Los huesos se pueden utilizar para transmitir información
FUENTE: tendencias21.net
Utilizar el esqueleto humano para transmitir órdenes de forma segura a dispositivos portátiles, ordenadores e implantes médicos, es el reto que se han marcado los científicos Li Zhong y Michael Liebschner de la universidad de Rice, en Houston, Texas (Estados Unidos).
Según New Scientist, la investigación está siendo realizada con fondos financiados por las compañías Microsoft y Texas Instrument y podría servir para desarrollar nuevas fórmulas de control de artefactos (como PDAs u ordenadores) por parte de personas con discapacidades físicas.
De señales de radio a sonido
Las señales de radio sin cable se han usado ya para controlar dispositivos e implantes, pero estas señales pueden padecer interferencias procedentes del Wi-Fi y otras fuentes, lo que las convierte en poco fiables y, en el caso de los implantes médicos, potencialmente peligrosas. También pueden llegar a ser pirateadas haciendo uso de una antena.
Por esta razón, los investigadores de Rice decidieron utilizar el sonido en lugar de las ondas de radio. Se sabe que los huesos son óptimos conductores del sonido, pero hasta ahora se habían utilizado únicamente para la transmisión de señales analógicas en aplicaciones como el control de la sanación de un hueso tras una fractura o en audífonos que transmiten el sonido desde la parte exterior del cráneo al nervio auditivo.
Para comprobar que los huesos podían transmitir señales digitales a larga distancia (a un auricular desde un sensor colocado en la muñeca) el equipo de Zhong aplicó una pequeña vibración a diversas partes del cuerpo.
Cuando midieron las señales acústicas recibidas en otras partes del cuerpo, los científicos descubrieron que un tipo de frecuencia conocida como “shift keyed” (FSK) podía captarse con nitidez en cualquiera de ellas.
La FSK es un tipo de modulación de frecuencia cuya señal modulante consiste en un flujo de pulsos binarios que varía entre valores predeterminados. Cualquier área del cuerpo permitía distinguir por tanto perfectamente entre las frecuencias binarias 0 y 1, lo que significa que el sonido fluía sin obstáculo por la estructura ósea humana.
Aplicaciones médicas
Los científicos midieron además la capacidad conductora de los huesos cuando las señales eran generadas en aquellos lugares del cuerpo en las que normalmente se colocan dispositivos como los relojes, los móviles (en la cintura) o los auriculares.
Descubrieron que el esqueleto era capaz de transmitir incluso las vibraciones más débiles de un lugar a otro con un índice de error sorprendentemente bajo, implicando a los huesos y a las articulaciones en la transmisión.
Los investigadores sugieren que el descubrimiento puede tener aplicaciones diversas, como un vibrador situado en la muñeca que reciba y transmita órdenes destinadas a implantes colocados cerca de los huesos para que éstos suministren medicamentos específicos. Agitar la lengua o mover los dedos puede ser interpretado asimismo como una señal para encender el ordenador, activar la PDA o contestar a una llamada telefónica del móvil.
Pero según Liebschner, el mayor beneficio del invento sería la seguridad, porque los datos transferidos quedarían dentro del cuerpo humano y sólo podrían obtenerse a través de un contacto directo. Liebschener señala que incluso podría intercambiarse información entre sensores situados en dos cuerpos distintos con un apretón de manos.
El cuerpo, excelente transmisor
Esta no es la primera vez que se utiliza el cuerpo humano como transmisor de sonido. Tal y como publicamos en otro artículo de Tendencias21, el pasado año la compañía japonesa Sony patentaba un sistema que utilizaba el campo eléctrico del organismo humano para llevar señales auditivas desde un emisor portátil hasta unos auriculares, con una buena calidad de sonido y de transmisión.
El sistema patentado por Sony utilizaría el cuerpo humano como condensador que transporta una carga electrostática minúscula. En su caso, un transmisor (por ejemplo un reproductor MP3) envía la señal de música a un interfaz situado en la muñeca del usuario y éste la traslada al campo eléctrico del cuerpo, que a su vez la lleva hasta los auriculares, donde es percibida.
Ventajas de usar el cuerpo: se eluden los los problemas de la estática, como ocurre con Bluetooth, ni acusa interferencias de otra emisora de radio.
España produce el 20% de la energía eólica mundial
FUENTE: elmundo.es
España produce el 20% de la energía eólica mundial, según ha informado el secretario general para la Prevención de la Contaminación y del Cambio Climático, Arturo Gonzalo Aizpiri, en la I Conferencia Empresarial de la Unión Europea y Estados Unidos sobre Energía y Tecnología, que se celebra en Madrid.
Aizpiri señaló que el Ministerio de Medio Ambiente “apuesta” por la energía eólica y la termoeléctrica, como unas de las principales alternativas a las fuentes convencionales, y por el gas natural como energía de transición que cobra “cada vez más importancia” en España.
