado que es posible atrapar y manipular nanocables de uno en uno con “pinzas ópticas”, una capacidad crítica no sólo para la bioimaginología sino también para el cableado de los circuitos nanofotónicos.
Sumada a proyectos anteriores en los que Yang y su grupo de investigación crearon nanoláseres ultravioleta de nanocables, y nanocintas hechas para trabajar como guías de ondas ópticas que pueden encauzar y dirigir la luz a través de los circuitos, la nueva fuente de luz de nanocables sienta firmes cimientos para la futura tecnología nanofotónica. La fotónica es una tecnología en la que el movimiento de las ondas de luz reemplaza al movimiento de los electrones como portadores de la información y promete computadoras y redes que sean miles de veces más rápidas que las que tenemos actualmente.
La bioimaginología puede ser el campo en el que la tecnología de estas fuentes de luz de nanocables tenga su mayor impacto. La microscopía óptica, o de luz visible, permanece a la vanguardia de la investigación biológica porque permite a los científicos estudiar las células y los tejidos vivos. Sin embargo, aunque la resolución de la microscopía óptica está limitada por la difracción, a través de las técnicas de sublongitudes de onda se hace posible visualizar rasgos más pequeños que la longitud de las propias ondas de luz visible. Para la biología, esto permite hacer visibles las estructuras subcelulares normalmente invisibles.
Yang y Liphardt advierten que la tecnología de las fuentes de luz de nanocables está en una fase muy temprana de desarrollo. Liphardt la compara con la microscopía de fuerza atómica de hace unos diez años. También dice que esta tecnología no está pensada para reemplazar a las tecnologías existentes de microscopía, sino para permitir a los investigadores hacer cosas que no pueden hacerse con las tecnologías actuales.
Treinta años sin oír ‘guau’
FUENTE: elpais.com
El cosmos, por norma general, emite una señal monótona y aburrida, el eco del Big Bang. Hace 30 años, una señal rompió bruscamente esa monotonía. El 15 de agosto de 1977, a las 11:15 de la noche, la radioantena Big Ear (Gran Oído) de la Universidad de Ohio captó una señal de 72 segundos y una intensidad que superó en algún momento 30 veces al aburrido ruido de fondo. Algo así como un chillido retumbando sobre el leve murmullo del cosmos.
El astrónomo Jerry Ehman había sido despedido de Big Ear cinco años antes. El Congreso de EE UU retiraba su ayuda económica al programa SETI de investigación de vida extraterrestre. Pero Ehman estaba convencido de que la antena podía dar mucho de sí y seguía trabajando como voluntario. Unos días después de aquel 15 de agosto, se dispuso a revisar el montón de papel continuo que había ido escupiendo la impresora con los resultados del rastreo.
Todos los registros entraban en la norma, hasta que topó con un código, 6EQUJ5, que venía a decir que la señal a la que se refería, en comparación a la de los objetos celestes, era extraordinariamente intensa y concreta y procedía de un único punto en el espacio. Es decir, muy parecida a las emisiones que se emplean en las comunicaciones humanas. Alguien o algo parecía haberla emitido intencionadamente desde el espacio. Ehman agarró un lápiz rojo y anotó al lado del código la exclamación “wow!” (“¡guau!”). La señal quedaba bautizada.
Desde entonces, el astrónomo, que firma sus mensajes electrónicos como Jerry Wow Ehman, se ha dedicado a descartar desde las explicaciones más obvias a las más estrafalarias. Entre las primeras, que aquella señal viniera de una galaxia, planeta o asteroide. Negativo. Otros fenómenos cósmicos más complejos, como las lentes gravitatorias o el centelleo interestelar, quedaron descartados.
Aquel grito cósmico ponía a prueba el escepticismo de cualquier científico, pero admitir directamente que viniera de una inteligencia extraterrestre resultaba osado. Había que ampliar el círculo de sospechosos, y Ehman incluyó las emisiones humanas. Como la de los satélites. Pero la señal se había emitido en la banda de los 1.420 megahercios, prohibida para todo tipo de transmisiones en la Tierra. Un avión o vehículo espacial tampoco podían ser su origen. En 72 segundos, la duración de la señal, una aeronave habría descrito una amplia línea en el cielo. Y Wow procedía de un único punto.
