Un proyecto de la UE de computación palpable pasa su primera prueba
FUENTE: laflecha.net
Mientras un público de 750.000 visitantes disfrutaba de los más de cien barcos que participaron en la Tall Ships Race, la regata de veleros más grande del mundo, el proyecto PalCom (Palpable Computing) se aplicó a la tarea de desplegar sus prototipos experimentales para ayudar a que los servicios de urgencias se aseguraran de que este acontecimiento fuera viento en popa en sus cuatro días de duración.
Los investigadores del proyecto PalCom llevan dos años colaborando con la policía, los servicios sanitarios y de bomberos para desarrollar unos prototipos de tecnología palpable ideados para vigilar si se producen incidentes de urgencia.
Aunque en un principio estaban pensados para supervisar incidentes de envergadura, la Tall Ships’ Race demostró ser la ocasión perfecta para que los investigadores probaran sus prototipos, de gran complejidad, en el contexto de un acontecimiento de grandes proporciones.
«La participación de PalCom en la Tall Ships’ Race supuso un experimento enorme y una gran oportunidad para que probásemos nuestra tecnología en una situación real», declaró a CORDIS Noticias Preben Holst Mogensen, gerente del prototipo y vicecoordinador del proyecto PalCom.
La pieza central de este experimento fue una pantalla táctil interactiva de gran tamaño que mostraba una representación tridimensional del puerto de Aarhus (Dinamarca), donde se celebraba la regata. Desde este puesto central de mando, el personal de emergencias pudo supervisar sobre el terreno la evolución de los actos mediante una serie de dispositivos que hacían un seguimiento de individuos clave, como agentes de policía, bomberos y personal médico.
Una serie de cámaras de vídeo fijas vigilaron estrechamente las zonas más delicadas en las que, según el personal de urgencias, podrían producirse contratiempos. Entre dichas zonas había puntos complicados para el tráfico y también la zona de conciertos, en la que se congregaron más de veinticinco mil personas para ver actuaciones de grupos musicales.
Gracias a la gran resolución de las cámaras, algunas de las cuales permitían hacer zooms y barridos panorámicos, se enviaban imágenes en directo al entorno tridimensional del puesto de mando. Esto proporcionaba a las autoridades policiales y de bomberos una visión general del lugar y les permitía actuar adelantándose a situaciones de emergencia.
Además, algunos agentes de policía contaban con cámaras fotográficas para poder tomar imágenes de problemas concretos que aparecían directamente en la pantalla del centro de mando, en el lugar exacto donde se producía el incidente.
Para los investigadores del experimento, lo más complicado fue que todas las tecnologías palpables funcionasen juntas, de modo que hubiera una comunicación y una colaboración perfectas entre el personal del puesto de mando y los agentes que patrullaban el puerto. Según el Sr. Mogensen, todo funcionó a la perfección. «Logramos aplicar las tecnologías según lo planeado; las pusimos a prueba en una situación real, con problemas reales.
Los actos en sí discurrieron sin percances de consideración, por lo que los prototipos se emplearon principalmente para hacer un seguimiento del tráfico, para la colaboración del personal que patrullaba el puerto y del puesto de mando, y modificar la organización del lugar, así como para contar con una visión panorámica de éste, que era muy complejo», añadió.
La policía, los bomberos y el personal sanitario se mostraron muy satisfechos con el experimento y confían en que pronto puedan convertirse estos prototipos en productos verdaderos, para que puedan usarlos en apoyo de su labor de reacción a posibles urgencias.
«En los acontecimientos de gran envergadura, como la Tall Ships’ Race, puede resultar muy complicado contar con una perspectiva general. Si se trata de una zona enorme y de un millón de asistentes, es muy difícil vigilar todos los rincones», señaló Jakob Andersen, jefe de bomberos de Aarhus.
«En mi opinión, la tecnología de PalCom ofrece un potencial enorme, no sólo para acontecimientos como la Tall Ships’ Race, sino para el seguimiento de lugares donde se producen accidentes a gran escala», agregó.
Aunque el experimento haya finalizado, los investigadores no se han dormido en los laureles, sino que han empezado a trabajar en la segunda versión de este conjunto de tecnologías. Esperan poder participar en otoño en un simulacro en el que probarían las tecnologías en situaciones similares a accidentes grandes, no en actos de grandes dimensiones.
Los investigadores calculan que deberán pasar otros tres o cuatro años para que esta tecnología pueda comercializarse a través de productos, si bien para ellos este experimento ha constatado que van bien encaminados.
Un dispositivo “creador de historias” apoya la alfabetización de los niños
FUENTE: tendencias21.net
Una nueva tecnología diseñada por el MIT permite a los niños incorporar sonidos a los dibujos que hacen y crear historias y juegos interactivos. Se llama Jabberstamp y no es únicamente un juguete para entretener a nuestros hijos, ya que les ayuda a captar y compartir ideas intrincadas sin haber todavía aprendido a escribir una narración.
La importancia de este juguete, ideado por Hayes Raffle, del Tangible Media Group del MIT, radica en el hecho de que es una herramienta que ayuda a los niños aprender cosas nuevas realmente complejas a través de juegos e historias creados por ellos mismos.