El secretario general recordó que el Ministerio de Medio ambiente destinará casi 8.500 millones de euros en el periodo 2005-2010 al Plan de energías renovables.
Los objetivos del Gobierno son aumentar el ahorro y la eficiencia energética “sin disminuir el bienestar”, a través de la regulación y la renovación tecnológica, dijo Aizpiri y repasó los datos del pasado año en el que el PIB aumentó casi un 4% mientras las emisiones de CO2 disminuyeron un 2,7%.
Además, el Ministerio de Medios Ambiente busca “compatibilizar las necesidades energéticas y la sostenibilidad”.
Aizpiri indicó que el impacto del cambio climático en España es “destacado”, ya que, dijo, la temperatura ha subido en el país una media de 1’5 grados durante el último siglo, el doble del incremento mundial.
Descifran cómo funcionan los mecanismos cerebrales que se activan para tomar decisiones complejas
FUENTE: csic.es
Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha participado en una investigación española que descifra las bases funcionales de la corteza prefrontal. Esta región cerebral está relacionada con los complejos mecanismos selectivos que debe realizar el cerebro cuando es preciso decidir entre varias opciones, o discernir si es conveniente la realización de un determinado acto.
El trabajo, publicado en el último número de la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense (PNAS), ha demostrado en un modelo animal que durante la activación de estos mecanismos de decisión el cerebro continúa aprendiendo.
El estudio, dirigido por los investigadores de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla, Agnès Guart y José María Delgado, ha contado con la participación del equipo del investigador del CSIC Alfonso Fairén, que trabaja en el Instituto de Neurociencias de Alicante (centro mixto del CSIC y la Universidad Miguel Hernández de Elche).
Para los autores, el trabajo aporta nueva información sobre los mecanismos relacionados con el control de la actividad cerebral durante el aprendizaje. “La corteza prefrontal controla muchas actividades cerebrales que nos dinstinguen como humanos, no sólo en el aspecto cognitivo, sino también en la valoración subjetiva y afectiva del conocimiento”, apunta Fairén. “Conocer más sobre la corteza prefrontal nos ayudará a conocernos mejor”, precisa.
Además del conocimiento funcional, según apuntan los investigadores, el estudio puede aportar nuevos datos en investigaciones sobre ciertas patologías psiquiátricas, como la esquizofrenia, que tienen como base una alteración de la corteza prefrontal.
APRENDER SIN PESTAÑEAR
Los científicos analizaron en el trabajo los estímulos cerebrales de varios conejos a través de su parpadeo. En un primer momento, desarrollaron experimentos en los que el animal realizaba simples parpadeos reflejos para, más adelante, estudiar un aprendizaje complejo en el que el animal debía aprender que un breve sonido le alertaba de la llegada de un soplo de aire en su córnea y, por tanto, le convenía cerrar los parpados para evitar molestias.
El tercer paso, aclara el investigador del CSIC, implicó la activación eléctrica de la corteza prefrontal, que indujo la inhibición del comportamiento motor de los conejos que formaban parte del estudio. “Esta paralización motora incluso llega a inhibir el parpadeo normal que sigue a un leve roce de las pestañas”, señala Fairén.
La situación de parálisis que induce la corteza prefrontal en animales como el conejo es una situación bastante habitual que se produce, por ejemplo, cuando aparece en las proximidades un posible depredador.
“La situación de congelamiento se asocia a la reacción instintiva del animal para no ser localizado por el potencial agresor. Sin embargo, el trabajo demuestra que, en ese estado, el conejo sigue aprendiendo. Sin mover ni una sola pestaña, el animal analiza las estrategias de su cazador. El aprendizaje sigue activo, aunque no se manifieste”, apunta el científico del CSIC.
Fairén explica las aportaciones del trabajo al conocimiento de los mecanismos del cerebro humano: “El proceso evolutivo ha ido transformando esa misma inhibición motora propia del conejo cuando se activa la corteza prefrontal en mecanismos más sofisticados”. Así, en el ser humano, la activación de esta parte del cerebro permite tomar importantes decisiones sobre lo que debe o puede hacer en determinadas circunstancias, añade Fairén.
“Esas decisiones se toman con pleno conocimiento de lo que decidimos y hacemos, al tiempo que el cerebro prosigue con su aprendizaje. Podemos, en definitiva, aprender, aunque los efectos externos del aprendizaje no se manifiesten”, concluye el investigador.
Dispositivo portatil ve daños en puentes y pilares de hormigón
FUENTE: solociencia.com
La técnica se basa en el uso de un dispositivo de radar portátil mediante el cual se puede “ver” a través del revestimiento de polímero-fibra de vidrio frecuentemente utilizado para fortalecer las columnas de hormigón envejecidas y descubrir los daños detrás del revestimiento que no pueden ser observados a simple vista. Tales daños pueden producirse en el hormigón mismo, o en áreas donde las capas del revestimiento se han desprendido unas de otras o incluso se han desprendido del propio hormigón.