Cabría la posibilidad de que la señal hubiera salido desde Tierra y se reflejara en un trozo de chatarra espacial. Ehman piensa que esa posibilidad existe, aunque es demasiado remota. El trozo tendría que haberse quedado quieto. Pero además de orbitar en torno al planeta, suelen rotar sobre sí.
¿Qué explicación queda?
Descubren una gigantesca corriente oceánica submarina
FUENTE: elmundo.es
Un equipo de científicos australianos ha descubierto una enorme corriente submarina que conecta entre sí los océanos, y ayuda a controlar el clima mundial. La investigación ha exigido el análisis de miles de informaciones sobre muestras de temperatura y salinidad recogidas entre 1950 y 2002, por barcos de investigación, robots submarinos, y satélites. Las conclusiones del estudio vienen recogidas en un artículo publicado este mes en ‘Geophysical Research Letters’.
La corriente se movería entre 800 y 1000 metros de profundidad, formando un “cinturón” alrededor de la Antártida. Serviría de enlace entre las aguas meridionales de los océanos Índico, Pacífico y Atlántico. Pasaría al sur de la isla de Tasmania, un lugar que actuaría como “cuello de botella”.
El flujo de agua ha sido bautizado como “corriente de Tasmania”, y pondría en contacto las grandes corrientes de las cuencas oceánicas, que se mueven en sentido contrario a las agujas del reloj. Esos flujos desempeñan un papel esencial en el control del clima a escala mundial, pues llevan agua fría de los polos a los trópicos, y agua caliente de estos hacia aquellos.
La corriente de Tasmania sería la principal masa de agua en movimiento del “océano meridional” que rodea la Antártida. En tiempos recientes éste ha sido identificado como el principal “pulmón” del clima mundial, pues absorbería una tercera parte del dióxido de carbono recogido por los otros océanos. Precisamente la capacidad de las aguas marinas para asimilar el CO2 emitido por el hombre es uno de los puntos más controvertidos de los modelos de predicción del cambio climático.
El estudio de esta corriente ayudará a mejorar esos modelos. Ken Ridgway, uno de los investigadores, señala que “reconocer la escala y pautas de esas masas de agua submarina significa que pueden ser incorporadas a los modelos empleados por los científicos que realizan proyecciones sobre como el clima puede cambiar.”
Descubren una estrella que arrastra una larga cola tras de sí
FUENTE: elmundo.es
El satélite “Galaxy Evolution Explorer” (Galex) de la NASA ha descubierto una estela extraordinariamente larga, parecida a la de un cometa, procedente de la estrella “Mira”. Los responsables de la investigación coincidieron en que “nunca se ha visto algo similar alrededor de una estrella”.
La estela que arrastra Mira mide 13 años luz; es decir, tres veces la distancia que separa el sol de su estrella más cercana, alfa-centauro. Sin embargo, la estela nunca había sido observada porque sólo brilla en la luz ultravioleta. Precisamente el satélite Galex, puesto en órbita en abril de 2003, posee un telescopio de 50 centímetros de diámetro que observa galaxias en busca de fuentes de luz ultravioleta. Fue así como se topó como la estela de Mira.
La estrella no es ninguna desconocida en el firmamento. Fue descubierta en 1596 por el astrónomo alemán David Fabricius. Su nombre deriva del latín, y significa “Maravilloso”. Esto hace que el descubrimiento sea aún más sorprendente. A decir de Mark Seibert, uno de los descubridores de la estela, “es simplemente increíble descubrir una característica tan importante de un objeto que se conoce, y ha sido estudiado, desde hace 400 años”. El investigador principal de Galex, Christopher Martin afirmó que “me quedé impactado cuando vi una estela tan inesperada como enorme, detrás de una estrella tan conocida”.
Por ahora no existe una explicación. “Éste es un fenómeno completamente nuevo para nosotros y todavía tratamos de entender la física que implica”, dijo Seibert, quien adelantó que la NASA va a estudiar con detenimiento la estela. En su trayecto desprende carbono, oxígeno y otros elementos de los que, hipotéticamente, incluso podría surgir la vida, según uno de los expertos de la agencia espacial estadounidense.