Los creadores de esta tecnología realizaron experimentos reales con varios niños de edades comprendidas entre los cuatro y los ocho años para ver cómo interactuaban con el juego. El interés de Raffle y su equipo era analizar el mecanismo entre el hecho de dibujar y el hecho de contar, así como definir las conexiones entre ambas actividades.
En el contexto en el que vivimos, los nuevos juegos electrónicos, e incluso los libros, se parecen a la televisión porque sus contenidos están preprogramados con historias que han sido creadas por otros. Por ello, una de las principales motivaciones del equipo de investigación del Jabberstamp es, precisamente, permitir a los críos participar en la creación de sus propios contenidos.
Pizarra sensitiva
El dispositivo se compone de tres partes: una pizarra electrónica sensitiva, un micrófono con un sello de caucho en uno de sus extremos para grabar sonidos y un instrumento con forma de trompeta para escuchar.
El niño sitúa un trozo de papel sobre la pizarra electrónica y hace sus dibujos con lápices de colores o ceras. Cuando decide introducir un sonido en un dibujo, utiliza el micrófono. Presionando con el sello de caucho sobre la pizarra, activa un pequeño micrófono e imprime un pequeño icono en el papel. De esta manera, puede presionar sobre el dibujo de un caballo y grabar su sonido, dejándole la sensación de que dentro del papel hay sonidos.
El juego invita al niño a contextualizar historias combinando representaciones gráficas y formas simbólicas para crear historias. Si quien está viendo la historia quiere escucharla también, lo único que tiene que hacer es tocar con el instrumento con forma de trompeta sobre uno de los iconos.
La gran innovación de este juguete es que pone a los niños en contacto con las nuevas tecnologías en el contexto de objetos y materiales que son muy familiares para ellos.
Alta tecnología
No estamos, pues, ante un simple juguete, sino que el Jabberstamp ha requerido un importante desarrollo tecnológico. Así, pequeños sensores de radiofrecuencia insertados en la pizarra electrónica y en los otros dos dispositivos que componen el juguete hacen posible la generación de sonidos interactivos.
Los sensores localizan el sitio dónde ha sido presionada la pizarra con el sello de caucho, mide el grado de presión ejercida y codifica el sonido en ese punto concreto del papel. Cuando la pizarra siente la trompeta sobre una posición de audio, emite el sonido grabado.
Para sus creadores, este juguete es una tecnología que permite apoyar y acompañar el crecimiento del niño. Uno de los hechos incuestionables respecto a nuestros hijos es que se mueven por metas, de tal manera que lo que para un niño es perfecto hoy, dentro de unos meses, e incluso días, deja de tener vigencia.
Acompañar su crecimiento
El Jabberstamp puede ser utilizado por niños de entre cuatro y ocho años. El gran reto de este proyecto es seguir la pista de su uso durante un largo periodo de tiempo para determinar si, según van creciendo los niños, crean historias cada vez más complejas o, sencillamente, se aburren.
Por el momento, los estudios llevados a cabo con niños han demostrado que este juguete capta su atención. Además, colaboran entre ellos y, en muchos casos, trabajan juntos durante horas en una historia interactiva.
La evaluación final ha puesto también de manifiesto que el Jabberstamp es una herramienta que apoya el proceso de alfabetización (adquisición de la lectura y la escritura). Muchos de los niños quedaron absorbidos por el juego y fueron capaces desarrollar narraciones cada vez más complejas en sesiones sucesivas.
Precisamente, uno de los principales intereses de los investigadores es determinar si el juego puede ser una herramienta capaz de ayudar a aquellos niños que no adquieren la alfabetización fácilmente con los materiales didácticos convencionales.
Nuevo nanométodo puede ayudar a compactar el almacenamiento de datos en ordenadores
FUENTE: solociencia.com
La técnica produce nanobarras y nanocables desde 20 hasta 200 nanómetros de longitud, variando simplemente la proporción del disolvente y el surfactante usados en la síntesis. Shouheng Sun, Yanglong Hou y sus colegas también han demostrado que la misma técnica funciona para controlar la forma de nanobarras de cobalto-platino, lo que sugiere que dicha técnica puede funcionar también para otras combinaciones.
Hace poco, el conjunto de documentos, aplicaciones e inclusive fotos, del usuario promedio de ordenadores rondaba cerca de los 120 GB de disco duro. Quienes hacen un amplio uso de archivos multimedia pueden agotar esta capacidad muy rápido, y la demanda continúa creciendo. Sin embargo, los ingenieros temen que llegarán al límite máximo de explotación de las técnicas convencionales de almacenamiento magnético para el año 2010. En ese momento, intentarán dar el siguiente paso mediante la nanotecnología. Queda por ver si ésta estará lista a tiempo para el relevo.
Muchas personas piensan que la forma puede controlar la alineación, pero controlar la forma no ha sido una tarea fácil. Este método brinda a los ingenieros una vía realmente simple de ajustar la longitud, el diámetro y la composición al mismo tiempo.