La nueva técnica no invasiva puede usarse in situ desde una distancia de más de 10 metros y no requiere de ningún desmantelamiento u obstrucción de la infraestructura. Proporciona lecturas inmediatas, in situ, de los parámetros de interés.
Denominada FAR-NDT, la técnica podría demostrar que es especialmente ventajosa en el examen de puentes que cruzan ríos o carreteras, y que resulten de difícil acceso usando otras técnicas de inspección.
“La utilización del radar para detectar los defectos ocultos y el deterioro tras las superficies cubiertas ofrece un gran potencial para un amplio rango de evaluaciones de seguridad en puentes y edificios que han sido reparados con materiales compuestos”, subraya el profesor Oral Buyukozturk, quien desarrolló la técnica con Tzu-Yang Yu y Dennis Blejer.
Las cubiertas exteriores de fibra de vidrio-polímero (tejido texturizado brillante en negro o marfil, visto a menudo envolviendo columnas de hormigón) se usa mucho para mejorar las estructuras de hormigón existentes con el fin de que puedan soportar una carga mayor o el impacto de un terremoto. La envoltura también es usada de manera habitual para reparar estructuras que se dañan o deterioran por causa de la meteorología o por otro tipo de efectos de desgaste.
Las técnicas hoy disponibles para inspeccionar estos sistemas de cubiertas exteriores de fibra de vidrio-polímero exigen al inspector entrar en contacto directo o muy cercano con la estructura. Algunas de esas técnicas requieren extraer una muestra física, lo que podría crear un problema de seguridad. La ventaja de la nueva técnica es que permite una inspección rápida desde una distancia no inmediata y proporciona una visualización computerizada de los daños internos.
Aunque el concepto ha sido validado por los resultados experimentales iniciales, es necesario el desarrollo de un equipo de radar portátil apropiado antes de que el sistema pueda ser fabricado en grandes cantidades para su uso por los profesionales.
Un asteroide de 250 metros de diámetro se verá en España en 2029
Queda mucho aún, pero hay que estar preparados….
FUENTE: laflecha.net
Un asteroide de más de 250 metros de diámetro pasará en el año 2029 “muy cerca” de la Tierra, a una distancia inferior que la que separa el planeta de la Luna, lo que permitirá a los españoles verlo sin necesidad de telescopio.
El meteoro en cuestión, bautizado por los astrónomos como “Apophis”, hace años que da quebraderos de cabeza a la comunidad científica, que en un primer momento, al efectuar los cálculos de su órbita alrededor del Sol, estimó que impactaría en la Tierra el 13 de abril de 2029.
Nuevos cómputos y observaciones, sin embargo, han permitido estrechar este margen de incertidumbre y saber que ese año no acabará impactando contra la Tierra, aunque “pasará muy cerca” de ella, a una distancia de entre 30.000 y 40.000 kilómetros, “mucho más cerca que la Luna”, explicó a EFE el astrónomo estadounidense Clark R. Chapman.
“Irá por debajo de la comunicación de los satélites y desde España se podrá ver ‘Apophis’ simplemente mirando al cielo, sin ningún mecanismo. Se verá como una estrella muy brillante que cruza el cielo”, señaló Chapman, uno de los principales expertos en el estudio de los cuerpos celestes más pequeños del sistema solar.
El astrónomo reconoció que existe una ínfima probabilidad (una entre 40.000) de que el meteoro “Apophis”, que debe su nombre a un animal asociado a la oscuridad y el caos, según la mitología egipcia, acabe impactando contra la Tierra siete años después, en 2036.
En caso de que así sea, lo más probable, indicó Chapman, es que el meteoro caiga sobre el mar, teniendo en cuenta que los océanos ocupan el 70 por ciento de la superficie terráquea, lo que causaría un “tsunami” de mayores dimensiones que el que asoló el sudeste asiático en diciembre de 2004.
Chapman, no obstante, insistió en que la posibilidad de que un asteroide choque contra la Tierra en este siglo es “muy pequeña”, “como de una entre medio millón”.
No obstante, alrededor del planeta orbitan más de 1.100 cuerpos celestes mayores de un kilómetro, de los que unos 200 están catalogados como “potencialmente peligrosos” por su gran tamaño o porque en cualquier momento pueden cambiar su trayectoria.
La última vez que un gran meteoro cayó sobre la Tierra fue en Siberia en 1908, cuando un cometa de unos 150 metros de diámetro explosionó poco antes de impactar en la superficie, liberando una energía equivalente a mil bombas de Hiroshima, aunque sin radiación, que asoló toda la vegetación existente en un radio de unos cuarenta kilómetros.
“Tenemos meteoros pequeños que impactan en la Tierra cada segundo; otros del tamaño de una sala que impactan cada mes, y otros como todo un edificio que impactan cada 10.000 años, y así sucesivamente”, señaló el astrónomo.
A tenor de estos datos, comentó, podemos “dormir tranquilos”, pues el último gran meteoro cayó hace sólo menos de un siglo.