“Mira” forma parte de un sistema binario formado por dos estrellas: “Mira A” -que es la que arrastra la estela- y “Mira B”. La primera es una gigante roja que se mueve a gran velocidad, a 130 kilómetros por segundo; “inusualmente más rápido” que otras gigantes rojas, explicó Martín. “Mira B” es una enana blanca, una estrella más densa y pequeña. Desde la perspectiva terrestre el sistema se sitúa en la Constelación de la Ballena; a unos 350 años luz de la Tierra.
La selección sexual «dibujó» la forma del rostro humano a lo largo de la evolución
FUENTE: abc.es
La cara es el espejo del alma y también de la evolución humana. Una investigación del Museo de Historia Natural del Reino Unido revela que el atractivo facial tuvo un papel crucial en la transformación de nuestra especie. Las preferencias de nuestros ancestros por determinados rostros fueron claves en la selección de sus parejas. Y, a su vez, el gusto por esos rasgos modificó las proporciones faciales a lo largo de la evolución. Hasta «dibujar» las caras de los humanos modernos.
El nuevo trabajo no sólo abre un nuevo camino para conocer los cambios en las preferencias sexuales de nuestros antepasados con la ayuda de fósiles, sino que ayudará a conocer mejor el secreto de la atracción sexual. Lo que nos convierte en hombres y mujeres más deseados para el otro sexo. La investigación, publicada en la revista científica «PLos ONE», deja claro que el mayor poder atractivo está en el rostro. Al menos, cuando se busca perpetuar la especie.
El nuevo trabajo introduce el protagonismo de los rasgos faciales en la selección sexual, uno de los mecanismos defendidos por Charles Darwin para explicar la evolución de las especies. A diferencia de lo que sucede con la selección natural, el término «selección» no es aquí una metáfora que apunta la eliminación no azarosa de los menos aptos, sino que designa un proceso literal: la elección por el éxito reproductivo.
Entre los labios y la frente
Los paleontólogos británicos creen que ese atractivo se concentra en la parte superior de la cara y en la distancia entre los labios y la frente. Esa proporción es diferente en hombres y mujeres, según han podido comprobar tras estudiar diferentes series de cráneos en su proceso evolutivo. Mientras ellos mantienen una distancia más corta entre los labios y la frente, en las mujeres ese recorrido se alarga y lo hace en una proporción que no puede explicarse por el distinto tamaño de los cuerpos de uno y otro sexo. La apariencia de rostro más ancho o vertical se hace evidente a partir de la pubertad, cuando comienza el desarrollo sexual.
A lo largo de la evolución, la cara de los varones se ha mantenido ancha, con poca distancia entre labios y frente. De esa manera, se exagera el tamaño de la mandíbula y los pómulos y las cejas parecen más pobladas. Esos rasgos tan masculinos se dulficaron a lo largo del tiempo. Los dientes caninos encogieron y los hombres dejaron de parecer tan fieros y amenazadores para sus parejas.
Cambios en la pubertad
El momento en que el desarrollo facial de hombres y mujeres se separa es la pubertad, entre los 12 y los 14 años. En esa etapa, el rostro femenino se alarga, los pómulos se vuelven más prominentes y su boca se separa de la frente. Por el contrario, las caras masculinas crecen, aunque en una proporción más ancha y corta. Esas diferencias entre ambos sexos pueden encontrarse a lo largo de toda la historia humana. Los científicos británicos comprobaron ese dimorfismo entre sexos en todos los fósiles estudiados, en mayor o menor medida.
Quizá todo podría explicarse por un ajuste en el desarrollo en busca de un equilibrio funcional, aunque los investigadores están convencidos de que se debe al poder de la selección sexual. Ese poder se concentra en la zona superior del rostro, «la verdadera diana de la selección sexual», escriben los autores en el estudio. Aseguran que bastaría una simple medición de la zona superior de la cara para calcular el atractivo facial con un modelo matemático.