Una superficie de almacenamiento magnética está compuesta por sectores diminutos de partículas alineadas magnéticamente. Cuando la cabeza de lectura/escritura de una unidad de disco pasa sobre un sector, ésta conmuta el campo magnético hacia la dirección opuesta codificando un cero o un uno. Cuando realiza la lectura, escudriña el campo magnético de un sector completo. Para guardar más información en un área menor, los ingenieros pueden hacer más pequeñas las partículas o más pequeños los sectores, pero necesitan suficientes partículas de modo que la conmutación aleatoria ocasional no corrompa el sector completo.
Ahora es posible aplicar nanopartículas magnéticas en una capa densa y fina, pero los campos magnéticos de las partículas esféricas orientadas aleatoriamente tienden a cancelarse unos con otros. Si nos imaginamos el medio como la esfera de un reloj clásico, y las partículas como manecillas, en lugar de alinearse marcando las 6 ó marcando las 12, claras posiciones opuestas, muchas partículas se alinean a las dos, las tres, las cuatro o las cinco, amortiguando la fortaleza total de la señal magnética.
Las nanobarras largas y estrechas se pueden compactar unas al lado de las otras, con sus campos magnéticos orientados en sólo dos direcciones.
Además del almacenamiento de información, el método tiene un gran potencial en otras áreas donde la carga magnética muy densa es una ventaja, incluyendo generadores y motores magnéticos. La estabilidad y la biocompatibilidad de la aleación de hierro-platino también hacen que tales nanobarras y nanocables sean buenos candidatos para aplicaciones biológicas.
Cita de dos naves espaciales en Venus
FUENTE: elpais.com
D os naves espaciales automáticas han tenido hace poco una cita científica en Venus, aprovechando que una pasaba por las proximidades de ese planeta y la otra está en órbita allí. Han sido las sondas Messenger de la NASA, y Venus Express, de la Agencia Europea del Espacio (ESA), y el encuentro se produjo el pasado 5 de junio, a última hora de la noche. Los científicos de ambas misiones están aún analizando y comparando los datos obtenidos, pero ya han adelantado que se centran en el estudio de la estructura de la densa capa de nubes del lucero del alba, estudiado a la vez, desde alturas diferentes y con instrumentos complementarios.
Para aprovechar científicamente al máximo la ocasión de la cita, los científicos idearon una curiosa estrategia de observación virtualmente simultánea.
Messenger, que salió de la tierra el 3 de agosto de 2004, se dirige a Mercurio (llegará en marzo de 2011); Venus Express, la primera misión en Venus de la ESA, fue lanzada en noviembre de 2005 y se puso en órbita en su planeta de destino el abril del año pasado. En la reciente cita, Messenger se acercó hasta 338 kilómetros del suelo de Venus en la cara nocturna del planeta. En ese momento Venus Express estaba por detrás del horizonte, casi sobre el Polo Sur, a 35.000 kilómetros de distancia de Venus.
Dadas esas posiciones orbitales, los científicos, que querían aprovechar la coincidencia para observar el mismo fenómeno, han recurrido a la simulación meteorológica de Venus basada en datos atmosféricos reales. El plan era que la Venus Express observara una zona concreta que estuviera a la vista de la Messenger en su máxima aproximación al planeta, 12 horas después. Otras 12 horas más tarde, el objetivo estaría de nuevo accesible a la nave europea.
Los científicos seleccionaron un conjunto de nubes concreto y, basándose en los datos sobre velocidad de los vientos locales, fueron capaces de predecir dónde se encontraría dicho conjunto 12 y 24 horas después. Así, el sensor Virtis de Venus Express captó la estructura de esas nubes a unos 45 ó 50 kilómetros del suelo del planeta y la Messenger registró más tarde ese mismo conjunto nuboso a altura ligeramente superior. “Un examen así de la estructura atmosférica de Venus -con datos cruzados obtenidos a diferentes alturas y con instrumentos distintos- es una oportunidad única para los investigadores que quieren resolver el rompecabezas de la dinámica y composición de la atmósfera venusiana”, explica la ESA en un comunicado.
Los datos tomados por ambas en la oportuna cita de junio no se limitan a la atmósfera. Con la batería de instrumentos encendidos a bordo de ambas naves, la ocasión ha proporcionado datos sobre el entorno de plasma de Venus, la superficie del planeta y los campos magnéticos. La NASA y la ESA han dicho que los científicos de ambas misiones tendrán los resultados analizados de esta singular maniobra en Venus hacia finales de año.
También en el Sistema Solar, pero mucho más lejos del Sol, otra nave científica ha añadido un descubrimiento más a la larga lista que va acumulando desde que se puso en órbita de Saturno, en 2004. Se trata de la nave Cassini, un proyecto de la NASA y la ESA, que acaba de encontrar un nuevo satélite -el quinto de esta misión- del enorme planeta de los anillos. Con la recién hallada, son ya 60 las lunas de Saturno. De momento los científicos llaman Frank a ese nuevo satélite, a la espera de recibir seguramente otro nombre oficial. Mide unos dos kilómetros de diámetros y, como la mayoría de los cuerpos de ese tipo, está compuesto de hielo y roca. Está situado en órbita del planeta de los anillos entre las lunas Methone y Pallene.
Los científicos encontraron Frank con la cámara de gran angular de la Cassini, y repasando los archivos de imágenes anteriores de la misma región han podido establecer su órbita.
Las lunas son importantes para la misión, no sólo para evitar el peligro de choque con ellas, sino, sobre todo desde el punto de vista científico para comprender mejor la compleja estructura de anillos alrededor de ese planeta.
“Cuando la Cassini partió de la Tierra, en 1997, sólo se conocían 18 lunas en órbita de Saturno”, ha comentado Carl Murray, científico británico que trabaja en el equipo de imagen de la misión. “Ahora, entre los telescopios terrestres y la Cassini hemos más que triplicado”.
“Solía conducir mientras mi padre y Einstein conversaban en el coche”
FUENTE: elpais.com
A sus 88 años, Wolfgang Pief Panofsky ha participado en algunos de los momentos más importantes de la historia de la física del siglo XX. Nació en Berlín, conoció a Albert Einstein, se doctoró en física con sólo 23 años, participó en el Proyecto Manhattan (desarrollo de la primera bomba atómica), y fue promotor y primer director del Centro de Aceleradores Lineales de Stanford (SLAC), EE UU. Panofsky, que ha sido asesor en temas científicos de cuatro presidentes estadounidenses, se dedica en la actualidad a promover internacionalmente el control de las armas nucleares, y está a punto de publicar su autobiografía.
Pregunta. En sus memorias cuenta que sus padres, ambos entusiastas del arte, vieron con cierta decepción que usted y su hermano se inclinaran por la ciencia.
Respuesta. No, decepción no. Mi padre era un famoso catedrático de historia del arte y mi madre era también estudiosa del arte: ninguno de los dos estaba interesado en la ciencia más allá de la geometría de la perspectiva en pintura. Así que cuando mi hermano y yo empezamos a interesarnos en la ciencia, nos pusieron como apodo los fontaneros, les parecía algo divertido y curioso. Pero siempre nos mostraron mucho apoyo en nuestro interés.
P. Entonces, ¿cómo se interesó por la ciencia?
R. Es difícil acordarme, pero de niño me gustaba construir cosas. Luego mi familia se vio obligada a emigrar de Alemania por culpa del régimen nazi y vinimos a EE UU. Me matriculé en la Universidad de Princeton a muy temprana edad, con 15 años, y mi conocimiento del inglés era muy malo. Así que fue natural que eligiera cursos de ciencias, porque podía seguirlos sin que me perjudicara mi mal nivel de inglés. Fue una mezcla de oportunidad e interés.
P. También conoció a Albert Einstein a través de su padre.
R. En Princeton, ni mis padres ni Einstein conducían, así que me nombraron conductor. Solía conducir por la universidad mientras mi padre y Einstein conversaban en el asiento trasero. Los dos estaban interesados en la base filosófica de la ciencia y mantuvieron muchas discusiones sobre cómo se evolucionó del misticismo y las creencias hasta la ciencia.
P. Cualquiera pensaría que conocer a Einstein sería un punto de inflexión en la vida de un físico. ¿Fue así en realidad?
R. No. La verdad, yo sólo intentaba ayudar a mi padre llevándole en coche. En aquella época yo sólo tenía 15 años, no sabía nada de ciencia, por lo que no mantuve ningún tipo de relación intelectual con Einstein. Sabía que era un extraordinario y famoso físico, pero eso es todo.
P. ¿Cómo se implicó en el Proyecto Manhattan?
R. Mi primer contacto con el Proyecto Manhattan fue accidental. Durante la guerra, casi todos los físicos fueron involucrados con actividades militares. En mi caso, cuando Robert Oppenheimer pidió a Luís Álvarez, su segundo, que desarrollara un método para medir la potencia de una explosión nuclear y Álvarez leyó algunos de mis artículos sobre la investigación en mediciones de las ondas de choque de proyectiles a alta velocidad que estaba desarrollando en Caltech. Se puso en contacto con el supervisor de mi tesis en Caltech y de repente me vi yendo y viniendo del laboratorio de Los Álamos con los instrumentos que había construido para medir ondas de impacto, y adaptando estos aparatos para calcular el impacto de las bombas atómicas. Mis instrumentos se lanzaron con paracaídas al mismo tiempo que se dejaban caer las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, para poder medir las ondas de choque.
P. ¿Por qué era importante medir las ondas de choque?
R. Obviamente, los físicos que habían diseñado la bomba querían medir cuál era su potencia real en comparación con la que habían calculado. Y la onda de choque es una manera muy precisa de medir la energía liberada por la bomba.
P. Tras la guerra, Luis Álvarez le convenció para que trabajara con él en Berkeley construyendo un acelerador.
R. Sí, Álvarez tenía varias ideas sobre cómo reutilizar materiales sobrantes de los rádares de la guerra para construir las fuentes de energía necesarias para un acelerador. Le había gustado cómo trabajé en Los Álamos, así que me nombró su segundo de a bordo en el proyecto de construcción de un acelerador lineal de protones. Alvarez era una persona interesante; hoy en día sería considerado políticamente conservador, y para él todas las cosas eran blancas o negras. Discutimos muchas veces por temas políticos, pero mantuvimos la amistad. Era un gran físico.
P. Dejó Berkeley por razones políticas, ya que durante la caza de brujas de McCarthy estuvo en contra del llamado Juramento de Lealtad que las autoridades académicas exigían a los miembros de la universidad. Pero no se fue muy lejos: su siguiente destino fue Stanford.
R. Sí. Pese a que Alvarez me advirtió de que si me iba a Stanford no volvería a hacer investigación en mi vida y sólo me dedicaría a dar cursos de física a estudiantes de primer año.
P. Pero no fue así…
R. Al principio las cosas fueron muy complicadas, porque en Stanford había, por un lado, gente trabajando en el desarrollo de aceleradores lineales de electrones. Y por otra parte había muy buenos físicos, como Robert Hofstadter, que querían utilizar el acelerador pero no se comunicaban con los del otro grupo. No comprendían que existe una unidad esencial entre las herramientas y los experimentos. Una vez construyeron un acelerador que estaba separado sólo 15 centímetros de la pared, por lo que no había espacio para realizar experimentos. Stanford necesitaba unificar las comunidades de constructores y usuarios del acelerador, y yo tenía experiencia en el tema, así que me puse a trabajar en eso.
P. Y tras resolver ese punto, propuso construir el acelerador lineal más largo del mundo.
R. El trabajo que habíamos hecho con los otros aceleradores en el laboratorio de física de altas energías de Stanford tuvo mucho éxito y puso a la universidad en el mapa mundial. Eso nos llevó a varios a pensar cuál sería el siguiente paso, y tras una serie de reuniones nos decidimos a diseñar una propuesta para construir un acelerador lineal mucho más grande. Así que presentamos la propuesta para construir el SLAC en 1957.
P. SLAC tuvo ciertos problemas para arrancar. Pero luego se construyó en cuatro años. ¿Cómo compararía lo que supuso construir SLAC a lo que representa hoy poner en marcha un gran centro de investigación en física?
R. Entonces, el trabajo de director era mucho más fácil. La guerra tuvo el efecto de convencer a la gente de que un puñado de físicos podían llevar a cabo proyectos gigantescos. De hecho, SLAC fue construido dentro de su presupuesto y en los plazos de ejecución. Y el Gobierno no nos pidió detalles. Pero esta confianza del Gobierno en que los científicos pueden encargarse de sus asuntos se ha ido erosionando con el tiempo, y hoy en día hay mucha más supervisión y contabilidad. Eso significa que ahora los directores de centros de investigación tienen que dedicar mucho más tiempo y esfuerzo a administrar que a hacer ciencia.
El árbol de la familia humana
FUENTE: elpais.com
Hubo un tiempo en el que los fósiles y unos cuantos artefactos de piedra eran prácticamente los únicos medios que los científicos tenían para rastrear las líneas de la primera evolución humana. Y las lagunas en esas pruebas materiales resultaban frustrantes por lo amplias que eran. Cuando los biólogos moleculares se unieron a la investigación hace unos 30 años, sus técnicas de análisis genético produjeron revelaciones asombrosas. Los estudios de ADN señalaban que hace al menos 130.000 años existió en África una antepasada de todos los humanos anatómicamente modernos. Inevitablemente acabó siendo conocida como la Eva africana. Otras investigaciones genéticas trazaron patrones de migración ancestrales y la relación extremadamente cercana entre el ADN de los humanos y el de los chimpancés, nuestros parientes vivos más cercanos. Las claves genéticas también establecen el momento aproximado en el que el linaje humano empezó a diferenciarse del ancestro común con los simios: hace entre seis y ocho millones de años.
Al principio, los investigadores de fósiles se mostraron escépticos, una reacción influida quizá por su consternación al tropezar con científicos furtivos en su campo. Estos paleoantropólogos sostenían que los llamados relojes moleculares de los biólogos no eran fiables, y en algunos casos no lo eran, aunque al parecer no en un grado significativo.
Ahora los paleoantropólogos dicen que aceptan a los biólogos como aliados para situar la búsqueda de orígenes humanos desde distintos ángulos. En buena medida, una rápida sucesión de descubrimientos de fósiles a comienzos de la década de 1990 ha restaurado la confianza de los paleoantropólogos en la importancia de su método para el estudio de los primeros homínidos, esos antepasados fósiles y las especies relacionadas en la evolución humana.
Los nuevos hallazgos han llenado parte de las enormes lagunas en el registro fósil. Han duplicado el récord de antigüedad desde los 3,5 millones hasta casi 7 millones, y más que duplicado el número de las primeras especies de homínidos conocidas. Los dientes y los fragmentos de huesos indican la forma -la morfología- de estos antepasados que supuestamente acababan de atravesar la línea que separa a los humanos de los simios. “La discrepancia entre la morfología y las moléculas ya no es de hecho tan grande”, afirma Frederick E. Grine, paleoantropólogo de la Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook.
Al disponer de más datos, señala Grine, los científicos están, en cierto sentido, dando cuerpo a los conocimientos genéticos con fósiles cada vez más antiguos. Hacen falta los huesos apropiados para establecer si una especie andaba erguida, algo que se considera un rasgo definitorio de los homínidos después de separarse del linaje de los simios. “Todo lo que la biología puede decirnos es que nuestro pariente más cercano es un chimpancé y aproximadamente cuándo tuvimos un antepasado común”, explica. “Pero la biología no puede decirnos qué apariencia tenía ese antepasado, qué determinó ese cambio evolutivo ni a qué velocidad se produjo”.
Tim D. White (Universidad de California en Berkeley), afirma que aunque las especies de homínidos tenían en sus primeras formas un aspecto mucho más simiesco, “hemos llegado a comprender que no se puede extrapolar desde el chimpancé moderno para obtener una imagen del último antepasado común. Los humanos y los chimpancés han experimentado cambios con el tiempo”.
Pero White, uno de los buscadores de homínidos más veteranos, admite que los datos genéticos han proporcionado a los paleoantropólogos un marco temporal para su búsqueda. Siempre tienen la mirada puesta en un horizonte temporal para los orígenes de los homínidos, que ahora parece ser de al menos siete millones de años.
Desde su descubrimiento en 1973, la especie Australopithecus afarensis, personificada por el famoso esqueleto de Lucy, ha sido la divisoria continental en la exploración de la evolución de los homínidos. Donald Johanson, descubridor de Lucy, y White establecieron que este individuo de aspecto simiesco vivió hace 3,2 millones de años, caminaba erguido y probablemente fue un antepasado directo de los humanos. Otros especímenes afarensis y algunas huellas de pie evocativas demostraron que la especie existió durante al menos un millón de años, hasta hace tres millones.
En la década de 1990, los científicos cruzaron por fin la frontera de Lucy. En Kenia, Meave G. Leakey, miembro de la famosa familia de arqueólogos, descubría un Australopithecus anamensis, que vivió hace aproximadamente cuatro millones de años y parece haber sido un precursor de los afarensis. Otro descubrimiento de Leakey puso en entredicho la opinión dominante de que el árbol familiar tenía más o menos un solo tronco procedente de las raíces simiescas hasta llegar a una copa ocupada por los Homo sapiens. Pero se hallaron pruebas de que la nueva especie, llamada Kenyanthropus platyops, coexistía con los parientes afarensis de Lucy.
El árbol familiar se parece ahora más a un arbusto con muchas ramas. “El mero hecho de que ahora mismo sólo haya una especie humana no significa que siempre haya sido así”, puntualiza Grine.
Pocos fósiles de homínidos han aparecido para el periodo comprendido entre los tres y los dos millones de años, durante el cual los homínidos empezaron a fabricar herramientas de piedra. La primera especie Homo entró en el registro fósil hace unos dos millones de años, y la transición a cerebros mucho mayores empezó con el Homo erectus, hace aproximadamente 1,7 millones de años. Otros descubrimientos recientes han retrocedido más en el tiempo, hasta acercarse a los orígenes de los homínidos predichos por los biólogos moleculares.
White ha participado en excavaciones en Etiopía en las que se han encontrado muchos especímenes que vivieron hace 4,4 millones de años y eran más primitivos y simiescos que Lucy. La especie recibió el nombre de Ardipithecus ramidus. Más tarde, una especie relacionada que vivió hace 5,2 o 5,8 millones de años se clasificó como Ardipithecus kadabba.
En aquel momento, hace seis años, C. Owen Lovejoy (Universidad del Estado de Kent), aseguraba: “Estamos, en efecto, acercándonos muchísimo al punto del registro fósil en el que ya no podremos distinguir al homínido ancestral de los chimpancés ancestrales, porque son anatómicamente muy similares”.
Hay dos especímenes todavía más antiguos y aún más difíciles de interpretar. Uno, hallado en Kenia por un equipo francés, ha sido datado en seis millones de años y se le ha denominado Orrorin tugenensis. Los dientes y los trozos de huesos encontrados han sido pocos, aunque los descubridores creen que un fragmento de fémur indica que el individuo era bípedo, es decir, caminaba sobre dos piernas.
Otro grupo francés descubrió más tarde en Chad fósiles de 6,7 millones de años de antigüedad. El único espécimen, llamado Sahelanthropus tchadensis, sólo incluye unos cuantos dientes, una mandíbula y un cráneo aplastado. Los científicos opinan que la cabeza parece haber coronado un cuerpo bípedo.
“Éstos son claramente los homínidos más antiguos que tenemos”, afirma Eric Nelson, especialista del Museo Estadounidense de Historia Natural [EE UU]. “Pero aún sabemos bastante poco sobre cualquiera de estos especímenes. Cuanto más nos retrotraigamos al punto de divergencia, más similares serán los especímenes de cada lado de la línea divisoria”.
La evolución humana en épocas más recientes también plantea otros retos. ¿Quiénes eran esos “tipos pequeños” hallados hace pocos años en una cueva de la isla indonesia de Flores? Los descubridores australianos e indonesios llegaron a la conclusión de que un esqueleto parcial y otros huesos pertenecían a una especie humana distinta y ahora extinta, el Homo floresiensis, que vivió hace 18.000 años escasos.
La estatura y el cráneo aparentemente diminutos de la especie dieron pie a acalorados debates. Los detractores sostenían que no era una especie distinta, sino sólo otro Homo sapiens enano, posiblemente con un trastorno cerebral. Varios científicos destacados, sin embargo, apoyan la designación de nueva especie.
La tempestad provocada por el descubrimiento indonesio no es nada nuevo en un campo conocido por las controversias. Algunos especialistas recomiendan paciencia, y recuerdan que hasta años después de que se descubriera el primer cráneo de neandertal, en 1856, no se aceptó que los neandertales fuesen una rama antigua de la familia humana. En un principio, los escépticos refutaron el hallazgo alegando que no era más que el cráneo degenerado de un humano moderno o de un cosaco muerto en las guerras napoleónicas.
Quizá la analogía no sea todo lo alentadora que prometía ser. Los científicos siguen discutiendo hasta el día de hoy sobre los neandertales, su relación exacta con nosotros y la causa de su extinción hace 30.000 años, no mucho después de la llegada a Europa del único homínido superviviente y que tanta curiosidad siente por sus orígenes.
© The New York Times
Científicos españoles revelan que entre los indígenas africanos no existe la depresión
FUENTE: elmundo.es
“Los pueblos indígenas africanos viven en sociedades en las que están protegidos de enfermedades mentales como la depresión, la anorexia o el estrés que hace mella en Occidente”.
“Su vida en comunidad, la relación entre los niños o el cuidado de los ancianos están más ajustados a la historia evolutiva humana que la nuestra». Así de explícito es el médico y antropólogo Francisco Giner Abati, que presentó en Madrid una nueva edición de la Expedición Española a África, un proyecto científico y humanitario con el que se está recorriendo el continente.
Durante el viaje del año pasado, el equipo de seis investigadores españoles recorrió 50.000 kilómetros que les llevaron más allá de las fronteras políticas e incluso de las de las ONG. «Buscamos los pueblos más aislados y con ellos descubrimos que nuestra vida en las grandes ciudades está desajustada. El individualismo patológico nos genera problemas que estos indígenas desconocen porque viven en núcleos pequeños, como el ser humano vivió hasta hace 5.000 años.Pueden morir de malaria, pero no sufren las enfermedades mentales que tanto nos hacen sufrir», asegura Giner Abati.
En su largo periplo de seis meses, en el que su trabajo se centró en Egipto, Sudán, Etiopía, Kenia, Angola y Camerún, documentaron seis sociedades diferentes. Entre los nubios de Sudán descubrieron que las mujeres están aumentando su papel social, y un buen ejemplo es Ebo Komando, que ha creado una asociación contra la castrante ablación del clítoris habitual en su etnia.
Entre los surma etíopes, cuyas mujeres se incustran un plato de barro en los labios (hoy símbolo de belleza, pero hace 200 años una deformación voluntaria para evitar que se las llevaran los esclavistas), encontraron un pueblo abierto de gentes atléticas en el que la comunicación y la vida comunitaria son básicas para su supervivencia. De los afar del este del país de los hombres de piel quemada aprendieron cómo recuperar el vapor de agua de una zona volcánica, colocando una bóveda sobre los pozos.
Más al oeste, en las selvas de Camerún, localizaron a grupos de pigmeos que huyen de la brutal deforestación que acaba con su modo de vida. «Es espectacular lo que saben de medicina. El bosque es un arsenal terapéutico para ellos: cortezas de árbol contra la malaria, hojas que evitan las picaduras de mosquitos, hierbas para el estómago. Y los surma también. Por lo visto su mijo tiene un parásito que les evita las infecciones», asegura el antropólogo que, en su faceta médica, es especialista en males tropicales.
La parte menos investigadora del viaje, la humanitaria, se tradujo precisamente en la atención sanitaria que el grupo fue proporcionando allá por donde iba, a la vez que identificaba carencias que pueden suplirse este año con el apoyo solidario de empresas y particulares: recursos para apoyar a la afar Ebo Komando o para hacer pozos en un poblado surma.
Nada de ello fue fácil. En Sudán, parte del recorrido lo hicieron escoltados por convoyes militares, en Etiopía contrataban en las tribus a guardianes para evitar a los bandidos que, armados con fusiles, son un peligro para los viajeros y en República Democrática del Congo el barro se convirtió en una pringosa pesadilla que duró varias noches.
Pese a ello, este año vuelven. Y lo hacen con ayuda de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), de empresas como Nissan, Michelín y Telefónica, de la Universidad de Salamanca (en donde Giner Abati es catedrático de Antropología) y de la Sociedad Geográfica Española.
Serán otros 50.000 kilómetros en seis meses de aventura en los que atravesarán 30 países, si bien el trabajo se centrará en el sur de Sudán, Etiopía, RD Congo, Benin, Níger, Malí y Namibia. Por si alguna frontera se les resite, llevan dos rutas en la cartera.
De allí saldrán nuevos documentales y datos sobre la calidad de vida y la salud en culturas africanas no industrializadas, para compararlas con las nuestras antes de que desaparezcan. Uno de los temas en los que harán hincapié son las familias polígamas y las relaciones entre las mujeres. Los dogón de Malí, los peul de Níger, los himba de Namibia, los pigmeos del Congo serán sus próximos objetivos antropológicos.
El embajador Juan Alonso, director de la Casa de África, reconocía que el continente ha estado “muy alejado de las precupaciones de los españoles”, pero ya es hora de cambiar este escenario. “Casa de África fue inaugurada hace un par de meses en Gran Canaria para ayudar a transmitir culturas y tradiciones que nos acerquen a estos pueblos, y por ello apoyamos la expedición de Giner Abati, que tiene este conocimiento como objetivo principal”, señaló durante la presentación de la nueva ruta.
El aumento de ozono en las capas bajas de la atmósfera contribuye al cambio climático
FUENTE: elmundo.es
Hasta ahora, cuando se hablaba del ozono y del medioambiente se pensaba muy alto: en la estratosfera. El agujero en su “capa” permitiría el paso de radiaciones que dañarían a plantas y animales. El lado bueno de esta historia era que esto apenas contribuiría al calentamiento global.
Sin embargo, un equipo de científicos británicos ha descubierto que el mismo ozono que nos protege en las capas altas de la atmósfera, puede dañar el medioambiente en las capas bajas, y favorecer así el calentamiento global de la Tierra. Estas conclusiones se recogen en un artículo recientemente publicado en ‘Nature’.
Desde mediados del siglo XIX la cantidad de ozono presente en la superficie de la Tierra se ha doblado como consecuencia de las emisiones de los vehículos y la industria, y por la misma quema de bosques. El ozono es un gas levemente tóxico. Dada su poca presencia en el aire que respiramos, no representa ningún peligro. Pero según los investigadores británicos su aumento puede reducir el ritmo de crecimiento de las plantas, y por tanto, la capacidad de éstas para absorber dióxido de carbono. Este gas “de efecto invernadero” sería el principal responsable del actual aumento de las temperaturas del planeta.
Según Stephen Sitch, primer autor del artículo, “Los modelos de cambio climático han ignorado ampliamente la química atmosférica. En esta investigación hemos identificado una posible causa del calentamiento global”. Para Peter Cox, otro de los autores del estudio, una de las conclusiones que se derivan del mismo es que “las políticas destinadas a limitar las emisiones de ozono superficial deberían ser vistas como una alta prioridad”.
España lidera un proyecto para medir desde satélite salinidad mar y humedad tierra
FUENTE: elmundo.es
España liderará por primera vez un proyecto de investigación de la Agencia Espacial Europea, desarrollado por el CSIC y la Universidad Politécnica de Cataluña, para medir desde el espacio la salinidad del mar y la humedad de la tierra, y mejorar el conocimiento sobre el cambio climático.
El anuncio de este proyecto, denominado SMOS, ha coincidido con la presentación del Centro Experto SMOS en Barcelona, que será el que se ocupe de procesar los datos de la misión y de coordinar la actividad científica del medio centenar de españoles que participan.
La misión espacial, con un presupuesto de 200 millones de euros, de los que España aporta 70, pretende recabar datos para poder predecir fenómenos como El Niño, cuya aparición depende de la salinidad del agua, y estudiar la relación que hay entre la humedad de la tierra y el nivel de sal del mar en la desertificación o el efecto invernadero, según han explicado Francesc Torres y Jordi Font, responsables del proyecto.
El fenómeno del Niño, que es la principal causa de variación climática de nuestro planeta, y que ocurre con una frecuencia variable de 3 a 6 años, consiste en el cambio en la localización de los centros de alta y baja presión entre zonas del océano Pacífico, lo que origina un aumento de la temperatura del agua del sur de entre 2 y 8 grados.
Las mediciones se harán mediante un sistema de radiometría interferométrica en microondas, que es pionero en este tipo de estudios, desarrollado la UPC, y que se basa en un sistema de barrido de la tierra a través de 73 antenas que de forma simultánea recogen datos.
Para conocer la salinidad se medirá la conductividad eléctrica del agua y su temperatura, con lo que se obtiene el nivel de salinidad. Además, se harán mediciones en todos los mares con boyas, mediante el sistema convencional, para confirmar que los datos son precisos y el sistema espacial es fiel.
El radiómetro, denominado MIRAS, y que funciona a 1,4 GHz (Gigahercios), una banda de frecuencia baja que permite la mejor resolución espacial, se pondrá en órbita a unos 750 kilómetros de la tierra en un satélite que en julio de 2008 lanzará al espacio un cohete ruso.
Torres y Font han explicado que la humedad y la salinidad se medirán con sensores conectados a las 73 antenas de doble polarización, colocadas en una estructura plegable de tres brazos en forma de Y, que se abrirá al llegar a su órbita y actuará como una gran antena.
Según estos científicos, si no surgen problemas inesperados, a partir de los seis meses se empezarán a dar los datos para investigar, y se estima que la vida del satélite será de unos cinco años.